Operación U.N.C.L.E.

Una extraña pareja de espías Por Ignasi Ferrer

“También acrecienta su vulnerabilidad el hecho de que su enemigo no sea un Estado, susceptible de disuasión, influencia y coerción, sino una oscura célula de personas que han demostrado que sobre ellas no puede ejercerse ninguna disuasión ni coerción (...) También han secuestrado a la sociedad civil global y se han aprovechado de sus valores -libertad de movimiento-, así como de sus tecnologías, para llevar la guerra hasta el corazón del imperio.” IGNATIEFF, Michael. (2003) El nuevo imperio americano. La reconstrucción nacional en Bosnia, Kosovo y Afganistán, Paidós, Barcelona. Página 15.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial y neutralizada la amenaza del nazismo, Europa -y el mundo- se adentraban en un periodo oscuro en el que Estados Unidos y la antigua Unión Soviética se enfrentaron en lo que se denominó la Guerra Fría. Este período de tensiones que abarcó más de 40 años hasta la caída del muro de Berlín en 1989, fue el contexto ideal para el género del cine de espías. Las películas de James Bond -Agente 007 contra el Dr. No (Dr. No, Terence Young, 1962), por ejemplo-, Cortina rasgada (Torn curtain, Alfred Hitchcock, 1966) o incluso Top Secret (Jim Abrahams, David y Jerry Zucker, 1984), además de series como la famosa Superagente 86 (Get smart, Mel Brooks, Buck Henry, 1965-1970), plasmaron el cambio de paradigma en el terror mundial. El enemigo pasaba de ser un país, hasta no hace mucho Alemania era uno de los grandes ogros mundiales, a ser un individuo o grupo que urdía sus planes en la sombra. En varias ocasiones, aprovechándose de la última tecnología, aunque la realidad es una poderosa influencia y una de las amenazas más comunes era de origen nuclear.

La misma amenaza presente en la adaptación cinematográfica de la serie que en castellano se conoció como El hombre de C.I.P.O.L. (The man from U.N.C.L.E., varios directores, 1964-1968). Una película que no sólo supone el regreso de Guy Ritchie tras un silencio de cuatro años desde Sherlock Holmes: juego de sombras (Sherlock Holmes: a game of shadows, Guy Ritchie, 2011), sino que también confirma 2015 como el año del espionaje cinematográfico. Operación U.N.C.L.E. engrosa una lista de espías en la que se pueden contar Kingsman (Matthew Vaughn, 2014), Misión: Imposible. Nación secreta (Mission: Impossible. Rogue nation, Christopher McQuarrie, 2015), el Spectre de James Bond (Sam Mendes, 2015) e incluso la adaptación de Anacleto: Agente secreto (Javier Ruiz Caldera, 2015).

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En Operación U.N.C.L.E., Guy Ritchie reafirma su afición por el género de espías.

En su etapa más personal, los personajes de Snatch: cerdos y diamantes (Snatch, 2000) o Rocknrolla (2008) ya tenían que hacer pequeñas investigaciones para resolver una incógnita que funcionaba como un McGuffin narrativo. Luego llegaron las dos adaptaciones de uno de los detectives más famosos y en ellas los acertijos eran uno de los elementos principales de la narración. Con este currículum, el salto al género de espías ha sido un paso natural en su carrera. Sin embargo, esta evolución hacia un cine más detectivesco ha modificado la carrera del director inglés, pasando de un estilo más personal a una factura más convencional. Unos tics que se apreciaban en la notable primera parte de Sherlock y que en Operación U.N.C.L.E. culminan en una historia visualmente interesante, ágil, pero sin el fondo narrativo al que nos tenía acostumbrados. Una narración que en esta película se torna torpe e irregular.

Aunque la mayor pérdida en esta evolución del director no es tanto la pérdida del autor en sí mismo, sino en lo que suponía su cine. Ritchie representó de una manera muy particular los bajos fondos de la sociedad británica y cómo se entretejían las relaciones entre las clases más bajas y ciertos poderes en la sombra. Con un punto de vista fresco, un montaje y estética muy próximos al videoclip y una forma de narrar y jugar con el tiempo fascinante, desgranando poco a poco la historia, Ritchie estudiaba la idiosincrasia británica de una manera muy personal, alejado de los convencionalismos del cine más social porque él no hacía cine social. Pero tampoco se quedaba en el género de mafias. Ese algo más es lo que le hacía único.

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Es justo reconocer que Operación U.N.C.L.E. conserva algunos de los elementos característicos de la filmografía del director británico, expuestos al comienzo con una persecución bastante estimulante entre dos coches. Un fragmento en el que el dúo protagonista es presentado de manera impecable. Por un lado, el elegante y sobrio espía estadounidense Napoleón Solo (Henry Cavill). Por el otro, el visceral e impulsivo agente de la U.R.S.S., Illia Kuryakin (Armie Hammer). Ambos representan una mirada nada imparcial del capitalismo y el comunismo, aunque terminan empatados. Mientras el ruso es visto como un hombre de honor, el estadounidense sirve de espía para condonar una pena de cárcel. Desgraciadamente, un comienzo tan poderoso tanto en el apartado visual como narrativo se diluye en un relato impersonal y repleto de lugares comunes.

De esta manera, el intento de alejarse de elementos clásicos como bases secretas o gadgets de avanzadísima tecnología fracasa en su apuesta de dar personalidad propia a estos espías. La matrioska argumental que elabora Ritchie no termina de funcionar, encontrando en el drama el mejor aliado, mientras que los segmentos más humorísticos son bastante irregulares. Se abusa de la fórmula de jugar con dos capas en un mismo plano: en primer término, una acción más o menos dramática; en el background, una acción cómica que contrasta con el primer plano. Una fórmula clásica que aquí no termina de encontrar su recorrido. Aún así, hay momentos que funcionan, como el running gag de los micrófonos. Parece que el director no ha sabido encontrar el equilibro entre la contención y el dejarse llevar.

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Por otra parte, sus protagonistas están muy estereotipados y es inevitable no ver en esta extraña pareja de espías una versión más ligera de un joven James Bond. Sin embargo, el reparto es uno de los aspectos más destacables de la película en la que tanto Cavill como Hammer consiguen hacerse suyos estos personajes, amoldándose al estereotipo, y demuestran una buena química juntos. Una química que se extiende al personaje de Alicia Vikander, formando un trío bastante particular. La cinta pivota alrededor de estos personajes y verdaderamente aguantan el tipo, acompañados por un sólido Hugh Grant en calidad de secundario de lujo.

Salvando sus imperfecciones, Operación U.N.C.L.E. es una propuesta a tener en cuenta, al alcance y disfrute del gran público. No supone el regreso del Guy Ritchie más personal, pero mejora las sensaciones tras su último Sherlock Holmes. Quizá el gran Ritchie no volverá nunca, por mucho que se le espere.

TRAILER:

 

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  1. […] Ignasi Ferrer en Cine Divergente  […]

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