Canino

Para que tus hijos sean felices, adiéstralos Por Arantxa Acosta

"Si no te gusta lo que ven tus ojos... ¡arráncatelos!El hombre con rayos X en los ojos (Roger Corman, 1963)

Canino toca tantos temas que puede parecer inabordable y, de hecho, únicamente empiezas a reflexionar sobre ellos una vez has abandonado la proyección. Y es que, mientras estás en el cine, te sientes tan descolocado por lo bizarra que es la historia que estás viendo y, no obstante, tan mordaz, como el título… tanto, que llega a ser obsesiva.

La mayor, la menor y el hijo son tres hermanos adolescentes que viven, por decisión de sus padres, encerrados en su propia casa, rodeados de un muro que les impide ver el exterior. Sólo hay una persona que les visita, Christina, una guardia de seguridad en la empresa del padre, a la que éste paga para que el hijo pueda “desfogarse” con ella. El resto del día viven jugando (pueden hacer deporte, nadar, ver vídeos caseros) o educándose, a través de cintas de cassette que sus padres les graban con las nuevas palabras a aprender, como “Mar es una butaca de cuero”, o “excursión es un material muy resistente con el que se fabrica el suelo”. Compiten por ver quién gana más pegatinas, premio al que ha realizado mejor un ejercicio impuesto por el padre, y sueñan con que caigan aviones al suelo del jardín, uno de los juguetes más preciados. Es únicamente cuando Christina hace un regalo del exterior a la mayor, que este mundo paralelo en el que viven empieza a desmoronarse…

Con este argumento, Canino es, lo menos, inclasificable.

No es drama, tampoco terror… En algunos momentos te hace reír por lo infantil del comportamiento de los hijos; en otros, sufrir por el devenir de alguno de ellos… en la mayoría, estás en tensión. Tensión por no poder adivinar qué es lo que va a pasar. Porque la referencia es inexistente. Nunca nadie ha vivido, gracias a Dios, nada parecido.

Y es aquí cuando podemos preguntarnos… ¿qué pasaría si esto llegase a ocurrir, y además de forma masiva?, ¿qué puede llevar a un padre a decidir aislar a su familia… a considerar incluso el incesto antes de que alguien extraño entre en sus vidas? ¿Tan horrible es el mundo en el que vivimos?

Se mezclan varias de las reflexiones de las que hablábamos al inicio: la primera, cómo  un carácter autoritario como el del padre puede llegar a someter tanto a su mujer como al resto del la familia. El patriarca decide el futuro de sus hijos, adiestrándolos como si fuesen perros, obligándoles a comportarse, al fin y al cabo, como animales en busca de su recompensa. Recompensa que sólo él puede darles, convirtiéndose, entonces, en imprescindible, en superior. Así, sus hijos son como robots (incluso hablan y actúan como tales), que obedecen sin rechistar y sin hacer preguntas. Pero, ¡ah!, incluso en los perros el instinto a veces puede superar años de entrenamiento. Esto es lo que experimenta, poco a poco, la mayor (además, se nos da a entender que mucho antes hubo otro hermano que consiguió escapar, que siguió también sus instintos): gracias al “regalo” descubrirá la violencia, el sexo… y, por supuesto, querrá saber más. Y es que, tal y como se hace el paralelismo en el film con Rex, el perro que quiere llevar a casa el padre pero que está en un centro de adiestramiento, los hijos están en la fase 2…, pero llegarán, uno a uno, a la fase 5, a estar preparados para salir del centro.

