La danza

Por Laura del Moral

Para los que aún no se han dejado atrapar por el fascinante mundo de la danza, para quienes ya han sucumbido y para todos los cinéfilos, La danza – El ballet de la Ópera de París  es una de esas experiencias en las que merece la pena sumergirse y degustar de la mano de uno de lo maestros del denominado “Direct Cinema”, Frederick Wiseman, ese hombre sabio que consiguió atrapar a público y crítica en 1967 con su documental de culto Titicut Follies.

No deja de sorprender que hasta La danza – El ballet de la Ópera de París no se estrenara en España ninguno de sus filmes teniendo en cuenta que Wiseman lleva desde los años 60 mostrando el mundo y la burocracia vigente en  manicomios, institutos, hospitales, cuerpos de policía, etc. de una manera realmente magistral.

Aquí nos descubre las entrañas del Ballet de la Ópera de París, una de las compañías de ballet más importantes del mundo, dirigida por Brigitte Lefèvre, la cual, como podemos ver en la cinta, posee una mano maestra tanto para el manejo de los  problemas administrativos de la institución como para el trato con sus bailarines, hacia los que siente un admirable respeto.

Los ensayos con los coreógrafos, las clases, los talleres de sastrería, las sesiones de peluquería y maquillaje, las representaciones, el servicio de limpieza, los pasadizos subterráneos del Palacio Garnier e incluso la miel que se cultiva en su azotea aparecen a lo largo de las más de dos horas y media que dura el film pero también nos muestra los problemas administrativos, profesionales y artísticos con los que debe lidiar la institución.

Asistimos como espectadores de lujo al complejo mecanismo que mueve a esta compañía a la que hasta ahora el público sólo había podido acercarse desde el patio de butacas. Frederick Wiseman es un amante declarado de la  danza, ya lo demostró con Ballet (1995), un documental en el que se introdujo en el American Ballet Theatre, mostrándonos sus ensayos en su estudio de Nueva York y la gira europea que realizaron por Atenas y Copenhague, una compañía muy diferente en estructura y tradición a la francesa pero a las que une un mismo arte.

Es un placer poder presenciar los ensayos del ballet, observar las diferentes técnicas de cada coreógrafo, desde el que busca la interpretación y el sentimiento más allá de la perfección técnica y precisión del movimiento que poseen los miembros de esta compañía hasta los que hacen las correcciones sentados en su banco buscando el movimiento perfecto.

En los últimos tiempos la compañía ha combinado coreografías clásicas  con piezas más contemporáneas trabajando con famosos coreógrafos y con otros que se perfilan como jóvenes promesas, en La danza – El ballet de la Ópera de París  asistimos a los ensayos y representaciones de siete obras, veremos los ensayos de Paquita en los que aparece un joven José Carlos Martínez, el actual director de la Compañía Nacional de Danza(CND), esta obra del repertorio más clásico es conocida principalmente por el Grand Pas de Petipa, Pierre Lacotte ha modificado la coreografía creando una pieza complicada y exigente para la exhibición total del virtuosismo de estos artistas.

Tchaikovsky nos sumergirá en  Caisse- Noisette (El Cascanueces), con una espectacular Laetitia Pujol (una de las etoiles francesas), bajo la versión de Rudolph Nureyev que en su coreografía continúa la tradición de Petipa pero alejándose de su idílica versión en favor del cuento de Hoffman ya que quiso otorgar a la pieza un tratamiento más psicológico.

Una de las imágenes que más impactarán al espectador será la representación de Le songe de Medèe (El sueño de Medea), obra de una gran fuerza expresiva con música de Mauro Lanza y coreografía de Angelin Preljocaj,  que ha realizado una versión libre del mito griego de Medea.

Realizando una combinación de danza-teatro, Mats Ek con La maison de Bernarda ha hecho suyo el mundo lorquiano sin traicionar en ningún momento su espíritu, con música de Bach y piezas tradicionales españolas el coreógrafo sueco ha sabido trasladar perfectamente la palabra al movimiento aunando así la aparentemente tan distinta esencia de la literatura y la danza pero que, en el fondo, comparten una misma necesidad de expresión y comunicación.

Una de las obras maestras de Pina Bausch, Orphée and Eurydice basada en la primera versión que hizo Gluck de esta ópera nos hará adentrarnos en una pieza de una enorme sensibilidad y elegancia con esos movimientos de torso tan característicos de Bausch  interpretados por una sublime Marie-Agnès Gillot. Pina supo lograr esa unión de música, poesía, texto y danza y los bailarines de la compañía francesa poseen, además de una técnica asombrosa, la fuerza expresiva que Pina siempre quiso transmitir con su danza.

Nos seducirá la música de  Berlioz para el Romeo et Juliette de Sasha Waltz que con su coreografía pone de manifiesto la parte más oscura de la obra de Shakespeare, interpretada por Aurélie Dupont y Hervé Moreau. En el filme sólo se muestra un breve fragmento de la pieza  pero los que hemos podido disfrutarla en directo hemos quedado asombrados del sobrecogedor dolor que expresa este bailarín al perder a Julieta y que,  posiblemente, ha sido uno de los momentos de mayor intensidad que he vivido como espectadora.

El documental se cierra con Genus de Wayne McGregor, coreógrafo británico fascinado con la ciencia y la tecnología, elementos que integra perfectamente en sus piezas como en ésta, basada en la Teoría de Darwin; contemplaremos el enorme trabajo físico que exige esta coreografía caracterizada por movimientos sinuosos y fluidos que adquieren más vigor bajo los cuerpos de estos bailarines.

 La danza es como transitar por la parte más seductora de la vida, esa en la que nos dejamos llevar, nos dejamos atrapar por un gesto, por un movimiento que expresa todo aquello que las palabras nunca alcanzaran a decir, esa parte en la que conseguimos ser libres para experimentar como nuestros cuerpos pueden conectar con la música, con otro cuerpo o con una mirada y encontrar esa magia que todos deseamos sentir…

TRAILER:

 

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Comentarios sobre este artículo

  1. […] Crazy Horse (2011), Boxing Gym (2010) o su penetrante visión del Ballet de la Ópera de París con La danza (La danse, 2009). Con su último trabajo, At Berkeley, una de sus obras más ambiciosas ni que sea […]

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