Drive

Un héroe auténtico Por Manu Argüelles

Como reza la archiconocida sentencia popularizada por Paul Schrader, el film noir es por encima de todas las cosas, atmósfera. Si estamos de acuerdo, Drive es cine negro en estado puro. Ganadora del premio al mejor director en el Festival de Cannes, y presente en San Sebastián y Sitges, recupera el placer lúdico que se deriva de cualquier propuesta bien codificada bajo los parámetros genéricos. Y como buen cine manierista, ésta lo es en grado sumo, violenta la mirada dentro de un canon clásico. Sus deslumbrantes coordenadas plásticas a la vez que nos invitan a mirar, se revuelven contra nosotros mediante brutales y desproporcionadas explosiones de violencia, breves y directas como una patada en el estómago, con una contundencia que paraliza las retinas (muy destacable la función del sonido como arma de impacto).

Dentro de las múltiples y multiformes tendencias que puede adoptar el cine negro en la actualidad (véase sino el reciente libro que edita el Zinemaldia1), Drive busca erigirse, por derecho propio, en una de las más notables realizaciones que buscan estampar el relato criminal desde la más elaborada estilización posible.

En la línea del Collateral (2004) de Michael Mann, las tomas nocturnas de Los Angeles, tanto las panorámicas aéreas como las terrestres, reverberan ese aspecto onírico y fantasmagórico que ya contaban en el film de Mann. De tal modo, la realización de Nicolas Winding Refn deviene una rendida fascinación por la metrópolis nocturna. Posiblemente desde la óptica embelesada del extranjero, dado que estamos ante el primer trabajo del cineasta danés en suelo norteamericano.

Drive

Pero, pese a lo previsible, el conjunto tonal se aleja de la luz metálica característica de la ambientación noctámbula dentro de un ambiente urbano. Porque para abrigar la lírica y elíptica love story que alberga el film, el conjunto tonal opta por los colores terrarios. Desde el amarillo más macilento para la iluminación sonámbula de los neones de las farolas, hasta el rojo más intenso para los villanos de la función. Un color que despunta en la pizzería de Nino (Ron Perlman). Y del mismo modo, este carmesí, saturado y radiante, es el que domina en la brutal secuencia donde un martillo se desboca. Entre medio, el cobrizo más envolvente (el que reina en el ascensor donde se besan por primera vez los protagonistas) para irradiar la historia de amor en el espacio yermo de la violencia, como si fuese un milagro que surge de la más sórdida de las inmundicias.

Esta superposición de un orden estético, muy vistoso y definido, pone al día cierta textura sonora y visual high-tech sofisticada de los años 80. Recoge así recientes aproximaciones al thriller criminal como Animal Kingdom (David Michôd, 2010), con la que se emparenta en su uso de la cámara ralentizada para insuflar un penetrante aliento poético. O incluso con El americano (The American, Anton Corbijn, 2010), no tanto por su puesta en escena, aquí también geométrica pero más tendente a las angulosidades, donde se pueden tomar como ejemplo los numerosos picados y contrapicados extremadamente barrocos.

Más bien, se puede emparentar Drive con el film de Corbijn por su decidido revisionismo del arquetipo que cincela el antihéroe del polar francés. Sin excederse en la inexpresividad pétrea del Alain Delon de los films de Melville, el lacónico hieratismo de un mayúsculo Ryan Gosling bebe del reverso oscuro de esa figura icónica.

Porque el carácter sincrético de su personaje aúna tanto el hermetismo del asesino Jef Costello como el romanticismo del mítico Philip Marlowe de Raymond Chandler. Gosling, por ello, encarna prodigiosamente a su driver, un personaje sin nombre, caracterizado por su profesión, conducir, como epítome máximo de su condición de sombra de la ciudad sin alma. Un simple plano del personaje, filmado en un encuadre de tres cuartos de espaldas, mirando por la ventana, colándose las luces de neón del exterior en el marco de visión, define a la perfección el aspecto ambiguo y cabalístico de un personaje, que desde su maquinal y callada apariencia, esconde un dual volcán imperturbable, lleno de amor para su vecina (una etérea Carey Mulligan) y rebosante de odio para sus enemigos.