Otra reflexión: aunque el carácter del padre sea obsesivo, hay algo en nuestra vida que le empujó a proteger a sus hijos. En este punto la película nos recuerda mucho a la decisión que toma la comunidad de El Bosque (The Village, M. Night Shyamalan, 2004), al aislar a sus familias para que no conozcan el peligro de una sociedad cada vez más violenta. Así, se nos antoja que el padre tiene verdadero miedo a su entorno, a la sociedad, a un mundo en el que, seguramente, él no puede ser nadie destacable… y por eso necesita adiestrar a su familia, consiguiendo un doble objetivo: protegerles de afuera, de lo desconocido, siendo él el centro de sus vidas. Pero claro… si ellos aprenden de mí, su padre, y quieren escapar… ¿qué he hecho mal? Pues, seguramente, ser como soy. El control, la imposición de seguir el camino a través de la violencia si se actúa fuera de las instrucciones impuestas… eso también existe en los hijos. Un control que se transforma en invención continua para dar explicación a los sucesos “extraños”, que irremediablemente acceden desde el peligroso exterior (la entrada de un gato en el jardín, que mata agresivamente el hijo sin saber muy bien de dónde le viene esa necesidad, se convierte en la excusa perfecta para designar al inocente animalillo como una criatura feroz que asesina humanos). Un control que impide ser feliz, aunque sea el objetivo inicial de la creación de ese submundo aislado. La felicidad truncada por la educación… la educación que puede provocar grandes destrozos en la mente humana… (¿es esta otra reflexión a tener en cuenta?).

Todo esto nos lo explica el director, Yorgos Lanthimos, en escasa hora y media de metraje, durante el que, paradójicamente, no es que ocurra gran cosa. Lenta en su desarrollo, nos sentimos en todo momento espectadores, intrusos en esta narración, pero atrapados, como ellos, en la casa, observando en la gran mayoría de secuencias, desde un ángulo que nos impide ver las caras de todos los personajes (la cámara se sitúa a la altura el pecho, un poco por debajo de sus cabezas). A veces nos hace sentir también como perros que miran lo que sucede sin poder hacer nada. Otras, nos ayuda a no personalizar lo que está pasando… porque podemos extrapolarlo a alguna vivencia, si no propia, del conjunto de la sociedad en la que vivimos, o podríamos llegar a vivir.

Por si fuera poco, el director nos acaba regalando un final abierto. No sabemos qué pasa con la mayor, ni con los otros. ¿Acaso importa? ¿Es necesario concluir su historia, su devenir? La verdad es que no. Ya tenemos suficiente… el final sólo lo sabemos cada uno de nosotros, lo construiremos con nuestra forma de actuar, día a día, a partir de ahora.

El cine griego está de enhorabuena. Canino, ahora Alps, irrumpe en las pantallas de nuestros hogares para hacernos ver que no sólo puede hablarse de la felicidad y de las costumbres de su país, como en Mi gran boda griega (Joel Zwick, 2002) o Mamma Mia (Phyllida Lloyd, 2008), sino que tienen mucho más que decir (no en vano se alzó con el premio “Un Certain Regard” en el Festival de Cannes). De obligado visionado para cualquiera que tenga inquietudes filosóficas sobre el funcionamiento del núcleo familiar, Canino representa el futuro alternativo de nuestra especie. No dejemos que llegue a ser el real.

TRAILER:

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Comentarios sobre este artículo

  1. [...] el cierto alcance de culto que alcanzó con su anterior película, la controvertida y perturbadora Canino (Kynodontas, 2009), el realizador griego prosigue en su incursión en ambientes enfermizos y [...]

  2. Ana dice:

    La historia es un supuesto, duro y que pudiera parecer exagerado, pero a veces la mente humana es compleja y existen casos de sobreprotección e incluso de conductas hacia los hijos completamente insanas, como aquel que tenía a su hija encerrada en casa, teniendo hijos con ella que permanecían encerrados en el sotano mientras él vivía con su mujer arriba y se automandaba cartas en nombre de su hija haciendo creer que su hija estaba en otra ciudad, es un supuesto que nadie quisiera que sucediera, pero lo dicho la mente humana a veces es inexplicable y para el común de los mortales es difícil entender que ocurran cosas que son detestables e inimaginables pero que están ahí,desde luego Canino como mínimo te lleva a la reflexión.

  3. ANA dice:

    También sé que no soy la única, pero habrá gente que no esté de acuerdo también, me recuerda mucho a Michael Haneke y a obras como La Pianista que también trataba la sobreprotección en ese caso materna que en la protagonista la hacía ser “bruta” y a la vez débil, algo que en cierto modo pudiera recordar a Canino y a esa brutalidad e inocencia en la que responden esos los hijos a la sobreprotección, aunque muchas son la diferencias, por ejemplo en ésta el padre ejerce una educación machista en la que la mujer sirve al hombre, siendo su sobreprotegido hijo el único que tiene derecho a complacerse con una mujer del exterior aunque amenace la solidez de ese mundo hermético en el que se han criado, mientras que las hijas no gozan del mismo derecho y llega a ser aberrante e incestuosa cuando el padre vé gravemente amenazada su “secta” familiar, la madre es sumisa ante los actos de su marido dejando entre ver que es un mundo creado por él y único que tiene derecho a salir de él.

