Vengeance

De qué sirve la venganza cuando todo se ha olvidado Por Manu Argüelles

Los fans del film noir pueden estar de enhorabuena, porque Vengeance es un sofisticado y elegante thriller criminal que recoge la herencia cinematográfica del más refinado cine negro, el polar francés. Películas gloriosas como Ascensor para el cadalso (Ascenseur pour l’Echafaud, Louis Malle, 1957), con esa fatalidad de amor fou a ritmo de jazz denso y ensombrecido o nombres como Jean Pierre Melville, constituyen un legado que es recogido por Johnnie To y su productora Milky Way Image como muestra evidente de las fluidas comunicaciones entre Oriente y Europa. No es casual que la película sea una coproducción francesa-hongkonesa, pero esta alianza no tiene por qué condicionar criterios estilísticos. Más bien, es un caso de afinidades, ya que Vengeance es claramente continuadora de los mismos estilemas ya desplegados por Johnnie To en películas como Exiled (2006). Al igual que varios destacados directores orientales como Tsai Ming Liang, el cine de Johnnie To parte de la modernidad francesa como útero fílmico desde el cual despliega su gramática visual.

Porque este film noir, solemne y existencial a la vez que manierista y estiloso, no esconde sus referentes. Al contrario, los exhibe de forma ceremoniosa y con ellos constituye, desde el respeto, una reconstrucción que aúna espectacularidad y autoría, creando así un proceder específico en su loable intento de renovar el género criminal. El sustrato occidental que dialoga con raíces orientales son los materiales que hacen ubicar rápidamente el film en el terreno de la mitificación. Ese halo es amplificado en las secuencias de acción. Constituidas como set-pieces, casi niegan la acción en su dilatación coreográfica y esteticista. La escena del tiroteo en el parque nocturno, pausado por los movimientos de las nubes que van despejando o tapando la luna, y con ella se va abriendo paso más o menos luz, adquiere un aspecto onírico en sus ralentizaciones exacerbadas que glorifican la contienda. Se llega al terreno de la sublimación por la vía de la estética. En clara consonancia al código ético de lealtad y grandeza del bushido japonés. Como si estuviésemos ante samuráis, Kwai, Chu y Fat Lok, por un azar que juega las cartas del fatum trágico, acompañarán a Frank Costello en una ruta suicida. Y será en ese gesto de entrega donde encontrarán su propia magnanimidad.

De esta manera, el trascendentalismo de Oriente dialoga con Occidente mediante la metafísica del polar en su concepción distanciada. Por lo que El silencio del hombre (Le Samouraï, Jean Pierre Melville, 1967) actúa como patrón totémico, especialmente en su primera mitad. 1

En Vengeance, Johnny Hallyday (excelente en las dos dimensiones que le exige el papel) interpreta a Frank Costello en claro guiño al Jef Costello de Alain Delon.

Tanto Frank Costello como Kwai, Chu y Fat Lok (actores habituales de To, que lucen una estupenda química entre ellos), en la primera mitad del film, heredan la presencia hierática y la distinción, manifestadas en la forma de andar, en el vestir sobrio y exquisitamente clásico, que ya fue popularmente amplificado por Quentin Tarantino en Reservoir Dogs (1992). Desde un talante parco y circunspecto recogen, especialmente Johnny Hallyday, la actitud del personaje de Melville, ese criminal solitario, ritual y narcisista, brillantemente interpretado por Alain Delon.

Pero hay más. Si nos situamos en el pasillo del hotel, en el primer encuentro de Costello con los tres asesinos hongkoneses, ese cruce de miradas nos recordará los encuentros dilatados del western de Sergio Leone. Como ya hiciese gran parte del cine negro clásico norteamericano dota a su film de una aureola de western, algo que ya tanteó en Exiled.

Pero este formalismo referencial, aunque rehúye del sentimentalismo (véase la seca concisión con la que es reconstruido el crimen instigador de la sed de venganza), en su segunda mitad, especialmente desde que Frank Costello recibe un disparo de bala, sin perder sus signos indiciales desplegados, se abre paso a un candor y a una emoción inesperada, tratándose de un film noir. Parece como si las facciones vetustas y duras de la fisionomía de Johnny Hallyday perdiesen fuerza para focalizarse en esos ojos azules pequeñitos cargados de ternura. La mirada afilada pierde fuerza, y entra en ella una sensación de desamparo. Por ejemplo, Frank Costello bajo una incesante lluvia trata de encontrar a sus compañeros perdidos en un maremoto de paraguas. Hace acto de aparición el desarraigo y la peor de sus consecuencias: la pérdida de la identidad.

Con tal de preservar el argumento del film no podemos decir más, pero en ese sentido, Macao se erige en un adecuado no-lugar acorde con dicho proceso. Región cercana a Hong Kong, que guarda un régimen especial similar, es la única zona de China donde está permitido el juego. Una industria que ha propiciado un despliegue de la prostitución y del crimen organizado, lejos ya de las estructuras fuertemente jerarquizadas de las tradicionales tríadas chinas, las cuales tuvieron su hueco en el cine de Johnnie To, a través de Election (2005) y su secuela.  Un territorio que conserva todavía su pasado colonial, recordando la geografía europea (el parque donde se le tiende una trampa al jefe mafioso), pero que aúna la nocturnidad del neón recargado típicamente oriental. Frank Costello, como extranjero, deambula por un espacio estilizado que enfatiza la pérdida de sentido. Así, Vengeance respeta las convenciones y las reconstruye con afán esteticista para entrar en el terreno del mito. Pero la tragedia impertérrita, que se mantiene en los personajes orientales, cede el paso a la melancolía occidental entre los escombros de una identidad en ruinas.

TRAILER:

  1. Es curioso que sea la segunda vez en pocos años, ya que la película de Melville planeaba a lo largo y ancho de otra notable película coreana y que como ésta, también narraba la historia de una venganza: The Bittersweet life
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Comentarios sobre este artículo

  1. […] cintas que bebían claramente del legado del polar francés: las imprescindibles Exiled (2006) o Vengeance (2009). Life Without Principle (2011) se apega más a la tierra, olvida formalismos hipnóticos y […]

  2. […] con Drug War en el seno de su cine y lo que le distancia de anteriores y maravillosas obras como Vengeance (2009) o Exiled (Fong juk, 2006), por citar dos de mis […]

  3. [...] cintas que bebían claramente del legado del polar francés: las imprescindibles Exiled (2006) o Vengeance (2009). Life Without Principle (2011) se apega más a la tierra, olvida formalismos hipnóticos y [...]

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