Porky’s

Pioneros Por Déborah García

Cuando se estreno Porky’s, los Estados Unidos estaban inmersos en la llamada Era Reagan. El presidente antes actor había llegado a la presidencia en el año 1981. El triunfo de los republicanos se debió a que supieron responder al sentimiento de frustración que se arrastraba de la década anterior, y lo hicieron reivindicando valores nacionalistas y prometiendo el retorno a las virtudes de los pioneros americanos de los viejos tiempos. La película de Bob Clark es producto de la subversión de un período caracterizado por la recesión, el desempleo y el auge de la moral conservadora. Una película como Porky’s desenfadada y chisposa, relajada y explícita, hizo las delicias del público, siendo la película más taquillera de la historia de Canada hasta 1999 (Porky’s fue producida por la canadiense Astral Media) y una de las que más tiempo se mantuvo en el número 1 en Estados Unidos, ocho semanas. Bob Clark tiene el mérito de haber puesto los cimientos de un tipo de comedia que gustó mucho y que sigue gustando, y de ser uno de los nombres que definió el género del slasher. Antes de rodar Porky’s, Clark dirigió Navidades Negras (Black Christmas, 1974) una película de terror exponente de aquellas historias en las que un loco persigue y asesina adolescentes, que tantos títulos ha dado también en la década de los noventa con directores como Wes Craven y John Carpenter.

Los que nacimos en los ochenta, al revisar Porky’s, podemos tener la sensación de que es una película que ha envejecido muy mal, quizá porque cometemos el error de compararla con películas que son más cercanas en el tiempo.

A pesar de ello, no cabe duda de que las teen movie que proliferaron durante buena parte de los noventa le deben algo a la película de Bob Clark.

La historia de Clark se sitúa en el estado de Florida durante los años cincuenta, concentrándose en un grupo de estudiantes de Playa de Angel que viven únicamente para perder su virginidad. Con este propósito, quedan una noche para dirigirse al local nocturno de Porky, donde las chicas bailan y se dedican a la prostitución. Cuando llegan al local, y después de la alucinación inicial al ver unas tetas, los chicos son expulsados de allí antes de poder acostarse con las chicas por Porky y su hermano, que resulta ser además el Sheriff del condado. De entre todos los chicos, Mike es el que peor se lo toma. Desde esa noche, volverá una y otra vez al local con la intención de recuperar su dinero y su orgullo. No será hasta el final que el grupo idee un plan para vengarse de Porky y destruir su local.

Porky’s puso las bases de la comedia teen norteamericana que proliferará durante los años noventa. La acción se centra casi siempre en grupos de jóvenes, que están en esa etapa intermedia de paso del instituto a la universidad. La mayoría de estas películas proponen una evolución en el carácter de los personajes, dejan de ser unos niños y se convierten en hombres. De ahí, el contínuo enfrentamiento con los profesores o con los padres, o con alguien del instuto. Hay un deseo de reinvindicar y asentar la propia personalidad. Otra de las características de Porky’s es la explicitud de las escenas, no existe ningún reparo en el lenguaje e incluso a la hora de mostrar los genitales. Casi todos los gags tiene un marcado carácter sexual, basta recordar la escena de la ducha, donde los chicos observan a las chicas en la ducha y todo es mostrado con naturalidad, y tras la cual, la profesora Balbricker propone al director hacer un reconocimiento de penes para así poder identificar al autor de la gamberrada, que tenía un lunar especialmente reconocible.

En la película de Bob Clark hay espacio para las peleas a puñetazo limpio, los clásicos bailes de instituto, incluso para la música y los coches cincuenteros, pero existe también una sutil crítica al mundo estereotipado, a ese Estados Unidos donde la autoridad actúa por su cuenta y sobrepasa sus límites, a esos padres  ausentes que sólo aparecen para golpear a sus hijos, en general una censura que se hace extensible a los métodos autoritarios ejercidos por parte de la escuela o de los padres, además de un rechazo total a los prejuicios sociales… y pienso que pese a estar centrada en la década de los cincuenta, la película de Bob Clark dice más de la época de Ronald Reagan que de la época de Dwight Eisenhower período en el cual está situado la acción de Porky’s.

TRAILER:

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Comentarios sobre este artículo

  1. Cockdj dice:

    Es la única crítica realista en la que he encontrado que se aportan datos y una opinión objetiva, con la perspectiva de lo que significó en los ochenta y con lo que en la época de su ambientación representaba. A los que la califican negativamente les diría que esta película es una comedia y hay que verla como tal, pero también les diría vieran el trasfondo represivo e hipócrita de algunos sectores de la sociedad y ahí es donde reside la verdadera gracia de esta película.

  2. […] timorato pero enternecedor romanticismo. Me refiero a esas películas imperfectas y groseras como Porky’s (Bob Clark, 1982) o El último americano virgen (Boaz Davidson, 1982) 1 pero con una gran diferencia […]

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