Introducción: Camaleónico Martin Scorsese

Una autobiografía en 55 films Por Arantxa Acosta

"Why not me? Why not? A guy can get anything he wants as long as he pays the price. What's wrong with that? Stranger things have happened"Rupert Pupkin en El rey de la comedia (Martin Scorsese, 1982)

Si tuviese que escoger una única escena de toda la filmografía de Martin Scorsese ésta sería, sin duda, la de Rupert Pupkin/Robert de Niro haciendo de maestro de ceremonias en el sótano de su casa, sentado entre los totems de cartón-piedra de Lizza Minelli y Jerry Langford/Jerry Lewis. Quizá se trata de una conexión muy personal, pero ese momento es el que me viene a la memoria cada vez que pienso en el director porque a mi particular entender resume no únicamente la vida personal de este camaleónico Scorsese, sino también su filmografía, que como sabemos está plagada de referencias autobiográficas.

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El rey de la comedia

El exultante presentador…

 

Rupert Pupkin se muestra ilusionado con su proyecto. Se ve a sí mismo cual director de orquestra, coordinando las intervenciones de sus invitados….

Scorsese es un talentoso director, y sobre todo de actores. Sacar lo mejor de diCaprio, únicamente tras tres films, es digno de un realizador veterano, que conecta con la historia, con lo que necesita contar y con el actor seleccionado para poder hacerlo (estamos hablando, por supuesto, de Sutther Island, de la que nos habla Aarón Rogríguez en este especial).

Esta conexión que ahora se centra en el tándem Scorsese/di Caprio no es más de una vuelta de tuerca, a mi entender mucho más prolífica, que la que tuvo en su momento con Robert de Niro, o incluso antes con Harvey Keitel.

Scorsese necesita contar con personas de las que no sólo pueda fiarse, sino también que tengan gustos similares a los suyos a nivel personal, e inquietudes por llevar a cabo proyectos que muestren algo nuevo, único al espectador. No obstante, esos personajes siempre tienen un denominador común: apartados de una sociedad dominada por la política o el poder empresarial, luchan por salir adelante por sí mismos. Saliendo de las típicas películas que todos recordamos e identificamos a Scorsese (y que lamentablemente son casi un estigma cuando se habla del director), desde Malas calles (Mean streets, 1973) hasta Uno de los nuestros (Goodfellas, 1990) o Casino (1995), por ejemplo, encontramos claros ejemplos de esta tendencia de Scorsese a aleccionarnos sobre el mundo real. Un nuevo punto de vista que nos haga despertar y salir de los convencionalismos, explicarnos que no es todo blanco o negro, que estamos siendo manipulados como títeres. Un caso claro es el de Taxi Driver (1976), comentado aquí por Alejandro Sánchez. La psicopatía de Travis no es más que la consecuencia de años y años de sentirse atrapado en una sociedad que no hace nada por “limpiar las calles”. El trasfondo político, con esos hipócritas candidatos y sus inocentes seguidores que apoyan ciegamente sus campañas, es el verdadero mensaje del director. Sobre política y criminalidad en la sociedad, de forma más o menos sutil, nos hablan películas tan dispares como La edad de la inocencia (The age of innocence, 1993), donde la lucha social y la necesidad de tener éxito según sus cánones acaba hundiendo a Newland Archer, e incluso el poco reconocido por el gran público El aviador (The aviator, 2004) en el que Scorsese no únicamente hará un homenaje al cine, igual que ya hizo por todo lo alto en La invención de Hugo (Hugo, 2010), sino que pondrá en el punto de mira una historia poco conocida por los Estados Unidos, la conspiración entre gobierno y empresarios. Algo que, por supuesto es por desgracia de una actualidad arrolladora. Pero el crimen no es sólo mafia, o New York. Marco Antonio Núñez cruza dos de las películas sobre el tema dirigidas ya en la primera década del siglo XXI, Gangs of New York (2002) e Infiltrados (The departed, 2006) para hacernos ver la relación de Estados Unidos con todas sus inquietudes, desde los inicios de la ciudad que le vio nacer hasta demostrarnos que aquello mismo se puede aun encontrar, y en ciudades como Boston…

Martin Scorsese

El lobo de Wall Street

Scorsese orquesta, y culmina por ahora su obra con El lobo de Wall Street (The wolf of Wall Street, 2013), llevando el crimen al centro neurálgico de la economía mundial de la mano de un hombre que no nos tiene que caer simpáticos, sino llevarnos a darnos cuenta en qué tipo de personas hemos confiado el futuro de nuestra economía, familiar, y mundial. Esta última obra maestra la analiza para el especial Manu Argüelles.

 

…perdido en sus propias ideas…

 

Rupert Pupkin no deja de ser un loco, obsesivo y esquizofrénico que sólo es capaz de ver la realidad que imagina en su propia mente. Una realidad que intentará materializar a toda costa…

Scorsese dirigió Toro Salvaje (Raging Bull, 1980) sólo cuando encontró una forma de hablar de sí mismo. Como él mismo declara, es la película en la que realmente se dejó la piel, y no era para menos: salía del fracaso de taquilla y crítica de New York, New York (1977), que había filmado a la vez que se escribía el guión, ensalzándose, porque así se lo habían hecho creer, como el rey de la improvisación. Una película de una pésima producción por culpa de un Scorsese que abrazó la cocaína, la droga del momento, y se vio sobrepasado por ella. Aun así, para nosotros New York, New York es una película notable, que recupera (cómo no) la figura del protagonista asocial que no obstante debe moverse por el mundo del espectáculo para lograr su objetivo. Como nos indica Fernando Solla, la película está lejos de ser un homenaje al género musical de la época.

