Marley

Soul Rebel Por Déborah García

África. Todo ha empezado en África. No es ninguna casualidad que el documental sobre Bob Marley comience precisamente en la actual Ghana, desde donde los negros durante siglos eran transportados al continente americano para ser vendidos como esclavos. Aunque la esclavitud fue abolida en Jamaica en el año 1834, la historia de servidumbre que arrastraban los habitantes de la isla va explosionar con más fuerza que nunca tras la Segunda Guerra Mundial. Hay que señalar además, que a principios del siglo XX la herencia africana empezó a tener representación política de la mano del pastor Marcus Gavey, fundador de la Asociación Universal para el Desarrollo del Negro. A Marcus Gavey también se le atribuía la profecía según la cual en África surgiría un rey negro (reencarnación de Jesucristo) que liberaría a la raza negra del dominio blanco. En 1930, Ras Tafari Makkonen fue coronado emperador de Etiopía con el nombre de Haile Selassie. Los seguidores de Gavey, y los seguidores de las numerosas iglesias panafricanas y proetíopes que creían en la Holy Piby, consideraron que la profecía había sido cumplida. Fue entonces cuando empezó a gestarse un movimiento que hoy es conocido como el rastafarismo.

Como decía antes, no es ninguna anécdota el hecho de que el documental surja precisamente en África, y se traslade hasta Jamaica justo después de pasar por la “Puerta del No Retorno[1]” en Cape Coast Castle. La contextualización permite entender la herencia cultural y espiritual que con los años desarrollaría Bob Marley. Y es que, desde su primera canción grabada Judge Not, Marley ya se erige como un poeta. Aquella era una canción revolucionaria que impresionó a Jimmy Cliff. Aquella canción hablaba, mucho antes de que Bob abrazara la religión rastafari, de la liberación del hombre y de sus derechos. Toda esa pulsión que arrastraba Jamaica, todo ese sufrimiento te convertía en alguien combativo. Existía una necesidad imperiosa de escapar del sistema, y a la vez una disposición total hacia lo espiritual. Mortimmer Planno fue el líder espiritual de Bob Marley, una figura fundamental para el rastafarismo y para Marley debido al carácter liberacionista de esta religión. A medida que Bob Marley profundizaba en la fe rastafari, sus letras iban haciéndose más complejas, más intensas, más sociales y espirituales. El rastafarismo no sólo va a cambiar su música, cambiará también su persona, su aspecto físico, la manera en la que se presenta ante el público. Bob se deja el pelo largo y comienza a construir su identidad con sus características dreadlocks, de las que llega a decir en una entrevista “son mi identidad”. Tras dejar atrás la puerta del no retorno, aparece en la pantalla una imagen legendaria de Bob Marley interpretando en Boston durante el año 1978 la canción Exodus, movement of the Jah people.

El documental  Marley va a ser narrado casi en su totalidad cronológicamente (aunque hay momentos en los que se producen elipsis).

Desde su nacimiento en Nine Miles, St. Ann, Bob Marley nació rodeado de pobreza, y así vivió los siguientes dieciséis años de su vida. De poco sirvió que su madre Cedella viera, como otros muchos habitantes de la isla, la posibilidad de ascender trasladándose a una de las barriadas de la capital Kingston cuando Bob tenía doce años.

Se narran sus difíciles años en Trech Town debido a la pobreza, pero también su amistad con “Bunny” Livingstone, junto al que creció fabricando instrumentos musicales, cajas de sonido y guitarras de bambú con las que tocaban mento[2] e intentaban imitar los sonidos de grupos estadounidenses a los que admiraban como Fats Domino, Dion and The Belmonts, Frankie Lymon and The Teenagers, The Temptations, llegaron a versionar hasta el And I Love Her de The Beatles. El año 1962 no es sólo el año en el que Marley graba por primera vez, también es el año de la independencia de la isla de Jamaica, y de la explosión de lo que se ha querido llamar “música jamaicana”. De ahí la potente difusión del ska y la búsqueda por parte de los músicos autóctonos de un sonido propio que poder identificar con la idiosincrasia de la isla. Aquel sonido fue llamado reggae, pero primero había sido ska, y consistía básicamente en marcar el acento en un tiempo distinto del habitual, en el tiempo de salida en vez de en el de entrada. El primer single de The Wailers fue Simmer Down, y fue directo al número uno en el año 1964.

