Handia

¿Antiguo o Nuevo Régimen? Por Paula López Montero

Handia es la última película del director vasco Jon Garaño tras Loreak (Jon Garaño, José María Goenaga, 2014), que ya cosechó buenas críticas en las que se alababa una trama donde el misterio y el silencio ya jugaban con los cursos de la narración, la plasticidad de sus encuadres y el cuidado de su dirección de arte. Handia, en esta ocasión co-dirigida con Aitor Arregui, además, ha sido recientemente galardonada con el Premio Especial del Jurado en la pasada edición del festival de San Sebastián. Rodada en euskera como Loreak, Garallo y Arregi vuelven a apostar por un retrato de la realidad vasca, aunque esta vez se sitúan en pleno conflicto entre el Antiguo y el Nuevo Régimen que tuvo lugar en España y en Europa entre los siglos XVIII y XIX con el punto de mira puesto en la Guerra Carlista, el periodo y los años posteriores a la misma, haciendo una extensión del punto de vista desde Guipúzcoa a Madrid y Europa. Una narración necesaria donde la trama del nacionalismo –sin posición referida- no es evidente pero sí bucea por sus rincones y donde se nos propone una meditación profunda sobre el momento en el que vivimos: ¿estamos en un momento obsoleto, en un colapso dónde la tensión entre las viejas y las nuevas formas, modos de vivir o políticas es evidente?

 Handia

En este punto recomiendo ver la película encarecidamente antes de leer la crítica, no por los spoilers sino porque mucho de lo argumentado aquí puede sonar a chino sin haber presenciado algunos momentos del film y porque el desarrollo de esta crítica también puede obedecer a esa trama lenta pero con sentido que propone Handia.

Los primeros minutos del filme se abren con una cita que nos sitúa en este conflicto referido: la tensión que se vivía entre el Antiguo y el Nuevo Régimen. Después de la voz en off de Martín introduciéndonos en la historia, situado en frente del hueco de la tumba de su hermano, se nos adentra en una escena que ya recuerda a algo y que, dado el esmero estético al que nos suelen acostumbrar los directores, no es difícil pensar que hace un guiño a la escena del Ángelus de Millet (1857-1859). Y aunque luego haré unos breves apuntes sobre las referencias históricas que propone Handia, es casi evidente la alusión al cuadro de Millet donde en el mismo nos propone una lectura sobre el conflicto de lo rural frente a lo urbano y donde otros autores como Dalí explotaron una interpretación, no sé si forzada o no, pero que aquí de momento no vamos a referir.

 Handia 2017

Siguiendo con el inicio del film, seguidamente se nos adentrará en un flashback contado en cuatro capítulos que ya nos pone sobre la mesa la dinámica del largometraje: capítulos que proponen una sucesión de acontecimientos a medio camino entre la realidad y lo literario (la ficción). Este flashback comienza además con un plano que conviene recordar: un plano medio de Martín andando de espaldas a la cámara con el frondoso bosque guipuzcoano de fondo, que luego dejar ver como Joaquín (que estaba andando delante de él) sale de su cuerpo desviándose del camino. Breve simbología de lo que será la tensión fraternal que se vivirá dentro del film: ¿hermanos unidos, enfrentados, o condensados?

Los inicios de la trama ya nos dejan ver a un Martín más intrépido y a un Joaquín más arraigado a la costumbre. Esto parece ser lo que haga que el padre, ante la llegada en la nocturnidad de los Carlistas, haga que escoja sin dudar a Martín en vez de a Joaquín para ir a la guerra, pero los motivos concretos son una pregunta abierta que se deja en el film. Martín, marcha a la guerra y tras tres años es herido de un brazo que le deja inmóvil -parece que- para siempre. Años más tarde decide volver a casa donde comprueba que su hermano Joaquín ha crecido desmesuradamente. El gigantismo, el cambio y el crecimiento serán desde entonces los temas de la narración. En este punto se me viene a la mente una cuestión ¿es el crecimiento desmesurado monstruoso? Recordemos que la época a la que se refieren los directores, está situada en pleno Romanticismo, donde no es baladí las múltiples referencias al esperpento, a la desmesura de sentimientos y realidades, a sacar los bajos fondos del ser humano. En esa pregunta en cierta medida está enclavado el film ¿son el progreso, el crecimiento, las nuevas formas monstruosas? La tensión entre lo malo conocido y lo bueno por conocer reina sobre la historia del ser humano.

