Christopher Nolan

Christopher Nolan, wizard or magician Por Arantxa Acosta

“Nunca entendiste por qué lo hacíamos. El público sabe la verdad. El mundo es simple. Infeliz. Real, totalmemnte real. Pero si podías engañarlos aunque fuse por un segundo, conseguías que se hicieran preguntas. Y entonces... entonces lograbas ver algo muy especial. ¿No sabes el qué? Esa mirada en sus caras.”Angier a Borden en El truco final (The Prestige, Christopher Nolan, 2006)

Tesla es tildado de wizard, esto es mago, o brujo, en El truco final, por sus extraños experimentos con campos electromagnéticos. Angier y Borden son magicians, es decir, prestidigitadores. La diferencia entre ellos es básica: unos son ilusionistas, simplemente nos hacen creer que son buenos. El otro, realmente lo es. Al fin y al cabo, es un científico.

Christopher Nolan levanta tantos aplausos como ampollas.

Mientras unos, denominados  vulgarmente “Nolanistas”, destacamos y defendemos su corta filmografía como una de las más interesantes del siglo XXI (y no sólo como fans incondicionales del trabajo realizado al reanudar la saga Batman), otros se llevan las manos a la cabeza al ver a hordas de jóvenes fans que han encumbrado su obra sin motivos aparente, ya que ni es original, ni sabe filmar escenas de acción, ni ensaya… estos defienden, básicamente, que se trata de un “farsante” con suerte. Un prestidigitador, vamos.

Pero, ¿es esto último cierto? ¿Merece Nolan la notoriedad que ha conseguido? ¿Estamos ante un verdadero talento que en menos de 15 años de trayectoria ha sabido mejorarse a sí mismo y demostrar que es posible un cine que guste tanto a palomiteros como a cinéfilos de pura cepa? O, por el contrario, ¿estamos ante una joven promesa que se dejó embaucar por los grandes estudios y ha perdido toda su personalidad, realizando meros “productos” para las masas que no tienen interés más allá del puro entretenimiento?

Entre unos cuantos, y a colación del estreno de El Caballero oscuro: la leyenda renace, vamos a repasar la filmografía completa de Christopher Nolan, no sin antes echar una mirada atrás a sus trabajos y demostrar que, aunque no lo parezca, este joven director sigue evolucionando para desentrañar y dar más de una vuelta de tuerca a sus propios intereses, haciendo, además, partícipe al espectador. Porque absolutamente nadie puede decir que ha visto un film de Nolan y no se le ha quedado, durante bastante tiempo, dándole vueltas en la cabeza. Luego, que cada uno decida si es, o no, Nolanista.

Si algo ha demostrado Christopher Nolan es que se mantiene firme en sus ideales, incluso obsesiones: por mucho que haya dejado su Londres natal y se haya dedicado en los últimos años al cine Hollywoodiense, existen varias premisas, pautas que intenta seguir, o mejor dicho, descubrir, que le motivan a seguir rodando.

Y es que nadie puede negar que es un entusiasta de la mente humana, en cuanto a sus trucos y funcionamiento. En uno de sus primeros cortometrajes, Doodlebug, ya nos dejaba entrever esta su preocupación acerca del poder de la mente sobre el propio yo: la paradoja de  “aplastarse” a uno mismo, de estar atrapado en tu propia mente. Un concepto que en Following dejará a un lado para adentrarse, por el contrario, a reflexionar sobre la manipulación de la mente humana por manos de nuestros semejantes, y en la que también introduce otra de sus grandes obstinaciones: el paso del tiempo, y cómo éste afecta a los acontecimientos. Esta idea la ligó definitivamente en Memento, con un protagonista que sufre una alteración neuro-funcional (amnesia anterógrada) y, por lo tanto, su mente le convierte en un alineado social, una persona cuya condición le perturba tanto que no es capaz de identificar cuánto tiempo ha pasado desde el terrible incidente que le obsesiona para encontrar paz a sus ansias de venganza. La complejidad de Memento (no exclusiva en su forma narrativa sino también en el tratamiento de los personajes – la forma de jugar con el espectador es envidiable: sentir simpatía por Natalie, para luego darnos cuenta que está utilizando a Leonard, siendo esto en realidad premeditado, anterior a lo que ya hemos visto) le sirve como comodín para realizar el remake Insomnia desde el punto de vista del personaje principal: un policía corrupto que, sin embargo, sigue un código ético que muchos envidiarían, al que el trastorno que le produce no poder conciliar el sueño, sufriendo así alucinaciones, le lleva a cometer demasiados errores. Un personaje que, al contrario que el Leonard Shelby de Memento, no puede escapar de su propio sentimiento de culpa. El mundo onírico también interesó a Nolan para desarrollar la hasta ahora mayor (y mejor, opinión personal) de sus obras, Origen, en la que trata también una evolución de la confusión, de los trucos, que pueden engañarte si no estás atento, como vimos también en la trama de  El Truco Final. Pero Origen destaca también por incluir en la trama otro de los campos que también fascinan al director*: “El único trabajo que me ha resultado interesante que no sea el cine es la arquitectura. Estoy muy interesado en las similitudes o analogías entre la forma en que experimentamos un espacio tridimensional que el arquitecto ha creado y la forma en que el público experimenta una narrativa cinematográfica que construye una realidad tridimensional a partir de un medio de dos dimensiones – montado escena a escena. Creo que hay un componente narrativo en la arquitectura que es fascinante”.