Así que Toro Salvaje es sin duda el Scorsese de finales de la década de los setenta, un hombre que había alcanzado la fama de la noche a la mañana, como el boxeador, y de la misma forma, por su arrogancia, había caído de nuevo a la pobreza que le vio crecer.

Pero Scorsese no se dejó llevar por los estudios (también es cierto que en aquella época, la del nuevo Hollywood – y ésta puede considerarse una de las últimas películas de esta época dorada – los directores tuvieron un papel clave a la hora de realizar las películas), y filmó exactamente lo que quería, aunque sí es verdad que tuvo que rebajar el tono del guión: La Motta era demasiado repulsivo, incluso para la época.

La película, una de las grandes obras de Scorsese (la introducción de La Motta en el ring, a cámara lenta…) le ayudó a querer seguir adelante.

 

…a las que nunca renunciará, le cueste lo que le cueste

 

Rupert Pupkin está hablando con sus ídolos en el sótano, su habitación personal en la casa. De repente es interrumpido por su madre, que le recrimina llegará tarde al trabajo…

Algunos se reirán con ese momento, y más cuándo es interrumpido por la voz de su madre, que le recrimina llega tarde al trabajo. A otros, sin embargo, nos consume un tremendo dolor al presenciar la locura de alguien obsesionado con una idea, un sueño, una persona: la búsqueda del “yo” superior. Mejor. Exitoso… Es una escena que aterroriza, si lo pensamos bien. Y quién mejor de de Niro para interpretarla, claro…

Scorsese es un maestro del cambio, camaleónico. Desde que decidió continuar tras superar su adición a las drogas, no ha parado de reinventarse. No tiene ni un solo “tic” que nos haga pensar “sí, eso es puro Scorsese”, igual que nos puede pasar con Wes Anderson y su plano cenital, por ejemplo.

 

No. Inventa y reinventa. A veces coloca la cámara muy cerca de sus protagonistas, a veces incluye un travelling que nos deja boquiabiertos. Pero siempre, por la autenticidad de lo que explica y por cómo lo explica, acabamos reconociéndole. Quizá sabedor de ello, quizá por pura necesidad de sentirse protagonista, lo único que sí repite son sus apariciones.

Tras Toro Salvaje intentó la comedia, pero claro, a su manera. En esta segunda etapa de su filmografía se encuentran las supuestas dos comedias del director, El rey de la comedia (The king of comedy, 1982) y Jo, ¡qué noche! (After hours, 1985). De hecho podríamos incluir aquí también El color del dinero (The color of money, 1986)… pero esa es otra lucha. Samuel Sebastián se centra en las dos primeras para indagar en la nostalgia, el humor negro, y los personajes, como siempre lo más cuidado del director.

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El rey de la comedia

Él siguió dando forma a sus inquietudes. Por fin pudo rodar una de las películas que llevaba más tiempo persiguiendo, La última tentación de Cristo (The last tempation of Christ, 1988), que sin duda es  su particular viaje de nuevo a su infancia, cuando estuvo a punto de ordenarse sacerdote. Evoluciona y nos sumerge en la religión, manteniendo la mente abierta y enseñándonos que se puede ser mucho más respetuoso con una creencia si bajamos a las deidades de sus pedestales y las miramos desde otro punto de vista. La etapa más espiritual la completa también con Kundun (1997), obra esta sí menor pero que sin duda es una invitación a descubrir otras religiones, y darnos cuenta de que todos buscamos lo mismo.

Es en este período cuando también inicia el recorrido por otra de sus pasiones: la música, dejando joyas como el Bad de Michael Jackson (1987) o más recientemente, y ya dentro de su tercera etapa (que definimos así por tartarse de films realizados ya en pleno siglo XXI y llevando a DiCaprio como copiloto), documentales como George Harrison: Living in the material world (2011).

Por otro lado, Scorsese está también en activo como productor/productor ejecutivo. Es el responsable de series con el renombre de Broadwalk Empire (2010-2013), de la que dirigió el piloto… cómo no, una serie sobre criminales. Pero si algo ha sabido homenajear como nadie es, precisamente, al cine. La mágica revisión a la vida de George Meliès nos hizo saltar las lágrimas, y, además de dar una lección sobre cómo el 3D puede usarse con inteligencia y ser verdaderamente útil, nos muestra un recorrido, pausado y metalingüistico sobre la evolución del cine en sus ahora ya más de 115 años de antigüedad. Manu Argüelles realizaba un análisis de esta particular visión de Scorsese la evolución del séptimo arte desde sus orígenes e incluso personajes de ficción  (quién no vislumbra a Harold Lloyd o Buster Keaton en muchas de las secuencias rodadas), en Tiempo y movimiento en La invención de Hugo. No obstante, igual que ha firmado muchos documentales sobre la historia de New York y sus habitantes italoamericanos, Scorsese es menos conocido por sus trabajos sobre el cine en sí. Pablo S. Blasco nos ayudará a entrar en ellos gracias a Un viaje personal con Martin Scorsese a través del cine (obviando, por supuesto, la limitación americana).

Cine. Música. Gangsters…
Economistas, políticos, psicópatas, oficinistas, ladronduelos, boxeadores, timadores…
La lista de temas tratados y personajes inmortalizados es tan larga como inabarcable. En este especial hablaremos, por ahora, de una pequeña parte, pero esperamos que lo disfrutéis.

 

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