Legend

Fascinante estética, deplorable guión Por Arantxa Acosta

"Perséfone no se sometió a Hades voluntariamente, sino que fue raptada por éste mientras recolectaba flores en los campos de Nisa. En protesta por este acto, Deméter lanzó una maldición sobre la tierra que produjo una gran hambruna, y aunque uno por uno los dioses fueron a pedirle que la levantase para que la humanidad dejase de sufrir, ella aseguraba que la tierra permanecería estéril hasta que volviese a ver a su hija. Por fin intervino Zeus, quien a través de Hermes pidió a Hades que devolviese a Perséfone. Éste accedió, «pero antes de partir tomó un grano de granada, que es dulce como la miel y que Hades le ofreció porque sabía que así tendría que regresar"Himno Homérico a Démeter (s. VII a.C.)

Duendes que hablan formando rimas con sus palabras. Enanos. Princesas inocentes y caballeros valerosos. Bosques encantados. Unicornios. El bien y el mal luchando a muerte. Paz y felicidad tras vencer a la oscuridad…

Es curioso que plantear a día de hoy una historia así en el cine se nos antoje aburrida. Trillada, incluso. Y es que por mucho que estemos esperando El hobbit: Un viaje inesperado (2012), hay que reconocer que el listón que se ha dejado a sí mismo Peter Jackson con la trilogía de El señor de los Anillos (2001-2003) ha “evaporado” de la  parrilla cinematográfica la fantasía épica, quizá por miedo a hacer el ridículo tras la adaptación del ya encumbrado director.

Pero esto es ahora. ¿Y si estuviésemos hablando de 1985? En aquél momento, el panorama era exactamente el actual… pero por todo lo contrario. La fantasía épica aún estaba fuera del circuito de la gran industria, o de darse cuenta de que era la gallina de los huevos de oro. Tan sólo se podían destacar algunos films como Excalibur (John Boorman, 1981), La historia interminable (Wolfgang Petersen, 1984) o Lady Halcón (Richard Donner, 1985). Pero, la primera por tratarse de una leyenda, y las otras dos por poder atrincherarse más en en el género de acción, romántico y de aventuras, la verdad es que en aquél momento el género estaba restringido, aún, a la imaginación de los ávidos lectores de novelas.

Ridley Scott, tras haber filmado películas tan memorables como Alien (1979) y Blade Runner (1982), se embarcó en rodar una historia diametralmente opuesta: abandona la distopía futurista para enseñar al espectador un mundo de cuento de hadas. Deja atrás los espectaculares efectos especiales de la época y se centra en una grabación en platós de estudio y maquillaje facial y corporal. En definitiva, cambia su registro, llevando al espectador maravillosas historias que hasta el momento sólo podían leerse. No por demostrar que es capaz de enfrentarse a otro género, sino por el hecho de ser consciente de que más gente debería disfrutar de estos relatos. Y quién mejor que él, que ya había demostrado que sus películas podían convertirse en verdaderas leyendas.

La historia de Legend está claramente basada en la mitología griega, encontrando el momento estelar del film en la escena en la que aparece Oscuridad, es decir, Hades, atravesando el espejo para presentarse a su amada Princesa Lili, o Perséfone.

Y es que la evolución del fantasioso relato de Scott sigue exactamente el mismo patrón: Perséfone pasea por el primaveral campo recogiendo flores cuando de pronto se abre la tierra bajo sus pies y aparece Hades, que la lleva al infierno para convertirla en su esposa. Finalmente, Perséfone podrá escapar, pero al haberse alimentado del fruto de las tinieblas, tendrá que volver cada año. Los meses en los que Perséfone está en la tierra, las flores crecen a su alrededor y el sol brilla majestuoso. Los que está bajo ella, el frío inunda cada recodo de la Tierra. Perséfone es, por tanto, la primavera.

Ahora cojamos el film de Scott: Lili pasea por el bosque en busca de Jack, un joven que vive escondido en la penumbra que le protege. Cuando Jack le muestra a los unicornios (Scott debió quitarse aquí la espinita de que el sueño de Deckard se quedase en la sala de montaje de su Blade Runner) y ella se acerca a acariciarles, los gnomos de Oscuridad tienen la oportunidad de atrapar a uno de los “caballos” y hacer reinar la noche y el frío en el mundo de los humanos. Oscuridad, al conocer a Lili, se enamora perdidamente y la hechiza para que baje a su mundo y se convierta en su compañera. Jack será el encargado de rescatar a su amada, y, ya de paso, al unicornio. Punto y final.

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