Las películas distópicas más destacables

Por VV.AA

En esta ocasión, a nuestro monográfico temático del año hemos querido sumarle una lista confeccionada a partir de las preferencias de todos aquellos autores que han participado en el conjunto de artículos, junto con Arantxa Acosta como co-responsable de la web. Lo de siempre, no serán mejores o peores que otras, no pretendemos sentar cátedra, son simplemente en las que hemos coincido los 13 como aquellas películas distópicas que consideramos más relevantes o que, simplemente, son nuestras favoritas. Añadimos también las respectivas listas individuales de cada uno, para ofrecer una vista panorámica, más allá de la síntesis que ofrecemos a continuación. A la lista, junto con un breve escrito de servidor, acompañamos textos de Marco Antonio Núñez, Arantxa Acosta y extractos de los artículos de Mónica Jordan y Nicolás Ruiz.

La naranja mecánica

Adaptación de la novela homónima de Anthony Burgess, que nos presenta un relato en clave distópica acerca del oscuro porvenir de las sociedades de occidente debido, no a un agotamiento previsible de los recursos naturales, la contaminación o la amenaza nuclear, sino a los propios impulsos anti-sociales inherentes a la naturaleza humana. La naranja mecánica cifra el fracaso absoluto del proyecto ilustrado y del Humanismo. El fracaso de la política de Estado, el fracaso de la educación, el fracaso del sistema penitenciario, el fracaso de la religión como donadora de sentido, el fracaso de la familia, el fracaso de la estética como forma de ética, el fracaso de la sociedad del bienestar, el fracaso de la razón, el fracaso, en definitiva, de la cultura.

Y un triunfo. La afirmación feroz del individuo victorioso y su goce en el final más hirientemente feliz de todos los tiempos. No hay posibilidad de proyecto colectivo, sentencian desde un lúcido nihilismo Burgess y Kubrick, sólo una frenética entrega al hedonismo y a la destrucción.

La naranja mecánica no es simplemente una obra maestra, es una película de Stanley Kubrick. Marco Antonio Núñez.

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Blade Runner

De uno de los más grandes creadores de la ciencia-ficción distópica del siglo pasado, Philp K. Dick, nació historia de Blade Runner, probablemente el título más emblemático del ciberpunk.

Hay películas que saben a cine, huelen a cine, que trasudan cine por cada fotograma, Blade Runner es una de ellas. Nuestra visión del futuro quedó por siempre conformada por sus imágenes tenebrosas, abigarradas, habitadas por soledades que buscan respuestas: ¿quién soy?, ¿cuál es mi lugar?, ¿cuánto tiempo me queda?

Las cuestiones éticas que apareja la inteligencia artificial es el tema nuclear de la cinta junto a las más radicales cuestiones existencialistas. La caza del blade-runner Deckard (Harrison Ford) de varios replicantes fugitivos acabará en una azotea bajo la lluvia, viendo morir a un ser que, a despecho de su fisiología, es más humano que él. La máquina enseña al hombre que cada vida es preciosa porque se compone de un conjunto de experiencias únicas, intransferibles; emociones, visiones que los demás no creerían, ya sean sucesos extraordinarios o vivencias cotidianas, unos y otras pertenecen al individuo y sólo a él. Con su muerte, todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Marco Antonio Núñez.

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Hijos de los hombres

“En la película hallamos varios puntos de fe en la humanidad, pero precisamente remarcando que es ese valor, el humanismo, lo que hace de la especie un bien preciado a defender. Los personajes femeninos de Hijos de los hombres funcionan como paradigma de esta característica y son capaces (como lo es también el protagonista, no olvidemos) de focalizar el objetivo para salvaguardar el bienestar de la madre y su bebé, indistintamente de los intereses políticos del resto de facciones. En una de las últimas escenas, una de las más emocionantes que hemos visto en el cine reciente, Clive Owen acompaña a modo de guardaespaldas a madre e hijo para lograr salir de un edificio situado en pleno conflicto bélico. En su descenso por las escaleras, los refugiados, los soldados, los guerrilleros… todos se retiran para dejar paso a la gran esperanza que implica ese recién nacido. La humanidad resurge en cada uno de ellos al ver la puerta de la esperanza entreabierta, se olvidan cada cual de sus intereses y, tras unos segundos de impactos de bomba y constante retumbar de balas, gobierna el silencio nacido de la emoción. En ese precioso gesto radica la apuesta que Cuarón (en base a la novela de P.D. James) hace en favor de la humanidad.” Mónica Jordan. Extracto de su artículo El concernismo y las distopías cercanas

Hijos de los hombres

El muelle (La Jetée)

