The Special Need

El documental del mes: Abril 2015 Por Samuel Lagunas

Sexo, amor y otras ilusiones

Cálida, reflexiva, íntima y nostálgica, The Special Need, el primer largometraje documental de Carlo Zoratti, es la puerta a un vacío que todos compartimos.

Con la estructura clásica de una road-movie, The Special Need nos acerca a la vida de Enea, un joven autista de 29 años que vive con sus padres y cuenta con dos grandes amigos: Alex y Carlo. La idea que surgió de un reencuentro casual y de una lógica –y generalizada– curiosidad de cómo los chicos autistas lidian con su sexualidad y la conformación de su masculinidad llevó a Zoratti a filmar una cinta original y conmovedora para intentar una respuesta. Si el intento de solucionar todas las dudas fracasó, esta espléndida cinta es un valioso y aleccionador testimonio de la dificultad de establecer relaciones humanas en una sociedad fragmentada que huye de los compromisos.

Ya en 2012 Ben Lewin nos acercó en su película Las sesiones (The Sessions) al problema de la sexualidad de un hombre tetrapléjico y con un pulmón artificial y en 2014 el ucraniano Miroslav Slaboshpitsky con La tribu (The Tribe) logró adentrarnos en las entrañas de un grupo de adolescentes sordos y hacernos parte de sus conflictos y de sus dramas cotidianos. En una línea temática semejante –aunque con recursos técnicos y narrativos distintos– el docudrama de Zoratti es un hogar donde todos nos confesamos interdependientes y necesitados de quien está a nuestro lado, en el vecindario o en otro país.

Y es que The Special Need no se trata sólo de un hombre que quiere vivir una primera experiencia sexual, sino que es una indagación sobre la naturaleza de ese deseo.

Mirado con franqueza, en Enea nos reconocemos todos, ya no con el aire utópico de canciones como ‘All you need is love’, ni con el espíritu contestatario de las revoluciones sexuales, sino con un sentimiento legítimo de nostalgia, de que algo que creímos que estaba seguro dentro de nosotros ya se ha ido.

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Con The Special Need no sólo se aviva la discusión sobre los derechos sexuales y reproductivos de las personas con discapacidad, también se hace posible una crítica a la profundidad de los vínculos que tenemos. “Miedo al compromiso”, “predominio de las ganas sobre el deseo”, ha sido como Zygmunt Bauman ha caracterizado el espíritu con el que nos relacionamos hoy día. Con más frialdad lo declara la dirigente del centro de ayuda a Enea: “Puedo tener una relación contigo pero no soy la persona con la que estarás el resto de tu vida”. Esta frase no sólo es una declaración profesional, es más bien una síntesis ejemplar de la inestabilidad que caracteriza nuestros lazos. Porque las soluciones no son alegres, aunque el viaje nos haga sonreír por sus colores y la franqueza e ingenuidad de Enea; vivir no significa ir encontrando respuestas: esa fugacidad del atajo: la prostituta, el burdel, la terapia; vivir –parece ser la apuesta de Zoratti– consiste en aprender a formular una pregunta cada vez más adecuada, en admitir que el viaje es inexcusable y nunca acaba. La chica –el chico– puede no estar a cientos de kilómetros de casa, tampoco en el grupo de teatro donde nos reunimos todos los días; la verdad es que la chica –el chico– nunca estará del todo con nosotros, siempre será una (im)posibilidad latente y eso permite que el desafío continúe y que la amistad de quien va con nosotros en el camino se fortalezca. Claro, hace muchos años que el destino final de los viajes dejó de interesarnos; hoy sólo queda valorar esos breves períodos donde rozamos la certeza y estamos seguros de saber qué es lo que sigue. Desafortunadamente, Zoratti no profundiza en escena esos instantes de revelación; en vez de ello, los reduce a un recuerdo en boca de los actores.

La triada que conforman Enea, Carlo y Álex durante los 84 minutos de metraje está deliberadamente desequilibrada: Enea es el centro, de ahí que Carlo y Alex sean por momentos desplazados de la trama o meramente testigos incapaces de comprender, como el espectador. Con un ritmo inconstante en la primera mitad, pero bien mantenido una vez que se inicia el viaje, la mejor lección que The Special Need nos deja es sin duda el valor de permanecer juntos y de intentar cada día entendernos mejor. ¿Es ésa una solución para los problemas globales que vivimos? Tal vez no, pero el hecho de que funcione para los que vamos en el mismo coche es ya una gran ganancia.

TRAILER:

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