Jurassic World

La incoherencia se abre camino Por Irene García Martín

Dinosaurios + elementos de blockbuster de acción + nostalgia por el regreso de una saga mítica = Nuevo récord histórico de taquilla. ¿Es acaso una sorpresa? La película destila atractivo por todos lados para grandes y pequeños, de forma que no es nada raro que la suma de dinero recaudada seguramente doble el peso de todos los bicharracos que viven en el parque. Con su recaudación mundial de 1.522 millones de dólares, actualmente la saga jurásica se ha convertido en la tercera película más taquillera de la historia, quedando sólo por detrás de Avatar (James Cameron, 2009) y Titanic (James Cameron, 1997). Viendo estas cifras, los peces gordos del mundo del cine dirán que así es imposible negarse a tirar de secuelas…

Los dinos molan, así de claro lo vio Spielberg allá por el año 93. Con la gloriosa Jurassic Park, el director logró no sólo dar vida a un parque imposible, sino también configurar el imaginario de los dinosaurios en el cine y en nuestras cabezas. De hecho, antes de la existencia de esta película, en los libros los T- Rex eran representados caminando erguidos, después del año 93 no volvieron a mostrarse así.

Quince años más tarde, Jurassic World impulsa el resurgir de la “dinomanía” que en su momento inició Spielberg.

Sin embargo, tal y como ocurre dentro del universo de la película, los espectadores ya no se conforman con cualquier cosa y ver en la gran pantalla a un dinosaurio que parece de carne y hueso no nos impresiona en absoluto. El Indominus Rex es la metáfora que explica lo que ocurre dentro del parque y en el interior de las salas de cine: hemos llegado a normalizar lo que parecía imposible de crear. Nos encantan los dinosaurios pero en estos últimos años nos hemos acostumbrado a ellos y a cualquier tipo de monstruo sucedáneo. Ahora queremos lo mismo, pero con un factor más de asombro, queremos lo mismo pero con más dientes.

JW2

Ilustración (1987)

Jurassic World 3

Walking with dinosaurs (1999)

Después de dos secuelas más bien insulsas, la saga jurásica vuelve a las pantallas con más adrenalina, más guiños nostálgicos y más CGI que nunca. La suma de todos sus elementos da como resultado una película con un alto y absorbente nivel de entretenimiento, mucha acción y unas maravillosas criaturas. Sin embargo, a pesar de la atención prestada a las escenas de acción y al realismo de los dinosaurios, existe un factor que se ha visto claramente descuidado: La famosa sensación de suspensión de la incredulidad en el cine. Cosas como la creación de un dinosaurio sin ningún tipo de supervisión experta, niños que saben arreglar ellos solos un jeep o escenas sentimentales sin venir a cuento son sólo algunas de las joyitas que vemos en Jurassic World y que son hacen soltar un irremediable “por la cara”. La credibilidad o no credibilidad de muchos momentos de la película depende evidentemente de los ojos del espectador, de que sea más indulgente con las cuestiones científicas o con los arrebatos de los personajes.

Todo esto tiene mucho que ver con la manera en la que la película construye conceptos y dirige al espectador por los caminos que le convienen. Por ejemplo, teniendo en mente que el personaje de Owen se nos presenta como un entrenador que trata de establecer un vínculo con sus animales, vemos lógico que Blue&Company acaben siendo fieles a él. Si bien conseguir las simpatías de estas bestias salvajes sería un objetivo difícil de tomar en serio en la realidad, en la ficción no existe ningún problema con respecto a ello precisamente gracias a esa construcción previa que se ha hecho. Sin embargo, como bien se manifiesta a través de las múltiples parodias que han surgido en internet, la película está plagada de momentos y detalles que nos hacen arrugar el gesto y que nos resultan imposibles de creer. El espectador está dispuesto a creerse, gracias a la suspensión de la incredulidad, que Chris Pratt es capaz de controlar a sus coleguis los velociraptores, pero de ninguna manera estamos dispuestos a creernos que la mejor decisión para vencer al Indominus es que Bryce Dallas libere ella sola a un T-rex.

Lo que resulta imperdonable de esta cinta es el hecho de que se podía haber llegado a los mismos sitios en la historia tomando caminos diferentes, concretamente alguno más creíble y menos chirriante ¿No había una forma menos gratuita de provocar el enfrentamiento entre los dos grandes carnívoros? ¿Y otra manera de hacer que los chicos se pongan en peligro sin que tenga el hermano mayor que hacer un cambio de comportamiento injustificado? ¿Zach queriendo vivir la experiencia de Jurassic World a tope en el momento más inoportuno? ¿Zach, al que nos han presentado como el adolescente de manual que pasa de todo desde que llega al parque? Algo no encaja.

Jurassic World 4

A pesar de ser el resultado una perfecta y entretenidísima obra comercial, es innegable que hay momentos que parecen casi una broma privada entre los guionistas y nosotros: “¿Te acuerdas de esas pelis noventeras en las que meten momentos emotivos de forma injustificada? Pues mira, nosotros también vamos a hacerlo jajaja qué risas…” Suena casi a una especie de juego. De no ser así, no existe otra explicación posible a momentos como “Papá y mamá se van a separar, ¿verdad?”, una frase gratuita que no aporta nada y que introduce un tema que no se vuelve a tratar. En la línea de este momento estelar, tenemos también otros como la despedida de Zach con su novia que no vuelve a aparecer, o el renacer del amor entre Bryce Dallas y Chris Pratt tras abatir a tiros a un pterodáctilo.

Es cierto que según el género que tratemos puede ser conveniente renunciar a la lógica normal de las cosas en pos del elemento que queremos ganar y que sabemos que nuestro público valorará (romance, acción, humor…), pero se podría haber evitado que esa falta de lógica inundara la película entera. Por supuesto que todos queremos ver al dinosaurio emblemático de la saga enfrentarse al nuevo, por supuesto que los chicos protagonistas tienen que ponerse en peligro de alguna manera, por supuesto que puede haber tensión sexual entre dos personajes, pero ¿No se han podido tomar mejores decisiones acerca de cómo llegar a esos y más puntos de la historia? La nueva entrega jurásica es una película que gusta a los viejos y los nuevos fans, que te atrapa durante su visionado y te hace maravillarte entre fantásticas persecuciones, tiroteos y bestias, pero que provoca por debajo de toda la euforia una sensación de “¿Por qué los personajes hicieron esto?” Agradecemos que los dinosaurios estén tan bien construidos. Pero ¿era necesario que lo menos creíble de la película fuesen los personajes de carne y hueso?

 

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