Esta necesidad de explorar la mente humana está siempre relacionada con personajes rechazados, o que han sufrido un episodio convulso en sus vidas que les ha apartado de una forma u otra de la sociedad: desde el escritor sin amigos hasta el multimillonario huérfano de Batman, pasando por el mago que decide vivir sólo media vida en pro del espectáculo, o del ladrón que ha caído en la trampa de su propia mente, viviendo en un mundo ficticio… Personajes complicados que, sin embargo, suponen un verdadero reto para Nolan, ya que le ayudan a profundizar en sus mentes y su entorno. Y parece que aún tendremos más protagonistas del estilo: en una de sus últimas declaraciones** ha dejado caer que “Por suerte me las arreglé para encontrar otro personaje rico, extravagante y que quede huérfano a una edad temprana”. Si bien parece que llevar la historia de Howard Hugues (interpretado en 2004 por Leonardo diCaprio bajo la dirección de Martin Scorsese) se le sigue resistiendo, ahora se rumorea que su nueva meta es el mismísimo 007. Si es así… hay ganas de ver cómo reflota una franquicia que, aunque desgastada, no está ni mucho menos a los niveles en los que dejó Joel Schumacher a Batman.

En vista del tipo de films que ha dirigido, está claro, como en más de una ocasión ha declarado el propio Christopher Nolan, que no le gusta que le encasillen ni a él ni a sus películas en un género en concreto.

Y es que ni tan siquiera con El Truco Final puede dejarse exclusivamente la etiqueta de “cine de época”, sin acompañarla de “thriller”, “drama”, y “ciencia ficción”. Le gusta filmar algo real, auténtico, pero que en ningún caso pueda tildarse de superficial. Nos acerca a los personajes con primerísimos planos, invadiendo su espacio vital, que nos adentran en la mente de los protagonistas (en los extras del blu-ray de Insomnio podemos ver a Al Pacino agradeciéndole la forma de filmar una escena en concreto del film, en la que tenía la cámara a escasos centímetros de su cara), o sacrifica una nominación al Oscar*** por querer mostrar a los personajes en la penumbra, haciéndoles recitar sus diálogos sin decirles de cuál de todas las cámaras que les rodean va a sacarse la toma final, como si en un escenario de teatro se encontrasen.

Porque este es otro gran punto de este magnífico director: la superación personal. Intuimos debe ser más que perfeccionista, ya lo “leemos” en Doodlebug. Por ejemplo, reconoce que le fascina el mundo del teatro, sobre todo porque él no proviene de ese mundillo, muy al contrario que mucho de su equipo y actores. Así que en El Truco Final quiso cambiar ese punto de vista que ya dominaba para meterse en un terreno más resbaladizo para él… saliendo más que victorioso. Lo mismo con la incursión en el mundo Imax: defensor a capa y espada de éste versus el sobrevalorado 3D, ha conseguido que la Warner le permita seguir rodando con este complicado formato (a sabiendas de lo presionado que ha debido estar) tras la gran experiencia en The Dark Knight (la introducción pasará a la historia del cine, sin lugar a dudas), que aporta una nitidez majestuosa tanto a las vistas de pájaro de las grandes ciudades como a los diálogos de medio plano.

Un director que no defenderá ninguna historia que se le antoje sencilla. Una forma de rodar nítida, y simple, por intrincada que sea la escena, aunque sea de acción. Una forma de montar las películas marca de la casa (todas ellas empiezan mostrando el final, o el punto intermedio a partir del cuál va a continuar la historia… aunque sea una simple imagen subliminal, como la de la gasa manchándose de sangre en Insomnio). Unas reflexiones casi trascendentales que sabe trasladar a guiones tan complicados como inteligentes. Y Michael Cane comparándole con Alfred Hitchcock. ¿Qué más se puede decir, además de que es un verdadero mago que nos encandila con su Prestigio final?

Profundizamos en ello en los análisis de cada una de sus películas.

Película a película:

Doodlebug (1997)

Following (1998)

Memento (2000).

Insomnio (Insomnia, 2002).

Batman Begins (2005).

El truco final (El prestigio) (The Prestige, 2006).

El caballero oscuro (The Dark Knight, 2008).

Origen (Inception, 2010).

El caballero oscuro: La leyenda renace (The Dark Knight Rises, 2012)

Interstellar (2014) por Arantxa Acosta

Interstellar (2014) por Marco Antonio Núñez

 

* Fuente: Entrevista “Q&A: Christopher Nolan on Dreams, Architecture & Ambiguity”

** Fuente: Europa Press

***Comentario del director de fotografía Wally Pfister acerca de El Truco Final, para la que paradójicamente sí fue nominado al Oscar, aunque llegase a ganarlo finalmente por su trabajo en Origen.

 

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Comentarios sobre este artículo

  1. IlustreIgnorante dice:

    No es peloteo que conste, pero como “Nolanista” que soy, desde hace más de 6 años, creo que es el articulo más completo que he leído sobre Chris. Gran nivel narrativo e informativo. Felicidades ;-)

  2. […] 1997), le supuso las primeras críticas del público. Todavía hoy se considera que, en el caso de Nolan, a la tercera va la […]

  3. […] puede desligar la preocupación sobre el tiempo de otra sus obsesiones, que ya anunciábamos en la retrospectiva que hicimos hace varios años al director. “Entusiasta de la mente humana”, decíamos, […]

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