Iron Man 3

Que la verdad no se esconda tras una máscara de hierro. Por Arantxa Acosta

"- I'm in show business, why come to me?
- War is show business, that's why we're here"La cortina de humo (Wag the dog, Barry Levinson, 1997)

Hace ya cinco años, un brillante Robert Downey Jr. se daba a conocer por fin, y paradójicamente, a las masas con su interpretación de Tony Stark. El papel no era fácil: multimillonario ligón, “narcisista de manual” como después le llamó la Viuda Negra en Iron Man 2 (Jon Favreau, 2010), únicamente se vale de su inteligencia para luchar contra el mal. Sin superpoderes, sin un pasado que le atormenta y le empuja a salvar al mundo. La creación de su máquina de guerra, de Iron Man, es fruto de su rabia, al sufrir en propia piel las consecuencias de su negocio.

Ahora, por cuarta vez, el enfant terrible ha vuelto. Y le echábamos de menos, la verdad. Downey Jr. ES Iron Man, y Iron Man es el héroe que todos querríamos ser.  Stark es de carne y hueso en un mundo donde la guerra, el hombre, es el verdadero enemigo. Una guerra tan omnipresente en los medios que comunicación que, por terrible que parezca, deja de ser noticia.

La guerra, cruda y realista, ha marcado las tres películas del rebelde superhéroe. Afganistán era el escenario perfecto para dotar de actualidad al personaje del héroe. En Iron Man (Jon Favreau, 2008), Stark luchaba contra el enemigo en la guerra de Afganistán. Iron Man 2 se centraba en la historia reciente americana, con el peligro del terrorismo. Y en Iron Man 3 (Shane Black, 2013), la sombra de Bin Laden es tan poderosa que sobrevuela toda la película, aunque esta vez los villanos tengan más superpoderes que el propio Stark.

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Extremis (Warren Ellis & Adi Granov, 2005-2006) es el cómic seleccionado para esta aventura. Es la máscara necesaria para lo que se quiere explicar. Sí, científicos locos que quieren dominar el mundo. Sí, armaduras “patriotas” que son controladas a distancia. Sí, complicadas fórmulas que salvarán de la desintegración a seres queridos. Acción a palas, explosiones, espectáculo asegurado. Más y mejor, hay que reconocerlo: la evolución de los trajes ahora da más juego que nunca, aunque también sea muchísimo menos creíble; la batalla con decenas de máquinas de guerra controladas por Stark es, por supuesto, de un efectismo  arrollador… Sazonado con alguna frase altanera típica de Stark, y algún elemento graciosillo adicional, el éxito está asegurado. Una envolvente, majestuosa y resultona música esta vez firmada por Brian Tyler y, por qué no, unos títulos de crédito finales que son el mejor colofón de la película.  El espectador que busca entretenimiento puro y duro lo va a encontrar. Por supuesto si no quiere darse cuenta de que la historia que nos explica esta última entrega no es en absoluto novedosa respecto anteriores.

Pero, ¡ah! Este Iron Man 3 es diferente, y mucho tiene que ver con la entrada de Shane Black, que nos gustó tanto con su dirección, y más por su guión, de Kiss Kiss Bang Bang (2005).

Y es que Black hace evolucionar al simple y agotado (aunque resultón) personaje creado por Downey Jr. El guionista y director sabe que Stark no puede salir airoso esta vez si sigue siendo el único que lleva el peso del film. Ardua misión, aunque superada. Y no únicamente por dar más protagonismo a secundarios como Pepper o Happy Hogan. Stark, más terrenal que nunca, nos introduce (y finaliza) la historia de Extremis con su voz en off, cual confesión estuviese haciendo, a él mismo y a los espectadores. Stark más cercano, con problemas. Stark, que ha sentado cabeza, y que deja entrever sus ganas de ser padre y tener una familia. Stark agotado. Stark que sufre ataques de ansiedad al enfrentarse al peligro, tras la última cruzada contra Loki. Stark, que madura y toma una decisión difícil, tanto para él como para el espectador, pero que es necesaria para mantener el alto nivel conseguido previamente con esta saga. Y es que sin pretender ser tan trascendental como la trilogía de El caballero oscuro de Christopher Nolan, o tan adolescente como el (¿innecesario?) reboot The amazing Spiderman, Iron Man es entretenimiento para todas las edades. Pero es necesario que, al igual que su audiencia, se haga mayor. La gallina de huevos de oro, aunque Marvel ha sabido exprimirla al máximo y mucho mejor que DC Comics para la gran pantalla, no puede sobrevivir si quiere que sus héroes mantengan nuestro interés.

Iron Man 3

Pero decía que tanta acción enmascara. Y es que la presencia de Mandarín es, sin duda, la explosión hiperrealista de Iron Man 3: aunque muchos fans del cómic criticarán la decisión de Black y que Marvel la haya permitido, no se puede negar que la evolución del terrorista es de rabiosa actualidad. Un giro argumental que oculta el íntimo deseo de que la sociedad despierte. Un Ben Kingsley que de todas todas nos ha dejado boquiabiertos, y no por lo que pensábamos inicialmente (su aparición nos entusiasmó a la vez que intrigó al descubrirle en los teaser posters: esa vestimenta, mezcla oriental y de batalla…). Pero lo más sorprendente, por su ineludible doble lectura, son algunas puestas en escena y tremendos planos de los que va a ser imposible olvidarse: el presidente de los Estados Unidos, enfundado en el iron patriot, vulnerable y… ¿crucificado? ¡Simplemente admirable!

Por tanto, si algo se le reprocha a esta nueva cinta de superhéroes, y en particular a su director, es no haber sido más incisivo, una vez se ha atrevido a abrir veda. Esta exigencia puede quedar fuera de lugar en adaptaciones más convencionales (y menos atractivas, también hay que decirlo) como las de Thor (Kenneth Brannagh, 2011) o Capitán América: El primer vengador (Captain America: the first avenger, Joe Johnston, 2011). Joss Whedon nos trajo lo mejor de Marvel al crear una cinta de puro entretenimiento y con su característico humor marca de la casa con Los Vengadores (The Avengers, 2012), otro film acertado pero, de nuevo, vacío de moraleja. Pero la oportunidad que brinda Iron Man por lo especial del héroe, sin duda  hay que aprovecharla. Black ya lo intenta cuando graciosamente quiere evitar comparar a su héroe con el resto de Vengadores y sus increíbles hazañas (no en vano se ríe “del que vino con el martillo”, o no quiere hablar del agujero de gusano que hizo entrar a los villanos de otros mundos), y le acuesta en un diván para reflexionar sobre su futuro. Pero, por favor: si se quiere abrir la caja de pandora, si se quiere madurar y hacer que el espectador aprenda, hagámoslo. No nos quedemos a medias tintas. Que la verdad no se enmascare tras un trozo de hierro.

Iron Man 3 cd

Trailer:

 

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