Alma salvaje (Wild)

Por Paula López Montero

De la mano del director Jean-Marc Vallée que hace dos años nos regalaba una película muy potente: Dallas Buyers Club (2013), sobre todo de la mano de las interpretaciones estelares que hicieron Jared Leto y Matthew McConaughey (el homófobo y drogadicto con Sida); aparece Alma salvaje casi como una prolongación del imaginario de excesos que tiene el director en mente, retratando así una sociedad estadounidense que vaga por las esquinas de la decadencia.

Lo que me parece curioso a primera vista es que el director, canadiense de pura cepa, construya relatos que pongan en tela de juicio la perversión y los vaivenes de la sociedad estadounidense. Dos patrias casi antagonistas, no sólo por idioma, sino por esencia. Es cierto que la carrera del director comenzó en Canadá, pero tras ser reconocido en sus primeros años por numerosos festivales internacionales, Hollywood le abrió las puertas, y cómo se le puede decir que no. Puede que tras años viviendo entre la sociedad norteamericana, el director percibiese éstos problemas sociales, que son un buen porcentaje de la población.

Alma salvaje

Alma salvaje es un relato que entretiene, y más porque estamos en esa etapa en el que nos empezamos a dar cuenta que a lo mejor el vivir en una gran ciudad, con sus movimientos vertiginosos, con sus placeres colgados de histeria burguesa que se camuflan entre las drogas, el alcohol o el sexo no van a ningún lado más que a la nada. Pero ya empieza a oler un poco a industria y a “vamos a explotar esto que es lo que quiere el público” y, en efecto, los relatos de aventuras, de dejar todo atrás para buscarse a si mismo, venden. No digo que no se puedan seguir haciendo, ahí está el reto de cada director-guionista de sorprendernos con algo nuevo, pero por quizá, e intentando evitar las comparaciones que en una crítica son innegables, en cierto momento se quede un poco corto.

Aún así, me parece mucho mejor que algunas películas que hay en cartelera; no está de más de vez en cuando despertar el espíritu.

Alma salvaje 2

Alma salvaje se sustenta en tres pilares fundamentales sobre los que gira el guión: los fantasmas del pasado y la huida, la sociedad de excesos, y la búsqueda de si mismo.

Intenté evitar las comparaciones pero son los mismos tres pilares sobre los que giraba Hacia rutas salvajes (Sean Penn, 2007) que, por cierto, al menos se había preocupado de buscar mejor inspiración en los libros que leía, y no como la protagonista de Alma salvaje (papel interpretado por Reese Witherspoon). Aunque si hay uno destacable sobre el que luego hablaremos es el de Adrienne Rich: The dream of a common language.

Pero vamos a sacarle jugo a lo que tenemos: Construida en su mayoría con flashbacks de los recuerdos de la protagonista, y con un relato cíclico, que nos va desvelando el por qué de hacerse 1000 km por el Pacific Crest Trail de California. Así el relato nos tiene enganchados hasta un final medio abierto, pero con las suficientes huellas sobre el camino como para entrever lo que le pasa por la mente a la protagonista.

1. Los fantasmas del pasado: Hace poco vimos con Interstellar (Christopher Nolan, 2014) una reflexión también sobre la paternidad con la siguiente frase: “Una vez eres padre, te conviertes en el fantasma del futuro de tus hijos”. Sin tener nada que ver los relatos, y junto con Hacia rutas salvajes y otro porrón de películas contemporáneas, el peso del pasado, del legado de nuestros padres y la herencia genética-cultural de los mismos, son motores de búsqueda y huida de una sociedad establecida e impuesta, de la que es difícil salirse de los márgenes. En Alma Salvaje, el trauma de la protagonista viene por parte de la figura paterna, un alcohólico y maltratador que pega a la madre. La niña (Cheryl) convive con éstos hechos diariamente hasta que se hace mayor, y tiene que seguir viendo como la madre sonríe y pone buena cara, porque está en el interior de cada uno elegir el camino de la belleza. Cuando se hace mayor, y ve cómo la muerte y el cáncer se llevan por delante a su madre (en terapia llegando a reconocer que era el amor de su vida), empieza su nihilismo existencial, y se acaba dejando llevar por el sexo y las drogas, placeres inmediatos que le hagan olvidar sus fantasmas. Pero, cogiendo el libro del que su madre impartía clase, y con el espíritu que su madre le había legado, decide buscarse a si misma en el camino.

Alma salvaje 3

2. Feminismo: Una pieza quizá clave del relato y que juega a su favor, es que Cheryl es una chica, y por lo tanto se configura con una de aquellas pocas películas en las que la protagonista consigue superarse a sí misma por sus propios medios. Aunque aquí a veces el feminismo queda un poco hueco. A veces se tiende a pensar que al ser el director un hombre, no llega a captar la esencia de la mujer. Y habría que cuestionar aquí las tres miradas voyeurísitcas propuestas por la grandes feministas Laura Mulvey o Giulia Colaizzi.

Cheryl empieza su viaje con una gran mochila (metáfora de todas las cosas del pasado que tenemos que acarrear en cualquier viaje), pero se nos retrata a una chica aunque valiente, un poco torpe, quizá retrato del haber perdido todo sentido de la naturaleza al vivir en sociedad y de no saber ni cómo se enciende una hoguera. Aunque por el camino se va desprendiendo de cosas, creo que todo espectador esperaba al menos que se deshiciese de aquella pesada mochila que abultaba más que ella, pero no. Puede que nos quiera decir que esos fantasmas le acompañarán toda la vida.

Alma salvaje 4

Los hombres en el film, excepto su marido, son representados como claras amenazas de violación para Cheryl, una chica que se entrega el sexo inmediato. Quizá para acentuar el papel perverso del hombre, frente al de la mujer. El caso es que al final, ninguno parece ser lo que es.

El libro que Cheryl lee, que antes mencionábamos tiene su importancia al ser de Adrienne Rich, quizá una de las más influyentes feministas que haya habido. En su libro de poesía The Dream of a Common Language, dividido en tres partes: “Power”, “Twenty One Love Poems” y “Not Somewhere Else, But Here”, se nos cuestionan las relaciones establecidas, el poder innegable de la mujer individual, y esa necesidad de buscar relaciones lo más cercanas posibles a la naturaleza. Quizá tres capítulos que intervienen a lo largo de todo el relato de Alma Salvaje.

A lo mejor se espera un final épico, pero lo épico a veces está ligado de fantasía, y éste es un relato muy cercano a la realidad, con los pies sobre la tierra. Cheryl acaba escogiendo el camino de la belleza, y consigue encontrarse a si misma, no olvidando a sus fantasmas a través de las drogas, si no aprendiendo a convivir con esa pesada mochila.

TRAILER:

 

Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Email to someone

Comentarios sobre este artículo

  1. Cristina dice:

    Muy lenta, aburrida y sin contenido escencial, diálogos vacios y versos comunes el final repentino decepciona aún más :(

  2. […] nuevo libro Pequeñas cosas bellas (texto) · Crítica cinematográfica de Paula López Montero (texto) · Película […]

  3. […] la cinematografía del realizador. Formalmente hermana de sus propuestas norteamericanas, véanse Alma salvaje (Wild, 2014) y Dallas Buyers Club (2013), el planteamiento y la evolución de los personajes, así […]

Comenta este artículo

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>