Viaje a Darjeeling

Dolor vs. comedia. Seriedad vs. absurdidad. Y Anderson consiguiendo el difícil equilibrio Por Arantxa Acosta

“El tren se ha perdido”Viaje a Darjeeling (Wes Anderson, 2007)

Aun siendo la película más convencional de Wes Anderson hasta la fecha, y aún leyendo desde su estreno banalidades como que es una obra menor del director, no hay que llevarse a engaños: la profundidad con la que el director trata el tema de la búsqueda de uno mismo es innegable, aunque a simple vista no lo parezca.

Y es que Anderson escoge un tema que nos puede parecer más que trillado, y a la postre lo esconde, con un primer vistazo, tras una superficial capa de tratamiento road movie, a través de un viaje espiritual recorriendo la India. ¿Lo hemos visto demasiadas veces? Quizá sí… pero no así.

La historia parece simple: tres hermanos (interpretados por unos brillantes Owen Wilson, Adrien Brody y Jason Schwartzman), se reúnen, tras un año sin hablarse, para realizar un viaje a través de la India promovido por el mayor de ellos. Poco a poco iremos conociéndoles y viendo sus similitudes y diferencias, para acabar dándonos cuenta de que han realizado el camino espiritual que realmente anhelaban, y necesitaban.

Anderson nos habla, en realidad, de cómo afrontamos la muerte. De cómo un hecho trágico puede unir a personas que aparentemente ya no tienen nada en común, a parte de ser familia. “¿Creéis que podríamos haber sigo amigos ni no fuésemos hermanos?”, pregunta uno de ellos. Y la respuesta, sin duda, es que no.

Nos habla también en Viaje a Darjeeling de la necesidad de afrontar el presente, dejado atrás un pasado al que aferrarse no nos lleva a ninguna parte.

Porque la vida, como este Darjeeling Limited, es un viaje en el que más de una vez podemos sentirnos perdidos. Pero también hay lugar para mostrar la diferencia de clases, la necesidad de sentirse útil y lo estúpido de sentirse superior a los demás.

El director, fiel a su peculiar estilo, nos hace reflexionar sobre todo ello situando a estos tres personajes en un lugar extraño, fuera de su lugar de confort, llevándoles a comportarse de forma extrema (cómo no) dentro de su propia personalidad, y haciéndoles pasar por situaciones más que ridículas e inverosímiles pero que, en el fondo, son del todo necesarias para su viaje. Para nuestro viaje.

Viaje a Darjeeling

En el primer tercio del film se nos presenta a los hermanos. El mayor es el más seguro de sí mismo, el que toda su vida ha llevado el peso de ser el referente de sus hermanos. El mediano, como en casi todas las familias, ha tenido que forjarse una personalidad dura, así que es el que parece más alejado, y cuestiona todas las decisiones del mayor. Estos dos siempre se apoyarán en el pequeño, aparentemente con menor personalidad y que siempre se ve arrastrado por los dos mayores. No obstante, pronto veremos que no es así, ya que al final del segundo tercio, tras haberles acompañado en sus excentricidades, éste acabará revelándose… para el bien común de los tres.

El último tercio es la más impactante: en un momento concreto del film Anderson muestra un flashback mucho más serio, y con una dureza emocional fría y distante, que nos cae como un jarro de agua fría: nos confirma el snobismo de los hermanos en una vida anterior, y cómo este sentimiento de superioridad no les dejó llorar la muerte de su padre como era debido. Nos enseña el trauma de cada uno de ellos y cómo va a evolucionar hasta llegar al viaje en el Darjeeling con la simple escena en la que los tres hermanos van a buscar el coche de su padre al garaje.

Simplemente brillante.