“En el cortometraje de Marker ya ni apenas importa el contexto, sino que es claramente una excusa para la historia que narra que, a su vez, es una excusa para hablar del recuerdo y de la imagen, y donde el peso no recae ni en la trama ni apenas en los personajes sino en su narración a través de voz en off y fotografías. A través de ese proceso de derrota ya no vemos cómo se construye o se derrota a una sociedad sino como se construye y se derrota a una persona: a través de la memoria.” Nicolás Ruiz. Extracto de su artículo: Distopías claustrofóbicas

La Jetée

Metrópolis (1927)

El corazón como mediador entre la mano y el cerebro, el axioma de Metrópolis, o lo que es lo mismo, el sentimiento como mediador de la razón (el cerebro) y la técnica (la mano), una sentencia que funciona como auténtico mantra para toda aquella ficción especulativa y prospectiva que vino después. Metrópolis es el auténtico Kolossal de la ciencia ficción, el espejo en el que se mirarán todas y cada una de las películas distópicas que han querido trascender el género. Fritz Lang desde su obra monumental enuncia un discurso que ya aglutina todas las constantes que después la sci-fi de carácter persimista desarrollará: la ambivalencia frente a lo tecnológico, el mesianismo, la lucha de clases, la opresión de los totalitarismos, la deshumanización de la urbe, etc. Pasan los años y aunque se cuestione la ambigüedad de su discurso o se rechaze la ingenua moralina de su contenido ideológico, hay algo que sigue haciéndola imperecedera. La construcción visual y su fulminante visión de un futuro agónico y embravecido continúan siendo una permanente fuente de delirio, tanto el que dio pie a esta ambiciosa obra como aquel espectador que acaba irremediablemente atrapado entre las tuercas de los tiempos modernos. Manu Argüelles

Metropolis películas distópicas

Doce monos

Y también aquí:

A las puertas del nuevo milenio, menudearon las fantasías apocalípticas en respuesta quizás, al deseo inconfesado de las civilizaciones cansadas de que lleguen los bárbaros y los reduzcan a cenizas. Entre las causas probables del fin de la humanidad, se encuentra una pandemia provocada por virus manipulados en los laboratorios de bio-química.

La ciencia médica, uno de los motores del progreso muestra una vez más su ambivalencia en este remake escrito de David y Janet Peoples de La Jeteé (1962) de Marker. La tecnología pondrá al servicio del hombre la posibilidad de viajar en el tiempo, sin embargo frustra sus deseos de cambiar el pasado. De nuevo el progreso entraña una ironía atroz.

Si hay una película melancólica esa es Doce monos; la fantasía de las segundas oportunidades, la ilusión de que las cosas pueden ocurrir de otro modo en nuestros recuerdos, declina ante los imperativos de la realidad consumada. El pasado se debe únicamente a las leyes de la termodinámica y en su ámbito, James Cole (Bruce Willis) es tan sólo un espectador que únicamente puede limitarse a contemplar lo que pasa, como ante una película; como nosotros mismos, espectadores que en cada nueva visión, llegamos a creer que un nuevo final será posible. Que en aquella terminal de Filadelfia, por una vez, un niño no asistirá de nuevo, a la muerte de un hombre que creyó en algo hermoso: el mundo podía ser salvado. Marco Antonio Núñez

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Gattaca

Poder sentirte orgulloso de tu descendencia y, por tanto, de ti mismo, escogiendo lo mejor de ti. Gracias a tu ADN, a tus genes. Escogiendo tu mejor legado. Saber que eres un repudiado. Que un simple análisis de sangre u orina te separa de tu sueño.

Demostrar que somos únicos e invencibles, si así lo deseamos. Que vas a conseguir lo que más deseas, aunque estadísticamente esté reservado a unos pocos. La sabiduría, y el éxito, no está en la ciencia. Está en creer en uno mismo. La herencia genética relegada a la forja de un carácter ganador.

Andrew Niccol firmaba guión y dirección del que sin duda ha sido su mejor film, Gattaca (1997). Su visión fatalista acerca del futuro dominado por la tecnología y la ambición – y que emplaza la película en el subgénero biopunk del que habla Jose Cabello en su texto – se disimula entre una historia de amor y superación personal más común, convirtiendo la película en una perfecta comunión entre denuncia y llamada a la esperanza. Gattaca conmocionó positivamente en su estreno por su frescura, novedad dentro del género e identificación con el sueño americano emplazado en un futuro del que, lamentablemente y veinte años después de su estreno, cada vez distamos menos. Arantxa Acosta

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Videodrome

Comenzaba a aquilatarse el verdadero alcance de los medios de comunicación en nuestra configuración de la realidad, cuando Cronenberg rodó su gran manifiesto cinematográfico. El veredicto del canadiense no deja lugar a dudas: lo que vemos en la pantalla es la realidad. Parece que el tiempo se ha ocupado en darle la razón.

