La Edad de Oro del Cine Sueco (1917-1923)

El día que la naturaleza, la literatura y el cine se unieron Por Eduard Grañana

Neorrealismo, el Nuevo Hollywood, la Nouvelle Vague… La historia del cine ha dejado tras de si épocas de auténtico esplendor cinematográfico, con auténticas obras maestras, que han enarbolado el cine al merecido Olimpo que ya ocupaban las otras artes desde tiempos inmemorables.

Épocas, algunas olvidadas por la gran mayoría de espectadores, pero cuyo legado siguen ocupando un espacio imprescindible para poder escribir la Historia del Cine. Una de estas épocas vio la luz en los albores del cine, en una nación como Suecia. Fue una época donde la Literatura, la Naturaleza y el Cine se encontraron, enjendrando auténticas bellezas cinematográficas.

El inicio de una época

Edad de Oro del Cine Sueco, Escuela de Cine Mudo Sueca o, simplemente, Estilo Nacional, son algunas de las denominaciones que ha recibido una de las épocas de mayor relevancia cinematográfica del cine sueco. Situada cronológicamente entre finales de la década de los diez y comienzos de la década siguiente del siglo pasado, esta Edad de Oro del Cine Sueco, ha pasado al olvido para el gran público después de que el tiempo y otros nombres que Suecia dio al cine (Bergman, sin ir más lejos) eclipsaran aquella época.

Tradicionalmente establecida entre 1917 y 1923, su año de inicio, también como su nomenclatura, ha sido causa de discrepancia en algunas ocasiones. Situada por algunos en 1916 e incluso en 1913 1, 1917 ha sido sin embargo, la fecha que más aceptación ha tenido entre los historiadores del cine, debido concretamente, a la aparición del film de Victor Sjöström Terje Vigen (1917). La película supuso, para una gran mayoría de historiadores, el inicio de una nueva política por parte de la productora Svenska Bio, donde primaba la calidad a la cantidad de films realizados, buscando esta calidad en una de las fuentes culturales más importantes de tierras escandinavas, su literatura. Culpable de este cambio fue el productor Charles Magnusson, nombrado en 1909 gerente de la AB Svenska Biograftern y que buscó, desde un comienzo, la promoción de una política empresarial cinematográfica más próxima al modelo danés y al film d’art francés. Para llevar adelante este cambio, fichó a una serie de personas procedentes la mayoría de ellos del mundo del teatro. Entre ellos, dos hombres que llegaron a gestar las mayores obras cinematográficas de este primitivo arte que todavía era el cine. Sus nombres eran Victor Sjöström y Mauritz Stiller y sin ningua duda pueden considerse los dos máximos exponentes de la Época Dorada del Cine Sueco.

Junto a Magnusson, Sjöström y Stiller, otras figuras ayudaron a acrecentar el cine sueco. Así, el director de fotografía Julius Jaezon, impregnó su genialidad en muchas de las obras de la época a través de efectos auténticamente novedosos para su tiempo, como la doble exposición, tan bien evocada en un film como La carreta fantasma (Körkarlen, Victor Sjöström, 1921) para representar las figuras espectrales o el abandono del alma de un cuerpo moribundo. También forman parte de esta época, Victor Bergdahl, cuyo campo de exploración fue la animación, a través de una serie de cortometrajes protagonizados por el marinero Grogg, como När Kapten Grogg skulle porträtteras (1917), donde el animado protagonista, se enfrenta con su propio creador de carne y hueso, entablando una lucha donde la locura supera con creces los enfrentamientos de otros seres animados como Tom y Jerry. Y entre muchas otras figuras, una actriz, Greta Lovisa Gustafsson, descubierta por el cineasta Mauritz Stiller en el film La leyenda de Gösta Berling (La saga de Gösta Berling) (Gösta Berlings saga, Mauritz Stiller, 1924), cuyo éxito, la llevó del cine escandinavo a Hollywood, y que todavía sigue siendo recordada hoy en día, aunque por otro nombre, el de Greta Garbo. Pero esta época, no solo fue construída gracias a cineastas y actores suecos, sino que otras grandes personalidades del cine fueron atraídos a esta industría, como los daneses Carl Theodor Dreyer o Benjamin Christensen o el noruego Egil Eide, y que dieron vida a films como Häxan (Christensen, 1922) rodada en parte en Estocolmo por el propio Christensen 2.

