Las vidas posibles de Mr. Nobody

La eterna duda. La eterna elección. "¿Qué he hecho para merecer esto?" Por Arantxa Acosta

Si no tuviésemos la necesidad de escoger…. ¿podríamos experimentar todas las vidas resultado de la bifurcación creada tras cada elección que marcase nuestro destino?

Mr. Nobody

Nemo, Mr. Nobody, es el último anciano de la Tierra. En un mundo donde ya se puede escoger ser inmortal, él resulta ser la gran atracción. Por tanto, conseguir una entrevista en la que explique su vida, tras 118 años, es toda una primicia… si el periodista es capaz de  comprender cuál, de entre todas las que le explica, es la verdadera. Porque, tras la trascendental decisión de Nemo a los nueve años, quedarse con su padre o irse a la gran ciudad con su madre, todo se confunde: ¿se casó con Anna? ¿con Élise? ¿con Jeanne? ¿Tuvo tres hijos? ¿Dos? ¿Ninguno? ¿Vivió feliz junto a la(s) mujer(es) de su vida, o amargado y solo tras la muerte de una de ellas? ¿Murió él mismo en un accidente de coche, de moto, o asesinado en una bañera,? En todo caso… ¿cómo pudo morir y estar explicándolo ahora? Y, lo mejor de todo… ¿cuál de todas estas historias es real? ¿O lo son todas?  El Nemo anciano y el periodista que le acompaña en su lecho de muerte, ¿existen, o son producto de la imaginación de un niño? Todo esto, y más, es Las vidas posibles de Mr. Nobody.

El complejo guión de Jaco Van Dormael (no en vano tardó siete años en completarlo) plantea multitud de incógnitas que el ser humano se ha preguntado a lo largo de la existencia. Desde qué es el tiempo: real o irreal, lineal o paralelo. Cuarta dimensión creada desde la expansión del Universo con el “Big Bang” así que… ¿volveríamos a vivir – todas – nuestras vidas al revés cuando se dé la esperada compresión/implosión, el denominado “Big Crunch”?), hasta el por qué nos gusta una persona (encontrando la explicación en la Prehistoria), pasando por “El Efecto Mariposa” y las devastadoras consecuencias que puede tener que un brasileño en paro se ponga a cocer un huevo.

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Pero, para no volver loco al espectador con tanta teoría intelectual, Las vidas posibles de Mr. Nobody es también una – o más bien varias – historia de amor. En algunos momentos, quizá por la forma de explicar su vida y por su grado de fantasía nos recuerda a El Curioso Caso de Benjamin Button (David Fincher, 2008). Otras, a la desgraciadamente poco valorada (y muchísimo menos compleja) Dos vidas en un instante (Sliding Doors, Peter Howitt, 1998), para acabar relacionándola con la increíble vida relatada en Big Fish (Tim Burton, 2003). En definitiva, un guión inteligente, cuidado hasta el más mínimo detalle, que balancea drama, comedia y romanticismo, haciéndonos unas veces reír, otras reflexionar y, la gran mayoría, emocionarnos hasta límites insospechados. Un gran reto para el actor Jared Leto (conocido sobre todo por su excepcional trabajo en Requiem por un Sueño – Darren Aronofsky, 2000 – y su éxito con la banda 30 seconds to Mars), que interpreta a un total de doce personajes en este laberinto de vidas (incluido el abuelo) y que, sin lugar a dudas, sale victorioso de todos ellos. Eso sí, se aconseja, fehacientemente,  repetir el visionado para unir todo el rompecabezas (aunque inicialmente pueda no parecerlo, sí se cierran todas las historias).

No obstante, el guión no es lo único cuidado en Las vidas Posibles de Mr. Nobody. De hecho, básicamente se ha cuidado todo, y con una singular perfección.

Artísticamente, el director ha conseguido un film redondo en el que no es de recibo ninguna objeción: visualmente fascinante, con una luminosidad y colorido tan irreales como todas las historias que nos va  relatar (la pre-vida de Nemo en el limbo ya nos indica que lo que venga después puede ser totalmente inesperado. Y entonces entramos en la escena de la selección de padres… simplemente: chapeau); con una banda sonora simple y efectiva, que se convierte también en personaje principal al acompañar las rompedoras imágenes, y que combina canciones – y versiones – tan conocidas como el Mr. Sandman escrita por Pat Ballard, el Prelude de J. S. Bach y  Where is my mind? de Pixies, pasando por la inolvidable (literal, deben pasar días para que se vaya de la cabeza) banda sonora instrumental compuesta por el hermano del director, Pierre Van Dormael.

