El caballero oscuro: La leyenda renace

Al fin y al cabo... un Batman legendario Por Arantxa Acosta

"-(Maurice Fischer) I was dissa...dissapoi...
-(Robert Fischer) I know dad. I know you were disappointed I couldn't be you.
-(Maurice Fischer) No...no...no..no! I was disappointed that you tried!"

Origen (Inception, Christopher Nolan, 2010)

Dolor. Dolor mental, e incluso físico, voy a sentir al escribir algunas reflexiones sobre este broche final de la fulgurante retrospectiva al gran director que es Christopher Nolan. Porque si bien El caballero oscuro: la leyenda renace (The Dark Knight Rises) está plagada de escenas míticas que quedarán grabadas en nuestras retinas y corazones para siempre, hay que reconocer, como dice alguien más que escribe en esta revista, que se encuentran ciertos errores de mayor o menor calado que un director de su talla no debería cometer. Y, aún así, la película deja un muy buen sabor de boca a todo nolanista que se precie, a mi la primera, y por supuesto al público en general. ¿Cómo es esto posible? Pues porque Batman, y más el de Nolan, es, ante todo, una leyenda.

Nolan, consciente de que El caballero oscuro (The Dark Knight) necesitaba una continuación convincente para explicar el devenir de nuestro ángel caído, decide iniciar su historia ocho años después de su predecesora, con un Bruce Wayne que ha decidido retirarse del mundo, apagar su luz en pro de que la ciudad viva en paz. Es un recurso inteligente, sobre todo porque ocho años son suficientes para que el Joker haya pasado a la historia de Gotham, acabando sus días como malhechor a saber cómo, pero ya olvidado por los ciudadanos. Un buen recurso para poder honrar la memoria de Heath Ledger, cuya falta de alusión se agradece más que haber hecho un homenaje fuera de lugar.

El caballero oscuro: la leyenda renace se inicia y avanza lenta, pero segura. Una buena forma de hacer que el espectador sienta que tiene que resurgir junto a Wayne, salir del letargo para defender a la ciudad que más aprecia. Y es que ya desde el minuto uno, con la voz y presencia de Gordon dando su discurso homenaje en el velatorio de Harvey Dent, ya se nos prepara para la gran película del director.

Y se nos ponen los pelos de punta. La siguiente secuencia, un prólogo que ya se había filtrado en la red, se nos antoja menos espectacular que el de su predecesora (por mucho avión en vertical que se nos ponga delante), y nos desinfla un poco, la verdad. Quizá es simplemente porque sigue demasiado el patrón de la anterior: el villano se descubre al quitarse una máscara, también (¿Podríamos pensar que se trata de un autoguiño, de ser consecuente?). O quizá es exclusivamente que Nolan nos tiene tan malacostumbrados que ya no lo vemos todo tan impresionante. Si es este el caso, difícil lo tiene ya, entonces.

Pero no apartemos la idea del patrón…

El abatido Bruce Wayne de Christian Bale es totalmente convincente, no sólo por su caracterización sino por la postura, por la voz que adopta. Si no fuese porque al quitarse el mugriento batín se le viesen los fibrados músculos, realmente nos creeríamos que se ha dejado del todo a su propia suerte. Pero esto es algo que podemos dejar pasar, de lo contrario la milagrosa recuperación de alguien que teóricamente no tiene cartílagos no sería posible… así que continuemos. Al fin y al cabo, es Batman, ¿no?

