La vida de bohemia

La lucha contra el destino Por Christian G. Carlos

La décima obra del prolífico Kaurismäki es una de las que más reconomiciento entre la crítica internacional le reportó en sus primeros años. Premiada en los Jussi Awards finlandeses que ya venían respaldándole desde 1983 por su ‘Crimen y castigo’, acumuló otros méritos en festivales de todo el continente, destacando el FIPRESCI otorgado en la Berlinale de 1992. Con él, el director finlandés pudo presentar por primera vez su cine a todo el continente, mostrando un inconfundible estilo minimalista propio de toda su filmografía, pero en especial de La vida de bohemia. Una obra mayor por su amplísimo contenido.

A Marcel le habría encantado poder pagar el alquiler de su piso, pero el dinero no le llegó. Es el primer personaje que se nos presenta en el film, un hombre fascinado por Balzac que, sin embargo, no está cosechando los mismos éxitos que éste con su escritura. Vaga por las calles de un Montmartre todavía bohemio y miserable. Rodolfo, el pintor albanés que conocerá en un modesto restaurante, tampoco está teniendo éxito con sus pinturas. Eso, sin embargo, no le impedirá compartir un surrealista pescado de dos cabezas. Una explícita escena que permite entender cómo será la amistad que se entablará entre ellos y también con Schaunard, un músico con un poco más de suerte en lo económico.

Técnicamente, La vida de bohemia destaca por el blanco y negro utilizado.

Una de las posibles explicaciones de este uso es el respeto a la obra original escrita por Henri Murger a mediados del siglo XIX y adaptada al cine por Marcel L’herbier (La Bohéme, 1945) y Capellani (La Vie de Bohème, 1916) antes que por Kaurismäki (1992).

Así, el texto original llamado “Scénes de la vie de bohème” nunca se había visto en color. Si los anteriores cineastas no disponían de facilidades técnicas para dárselo, sí las tenía muy accesibles Kaurismäki, pero decidió no hacerlo. ¿Qué sentido habría tenido usar el color?

Estamos ante una obra oscura que no admite matices. Las flores que un día tuvieron vida se acabarán marchitando con un simple fundido a negro que dura unos dos segundos. De este modo son tratados todos los grandes temas en la película: éxito, dinero y amor. El éxito te llega sin mercerlo -o, mejor dicho, sin que aprecien tus verdaderos méritos- y se te agota rápidamente, cuando descubres que el público ya no atiende. El dinero también llega deprisa. Con quince segundos de metraje ves lo que la filmografía asiática dedicada a Zatoichi te explicaba en más de 15 hora de cinta: la fortuna en las cartas te permite comprar una exquisita cena, pero ya no tienes hambre, porque el vacío en el corazón es mayor que el de tu estómago.

El amor es lo que ha movido a Rodolfo, Marcel y Schaunard. Diferentes tipos de amor que tienen de fondo el que destaca el guión de la película. Rodolfo y su romance es el tema constante en la cinta, repleta de otros muchos como la imigración o la economía. Como en todos los demás, en el tema del amor tampoco se admiten matices o artificio. El minimalismo de Kaurismäki responde a la Ananké 1 griega que nos cita Marcel en su diálogo con el arrendatario al que no puede pagar. Es inevitable que el dinero y el éxito desaparezcan con casi la misma facilidad que aparecieron. Y aunque Rodolfo haya intentado resistir, aunque luchara más por el amor que por ninguna otra de las cosas, es imposible vencer a la Ananké. Terminará caminando en aquel camino donde al fondo espera aquello de lo que sólo ve su oscuridad.

Esto es lo que nos deja Kaurismäki con la aparentemente sencilla La vida de bohemia; un grato retrato sobre cómo jugar con la desdicha, con la inevitable desgracia que puede tomar forma de miseria, soledad o muerte. La oscuridad de estas tres ni se oculta ni se acentúa. El lenguaje utilizado no trata de ser dramático ni cómico. Combina ambos elementos, dando presencia siempre a la Ananké, en un canto que no debe confundirse con esperanza o desazón. Simplemente, la inevitable convivencia con la desgracia.

TRAILER:

  1.  Divinidad de la mitología griega que personificaba aquello inevitable, ineludible, la compulsión. En la mitología romana era llamada ‘Necessitas’, aludiendo al equilibrio que ejercía sobre lo bueno. En oposición al placer, estaría Ananké, en oposición a lo bueno, también estaría la Ananké. Ese es el equilibrio que ofrece.
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Comentarios sobre este artículo

  1. ForgottenFury dice:

    La dejé pasar en su día y gracias a esta crítica voy a recuperarla, aunque no sé si será fácil de encontrar. Muy de Kaurismaki, desde casi siempre. Intentaré dejar el contraste de mis impresiones con la crítica.

    1. Ana dice:

      En Filmin la puedes ver online. A mí personalmente me gustan más otras películas de Kaurismäki que ésta, él gira entorno a unos temas y es como que se vá “completando” con el paso de tiempo, al menos esa es mi percepción, que he empezado por lo más reciente de Kaurismäki hacia atrás, aunque aún me quedan por ver.

  2. Christian dice:

    Me alegra mucho haber reunido una pequeñita mesa de aficionados a Kaurismäki! Como dice Ana, en Filmin puede verse. Ya nos dirás qué te ha parecido a ti, Forgottenfury. Yo, de momento, discrepo un poco con Ana.

  3. […] ello contó con dos directores portugueses, Pedro Costa y Manoel de Oliveira, con el finlandés Aki Kaurismäki -afincado en Portugal desde hace ya veinticinco años- y con el español Víctor Erice. Cuatro […]

  4. […] ello contó con dos directores portugueses, Pedro Costa y Manoel de Oliveira, con el finlandés Aki Kaurismäki -afincado en Portugal desde hace ya veinticinco años- y con el español Víctor Erice. Cuatro […]

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