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Por otro lado, a nivel técnico el propio director explica que su visión a la hora de traducir en imágenes las distintas versiones de la vida de Nemo era utilizar diferentes recursos para cada una de ellas. Así, por ejemplo, la historia de Nemo y Anna adultos repite puestas en escena que ya les hemos visto cuando eran adolescentes, ligando así fácilmente las dos tramas. La vida con Élise (una neurótica Sarah Polley que, junto a Leto, es la mejor interpretación del film) se caracteriza por la distancia que hay entre ellos, y el color más apagado. Con Jeanne, nos damos cuenta de que es la relación que menos le ha importando porque ella nunca es el centro, siempre en sus escenas lo destacable está fuera de campo. En resumen, es gracias a este recurso que, consciente o inconscientemente, logramos situarnos rápidamente en la vida que en ese momento se está relatando. Si a esto le añadimos el efecto que produce en el espectador los primerísimos planos y las abundantes escenas desenfocadas para destacar exclusivamente a un personaje y los sentimientos que en ese momento él está experimentando… estamos definitivamente ante una película que pronto, si no ya, se considerará de culto para los fans del género de ficción.

Fascinante. Turbadora. Encantadora. Circular. Ambiciosa. Absolutamente rompedora. Las vidas posibles de Mr. Nobody es un regalo para los sentidos.  Eso sí, aviso a navegantes:  el último film de Jaco Van Dormael va a levantar tantos elogios como ampollas. Sinceramente, y a nivel muy personal, es uno de los mejores films que he tenido la satisfacción de ver en muchos meses. Ya en el Festival de Sitges 2009 fue una de nuestras grandes apuestas junto a la ganadora Moon (Duncan Jones, 2009), y ahora reiteramos la recomendación. Pero si no gustan las películas con grandes giros narrativos, o que nos obligan a pensar continuamente y no bajar en ningún momento la guardia, mejor ni intentarlo, claro.

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Comentarios sobre este artículo

  1. [...] con 2001: Odisea en el Espacio (1968), en la que mostraba la evolución de la humanidad, o de Mr. Nobody (Jaco VanDormael, 2009), en la que la teoría del fin del Universo es el motivo final del análisis [...]

  2. [...] siguen coleando todavía hoy en títulos como Gattaca (Andrew Niccol, 1997) o la interesantísima Las vidas posibles de Mr. Nobody (Mr. Nobody, Jaco Van Dormael, [...]

  3. [...] para cada individuo, sin posibilidad de vivir otras opciones. Es el resumen de lo que la magnífica Las vidas posibles de Mr Nobody (Jaco Van Dormael, 2009) nos muestra con el dilema del niño de ocho años que debe decidir si [...]

  4. [...] al servicio del sistema. Imposible también no pensar en las señoras, cerdo bajo el brazo, de Las vidas posibles de Mr. Nobody). Imágenes glamurosas tan repetidas hasta la saciedad que pierden todo significado. Grises, [...]

  5. [...] que se abren ante él si pudiese reescribir los últimos cinco años (como ese niño de Las vidas posibles de Mr. Nobody – Mr. Nobody, Jaco Van Dormael, 2009 – que, también a partir del terrible suceso que le [...]

  6. Dani dice:

    Creo que es de las mejores de Jared Leto que he visto, su papel como Nemo me encantó creo que vale mucho la pena lo que logró, la película tiene una historia muy interesante y la fotografía me ha encantado, defintiivamente vale la pena.

  7. […] para cada individuo, sin posibilidad de vivir otras opciones. Es el resumen de lo que la magnífica Las vidas posibles de Mr Nobody (Jaco Van Dormael, 2009) nos muestra con el dilema del niño de ocho años que debe decidir si […]

  8. […] siguen coleando todavía hoy en títulos como Gattaca (Andrew Niccol, 1997) o la interesantísima Las vidas posibles de Mr. Nobody (Mr. Nobody, Jaco Van Dormael, […]

  9. […] con 2001: Odisea en el Espacio (1968), en la que mostraba la evolución de la humanidad, o de Mr. Nobody (Jaco VanDormael, 2009), en la que la teoría del fin del Universo es el motivo final del análisis […]

  10. […] al servicio del sistema. Imposible también no pensar en las señoras, cerdo bajo el brazo, de Las vidas posibles de Mr. Nobody). Imágenes glamurosas tan repetidas hasta la saciedad que pierden todo significado. Grises, […]

  11. […] que se abren ante él si pudiese reescribir los últimos cinco años (como ese niño de Las vidas posibles de Mr. Nobody – Mr. Nobody, Jaco Van Dormael, 2009 – que, también a partir del terrible suceso que le […]

  12. […] pero recientes ediciones: Holy Motors (Leos Carax, 2012), Cosmopolis (David Cronenberg, 2012), Las vidas posibles de Mr Nobody (Mr. Nobody, Jaco Van Dormael, 2009), Moon (Duncan Jones, […]

  13. […] Las vidas posibles de Mr. Nobody (Mr. Nobody, Jaco Van Dormael, 2009) […]

  14. […] por el momento. Recordemos que es una fantasía con la que ya juega el director en su anterior Las vidas posibles de Mr. Nobody – Mr. Nobody, 2009, película que homenajeará aquí recordando al chico con síndrome de […]

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