 Handia SSIFF

Martín, que al inicio del film se nos presenta como un flâneur a lo Baudelaire, observante de la realidad de las tierras de Guipúzcoa, tras advertir las carencias del caserío donde vive su familia obliga a Joaquín a venderse al mundo del espectáculo. Lo raro y diferente entonces es el motor de la cultura del espectáculo de la época. En este punto cabe también recordar que el S. XIX es el siglo de la gran industrialización y del inicio de la cultura del espectáculo, las primeras cámaras tanto fotográficas como cinematográficas surgirán en esos tiempos, de hecho, hay una escena en Handia que hace un homenaje a aquellas primeras cámaras de fotos y donde se nos hace una metarreflexión sobre el mundo del espectáculo y el voyeurismo (la secuencia propone a Martín, Joaquín y otra mujer con gigantismo que se están tomando una foto donde tienen que estar quietos durante unos minutos para ser retratados y entonces se realiza en un plano contra plano el zoom in al objetivo de la cámara fotográfica).

No voy a seguir minuto por minuto el desglose de secuencias, creo que Handia merece ser vista. Lo que sí que me interesa es analizar el contexto que propone y las figuras a las que hace referencia.

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Desde El Ángelus de Millet al Coloso de Goya.

Hablábamos de la primera referencia que se hace al cuadro de Millet, pero aunque puede ser la única –hasta donde yo atisbo a ver- referencia de un plano, también se hace ilusión a El coloso (1808-1812). Goya, con sus pinturas negras que datan de esta época y donde podemos ahondar en esa tensión misma entre el Antiguo y el Nuevo Régimen donde para mí son indispensables Los caprichos y Los desastres de la guerra; con El coloso, según Nigel Glendinning 1, se nos presenta al pueblo español como un gigante surgido de los Pirineos para oponerse a la invasión napoleónica. Por otra parte, la doctora Jesusa Vega 2 en su artículo «La técnica artística como método de conocimiento, a propósito de El coloso de Goya» nos propone el siguiente análisis: “el gigante, pasó de la lucha/defensa, orgulloso y erguido, a la melancolía, sentado, reflejando el ánimo de muchos españoles, un sentimiento colectivo del que su creador participaba”. Este último párrafo sin duda me parece que viene a colación de lo que también refleja Handia. Es el desasosiego, y la melancolía el ánimo de toda la película y lo que acaba por ser quizá el espíritu de los dos hermanos y de la misma época.

Por otra parte, cabe hablar de la Guerra Carlista a la cual se hace referencia en el film y al sentimiento nacionalista propio de esa época. No voy a entrar en los detalles del conflicto, pero sí en lo que refleja Handia, y es que el campo y las pequeñas ciudades del País Vasco y Navarra apoyaron mayoritariamente al pretendiente Carlos debido a su tradicionalismo foral, gracias al apoyo que le dio el bajo clero local. En Handia, la presencia del clero en la unidad familiar es clara. Además Handia propone ese sentimiento de que la familia, la cultura y la identidad se vean amenazadas frente al progreso, lo cual es una de las bases del sentimiento nacionalista. Ya dije que aunque no hay posición referida, los autores nos ponen sobre la mesa las circunstancias o el reflejo de la realidad de la época para que cada uno desde la posición que tenga dialogue con el film.

 Handia Jon Garaño

Por otra parte, claramente la película está basada en la figura de El gigante de Altzo (1818-1861), que está en el imaginario colectivo del pueblo vasco. Es sin embargo la reflexión sobre el cambio lo que más trata de profundizar en la película y lo que calará en la trama dejándonos ver esa tensión que se da en el ser humano. Martín nos plantea al inicio del film una reflexión sobre la apariencia del no cambio que hay en la tierra aunque debajo de todo ello el mundo esté constantemente cambiando. Además más tarde dirá “Lo que nos hace miserables es tener que decidir”. Las decisiones son el límite de ese cambio y por otra parte el ser humano es, inevitablemente, un ser que decide, ergo para Martín, el ser humano es un ser miserable. Al final lo que nos propone Handia ¿acaso no es un retrato de la miseria humana, del conflicto eterno de las consecuencias de nuestras decisión, de la tensión infinita entre el pasado y el futuro?

Con todo, Handia me parece un gran largometraje donde los directores echan un pulso al conflicto con el pasado y ponen sobre la mesa una trama donde las metáforas no siempre son evidentes y conducen al espectador en su culto. Pese a eso, Handia a veces puede parecer algo lenta, pero es fiel al momento que retrata. Acostumbrados a las prisas y a los múltiples cortes de planos y tramas por minuto, Handia rueda por el paisaje y su costumbrismo ofreciendo una temporalidad fiel a la época.

TRAILER:

Handia – TEASER V.O.S.E. from Irusoin on Vimeo.

  1. Nigel Glendinning, «En torno al Coloso atribuido a Goya una vez más», Goya. Revista de Arte, 329 (octubre-diciembre de 2009), pág. 294.
  2.  Jesusa Vega, «La técnica artística como método de conocimiento, a propósito de El coloso de Goya», en Goya: Revista de arte, n.º 324, 2008.
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