Con un ágil montaje y una sincronización casi perfecta entre imágenes (algunas inéditas) y música, Marley, se va a desarrollar linealmente, respetando la cronología durante la infancia, la juventud y primeros años de The Wailers. En esta primera parte se conjugan las fotografías y videos con entrevistas a personas cercanas al cantante que hablan de ese periodo en concreto, o con la presencia del testimonio del propio Bob Marley. Destaca también de esta primera parte la presencia de Cedella. Ella es la encargada de introducir la figura del padre de Bob, Norval Sinclair Marley, un hombre de ascendencia británica y orígenes judíos que trabajaba en los bosques. Es su madre la que relata cómo se conocieron, y desvela los detalles de su relación. Sin embargo, lo más importante de esta parte del documental es que hace hincapié en la condición de mestizo de Bob, y en la manera en la que lo sufrió. Por su mestizaje, fue objeto de burlas y a menudo sufrió el rechazo. Hasta Rita Marley se pronuncia en este sentido diciendo que ella soñaba con un hombre alto, negro y guapo, nada que ver con el aspecto de Bob. Para Marley su aspecto diferente tampoco debió ser un problema, el documental recoge la relación con “sus mujeres” y, si algo destacan todas ellas, es su magnetismo y lo interesante que resultaba.  No en vano tuvo doce hijos (aunque el documental dice once), de ocho relaciones diferentes. En Marley aparecen varios de ellos, Ziggy y Cedella, hablando de la relación con su padre, de lo distante y severo que era. Y también algunas de sus mujeres, como Cindy Breakspeare, que tiene además su momento de gloria (algo totalmente incomprensible) cuando salen las imágenes de su coronación como Miss Mundo en 1976.

Una parte fundamental de la película es la referencia a la etapa en la que The Wailers comienzan a trabajar con el productor Lee “Scratch” Perry, después de unas desavenencias económicas con su antiguo manager Coxsone. La etapa con Lee Perry es para muchos la mejor de The Wailers. Lee Perry era un hombre profundamente influenciado por la fe rastafari, en el documental se llega a decir que el reggae es la música a la que se refiere la Biblia en el libro de las Revelaciones. Es una forma de hacer hincapié en esa especie de cualidad mesiánica que acerca el reggae a lo rasta. Están unidos casi de manera indefectible. Interesantísima la forma en la que  Carlton “Santa” Davis cuenta que lo característico del reggae es cómo evolucionaron los riff de guitarra. Es básicamente un cambio de ritmo, del cha cha cha se pasó al chaca/chaca/chaca/chaca. Los músicos se dieron cuenta de  que había un receso al rasgar la guitarra y que el sonido volvía hacía ti.  Esto ocurrió de manera accidental, pero los otros estudios creyeron que eran guitarras haciendo más sonidos. El reggae llega a decir, Bob Andy, surgió de una ilusión. Algo similar sucedió cuando The Beatles descubrieron el efecto feedback, del que surgió el acople (howling) tan característico de artistas como Hendrix o Cobain, después de acercar una guitarra durante la grabación de I Feel Fine a un amplificador. De esta época destacan éxitos como Soul Rebel y Duppy Conquerer y, aunque el éxito del grupo en el Caribe era contundente, seguían siendo desconocidos internacionalmente.

Los seguidores de Bob Marley echan de menos en el documental cosas importantes[3], pero si algo ha sido cuidado hasta el máximo en el montaje es la manera en la que las canciones perfectamente sincronizadas con la historia van dando paso, o funcionan, como introducción a cada una de las fases que conforman este collage. Pensemos por ejemplo, en esta última parte en la que The Wailers arrasaban en el Caribe pero seguían sin triunfar internacionalmente, y cómo inteligentemente cierran y abren esta nueva parte con el sonido de Stir it Up (la canción que versionada por Johnny Nash les llevó a ser conocidos mundialmente) para introducirnos en las giras, en el periodo británico y en la explosión de la figura de Bob Marley.  Es el tiempo en el que The Wailers aterrizan en Island Records. Ahora sí, en esta parte del documental son los videos y las imágenes las que hacen de conductoras del relato. Las entrevistas a Chris Blackwell y Bunny hablan de la gira promocional del disco Cacth a Fire y, lo que es más importante, se llega a la separación del trío original. La sustitución de Peter Tosh y Bunny por las I Three, y la gira Natty Dread. Es aquí donde Kevin Macdonald deja de seguir una línea cronológica como eje del documental, los saltos en el tiempo y las elipsis se suceden, pero no por ello Marley pierde agilidad o ritmo.

Los siguientes minutos son protagonizados por Island House, la casa que Blackwell dio a Marley en la parte rica de Kingston, muy cerca del domicilio del primer ministro y gente de gran poder. Bob Marley comentaba a este respecto que se había llevado el gueto a la parte alta de la ciudad. Hoy en día Island House es la casa museo de Bob Marley. Cindy Breakspeare, Lee Jaffe, o incluso Cedella Marley, son los encargados de contar como la gente pululaba constantemente por la casa. Pero sin duda, la referencia más importante a la casa es la relacionada con el intento de asesinato que tuvo lugar en ella el 3 de diciembre de 1976, días antes del concierto Smile Jamaica. El documental no duda en hacer referencia a la situación política compleja que vivía la isla en aquellos años para contextualizar aquel incidente. Se recurre para ello a imágenes de archivo que muestran la violencia que asolaba las calles jamaicanas durante el proceso electoral de aquel año. Dos días después de ser tiroteado, Bob Marley se subió al escenario, tendrían que pasar casi dos años hasta que Bob volviese a cantar en la isla. Tras el concierto Bob Marley se trasladó a Londres, donde grabó Exodus, uno de los discos más importantes de su carrera.