FOTO  1 Edad de Oro del Cine Sueco SJOSTROM

 Victor Sjöström, una de las personalidades fundamentales de La Edad de Oro del Cine Sueco

La neutralidad de Suecia durante la Primera Guerra Mundial, contribuyó también, aunque fuese de forma indirecta, a la creación de esta Época Dorada, al encontrarse la industria cinematográfica sueca sin apenas competidores. Pero a comienzos de los veinte, el cine sueco fue víctima de su propio éxito. La marcha de personajes como Sjöström, Stiller o el actor Lars Hanson dirección Hollywood dejó la industria cinematográfica sueca huérfana de nombres importantes. El nuevo período que sustituyó a esa Edad Dorada, fue tan solo un espejismo de su pasado más inmediato, caracterizado por films americanizados, simples copias de los éxitos de antaño y por supuesto, sin las huellas de un Sjöström o un Stiller 3. También la finalización de la Gran Guerra puso fin a la obstaculación de la distribución o exportación de films a la que muchos países se vieron sometidos durante el conflicto, y que para estados neutrales, como el caso de Suecia, era sinónimo de falta de competencia. Una nueva competencia que vino acompañada por una depresión económica que afectó, frontalmente a toda la industria cultural del estado escandinavo.

Lejos de su país natal, los nombres de estos exiliados suecos que tanto enarbolaron el arte del cine en su patria, no brillaron con tanta fuerza. Excepciones de obras maestras como el film El viento (The Wind, 1928, Sjöström) o éxitos como el del actor Lars Hanson (que tuvo que regresar a su Suecia natal, cuando la llegada del cine sonoro le delató su acento sueco), habría que sumar la exitosa carrera de la ya mencionada Greta Garbo, cuya promoción en tierras americanas corrió a cargo de su propio descubridor, Mauritz Stiller. Pero fuera de estos casos, los éxitos de estos hombres y mujeres procedentes de Suecia, no tuvieron continuidad en tierras norteamericanas.

Literatura

Terje Vigen, film de 1917 considerado iniciador de la Época Dorada del cine Sueco, fue una adaptación cinematográfica de Victor Sjöström a partir del poema homónimo publicado por el noruego Henry Ibsen en 1862. Aunque en un principio el realizador sueco era reacio a realizar tal proyecto por considerar la obra de carácter panteista, su éxito una vez llevada al cine fue patente tanto por parte del público como por el de la crítica. Un éxito que no quedó reducido al ámbito nacional, sino que se extendió a otras partes de Europa, incluido estados como Inglaterra, curioso, teniendo en cuenta los aspectos antibritánicos que mostraba el film.

El film daría origen a un estilo cinematográfico que no finalizaría con el fin de su Etapa Dorada, sino que futuros cineastas, como el propio Ingmar Bergman, serían deudores de esta obra de Sjöström. Un estilo donde la naturaleza jugaría un papel primordial, siendo el reflejo de las luchas internas y externas de los diferentes personajes y donde la presencia de Dios, se sugiere omnipresente 4. En este film concretamente, será el mar quien reflejará en todo momento el estado del pescador Terje Vigen, y es que, desde un comienzo, el propio marinero reconoce en el mar inmenso y tormentoso a su viejo y fiel amigo. Una simbiosis que quedará magistralmente representada cuando en al final de la historia, el marinero clama venganza contra quien años atrás le separó de su familia, envuelto, en este clamor, de un mar furioso y amenazante.