A partir de aquí, el director introduce tramas y subtramas, personajes principales y secundarios por doquier, que aportarán en mayor o medida pero que todos serán clave a la hora de acompañar al héroe para que éste pueda, como siempre, salvar a la ciudad. Y aquí el segundo intento de seguir un patrón:

Si en Batman Begins entendíamos que el villano, Espantapájaros, fuese de los menores para centrarnos en conocer el surgir de Batman, esperábamos que Bane tuviese realmente el nivel que se le otorga en los cómics: un rival a la altura de Batman en inteligencia, pero superior en fuerza. Y aunque tiene algunas escenas protagonistas, estas saben a poco, básicamente porque se dedica a pasearse entre sus fieles, y poco más. Si bien es cierto que el papel de Joker era mucho más “goloso” en ese sentido, al tratarse del espejo del héroe en todas sus facetas psicológicas (y más conocido por el público), Bane no debería haberse quedado atrás. Se salvan de él dos magníficas secuencias, eso sí, en las que Tom Hardy demuestra el gran actor que es (cómo si no alguien que tiene la cara casi completamente tapada es capaz de transmitir tanto, sólo con la expresión de sus ojos y la postura de su cuerpo). Cuando realmente la cámara se centra en él y sus palabras (en el estadio, en la puerta de la prisión), nos damos cuenta del potencial de un personaje que por la cantidad de subtramas el director no ha podido, o no ha sabido, explotar. Adicionalmente, y como decía al principio, por mucho que me duela, su escena final es casi denunciable. ¿Cómo despedir de forma tan ruin a un adversario de la talla de Bane? Por si fuera poco, las luchas cuerpo a cuerpo con Batman demuestran que a Nolan aún le queda por aprender sobre cómo rodar acción que no sea a gran escala (la posición de la cámara permite observar demasiado claramente que  sus movimientos forman parte de una coreografía demasiado estudiada).

Siguiendo con villanos: algo similar nos ocurre con Catwoman. Con una introducción del personaje tan realista como fiel al cómic, su evolución está mucho mejor plasmada que la de Bane, aunque nos quedamos con ganas de que el personaje hubiese tenido más juego, básicamente por encontrarnos con una reinterpretación del personaje que ya personificó majestuosamente Michelle Pfeiffer en Batman  Returns (Tim Burton, 1992) tan realista como el que consiguió Heath Ledger con la reinvención del Joker de Jack Nickolson en la misma película. Sus cambios de cara, el contoneo de su cintura como si de una gata se tratase… una Catwoman moderna, inteligente y cruel dentro de su bondad. Nolan sigue así también el patrón de su predecesora, incluyendo a un villano y un héroe/villano en su película, algo que refuerza la evolución de la historia del caballero que renace, pero que no alcanza la absoluta integración del triángulo protagonista que sí veíamos en El caballero oscuro (The Dark Knight). Y, siguiendo con personajes protagonistas, lo cierto es que a Nolan se le ha ido la mano con la aparición en pantalla del agente Blake (tanto protagonismo da que pensar, y mucho), cuando podría haber sido mucho más sutil, o equilibrado, permitiendo el poder regalarnos más y mejores escenas con Bane y Catwoman. En cualquier caso, romperemos una lanza a favor de un Joseph Gordon-Levitt que se nos antoja como el primer papel en el que no le vemos como a un niño. Lástima que tenga momentos, y muchos, para el olvido (el primer encuentro con Bruce Wayne es un claro ejemplo, y el “suban y bajen” del autobús… sin palabras), por culpa de un guión que, aunque admirable en muchos momentos, no es digno de los Nolan. Y no porque sea malo, sino porque, siguiendo el patrón, se olvida de lo más importante: de innovar.

Porque este guión está a años luz, menos en momentos estelares, de estar a la altura de cualquier otro film en el que Nolan haya sido guionista. Algunos errores pueden darse por un increíblemente descuidado montaje (“¿Dónde está Miranda?” sería un buen ejemplo). Otros no son tanto errores sino repeticiones que nos decepcionan un poco (¿multitudes inocentes con detonadores?). Finalmente están las poco verosímiles escenas, metidas con calzador o poco explicadas para justificar el avance del metraje, como la ya comentada escena del agente de policía con Wayne, o el reactor nuclear que puede ir dando tumbos por las calles de Nueva York, ya no Chicago (escena que se nos antoja tan irónicamente graciosa, sin pretenderlo, como el Batman que lleva corriendo de un lado a otro la bomba en Batman: la película, Leslie H. Martinson, 1966). Y esto, duele, Sr. Nolan. Porque no esperábamos que se viese usted tan inmerso en la necesidad de realizar una película tan grande como su personaje, que se olvidase de sorprendernos, como desde hace años lo estaba haciendo. Porque en un film de superhéroes tienen cabida muchas cosas… pero no en el del realista Batman de Nolan. Porque esto no es Los Vengadores, ni The Amazing Spider-Man. Esto no es el lucimiento de un director de masas, para las masas. Esto es el épico final del mejor Batman de todos los tiempos, el que convence cien por cien a palomiteros y cinéfilos. Y, lamentablemente, por muy muy poco, no es así.

