Gravity

De fascinantes personas y aburridos héroes Por Arantxa Acosta

“La vida es como montar en bicicleta, para conservar el equilibrio debes estar en movimiento...”Albert Einstein

Sin sonido. Sin gravedad. El Universo, temible e inabarcable. El hombre, tan insignificante en comparación a su conjunto, y sin embargo tan orgulloso que quiere demostrar que puede con él. Gravity es un ejercicio técnico y estético impecable, eso no lo va a poder discutir nadie en años. Cuando un film provoca en el espectador sensaciones tan intensas es imposible que nos quedemos indiferentes ante él y, sobre todo, si se trata de equilibrar drama, acción y thriller psicologico cuando todos esperábamos un film puro de ciencia ficción.

Alfonso Cuarón inicia su Gravity invadiendo la pantalla con una monumental imagen de la Tierra en lo que será el inicio de un plano secuencia imposible que se nos antoja no únicamente creíble, sino real. Poco a poco distinguiremos el sonido de la comunicación entre los astronautas, la nave Explorer y la base de Houston, acercándonos a la nave y los tres astronautas que están fuera de ella para realizar la misión rutinaria encomendada. El 3D, en dos minutos, se impone aquí como el gran acierto del film y como confirmación de que, por fin, tiene sentido en el séptimo arte. Muchos somos los que nunca más veremos los planetas con la intensidad que consigue Cuarón, cuando, además, el efecto se traduce en permitirnos casi medir las distancias entre los objetos, entre las personas.

gravity_1

La cámara pasea, ingrávida, de un personaje a otro. Conversaciones insustanciales en un entorno de ensueño nos quitan la respiración, a la vez que nos demuestran que los astronautas son tan humanos como nosotros. Personas de carne y hueso, a las que les gusta hacer bromas, a las que el cansancio también las supera… Esta es la gran baza del director para acelerar la empatía e identificación con ellos: “los astronautas son hombres que también soportan la rutina del día a día”, parece nos quiera recordar el director. Y claro, tiene razón.

Cuando el terrible suceso que desencadenará la odisea de Ryan (Sandra Bullock) y Matt (George Clooney) entra en escena, dejando a los dos protagonistas (y a nosotros) a la deriva, es cuando Cuarón puede poner en marcha el ejercicio que realmente nos propone con su película: despojemos la historia de cualquier parafernalia.

Centrémonos en los dos personajes y olvidémonos de efectos o complicaciones argumentales, que no serían más que ruido, interrupciones a la esencia de Gravity.

La película quiere que el espectador no pueda distraerse. Que sienta lo que Ryan siente.

¿Qué queda entonces? Miedo.

Concentrado. Envasado. Aislado.

Gravity

Y sí: lo sentimos en nuestras propias carnes. Cuarón, entonces, utiliza eso que aprendimos todos de jóvenes: el movimiento relativo, la importancia del sistema de referencia. Porque jugará con la posición de la cámara, que a veces querrá mostrarnos los hechos de forma objetiva, y a veces se introducirá dentro del casco de los astronautas para obligarnos a ver lo que ellos ven y, por ende, a sufrir como ellos sufren. Espectacular el efecto conseguido cuando Ryan sale disparada hacia la negrura del espacio, dando vueltas y vueltas, pero Cuarón nos introduce, poco a poco, en el traje de ella: sólo sabemos que sigue dando vueltas por la imagen de la Tierra que se refleja en el interior de su casco.

Sí, diez minutos de infarto. Quizá más, quizá menos, la verdad es que la tensión es máxima y pierdes la noción del tiempo, igual que si estuviésemos también perdidos en el espacio…

¿Y luego, qué? ¿Qué pasa cuando algo, una idea, una situación, ha conseguido concentrarse tanto, ser aislada completamente, que ha quedado despojada de más apoyo?

Que el director se da cuenta de que tiene que añadir algo. Que la película, mal que nos pese, se alarga innecesariamente, llevando al traste todo lo conseguido.