Drive 2

Es curiosa la evolución cinematográfica de Nicolas Winding Refn, paralela a la de su compatriota danés Lars Von Trier. Salvando las evidentes diferencias entre ambos, si retomamos su trilogía criminal, Pusher, comprobaremos cómo la primera, creada en 1996, estaba plenamente enraizada en el encorsetamiento ascético del rígido movimiento Dogma, para desmitificar sus ambientes criminales, desde una radical óptica documental. Como Von Trier, que fundó dicho movimiento para acabar imbuido en la fantasía tenebrista más estética, Anticristo (Antichrist, 2009), Nicolas Winding Refn ha seguido similar vía, alcanzando la máxima de las opciones formalistas. Así, mientras su tapiz sonoro y gráfico, absolutamente expresionista, dialoga con el legado fílmico que le precede en clave genérica, sin que ello erosione su material refractario, el contenido argumental no dudará en enmarañarlo dentro de una red invisible, nota común del film noir por atrapar a sus protagonistas en retorcidos laberintos. No obstante, el cineasta danés, a pesar de situarlo en la penumbra, prefiere buscar el destello luminoso del héroe en tiempos de decadencia, aunque éste ya no esté barnizado de una blancura impoluta. Y es que como nos recuerda la canción que suena en el film, de lo que se trata es de encontrar A real hero. Desde ya, uno de los mejores films de este 2011.

TRAILER:

  1. Cueto, Roberto y Santamarina Antonio: American Way of death: Cine Negro americano 1990-2010. Festival Internacional de Donostia, San Sebastián, 2011.
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Comentarios sobre este artículo

  1. David dice:

    Es una historia simple pero efectiva y solo la estética ya merece un artículo. A mi también me ha llamado la atención la tonalidad cálida que envuelve el film, es como si te anestesiara durante toda la película para luego darte esos pequeños picos de vilencia extrema. Muy bien lograda para mi de la tres mejores del año.

    1. Manu Argüelles dice:

      Muchas gracias por tus comentarios, David. Es fantástico que rompas el hielo, junto con Serendipia. A ver si la gente se anima a comentar.

  2. [...] Merecida nominación al Globo de Oro, inmerecido olvido en los Oscar (por esta y, por supuesto, por Drive), Gosling nos regala, de nuevo, otra de sus mejores interpretaciones (el problema es que no sabemos [...]

  3. [...] en la dirección, tras una edición, la anterior, que nos permitió ver films tan importantes como Drive, Shame o No habrá paz para los malvados. Solo por estas tres películas ya justificó sobradamente [...]

  4. [...] cómo dialoga con su original, ya sea a través de la música, con claros ecos ochenteros (Drive ya está marcando pautas), como el único momento en el que se rompe la lógica interna de la [...]

  5. [...] producción que nos transporte a la época, pero nada de atmósfera y estilización semántica a lo Drive (Nicolas Winding Refn, 2011), ni tampoco gestos autoconscientes del cultivo de imágenes espectrales [...]

  6. [...] el ambient de Cliff Martínez son los que marcan el tratado formal y el tono del film. De hecho, Drive construía sus parámetros bajo un similar prisma, ya que contaba con el mismo compositor. Pero si [...]

  7. […] con Only God Forgives se nos puede antojar incluso demasiado simple, al igual que nos pasó con Drive (2011): Julian, propietario de un gimnasio de boxeo y traficante de drogas, buscará vengar la […]

  8. […] con Only God Forgives se nos puede antojar incluso demasiado simple, al igual que nos pasó con Drive (2011): Julian, propietario de un gimnasio de boxeo y traficante de drogas, buscará vengar la […]

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  10. […] el ambient de Cliff Martínez son los que marcan el tratado formal y el tono del film. De hecho, Drive construía sus parámetros bajo un similar prisma, ya que contaba con el mismo compositor. Pero si […]

  11. […] mínimos y unas imágenes potenciadas por una música instrumental que nos recuerda a la de Drive ( Nicolas Winding Refn, 2011) captan nuestra atención, en lo que parece va a ser un thriller de […]

  12. […] equiparación alguna. Así ubico el visionado de Tú y yo (Io e te, Bernardo Bertolucci) o de Drive  (Nicolas Winding Refn, 2011), anteriores gloriosas Perlas que han pasado por San Sebastián. Apunten […]

  13. […] a Drive (Nicolas Winding Refn, 2011) en su evocación del noir ochentero, quizás algo menos estilizada […]

  14. […] individualidad. Nuestra carta de presentación la vehiculamos a través de nuestra fascinación por Drive, Código fuente, Shame o La invención de Hugo, entre otras. El D’A, al que siempre le guardamos […]

  15. […] descubrimos no al Gosling de Sólo Dios Perdona (Only God Forgives, Nicolas Winging Refn, 2013) o Drive (Nicolas Winging Refn, 2011), sino al del grupo musical que lidera, Dead Man’s Bones. El […]

  16. […] se encontraría en una etapa madura de este aprendizaje, que alcanzó su cuota más espectacular en Drive (2011). Sin embargo, haber variado de género (de la predominancia del ego masculino a la […]

  17. […] como una de las más míticas ciudades de la corrupción y la delincuencia. Como ya ocurría en Drive (2011), también de Refn, la urbe se usa como gran contenedor de la maldad. En ella tendrá lugar […]

  18. […] También podríamos entender The Neon Demon como cierre de una trilogía iniciada con Drive que se abre con la máxima fetichización de la masculinidad, para luego castrarla en Solo Dios […]

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