La idea no es nueva, nuestro conocimiento de lo real nunca es inmediato, la tecnología creando simulacros, únicamente interpone una nueva face que altera nuestra percepción, creando otra “realidad”, ni más ni menos real que la que los sentidos nos ofrecen. Esta cada vez menos arriesgada aserción ontológica, se funda en un supuesto antropológico: en su comercio con la tecnología, el ser humano verá cambiada su naturaleza por la de un híbrido bio-mecánico.

Max Renn (James Woods) asiste al declive de su realidad por obra de alucinaciones provocadas por las imágenes snuff que le han generado un tumor, al tiempo que su cuerpo se convierte en un receptor de vídeo que puede encarnar todo tipo de gadgets: “Larga vida a la nueva carne.” Marco Antonio Núñez.

Videodrome

 Akira

“¿Seremos capaces alguna vez de controlar la evolución humana?” Esta frase que podemos escuchar en la película resume los múltiples conceptos, algunos filosóficos, otros mucho más directos, que Katsuhiro Ôtomo incluyó tanto en el manga como en la película que él mismo se encargó de adaptar, como nos recuerda Josep Machado en su texto Distopias apocalípticas, eliminando parte de la historia pero manteniendo las reflexiones básicas que quería hacer llegar al gran público.

Porque Akira concentra en sus algo más de dos horas reflexiones del calibre del papel del hombre en el mundo; de su capacidad de cambiar o no el destino – para bien o para mal, dando lugar al inicio de un nuevo ciclo vital, literal o metafóricamente hablando; del negativo poder que las drogas y la religión pueden ejercer sobre una sociedad hastiada de ver que el sistema político se dedica a oprimirle; del poder que la tecnología acabará teniendo en nuestras vidas, superando nuestra raza, o convirtiéndonos en seres superiores… incluso también se atreve con la crítica social y el daño que hace la tríada ciencia-poder político-poder militar si está conducida por malas manos, poniendo el dedo en la llaga al denunciar el control del sistema frente a las necesidades de la población. Y todo esto en escasas dos horas.

La película (y el manga) fueron premonitorios en muchos aspectos, por lo que si atendemos a otra de las demoledoras sentencias, “la farsa de la civilización aniquila el espíritu”, podemos asegurar que Akira es toda una declaración de intenciones, ácida, corrosiva – por la gran verdad que alberga -, que la lleva a entrar directa en el Top de Cine Divergente. Arantxa Acosta.

Akira

Matrix

El cine ha sido la gran fábrica de mitos del siglo XX en sustitución de la literatura. Cada generación ha dispuesto de sus propios mitos, relatos más o menos explicativos acerca de figuras ejemplares que devienen metáforas del mundo. Probablemente el mito platónico de la caverna sea la metáfora fundamental a la que se pueden reducir todas las demás; la sabiduría que encierra implica un matiz ético, a menudo olvidado, hay que rebelarse siempre contra la impostura aunque la verdad sea infinitamente más terrible: “Bienvenido al desierto de lo real.” El conocimiento te hará libre ya que no feliz.

Los Wachosky elaboran con brillantez materiales de la más diversa procedencia. Desde elementos clásicos, como la citada alegoría platónica o las profecías píticas hasta el mesianismo judeo-cristiano, en conjunción con una sólida mitología a partir del universo de la cibernética que explora posibilidades nada lejanas de la realidad virtual como vía de dominación.

Neo (Keeanu Reeves) se convierte en un nuevo Luke Skywalker que deberá recorrer la senda pedregosa del autoconocimiento antes de poder actuar como un mesías para liberar al hombre de su esclavitud por las máquinas. La tecnología, como el trabajo, no nos hace libres.

La hábil mezcla de ciencia-ficción, thriller de acción y artes marciales, junto a un estilo visual epatante, hacen de Matrix, la culminación del ciberpunk y el gran mito cinematográfico del siglo XXI. Marco Antonio Núñez.

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Listas individuales:

Aarón Rodríguez

Artículo: Masamune Shirow o la mirada triste de los ángeles de silicio

Ghost in the Shell

Akira

Videodrome

28 días después

Gattaca

La naranja mecánica

Minority Report

El libro de Eli

Apocalipsis

El último hombre vivo

Ghost in the Shell películas distópicas

 Ghost in the Shell

Àlex P. Lascort

Artículo: Un mundo feliz y el cine

Matrix

12 Monos

Metrópolis

El planeta de los simios

Dark City

Cuando el destino nos alcance

Existenz

Snowpiercer

Minority Report

Yo robot

El planeta de los simios películas distópicas

El planeta de los simios

Arantxa Acosta

La naranja mecánica

12 monos

Brazil

Gattaca

Blade Runner

A Scanner Darkly

Días extraños

Desafío total

Cuando el destino nos alcance

Dark City

Mención especial: Metrópolis, Perseguido, Fahrenehit 451

Brazil películas distópicas

Brazil

Diego Salgado

Artículo: La distopía política. Gramáticas de la voluntad del poder

Matrix

El séptimo Continente

La invasión de los ultracuerpos (1956)