Las imágenes de Londres se suceden con las fotos en las que Marley aparece jugando al futbol, una de sus grandes pasiones (football is freedom) en el Battersey Park, y con las palabras en las que Marvin comenta el intenso ritmo de trabajo de escritura y composición que llevaron durante aquellos días. Esta parte del documental culmina con la lesión en el dedo que sufre Bob durante el año 1977, la aparición de las células cancerígenas y su negativa a amputarse el dedo. Lo más reseñable de esta parte es la presencia de Carlton Fraser, médico de las Doce Tribus. Mientras tanto, en Jamaica la violencia asola las calles. Tras el triunfo del PNP la situación se agrava, y esto conduce el relato directamente al concierto One Love and Peace Concert. Se insinúa mediante varias entrevistas que la presencia de Bob podía actuar como bálsamo de la situación, es por eso que las facciones intentan contactar con él. Marley vuelve a la isla y ofrece el concierto que culmina con Manley y Saga subiendo al escenario y dándose las manos. Es el momento de las giras y del éxito, el documental muestra a Bob Marley por diferentes países mientras suena Lively Up yourself. Se le ve entrando en escena en Aukland 1979, en Zurich en 1980, a fans bailando durante el concierto de Berlín del mismo año. Esta parte acaba con la intervención de Dessi Smith, en la que reflexiona sobre el hecho de que casi todo su público era blanco, cuestión ésta que enlaza perfectamente con la siguiente parte del documental, la que gira en torno a los conciertos que Bob Marley dio en África, primero en Gabón, después en Zimbawbe. Es una fase que entronca con el panafricanismo, con el período descolonizador, la independencia de estos países, y con la importancia del continente africano para el movimiento rasta.

A partir de este momento el documental comienza a tomar un tono triste y gris. Tras un concierto en el Madison Square Garden, a Bob se le diagnostica un cáncer generalizado. Se suceden imágenes de un Bob Marley desgastado y cansado. Los siguientes minutos abordan el último concierto en Pittsburgh, su estancia en el hospital en Nueva York, donde pierde sus rastas por la quimioterapia, y su posterior traslado a Alemania, a la clínica del Doctor Jospeh Issels, a la que se llega mientras suena Redemption Song en su versión acústica. Bob Marley residió en Rottach-Egern desde noviembre de 1980, y hasta pocos días antes de su muerte en Miami, ciudad a la que se había trasladado. En esta última parte el protagonismo es para la familia, los testimonios de su hija Cedella y Ziggy se suceden con los de Rita, en los que relatan los últimos momentos con el cantante. El trabajo de Kevin Macdonald (El último rey de escocia, 2006) desgrana qué era Bob Marley para llegar hasta el quién era. Probablemente, de entre todos los grandes iconos musicales del siglo XX, Bob Marley es uno de los peor conocidos y alrededor del cual se han gestado más mitos, más bulos, más historias. El punto fuerte del documental es la forma en la que la figura de Bob Marley se desmitifica y se humaniza hasta morir, para convertirse entonces en una verdadera leyenda. Esto me recuerda a esa canción de Ocean Colour Scene que dice: “You may know what I am but who I am you don’t know”. Y es que la película se ha vendido desde esa perspectiva, conoces su música, conoces sus canciones, es hora de conocer al hombre. Quizá la gran pega del documental es también su punto fuerte, se ha hecho tanto hincapié en conocer al hombre, que la música,  pese a estar presente durante todo el documental no ha sido la protagonista. Es una pena que el director haya optado por un estilo convencional y que no haya aprovechado el material inédito para realizar una obra más arriesgada y más libre.

Yo invito a quien lea esto, a pasar del texto. Le invito a que escuche sus canciones y a que sienta como dijo John Cheever: “(…) esa poderosísima sensación de estar con vida en el planeta. Era esa poderosísima sensación de singularidad en la inmensidad de la creación, de nuestra riqueza de oportunidades. La intensidad de ese instante fue un privilegio exquisito, algo así como el gran beneficio de vivir y de renovarse con el amor. Parecía un paraíso[4]”.


[1] Desde aquí se trasladaban más de diez mil  esclavos al año de África hacia el Caribe y Norteamérica. El que entraba por esa puerta no regresaba jamás.

[2] Mento es un género tradicional de música de Jamaica precursor del ska y del reggae. Normalmente, el mento se sirve de instrumentos acústicos, como la guitarra, el banjo, diferentes tambores y la marímbula (un tipo de mbira en forma de caja sobre la que el músico puede sentarse cuando la toca). La marímbula hace las funciones del bajo en esta música.

[3] El documental ha decidido omitir varios hechos importantes. La medalla que le otorga  Naciones Unidas en Nueva York en el año 1978. También parecen obviar su viaje a África mucho antes de hacerlo a Gabón. Y su bautismo como Berhane Selassie en la Iglesia Ortodoxa Etíope.

[4] CHEEVER, J. Parecía un paraíso. Ed. Planeta, 2005

TRAILER:

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Comentarios sobre este artículo

  1. paola dice:

    Yo soy fiel admiradora de Bob Marley, amo su música y su forma de pensar, he visto su película y me ha encantado, es una obra de arte, su vida es interesante y su música espectacular.

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