Pero sí es verdad que el gran Nolan está ahí, fiel a su estilo, aunque algo encubierto. Escondido tras su propio yo, podría decirse. Y no sólo por los maravillosos travellings aéreos marca de la casa. El guión y montaje enlaza completamente las tres películas, haciéndonos recordar grandes momentos vividos en el pasado. El director, como en casi todas sus predecesoras (menos en El caballero oscuro), “firma” su película identificándola con un bucle temporal, iniciándola con una escena que no sólo entenderemos más tarde sino que es un elemento clave para la película, o al menos para su significado. En esta es el claro símbolo del despertar del héroe, tras años de letargo: la rotura del hielo. El despertar de la crionización, como le dice en un momento Fox, burlándose cariñosamente de él.

Nolan, como siempre también, incluye esas cortas imágenes, flashes de recuerdos que están siendo presentes en ese mismo momento por sus personajes, como al recordar cuando el padre de Bruce Wayne le recogió del fondo el pozo, o cuando Dos Caras atrapó al hijo de Gordon. Porque impregna, en definitiva, la pantalla con su idea continuista, siendo fiel al personaje.

En El caballero oscuro: la leyenda renace (The Dark Knight Rises), devuelve el protagonismo que tenía en el primer film a Wayne, pero le hace madurar, arrepentirse de sus errores de juventud. Demuestra en pantalla que los años no han pasado en balde, y que una persona puede aprender de sus actos, de dar un paso adelante y dejar que el pasado sea lo que es: pasado.

Y el guión, además, contiene esas pequeñas pistas que tanto le gustan a los dos hermanos, y que sólo son reconocibles al estar muy atentos al film, o al verla por segunda vez. Como las palabras que pronuncia Margaret cuando está atizando el fuego, seguido del fotograma de su espalda, o la melancólica “Alfred se ha ido. Se lo ha llevado todo” que pronuncia Wayne mirando la foto de Rachel. En fin, el tipo de sutilezas que le gustan a los dos hermanos.

Sin embargo, lo mejor del film es, sin dudarlo, un Michael Caine que arranca lágrimas y en el que Nolan sigue confiando para sus mejores momentos. Pocos coincidirán conmigo, pero la mejor escena del film la protagoniza él junto a Christian Bale. Desprovista de cualquier música extradiegética, casi podemos oír la acelerada respiración de Alfred y Wayne, mientras el primero le confiesa, por su bien y con lágrimas en los ojos, que Rachel no le escogió a él, sino a Harvey Dent. La forma de rodar esta escena nos demuestra que Nolan sigue ahí, en alguna parte, con un pedazo de autoría, dispuesto a declarar a sus hordas de cinéfilos seguidores que no ha sido completamente absorbido por la gran industria. Esperamos, sin lugar a dudas, que sea así, porque quizá lo que más nos ha sorprendido de El caballero oscuro: la leyenda renace (The Dark Knight Rises) es que esta vez Hans Zimmer se ha arriesgado más que el director.

