Extraterrestre

Amor. Soledad. ¿Extraterrestres? Acierto tras acierto Por Arantxa Acosta

“Se me ha ocurrido un guión”“Quentin Tarantino” en Muchachada Nui (Celebrities, temporada dos, capítulo 1)

Quién iba a decirnos que, tras escribir y dirigir su primer largometraje, Los cronocrímenes (2007), Nacho Vigalondo iba a cambiar totalmente de registro adentrándose en la comedia fantástico-romántica. Nadie, nadie nos lo iba a decir. Y, ¿por qué? Porque no es verdad. Porque las diferencias entre su primer film y este no engañan. Estamos ante un producto marca de la casa.

Porque a Vilagondo le gusta sorprender. Le gusta experimentar, mezclar géneros, sin que se vean perjudicados. Potenciando lo mejor de cada uno, tal vez. Le gustan los guiones redondos, las historias cerradas que no dejan nada al azar. Le gusta, también, explicar sobremanera con flashbacks innecesarios, creyendo que su guión es más complicado de lo que es. Le gusta mostrar obviedades que quizá no lo son tanto. Le gusta alejarse del cine común español.  Pero, por encima de todo, le gusta el humor. Humor a caballo entre absurdo e inteligente, con cierta dosis de negro, por cierto.

El inicio de Extraterrestre, siendo sinceros, preocupa. Tras unos interesantes títulos de crédito, donde ya puede verse uno de los elementos que el director va a repetir de forma casi subliminal a lo largo del film, el primer encontronazo entre los dos protagonistas es de pena. Un “hay, Dios mío” se apaga en nuestra garganta antes de que el grito desesperado vea la luz en medio de la sala. Pero, menos mal… porque el tono cambia radicalmente.

De forma calmada, haciendo avanzar poco a poco los acontecimientos, Vigalondo nos presenta a la pareja protagonista, envuelta sin quererlo en su terrible destino. No, no es la invasión alienígena… es el destino de sus decisiones. Al igual que en su opera prima, un engaño lleva a otro engaño, y a otro. Y cada vez, intentar remediarlo complica más el desenlace para cada uno de ellos. Y es que el autor no habla de extraterrestres.

Extraterrestre habla del amor, del sentirse solos aun estando con pareja. Del miedo a conformarse con lo que ya se tiene, y del miedo, además, de perderlo.

De la naturaleza egoísta del ser humano, y de la fuerza de voluntad que hay que tener para darse cuenta de que sobras, tal y como se recuerda varias veces en la película. Incluso de la paranoia a la que podemos enfrentarnos en situaciones que nos llevan al límite, desconfiando de todo y de todos. Se trata, quizá, de la búsqueda del autor de explicar algo muy simple, muy cotidiano, desde un punto de vista que nadie antes había imaginado, consiguiendo torcer y retorcer, exprimir, lo a priori absurdo de convertir en excepcional algo que es la vida misma, sin más.

La nave alienígena es la excusa perfecta para iniciar esta reflexión, igual que lo era la chica desnuda de Los cronocrímenes. Así, Vigalondo lo único que necesita es un elemento de partida poco común para desarrollar la idea que tiene en mente y que quiere transmitir, eso sí, tal y como él la ha concebido. Es por eso que no deja opción a la imaginación. Un claro ejemplo en la ya citada Los cronocrímenes era mostrar (también con flashbacks) al espectador específicamente el fotograma en el que aparecen a la vez, sin ellos saberlo, Héctor 2 y Héctor 3.  Lo que parece que al buen ojo del espectador es la zapatilla all-star en el tejado de la casa (si alguien no sabe de qué estamos hablando, sólo decir que es imperativo moral el visionado del film). En Extraterrestre  no hay posibilidad de equívocos como los de Héctor, pero el director consigue esa cuadratura del círculo con excelentes escenas como las de los dos euros, o todas en las que aparece el tarro de melocotones, el quinto protagonista indiscutible del film.

