La bella y la bestia. Retrospectiva

Más bestias que bellas Por Jose Cabello

El cuento que hoy conocemos de La Bella y la bestia es en realidad el resultado de una serie de transformaciones perpetradas sobre las diferentes versiones que circularon por Europa desde antiguo, pues su origen es bastante incierto. Se cree que el germen de la historia entre La bella y la bestia podría estar compilada en el libro El Asno de Oro de Lucio Apuleyo, la única novela latina que se ha recuperado del siglo II e inspirada, a su vez, en el relato de Cupido y Psique contado en la mitología griega. Sí existe constancia de la primera versión publicada datada en 1740 por la escritora francesa Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve, texto que dieciséis años más tarde abreviaría considerablemente Jeanne-Marie Leprince de Beaumont y cuyo resultado pasaría a ser la versión más conocida del cuento y en la que se basarían la gran mayoría de versiones posteriores.

La diferencia entre la versión de Villeneuve y la de Beaumont es considerable y no solo en extensión. Mientras que la primera detalla el importante trasfondo familiar de Bella y Bestia, elevando lo trágico como ingrediente fundamental de una narración en la que, incluso, Bella llega a morir a manos de sus malvadas hermanas, la segunda versión no solo recrea un nuevo contexto sino que reduce la crítica implícita que Villaneuve vertía sobre el papel de la mujer en la sociedad de la época. De esta forma, Beaumont convierte la idea anterior de Bella y Bestia en un vil arquetipo de cuento de hadas, cambiando el sentido primigenio del relato, introduciendo el componente mágico y eliminando todos las referencias subversivas del texto anterior.

La bella y la bestia Disney

La bella y la bestia (1991)

Numerosas son las adaptaciones cinematográficas de La bella y  la bestia, pero, sin lugar a dudas, la que más popular se hizo, fue la de animación del estudio Disney en 1991. La primera adaptación conocida fue en 1946 por Jean Cocteau. Muchas siguieron después, con más o menos modificaciones pero fieles a la trama principal de la versión de Beaumont. La última revisión, de Christophe Gans, también de nacionalidad francesa, cierra el círculo apostando por una estética barroca en su máxima expresión. En el camino podemos encontrar curiosas, y grotescas, reinterpretaciones del concepto de La bella y la bestia, como la de Tom Putnam (The Hottie and the Nottie), de 2008, en la que una Paris Hilton haciendo de Bella, realiza un pacto para encontrar pareja a la Bestia, su fea y mejor amiga del Instituto. Pero lejos de tal extravagancia, los distintos films que dejaron su particular lectura de La bella y la bestia arriesgaron muy tímidamente en la incursión de elementos extra que dotaran de personalidad al raquitismo del argumento pretérito.

A pesar de contar con distintas nacionalidades de producción, entre ellas una versión checa de 1978 y otra australiana de 2009, y comprendiendo casi setenta años de distancia entre la primera y la última película, las similitudes entre todas se señalan tan evidentes que se podría explicar como la sensación de reproducir en bucle una canción hasta el fin de nuestros días. No obstante, existen divergencias de interés, aunque éstas sean nimias. Tanto Cocteau como el director checo Juraj Herz, la animación Disney, la obra australiana de David Lister o la cinta de Cristophe Gans, parecen estar de acuerdo a la hora de anclar la leyenda en una especie de época medieval varada en el tiempo y aderezada con pequeñas dosis de magia. Sin embargo, El corazón de la bestia (Beastly, Daniel Barnz 2011) y La bella y la bestia de Tom Putnam, extrapolan el cuento a la actualidad, aunque ninguna de las dos consiga escapar del cliché americano.

La bella y la bestia 2008

La bella y la bestia (2008)

A la hora de abordar la relación entre La bella y la bestia, solo la película de animación realza a Bella sin sodomizarla a la voluntad de Bestia.

El resto de filmografía estampa una visión nauseabunda de mujer obediente e insegura esperando prudente hasta alcanzar la única meta en su vida: la pareja. Es más, la versión de animación no solo evita caer en los lugares comunes de mujer florero, sino que, a su modo, reivindica una visión feminista de la Bella clásica. De cárcel debería ser configurar un remake en 2014, con menor profundidad, en éste ámbito, que setenta años atrás, una versión que incluso relega a Bella a transitar en una apología de la ostentación sacada de un spot de perfumes en campaña de Navidad.

La bella y la bestia 2014

La bella y la bestia (2014)

La interpretación de La bella y la bestia no es susceptible de una única valoración. Además de cuestionar lo animal del ser humano, con la figura de la Bestia, también permite teorizar, a través de la rosa que Bella pide a su padre, sobre la simbología existente con el despertar de la sexualidad de Bella, que pasa de priorizar su nido paterno a entregarse a otro hombre. Es curioso como todas las obras comparten el vacío físico, en mayor o menor grado, de la figura de la madre, potenciando así la relación padre-hija. Pero el mensaje más repetido en toda la filmografía lo configura la confrontación entre la belleza exterior y la interior, y acompaña la lucha, a través de unos personajes secundarios, una ligera reflexión sobre la vanidad, la envidia, y la avaricia.

La constante de fealdad en Bestia se representa como una especie de híbrido entre Hombre Lobo y león. En El corazón de la bestia (2011), sin embargo, se desecha la idea para envolver al protagonista en una serie de tatuajes o cicatrices de cuchillo afilado que los autores supusieron antiestéticos. La crítica a lo frívolo de las apariencias físicas cae en su propia trampa, pues si bien el objetivo final reside en abandonar los prejuicios innatos que el ser humano posee sobre el concepto de belleza exterior priorizando el de belleza interior, ningún film desecha como final del relato la transformación de Bestia en un idílico príncipe. Quizás, una leve mutación en la larga lista de Bestias lo aporta la última versión, por mudar a la Bestia a un Vicent Cassel que dista de los estándares tópicos de guapo de novela rosa.

El corazón de la bestia

El corazón de la bestia

En este angulosa arista es donde entran en juego las repercusiones cinematográficas que ha tenido La bella y la bestia, dando lugar a apuestas más osadas, como el monstruo verde de Shrek (Shrek, Andrew Adamson, Vicky Jenson, 2001) que decide no realizar la metamorfosis final de la princesa. Otras opciones más clásicas, también influidas por el cuento, como Eduardo Manostijeras (Edward Scissorhands, Tim Burton, 1990), El jorobado de Notre Dame (The Hunchback of Notre Dame, Gary Trousdale, Kirk Wise, 1996), El fantasma de la ópera o King Kong, casualmente estas dos últimas también poseedoras de diversas adaptaciones, reflexionan en la misma dirección sobre la relación establecida entre una bestia y una bella protagonista.

La bella y la bestia Eduardo Manostijeras

Eduardo Manostijeras (1990)

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Comentarios sobre este artículo

  1. […] en el cine animado. Desde 1946 Jean Cocteau había hecho una hermosa y arriesgada adaptación de La bella y la bestia, historia escrita por madame Leprince de Beaumont en 1756. Fueron muchas las circunstancias que […]

  2. Hola buenas! Excelentísimo artículo. Estoy elaborando algo similar para mi canal de YouTube y me encontré con este estudio, el cual me está sirviendo como un excelente referente. ¿Te parece bien si te cito como referencia? No a todos les gusta que se haga eso y menos sin autorización.

    Me quedo expectante a una respuesta :)

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