Star Trek: en la oscuridad

La fórmula del éxito Por Arantxa Acosta

“El que se juzga solo en su tristeza la ve aumentada en su imaginación, que sólo recuerda a los que viven alegres y dichosos"De la tragedia El rey Lear (William Shakespeare, 1606)

El impulso frente a la razón. La amistad frente al deber. El individuo frente a la sociedad… ¿Alguien puede ser capaz de cuestionar nuestra benevolencia o maldad si escogemos siempre nuestros propios intereses? Para quien considere que la respuesta es sencilla, JJ Abrams nos trae  Star Trek: en la oscuridad

El descarado e incluso temerario Kirk, el racional Spock y la tripulación de la Enterprise al completo vuelven para combatir al temible Khan, un inteligente superhombre con sed de venganza… Kirk y Khan, Khan y Spock, Spock y Kirk. Un relevante triángulo que llevará el peso de la historia que se nos quiere explicar: ni el triunfo del bien sobre el mal, ni la rivalidad entre compañeros, ni amoríos fugaces, o consolidados, ni demostraciones de pura virilidad y rebeldes sin causa.

La verdadera historia de Star Trek: en la oscuridad es, por raro que parezca, el descubrimiento de la naturaleza humana.

Star Trek

Con un diseño de producción envidiable, que además de consolidar la visión de la primera entrega del reboot de la saga de ciencia ficción no se olvida del mejor cine de aventuras y acción (la escena introductoria es un clarísimo ejemplo de la fuente de la que se está bebiendo), se consigue, sorprendentemente, dar de nuevo una vuelta de tuerca a la historia que se presenta ante nosotros, como una aventura llena de dudas, entresijos y desconcierto. Al fin y al cabo, todos creíamos conocer cómo iban a acabar derivando las misiones de la tripulación del capitán Kirk… hasta que llego JJ Abrams. Star Trek en todo su esplendor, eso es lo que nos ha traído, por partida doble, el director. No hay que ser un trekkie declarado para emocionarse al escuchar “el espacio, la última frontera…” porque esto es ya, simplemente, historia de la televisión y el cine. Star Trek: en la oscuridad nos devuelve, en definitiva, el espectáculo, renovado y actualizado, que consiguió hacer renacer en 2009 la fresca Star Trek.

Atreviéndose a recuperar a los personajes de la serie original y dirigiendo el reboot quizá más tergiversado de la historia del cine, incluyendo viajes en el tiempo y agujeros negros que le ayudaron inteligentemente a disponer de material con el que poder jugar sin limitaciones a partir de entonces (Kirk y Spock podían estar enemistados, el planeta Vulcano eliminado del universo, Spock encontrándose consigo mismo, físicamente hablando…), el Abrams director y productor consiguió, en definitiva, una genial “curvatura” que permitió dejar de hablar de Star Trek XI, y volver al inicio: simple y llanamente, Star Trek. Con personajes más jóvenes que permitiesen mantener intactas, y honradas, las aventuras de la tripulación original (ahora relegadas, que no eliminadas, a un espacio-tiempo alternativo a partir de ahora), con un nuevo inicio más atractivo para las nuevas generaciones, con una banda sonora renovada por Michael Giacchino a la altura del blockbuster que debía ser la vuelta de las aventuras de la flota estelar tras la cancelación de Enterprise (Rick Berman, Brannon Braga, 2001-2005)… convenció a trekkies y nutrió a la franquicia con nuevos y entusiasmados seguidores.

Star Trek en la oscuridad

Y con Star Trek: en la oscuridad, Abrams se centra en dar absoluta continuidad a su predecesora, “cocinando” con los mismos ingredientes que sabe le aseguran el éxito:

Mismos actores, equilibrio perfecto entre acción y asombrosos efectos especiales, pseudo-drama, tensión y, eso sí, una menor ración de humor absurdo (las apariciones del exagerado Simon Pegg disminuyen considerablemente, y se agradece), limitándose ahora a frases puntillosas o gestos que buscan la complicidad del espectador, y centrando esta vertiente un poco más cómica básicamente en el capitán Kirk/Chris Pine, que nos convence absolutamente de su relación amor/odio con Spock. Una fórmula perfeccionada, por supuesto, si no fuese porque su afán de espectacularidad visual deja un erróneo mal sabor de boca en cuanto al cierre de una secuela que parece, y es, más bien, una prolongación de la primera película. Tenemos ahora entrante y aperitivo, pero aún no primer plato. La sensación, eso sí, es que se trata de una brillante estrategia que permitirá alargar en el tiempo la atención del espectador y, por ende, la vida de la nueva tripulación, ya que a decir verdad este reboot en dos partes en ningún momento hace daño a la película, incluso si tenemos en cuenta que el film, sin lugar a dudas, precipita la resolución en los escasos últimos minutos de la aventura del recién llegado Khan.