Quien diga que Zimmer ha compuesto lo de siempre, va muy equivocado. Si ya hablábamos del sonido del Joker y de Harvey Dent en la crítica a El caballero oscuro (The Dark Knight), el famoso compositor se aleja completamente del sonido grandilocuente que preparó para ésta y firma una partitura oscura, reposada pero inquieta. El sonido de Catwoman (lo encontramos en “Mind if I cut in?”, por ejemplo) es una sucesión de notas al piano que nos recuerda a los films de cine negro de los cuarenta, a la femme fatale. El de Bane (“Gotham’s reckning”) está lleno de fuerza y misterio, interpretado de forma contundente para reflejar la fuerza del villano. Con “Despair” nos reencontramos, al igual que cuando aparece en el film, con la música del caballero oscuro, de un Batman que necesita salir a la luz. Y qué decir del coro de voces clamando al cielo “The Fire Rises”. Además, nos encanta, esto sí como otras veces, que Zimmer incluya las notas características inventadas para sus personajes auqnue estos no aparezcan en la pantalla, pero se esté hablando de ellos.  Una banda sonora cuyo conjunto para las tres películas es, lo menos, memorable.

El caballero oscuro: la leyenda renace (The Dark Knight Rises). Un épico final para el gran público. Un muy buen cierre de trilogía para nolanistas y cinéfilos en general, que no podemos glorificar al director como nos hubiese gustado, por haber preferido repetirse en lugar de construir. Tal y como le reprocha Maurice Fischer a su hijo en el sueño de Origen. Pero, en cualquier caso, grande como lo que representa: el gran último episodio del Batman más alejado del cómic, el más realista. Veremos qué harán con el ya anunciado reboot. Pobre del que tenga que encargarse de él.

TRAILER:

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Comentarios sobre este artículo

  1. carlos dice:

    la ilógica escena inicial de los aviones con el secuestro y tal, a que fín, no podían haber arreglado ese asunto en tierra firme en cualquier callejón, bueno y lo de que batman el poco rato que sale por no decir casi nada, encima la mitad es en escenas en pleno día , para qué, para lucir el traje (que la verdad es una pasada y es lo mejor de la peli), si batman nunca ha salido de día, que errores más absurdos tiene esta cinta, como cuando , después de hora y media de rollo y aburrimiento, de repente es un plis plas bane muere tontamente por un golpecito de catwoman , la otra guapa resulta ser la hija de ras has gul, y apuñala a batman y ella muere también , catwoman desaparece, y final a lo adam west con bomba incluida que la lleva al mar en los últimos segundos, nos hace creer que el joven poli será o robin o el próximo batman, quien sabe, ya que el sr. nolan no hará , gracias a dios, más partes, y bruce wayne aparece en la toscana tomando un cafelito tan tranquilo , en fin, de juzgado de guardia, y para eso no se cuanto tiempo de incertidumbre y secretismos , con sólo decir que prefiero la de mr. freeze batman y robin antes que esta, pero de verdad, eh, no en broma,,,,,, bueno he dicho y ya me quedé tranquilo,,,,, hasta luego.

  2. […] Batman se entrega a la leyenda, conviertiéndose en fugitivo. No es lo que Gotham merece, pero sí lo que necesita. Los pelos de punta se nos siguen poniendo al ver ese final, ya épico en la segunda parte. Pero ahora nos vamos al épico final. Nos vamos a The Dark Knight Rises. […]

  3. […] Bien contra el Mal. Héroes venciendo a villanos. Los Vengadores, Spiderman, el Caballero Oscuro, incluso La linterna verde, si me apuras. El género del superhéroe en el cine ha crecido […]

  4. […] en la forma de rodar escenas de lucha cuerpo a cuerpo. De risa quedan las de Christopher Nolan y su El caballero oscuro: la leyenda renace, en comparación. En definitiva, una película correcta, delicia seguro de palomiteros varios, algo […]

  5. […] temporada que merece el laurel frente a otras producciones rimbombantes como Prometheus (2012) o El caballero oscuro: La leyenda renace (The Dark Knight Rises, 2012). Un mes más y Sitges hubiese sido una perfecta caja de resonancia, […]

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  9. IlustreIgnorante dice:

    Has cobrado por esta critica? Si no lo has hecho ya tardas en llamar a Joseph G-L para que lo arregle! Genial, de nuevo me ha encantado la crítica. La comparación de esta película con el dialogo de Inception es… es, magnifico!

  10. [...] El caballero oscuro: la leyenda renace [...]

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