Antes del anochecer

No hay salida Por Manu Argüelles

Este film abre una brecha,

por la que todo el cine debe pasar

bajo pena de muerte

Jacques RivetteCahiers du cinéma nº46, abril 1955

Contiene spoilers

Rivette se refería a Te querré siempre  (Viaggio in Italia, Roberto Rossellini, 1954). Es una sentencia maximalista pero el tiempo le ha dado algo de razón. Porque, a este paso, casi ya se puede abrir un subgénero con todas las películas que posteriormente han dialogado con la obra de Rossellini: El desprecio (Le mépris, Jean Luc Godard, 1963), Un couple parfait (Nobuhiro Suwa, 2005), Los abrazos rotos (Pedro Almodóvar, 2009) y Copia certificada (Copie conforme, Abbas Kiarostami, 2010) como los ejemplos más representativos. La última en llegar, el tercer episodio de Jesse (Ethan Hawke) y Celine (Julie Delpy).

Antes del anochecer

Bajo esta perspectiva, los encontramos en Antes del anochecer casados de vacaciones en Grecia, hospedados en casa de un escritor, ajenos a la situación de inestabilidad social que se vive en el país, en una burbuja burguesa, acomodados y embargados en sus preocupaciones mundanas, lejos del entorno en el que se rodean. La elección de Grecia como destino de vacaciones, viviendo en su nube de citas literarias y coloquios trasnochados, ya les muestra totalmente desconectados del imperante clima anímico de fractura social que se vive en Europa.

No son personajes los de ahora en Antes del anochecer que viven su tiempo, porque éste ha pasado tras ellos, los ha devastado, les ha robado el alma.

No existe una confrontación, fuente de estimulos para despertar lo íntimo, como existía en el film de Rossellini, entre el ámbito de la clase acomodada de los extranjeros y una Italia rural arraigada en tradiciones ancestrales. Viven absortos, ensimismados, ausentes de la experiencia, energía vivificadora que alimentaba los dos anteriores largometrajes de Jesse y Celine. Los dos primeros tramos (Jesse se despide de su hijo Hank, fruto de su primer matrimonio; Celine no sabe si aceptar un trabajo para el gobierno, mientras que su marido manifiesta su dolor por la distancia con su hijo mayor) nos mostrarán las inquietudes de ambos. Después los veremos formando parte de una mascarada de la lucha de sexos, en una distendida y relajada reunión-comida en casa del anfitrión. Una secuencia excelente (Linklater se muestra todavía más implacable que en la anterior) que queda brutalmente desmitificada en su brillante epílogo cuando interviene un integrante pasivo, que ha escuchado durante todo el tiempo la burda y frívola charlatanería. El falso cinismo, el aparente desarraigo del romanticismo de las parejas adultas convocadas queda fulminado cuando la compañera del escritor explica su sentir, mostrando con una encomiable serenidad su vivencia del pánico, eso que tratan de esconder los más adultos, cuando confiesa el dolor que sufre porque la imagen de su marido fallecido ya no es tan nítida y el recuerdo del amor ha perdido su definición. Esa brutal conclusión nos conduce al momento de la revelación, cuando se quedan solos, momento en el que los trenes que parecían ir por vías distintas chocarán en un cruce mal señalizado.

before-midnight-Julie_Delpy

No creo que se pueda hablar de crisis, porque el conflicto, los detonantes presentados al principio y el camuflaje en compañía de otros son síntomas de la necesidad que tienen ambos de volver a sentirse.

Antes del anochecer es la más agria de las tres porque ya no hay salida.

No se puede vivir el ideal, Antes del atardecer (Before sunrise, 2004) le dio carta de defunción, ni tampoco la posibilidad del reencuentro de Tú y yo (1939, 1957) de Leo McCarey, porque ambos fueron culminados en las anteriores películas. Por eso, Jesse tratará de aferrarse a un ejercicio de simulación como el inicial de Copia certificada, porque lo real entendido como la esencia de lo que somos ya no existe, se les ha escurrido entre los dedos, tras el paso de los años, la rutina y los hijos que han llegado. Resulta desoladora esa fantasía, ese espejismo de estabilidad sentimental, esa estrategia de ocultación que de tanto esconderse han acabado por borrarse. Como diría Slavoj Žižek:

la relación entre la fantasía y lo que encubre – el horror de lo Real- resulta mucho más ambigua de lo que parece a primera vista: la fantasía encubre ese horror, pero, al mismo tiempo, alumbra aquello mismo que supuestamente encubre, su punto de referencia “reprimido”. 1

Esto justo es lo que pasará en Antes del anochecer, cuando ya no pueden mantener más el manto, cuando tienen que enfrentarse a ellos mismos, cuando aquello que ha sido cohibido y avistado con indicios, muecas y miradas furtivas emerge, en el espacio de soledad del tú y el yo, sin el aparato institucional del matrimonio, sin la familia como membrana aislante. De vuelta a la pareja y con ella la expansión del horror, porque ya se pisa una tierra yerma, porque ya no queda amor. Por eso se fragua entre un acto sexual abortado, el lugar donde la pasión ha fenecido. Asimismo, así se entiende que pasen de largo las ruinas arqueológicas, huyendo de la pregnancia de lo eterno, a diferencia de Ingrid Bergman en Te querré siempre, que las visitaba en voraz compulsión, a la vez que maduraba su estado de conciencia y se desplegaba su aflicción.

before-midnight-Linklater

El tiempo, tropo que llega a ser obsesivo, es implacable con un amor que ha llegado a sus niveles más bajos de irrigación. Celine acabará en una situación de histerismo pareja a la de Elizabeth Taylor en ¿Quién teme a Virginia Woolf? (Who’s Afraid of Virginia Woolf?, Mike Nichols, 1966), menos grotesca que aquella, en virtud de un acerado naturalismo. Porque será ella la que finalmente explote el aparato sistémico de la representación estable. Y con ese acto entra la fractura y el quiebre, porque los ojos ven polvo, solo polvo, ese sol que se pone, ese amor que se fue. Jesse, en cambio, ingenuo, en su lucha quijotesca contra molinos de viento, seguirá tan a la deriva como en la anterior, incapaz de tomar un rumbo y tratando de achicar el agua que ya rebosa en el bote. ¿Pero podremos combatir la ausencia de lo efímero, la pérdida de lo soñado? Linklater nos deja en abrupto final, después de trazar una topografía sentimental donde radiografía las cenizas y miserias con el mismo bisturí que Bergman ejecutaba en Secretos de un matrimonio. Seguridad, orden y bienestar, eso comentaba el marido de Bergman al principio del film. Un trinomio igual de desmantelado en Antes del anochecer. ¿Y qué nos queda? El vacío.

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TRAILER:

  1. Žižek, Slavoj (2011): El acoso de las fantasías. Madrid, Akal, pág. 11.
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Comentarios sobre este artículo

  1. […] Linklater (Antes del amanecer, Before sunrise, 1996; Antes del atardecer, Before sunset, 2004 y Antes del anochecer, Before midnight, 2013). A Linklater siempre le ha fascinado el tiempo, y sus películas son muchas […]

  2. […] formada por Antes del amanecer (Before Sunrise, 1995), Antes del atardecer (Before Sunset, 2004) y Antes del anochecer (Before Midnight, 2013), radicaba en plasmar una doble evolución de los dos personajes […]

  3. […] Goodfellas, 1990) o el Linklater de la trilogía del amor cambiante (Before Sunrise/ Before Sunset/ Before Midnight, 1995/ 2004/ […]

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