Punisment Park

Y el mundo marcha

Seven

La hora del lobo

Mad Max 2, el guerrero de la carretera

Kairo

Anarchy: La noche de las bestias

El séptimo continente películas distópicas

 El séptimo continente

Fernando Solla

Artículo: Las distopías de Philip K. Dick

Metrópolis

La naranja mecánica

Alphaville (Lemmy contra Alphaville)

Blade Runner

V for Vendetta

A. I, Inteligencia artificial

12 monos

A Scanner Darkly

Gattaca

Las vidas posibles de Mr. Nobody

Alphaville películas distópicas

Alphaville (Lemmy contra Alphaville)

Jose Cabello

Artículo: Cyberpunk. Mundos distópicos

La naranja mecánica

Hijos de los hombres

Doce Monos

Metrópolis

Días Extraños

Gattaca

Fahrenheit 541

Blade Runner

Dark City

Brazil

Dark City

Dark City

Jose M. Rodríguez

Artículos: Competiciones y distopías. 1928-1975 y El precio del peligro. Competiciones y distopías. 1981-2013.

Hijos de los hombres

Blade Runner

Gattaca

La naranja mecánica

Cuando el destino nos alcance

Dark City

Videodrome

Días extraños

Fahrenheit 451

Mad Max, salvajes de autopista

Soylent Green

Cuando el destino nos alcance

Josep Machado

Artículo: Distopías post-apocalípticas

La naranja mecánica

El muelle (La Jetée)

La carretera (The Road)

Akira

Hijos de los hombres

A.I, Inteligencia artificial

12 monos

Blade Runner

Metrópolis

Fahrenheit 451

The Road películas distópicas

La carretera (The Road)

Manu Argüelles

Artículos: Aislados (The Divide) y Tetsuo: Distopías Extremas y Carré Blanc y Beyond the Black Rainbow: Distopías extremas  

Blade Runner

La naranja mecánica

Hijos de los hombres

Beyond the Black Rainbow

Videodrome

Tetsuo, el hombre de hierro

Carré Blanc

Gattaca

Días extraños

Metrópolis

Mención especial: THX 1138, Almas de metal y La invasión de los ultracuerpos (1978)

Beyond the blac rainbow películas distópicas

Beyond the Black Rainbow

Marco Antonio Núñez

Artículo: David Cronenberg y la u(dis)topía de la Nueva Carne

La naranja mecánica

Videodrome

¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú

El muelle (La Jetée)

Blade Runner

Alphaville (Lemmy contra Alphaville)

Cuando el destino nos alcance

Doce monos

Fahrenheit 451

Mad Max 2, el guerrero de la carretera

Dr_Strangelove

¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú

Mónica Jordan

Artículo: El concernismo y las distopías cercanas

El muelle (La Jetée)

Blade Runner

Metrópolis

Hijos de los hombres

Southland Tales

Paprika

La naranja mecánica

Desafío Total

Wall-E

El último hombre sobre la Tierra (Soy leyenda)

Mención especial: Bioshock (videojuego)

Southland Tales películas distópicas

Southland Tales

Nicolás Ruiz

Artículo: Distopías claustrofóbicas: El camino de baldosas amarillas

Blade Runner

El muelle (La Jetée)

Akira

Hijos de los hombres

Tetsuo, el hombre de hierro

Terminator 2: el juicio final

Están vivos

Minority Report

La naranja mecánica

Stalker

Mención especial: El bosque, El show de Truman y Wall-E

Tetsuo

Tetsuo, el hombre de hierro

Pablo S. Blasco

Artículo: La saga de El planeta de los simios

Blade Runner

La naranja mecánica

Están vivos

Brazil

El muelle (La Jetée)

Metrópolis

2013: Rescate en L.A

El planeta de los simios

Fahrenheit 451

Mad Max 2, el guerrero de la carretera

They_Live

Están vivos

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Comentarios sobre este artículo

  1. UN MOMENTO!!! NADIE HABLO DE “THE ROAD” CON VIGO MORTENSEN !! VÉANLA ES BUENÍSIMA !

  2. […] Las películas distópicas más destacables VV.AA […]

  3. […] con la creación de un mundo ideal, una ilusión para nuestro protegido, y sus espectadores. Matrix (The Matrix, Andy&Lana Wachowsky, 1999) a pequeña […]

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