Viaje a Darjeeling 2

Y nos hace descubrir que el hermano mayor no es tan seguro de sí mismo como parecía, sino que necesita del amor de su familia como el que más… y que el pequeño sí tiene cosas a decir por sí mismo. El plano secuencia final, con ellos tres corriendo para coger el tren, también dirá mucho de lo que este viaje ha significado para ellos: empezar de cero, juntos. Dejando atrás todas las maletas y objetos de su padre, e iniciando de nuevo el viaje de sus vidas, unidos como nunca, pero sin saber dónde acabarán. Como cualquiera de nosotros. Porque, como decíamos, no se trata exclusivamente de reflexionar sobre la vida de los hermanos. Se trata de reflexionar sobre nuestras propias vidas, y darnos cuenta de que viajamos en un camarote del Darjeeling Limited. Anderson nos lo dice claramente, al dejarnos ver momentos concretos de la vida de personajes secundarios que han ido apareciendo a lo largo del film, situándoles dentro del tren aunque físicamente estén en una habitación en su propia casa (Alice, la mujer del hermano mediano, embarazada), o en una habitación de hotel (la ex-novia del menor de ellos), o incluso en otro tren, por haber perdido el que tocaba (papel interpretado por Bill Murray).

Para conseguir todo esto, el director decidió rodar en India. Trasladó a tres actores a este pequeño oasis tan distinto a su vida diaria y les hizo viajar literalmente en el tren. Un tren montado específicamente para la película, porque se rueda dentro de él, y mientras está en marcha (la mayoría de objetos están pegados a las mesas, etc.para que no se caigan; los compartimentos son desmontables para poder retirar paredes en función de dónde debía montarse la cámara). La simbiosis que necesitaba el director de los actores con sus personajes llega hasta el extremo de que todo está cuidado hasta el mínimo detalle: el tren está pintado a mano por reconocidos artistas indios con experiencia en pintar camiones. La decoración interior está completamente hecha a mano. Incluso los platos del restaurante fueron pintados a mano especialmente para la película. Todo en el Darjeeling Limited fue creado para que la historia desprenda no sólo originalidad sino también veracidad. Si a esto le sumamos los peculiares encuadres del director (y su plano cenital marca de la casa), y la fotografía de Robert D. Yeoman (incondicional del equipo de Anderson) que potencia la saturación de los colores amarillo, verde y rosa y el color tierra de la Índia más mística, estamos ante un film que fluye ante los ojos del espectador y que no deja lugar para el aburrimiento, proporcionándonos incluso una sonrisa final y una sensación de bienestar que pocos films son capaces de conseguir.

Si algo hay que reprochar a Anderson en Viaje a Darjeeling es, precisamente, que el viaje sabe a poco. Por lo honesto de su planteamiento. Por lo fácilmente que nos podemos identificar con alguno de los tres protagonistas (a destacar a un Adrien Brody que sabe transmitir perfectamente los matices de ser el mediano en una familia compleja… y es que parece no se esté aprovechando todo su potencial en sus películas). Por lo divertidas y conmovedoras de sus imágenes y mini-relatos. Por todo ello, por favor… que nadie diga que es una obra menor.

TRAILER:

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Comentarios sobre este artículo

  1. […] sobre la naturaleza de este. No tendremos respuesta hasta que veamos la película que le sigue: Viaje a Darjeeling (The Darjeeling Limited, 2007). En ella, uno de sus hermanos le pregunta al respecto y Jack desvela […]

  2. […] el máximo ejemplo de este peculiar dispositivo se localice en la intensísima Viaje a Darjeeling, en el momento en el que el director hace colisionar el accidente de un niño indio (presentado, en […]

  3. […] Payne, 2004), por trabajo (The Trip, Michael Winterbotom, 2010), por cuestiones familiares (The Daargeling Limited, Wes Anderson, 2001) o si simplemente se trata de un deambular a pie por las calles de cualquier […]

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  6. […] en el espectador un joie de vivre tremendamente contagioso. No me sorprendió en absoluto que Viaje a Darjeeling (The Darjeeling Limited, 2007) fuese una road-movie en la la India, porque el cromatismo que […]

  7. Nolan dice:

    Genial la crítica, genial la peli

    1. Muchas gracias! Si te gusta Viaje a Darjeeling seguro disfrutarás de la retrospectiva a Anderson. Un saludo.

  8. [...] el máximo ejemplo de este peculiar dispositivo se localice en la intensísima Viaje a Darjeeling, en el momento en el que el director hace colisionar el accidente de un niño indio (presentado, en [...]

  9. JOSE dice:

    Menor no, la más floja de su filmografía hasta la fecha, para mi gusto, sí.

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