Estéticas del reciclaje

Un ejercicio sobre la cinematografía posmoderna Por Paula López Montero

Lyotard, Bauman, Lipovetsky, y en gran medida el favor que nos hicieron la entrada en escena dentro del panorama filosófico-cultural los postestructuralistas, nos han dejado una gran tarea entre manos. Y es que una vez desmontado todo el vacío que encubrían las grandes estructuras de poder, desde la muerte de Dios, pasando por la muerte del hombre, la de los grandes relatos, del lenguaje, o del Gran Otro, ya no nos queda más que la Edad de la Nada propuesta por Peter Watson, y en mi opinión una toma de conciencia de que hay que devolver el sentido esencial a las cosas, después de tanta perversión burguesa-capitalista, que nos tiene atados desde las manos hasta el pensamiento.

Muchos son los grandes análisis que se hacen sobre el arte contemporáneo, muchas las críticas, y muchas las indiferencias. Es difícil comprender ese arte abstracto, minimalista, filosófico, que va desde la nada, hasta el vacío del significado y que se busca en los muelles y las fronteras con las que va cediendo el propio arte. Sin ya necesidad de mímesis, sin necesidad de una gran Velázquez, se nos pone constantemente en tela de juicio lo que es el arte, con una continua revisión de los parámetros establecidos.

Herederos del Mayo del 68 francés, y de todos los “post” de las teorías, sí, estamos en esa etapa del después, pero que no es más que un después que da paso al renacer del sentido, por parte, por supuesto del individualismo por excelencia.

Moulin Rouge reciclaje

Moulin Rouge 

Pero ¿por qué menciono todo esto?

Se puede llenar de palabrería nihilista, y underground toda la teoría posmoderna. Es muy fácil hoy en día fingir que estás diciendo algo, que eres algo, o que sabes de algo, porque vivimos en una era ya no “Postestética” sino “superestética”. Prima más el cómo, a la esencia de las cosas. Y es cierto amigos, hemos perdido todo el vehículo del sentido, y es normal no encontrarse entre tanta fantasía superficial-estética.

El arte, por supuesto, es el escenario de todo ello. Y soy defensora de la exposición de los límites: aún queda mucho camino que recorrer.

Hoy propongo aquí ese arte posmoderno-pop propio de lo mejor de Warhol, y que se inmiscuye en las pantallas cinematográficas de la mano de los mejores “autores” que tiene el cine.

Como decíamos, la Posmodernidad es el fin de los grandes relatos, en beneficio de narrativas pequeñas, collage de tendencias y significados. Barthes señalaba cómo el lenguaje es un acto en el que nos apropiamos de palabras y sentidos que no hemos puesto nosotros y los organizamos para poder decir algo. Pero el sello personal, no es más que esa reorganización de elementos, no la creación de los mismos. Y esto lo vemos en el cine y en ese título propuesto como “Estéticas del reciclaje”.

Andy Warhol reciclaje 3

Andy Warhol

Quizá el gran autor por excelencia de todo ello sea el excéntrico Andy Warhol, pero hoy en día todo el arte bebe de otros que antes que nosotros ya crearon un camino.

En el cine encontramos varios autores que hacen lo mismo: el recoger lo mejor de grandes obras cinematográficas y plantearnos ejercicios que van más allá del collage, si no que nos ponen en cuestión la propia esencia de las cosas.

Uno de los mejores ejemplos me parece que es Moulin Rouge (Baz Luhrmann, 2001), donde se recoge una estética propia de principios del siglo XX, junto con las mejores canciones del panorama musical contemporáneo, para hacer un relato, que de la mezcolanza de cosas, nos sirve para retratar “la Bohème” por excelencia, y la necesidad de recuperar los valores de libertad y belleza en el celuloide.

Quentin Tarantino también es uno de éstos autores que recoge lo mejor del cine. Su clara tendencia al cine de artes marciales, del western o del thriller negro, le han hecho merecedor de una categoría aparte, de un género que sólo se puede llamar ya “tarantiniano”. Claros ejemplos son Kill Bill (2003-2004), Pulp Fiction (1994) o Django desencadenado (Django Unchained, 2012).

Woody Allen, bebedor de lo mejor de directores como Bergman, la mayoría de sus films son pensados en términos de otras teorías expuestas ya por grandes autores, y que hace alarde de lo mejor del postestructuralismo. Son bueno ejemplos, Midnight in Paris (2011), Match Point (2005) , Manhattan (1979) o Hannah y sus hermanas (Hannah and her Sisters, 1986).

Pedro Almodóvar, el caso español. Con una estética muy personal, no deja de ser una clara referencia a todo el arte pop propio de Andy Warhol y Roy Lichtenstein. Sus llamativos colores y contrastes vienen de ésta corriente que unida a la Movida Madrileña, hacen de lo mejor del cine español por excelencia. El caso más significativo sería Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988), pero Volver (2006) se instaura como lo mejor de su trayectoria cinematográfica.

Brian de Palma, uno de los primeros cineastas independientes de Estados Unidos, que recoge relatos cinematográficos para volver a construirlos desde su propia perspectiva posmoderna. Son casos El precio del poder (Scarface, 1983), Doble cuerpo (Body Double, 1984) o Vestida para matar (Dressed to Kill, 1980) donde se recoge lo mejor de la cinematografía de Hawks, Antonioni o Hitchcock.

Vestida para matar reciclaje

Vestida para matar

Por supuesto sigue en continuo debate esa muerte del autor, o el renacer del indivisualismo y el “culto monolítico a la personalidad”. Y entre ese continuo vaivén vamos redefiniendo el paso y éstas estéticas del reciclaje, ese ejercicio de revisión sobre el individualismo y sobre la posmodernidad necesario para alcanzar algo que aún no conocemos y que vendrá más allá de la línea del tiempo presente que hoy compartimos. Para mi gusto, este reciclaje tiene mucho que decir y que hacernos reflexionar porque se pone cara a cara con la cuestión del fin del arte, o de una generación (la nuestra) que no es capaz ya de construir y de crear, sino de reconstruir o de recrear. Quizás las posibilidades de la realidad se hayan agotado, pero también pueda ser que la historia, tanto del arte como del cine, esté empezando una nueva etapa hacia lo hiperreal.

 

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Comentarios sobre este artículo

  1. […] “postestructuralismo” corriente que ya mencionaba en otro artículo titulado “Estéticas del reciclaje”, por ser el trasfondo intrínseco a Woody Allen y del que merece la pena sin duda hablar. El […]

  2. […] y como anuncia la nota de prensa del festival, y que para nosotros significa una anotación a esas Estéticas del reciclaje, “Tarantino adorará este film”. Tomando de base el cine turco de los años 60-70 y el uso del […]

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