A la pareja se le unen  otros dos personajes protagonistas: Carlos, el verdadero novio de Júlia, y Ángel, el vecino incordio que no ha abandonado el edifico con tal de quedarse cerca de ella y saber qué es todo lo que pasa. La extraña situación de partida (llegando a cenar en una misma mesa  la chica, su rollo de una noche, su novio y su fiel enamorado) da paso de forma fluida a la rápida evolución de cada uno de los personajes. Júlia pasará de su estado de vulnerabilidad (por no encontrar la ubicación de sus sentimientos por su novio) a tomar por fin sus propias decisiones; Julio se dará cuenta de que no puede ser un bala perdida el resto de su vida, y tiene que sentar la cabeza, pensar en los demás; Ángel madurará y empezará una nueva vida; y Carlos verá que tiene que saber evaluar mejor las situaciones…

Los personajes de Carlos y Ángel (y del presentador del noticiario… un excelente Miguel Noguera) son claramente los elementos distorsionantes de la incipiente relación entre Julio y Júlia, detonante de la narración del autor. La distorsión ahora viene en clave de comedia (en Los cronocrímenes se trababa del miedo al enmascarado y, por tanto, el juego – o el experimento – de Vigalondo es tratar una historia común ahora disfrazada de comedia, antes de thriller psicológico. Aunque también hay que subrayar que la situación del enmascarado encierra cierta comicidad mórbida), ya que, como avanzábamos al principio, al director le gusta el humor, absurdo e inteligente. Si bien en Extraterrestre  es fácil la conexión con Muchachada nui sólo por la excelente presencia de Raúl Cimas y Carlos Areces (pareja con mucho más química, por cierto, que la formada por Julián Villagrán y Michelle Jenner), el guión le delata. Situaciones absurdas repetidas hasta la saciedad (ese fantástico “Júlia folla con Julio”, que tenia que haberse convertido irremediablemente en trending topic en el viernes de su estreno), o que se precipitan a desenlaces tan inimaginables como de comicidad extrema (“Y Ángel…”; “Ángel, de ese gilipollas ni me hables”). Un humor sólo apto para amantes de la comicidad surrealista, al más puro estilo Monty Python, que hará reír a carcajadas a los amantes del subgénero y, sin embargo, a aburrir sobremanera a quien no entienda o no esté habituado a este tipo de humor.

Y será este punto de humor canalla lo que hará que Extraterrestre  no se convierta en producto para masas, para todos los públicos. Y es una pena, porque el film se merece tener una aceptación masiva, por su frescura, por su atrevimiento y por su indiscutible victoria al llevarla a cabo. Claro que la pobre distribución, como ya le pasó con su primer film, tampoco le va a ayudar…

Extraterrestre  es una película inusual. No es ciencia ficción, pero tampoco es comedia romántica… y no deja indiferente. Seguramente tenga tantos detractores como defensores, pero eso significará que ha llegado a despertar la curiosidad. Y esto, en los tiempos que corren para el cine español, ya es todo un logro.

TRAILER:



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Comentarios sobre este artículo

  1. Open Windows dice:

    […] a traernos una película muy personal, “producto marca de la casa”, como ya anunciábamos con Extraterrestre (2011) y como ya lo era Los cronocrímenes (2007), donde la intriga y sobre todo el humor están […]

  2. […] Muchachada Nui con su juegos dialécticos del absurdo, pero cuando ésta se canaliza en films como Extraterrestre (Nacho Vigalondo, 2011) se da de bruces con el fracaso en taquilla. Jonathan Cenzual con El alma de […]

  3. [...] Muchachada Nui con su juegos dialécticos del absurdo, pero cuando ésta se canaliza en films como Extraterrestre (Nacho Vigalondo, 2011) se da de bruces con el fracaso en taquilla. Jonathan Cenzual con El alma de [...]

    1. Pues yo esta no me la pierdo, seguro.

  4. David dice:

    Gracias por la crítica, porque la verdad que engañana mucho mucho lo que parece por fuera la película. Habrá que darle una oporunidad…

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