Khan. Benedict Cumberbatch presentado en campaña de marketing como protagonista absoluto, cuando, en realidad, si tuviésemos que pensar en un único personaje central, en esta ocasión diríamos que la transformación de Spock es la verdadera historia que ahora se nos quiere explicar. Spock es el centro, apareciendo en su doble versión, recreando una íntima y emocionante metáfora sobre la muerte de la verdad objetiva y el triunfo de la duda tras el sufrimiento, la imperfección que nos caracteriza, que se nos antoja con mayor o menor razón todo un homenaje a la aventura que a este vulcano le toca sufrir en Star Trek II: La ira de Khan (Star Trek: the watrh of Kahn, Nicholas Meyer, 1982), y que Zachary Quinto asume sin problema en su excelente interpretación. Eso sí, el capitán James Kirk funciona como un reloj al ser el verdadero pegamento entre aventura y relación de personajes, amigos y enemigos. Una perfecta encarnación de Chris Pine que nos convence al pensar en él como el joven y todavía inexperto William Shatner. Pero, en cualquier caso y volviendo a Khan, la decisión de los guionistas en devolver al personaje la imagen que inicialmente fue concebida para el personaje (de rasgos nórdicos y respondiendo a la idea de Superhombre, el ser evolucionado que puede controlar sus deseos mediante la razón, aunque también se deja llevar por sus sentimientos, acuñada por Friedrich Nietzche en Así habló Zaratrusta) es uno de los grandes aciertos: alto, atlético, moreno de ojos azules, estratega… una versión casi calcada física e intelectualmente al capitán Kirk, si no fuese por su superioridad genética.

Star Trek en la oscuridad 2

Khan y Kirk, ataviados con el mismo tipo de prendas, se confunden a veces, intencionadamente, cuando luchan lado a lado, o cuerpo a cuerpo. Así, Kirk (y su tripulación) ve en Khan un auténtico reflejo de lo que él mismo querría llegar a ser. Más fuerte, más rápido, más audaz. Sin dejarse llevar tanto por el corazón, algo que ya le ha sido reprochado y que le disgusta (que no martiriza) al hacerle pensar que no toma buenas decisiones. La diferencia, entonces, entre Kirk y Khan es, por supuesto, la humanidad que otorga el equivocarse, aunque, dicho sea de paso, el malvado oponente también tiene sus razones, motivadas por un sentimiento de derrota y soledad, que pueden otorgarse a una humanidad extrema…

Por tanto, esta entrega se presenta como la que coloca en su sitio a los dos protagonistas, Kirk y Spock, amigos y aventureros, reencontrados, como sus yo alternativos, gracias a los peligros del universo y, en este caso, a una la maldad extrema que sin embargo es justificable si nos ponemos en la piel de Khan, que se plantea como una recuperación de uno de los malvados de la saga más seguidos y admirados tras el fallido personaje interpretado por Eric Bana, Nero (quizá principalmente porque en esa “primera parte” nos interesábamos mucho más en conocer el pasado de los añorados protagonistas pero que, sin embargo, y muchos estarán de acuerdo, al ver los extras de las ediciones en DVD nos damos cuenta de que Nero inicialmente tenía una relevancia mucho mayor).

Aventuras, acción y paradojas temporales. Conocemos los orígenes, tenemos a la tripulación, por fin, a punto. Esperamos, desde ya, que su regreso sea triunfal y Abrams siga siendo el Rey Midas de esta saga, aunque sea exclusivamente como productor. Ganas tenemos de ver cómo (por favor) reflota Star Wars.

TRAILER:

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Comentarios sobre este artículo

  1. […] Tras las buenas críticas que recibió por sus dos películas de Star Trek (Íd., 2009; Star Trek: En la oscuridad - Star Trek Into Darkness, 2013), decidió aceptar un reto mayor: dirigir el nuevo episodio de […]

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