  4. [...] mostrarnos las acciones que la sociedad como un conjunto sería capaz de llevar a cabo (recordemos: Canino nos habla de un padre tan deseoso de proteger a su familia que consigue el efecto contrario; Alps [...]

  5. [...] como facultad iluminadora. La misma que anida en L, siguiendo los postulados de Yorgo Lanthimos de Canino y Alps, nos presenta una ficción marciana bajo unos preceptos surrealistas y cargados de mucho [...]

  6. [...] del supuestamente extraño film de Babis Makridis, es un error buscar comparación con los films Canino y Alps de Yorgos Lanthimos (por mucho que tanto el director como una de las actrices de ésta [...]

  7. [...] pasado películas más que notables como Vals con Bashir, La cinta blanca, Un profeta, Biutiful, Canino, Incendies, Bullhead o Monsieur Lazhar, además de reconocer con el máximo premio a otras [...]

  8. […] mostrarnos las acciones que la sociedad como un conjunto sería capaz de llevar a cabo (recordemos: Canino nos habla de un padre tan deseoso de proteger a su familia que consigue el efecto contrario; Alps […]

  9. […] Lanthimos lo ha vuelto a conseguir. Si en Canino  (Kynodontas, 2009) nos horrorizaba con la idea de que un padre alienase a sus hijos para que no […]

  10. […] del supuestamente extraño film de Babis Makridis, es un error buscar comparación con los films Canino y Alps de Yorgos Lanthimos (por mucho que tanto el director como una de las actrices de ésta […]

  11. […] facultad iluminadora. Idéntica función atesora L, siguiendo los postulados de Yorgo Lanthimos de Canino y Alps, nos presenta una ficción marciana bajo unos preceptos surrealistas y cargados de mucho […]

  12. […] pasado películas más que notables como Vals con Bashir, La cinta blanca, Un profeta, Biutiful, Canino, Incendies, Bullhead o Monsieur Lazhar, además de reconocer con el máximo premio a otras […]

  13. […] el cierto alcance de culto que alcanzó con su anterior película, la controvertida y perturbadora Canino (Kynodontas, 2009), el realizador griego prosigue en su incursión en ambientes enfermizos y […]

  14. […] se nos presenta como la nueva rareza griega, siguiendo la estela de películas tan conocidas como Canino o Alps (Giorgos Lanthimos, 2009, 2011), incluso Borgman (Alex van Warmerdam, […]

  15. […] la misma película nos encontraremos al protagonista, el mismo de Canino, en un primer plano fijo y frontal que cerca sólo su rostro, mientras nos canta una canción. Así […]

  16. Cesar dice:

    Este película me recuerda a El castillo de la pureza; una película mexicana de 1972 dirigida por el cineasta Arturo Ripstein que está basada en hechos reales ocurridos en México en la década de 1950, la vida no es blanco y negro; esta llena de miles de matices alrededor que regularmente pasan desapercibidos por la masa.

  17. […] una impecable historia de amor y dioptrías con un tono sombrío que recuerda a Lanthimos en Canino, a Medem en Los amantes del círculo polar, incluso a un Truffaut indie en el ritmo modernista, y […]

  18. […] P'tit Quinquin, de Bruno Dumont Under the skin, de Jonathan Glazer Kis uykusu (Sueño de invierno) de Nuri Bilge Ceylan Jauja, de Lisandro Alonso. Canino (2009) | Crítica | Película. […]

  19. […] galardonados en Berlín; The Lobster, primera película en habla inglesa del director de Canino, Yorgos Lanthimos, y premio del jurado en Cannes, o Taxi, del iraní Jafar Panahi, ganadora del […]

  20. […] Theo Angelopoulos. A partir de su premio en Un Certain regard del Festival de Cannes del 2009 para Canino (Kynodontas, 2009) consiguió lo mismo que provocó Cristian Mungiu con la Palma de Oro en Cannes […]

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