Si decíamos que Cuarón había acertado en despojar de un aura supernatural al astronauta, resulta que su intención era devolvérsela, y con creces. Entramos entonces en la segunda parte del film: una película donde se suceden situaciones increíbles, una historia donde todo lo malo que puede pasar pasa, y donde el héroe sale siempre ileso. Un film de superhéroes a los que se les ha querido dotar entonces de una humanidad que se queda en el “ruido” que comentábamos: sobran imágenes ‘sentimentaloides’, como que se nos obligue a ver la foto de la familia de uno de los astronautas muertos; sobra que sepamos que Ryan tiene una hija, y está fuera de lugar (por importar más bien poco) el monólogo acerca de su zapato rojo perdido (“que estaba debajo de la cama”… vaya, ¿no había una forma un poco más original de terminar la frase, ya que la incluyen en la película con calzador?).

gravity_bullock_clooney

Un guión convencional de aventuras nos estropea lo conseguido anteriormente. Una película con un desenlace (aunque esto no implica que no sea imponente: la cámara recorriendo el cuerpo de Ryan, de abajo arriba, demostrándonos la heroína que es) que destroza totalmente lo que parecía era la marca de Gravity, y que se queda en una sucesión de situaciones desprovistas de la acción necesaria, entonces, para mantenerlas a flote. Y es que algunos momentos se alargan tanto que únicamente permiten que nos dé tiempo a darnos cuenta de lo innecesarios que son, igual que esas imágenes en 3D hechas exclusivamente para “sorprender” al espectador (el tornillo que se le escapa a Ryan hacia la cámara… vamos, esto ya está más que superado…). Todo ello hace que la película sea incomparable con 2001: una odisea del espacio (2001: a space odyssey, Standley Kubrick, 1968), cuyo éxito reside precisamente en saber hacer avanzar el misterio de la vida y la conexión hombre-Universo a lo largo de distintas épocas, y en la que tiene especial relevancia el bloque en el espacio; incluso con la genial Moon (Duncan Jones, 2009), que sin tanto presupuesto nos presentaba también la historia de una persona desterrada trabajando en la Luna durante tres largos años, y cuyo descubrimiento de la realidad de su asignación nos sorprende tanto y está tan bien narrado que, lo siento, acaba superando con creces la propuesta de Cuarón, sustentada (eso sí, y de qué manera) exclusivamente en los solemnes efectos especiales, y que hubiese funcionado mucho mejor como mediometraje y en pantallas Imax 3D, con esas bellas imágenes del espacio rodeándonos y situándonos sí o sí en el espacio exterior. Esto, sumado a la tensión que provoca la historia, sería realmente impresionante. Sin embargo, Gravity ve cómo su espléndida apuesta pierde fuelle, sin conseguir la fusión entre géneros que buscaba, sin mantener el álgido nivel de interés pero sosteniendo, eso sí, la tensión.

TRAILER:

Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Email to someone

Comentarios sobre este artículo

  1. […] así de rotunda, de afirmativa y de estadounidense. En términos morales, su paralelismo con Gravity (Alfonso Cuarón, 2013) la convierte en lo mismo que Río Bravo (Rio Bravo, Howard Hawks, 1959) […]

  2. […] de las odiosas comparaciones. Porque aquí el espacio no es el fin, es la excusa. Como sucedía en Gravity (Alfonso Cuarón, 2013). Algunas imágenes a priori sin sentido que nos descolocan, atribuibles a […]

  3. […] entonces de un entusiasmo superlativo. Sucedió con The Artist (Michel Hazanavicius, 2011) y con Gravity (Alfonso Cuarón, 2013). Tiempo después ambas películas demostraron ser todo un éxito. Aquí lo […]

  4. […] como el recurso utilizado (y, escribiendo estas líneas, se me viene a la cabeza el ejemplo de Gravity – Alfonso Cuarón, 2013). Debe sorprender, y dada la naturaleza del formato en la filmación, […]

  5. […] una película que ya ha generado una alta expectación desde su paso por Venecia. Nos referimos a Gravity del siempre interesante Alfonso Cuarón que parece proponernos una gratificante inmersión en una […]

  6. […] por ordenador) y que sólo cinco años más tarde volvemos a “disfrutar” con una película como Gravity (Alfonso Cuarón, 2013). Ciencia ficción concentrada en un espacio confinado. Duplicidad […]

  7. […] por ordenador) y que sólo cinco años más tarde volvemos a “disfrutar” con una película como Gravity (Alfonso Cuarón, 2013). Ciencia ficción concentrada en un espacio confinado. Duplicidad […]

Comenta este artículo

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>