Edad de Oro del Cine Sueco Terje Vigen

Terje Vigen

No solo fue la obra de Ibser la que atrajo la inspiración a los cineastas suecos de esta época. Los países escandinavos poseían una amplia fuente de obras maestras de la literatura que pasaron del mundo literato al mundo visual, sin perder, en muchos casos, el carácter poético. De esta forma la obra de Bjørnstjerne Bjørnson, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1903, sirvió de inspiración a los cineastas John Brunius y Rune Carlsten. Brunius también basó sus films en las obra de otros galardonados con el Premio Nobel, como los daneses Henrik Pontoppidan y Karl Gjellerup, y el noruego Knut Hamsun. Pero fue la escritora Selma Lagerlöf, ganadora del Premio Nobel en 1909, quien dejó una importante impronta de su obra en las pantallas de aquella espléndida época. De las nueve obras suyas que fueron llevadas al cine, cinco correspondían a Victor Sjöstrom, tres a Mauritz Stiller y una a Ivan Hedqvist, todas ellas entre los años 1917 y 1920, es decir, en plena Edad de Oro del Cine Sueco.

Aunque el cine encontró en las grandes obras literarias escandinavas de finales del XIX y comienzos del XX, un excelente vínculo, la visión que se tenía de este nuevo arte no fue siempre positivo. El cine vivía en tensión entre lo que se consideraba alta y baja cultura y muchos de los que se atrevieron a escribir sobre el arte cinematográfico lo clasificaron como un algo insolubre. Por supuesto existieron las visiones opuestas, como la de los críticos que vieron el cine como algo de carácter educacional o como un medio, donde las clases bajas podrían acceder a la cultura de la misma forma que las clases altas 5. Pero el hecho que Selma Lagerlöf era considerada una escritora vinculada con el alma nacional sueca que veía en procesos como la industrialización, lo extranjero y la expansión de la urbanización como elementos amenazadores, puede llegar a explicar que sus obras llevadas al cine fuesen bien asumidas por sus compatriotas. Su proximidad con el pueblo sueco llegaba a través de la educación con sus libros pedagógicos para escolares; del feminismo, mediante su discurso a favor del sufragio femenino titulado Hem och stat (hogar y estado) o de la democracia, con su visión optimista del Estado de Bienestar. Quizá, por este motivo, muchas historias de Lagerlöf pudieron ser llevadas al cine y convertirse en abanderadas de su época. Así, de la unión de la escritora con los dos grandes directores nacieron obras maestras como Kökarlen (Sjöstrom, 1921) conocida aquí como La carreta fantasma, y El tesoro de Arne (Herr Arnes pengar, Stiller, 1919).

La creación de un estilo propio

El cine sueco de esta época construyó un estilo propio a partir de elementos procedentes de su cultura, su sociedad, y muy particularmente, de su literatura. Ya hemos visto como el cine utilizó la literatura decimonónica como fuente de inspiración, asumiendo, de la misma manera que lo hicieron los escritores, la naturaleza como un elemento primordial en la construcción de sus obras. Un elemento natural que no siempre se encuentra en su estado más salvaje como en Terje Vigen o The Wind, esta última rodada por Sjöström ya en tierras americanas, sino que la unión del ser humano y la naturaleza también se encuentra a veces en la tradición campesina, como en Los proscritos (Berg-Ejvind och hans hustru, Sjöström, 1918) donde la duras leyes humanas obligan a los protagonistas a huir a las montañas.

También otras fuentes culturales y sociales construyeron las ficciones suecas de la época. El pesimismo antropológico de origen luterano que de forma inevitable ha dejado huella en la europa septentrional, no solo se ha reflejado en las obras literarias del romanticismo y en el cine primitivo sueco, sino que ha perdurado a lo largo de los años. Un pesimismo que queda reflejado en sus personajes y sus problemas y que ha servido para que el cine refleje los conflictos sociales que a la sociedad escandinava le tocaba vivir, desde el alcoholismo hasta la conflictividad con sus similares.

Edad de Oro del Cine Sueco Berg-Ejvind och hans hustru

 Los proscritos

Lejano aún el nacimiento del concepto auteur, no podemos negar la existencia de un estilo particular que diferenciaba el cine de los diferentes directores, especialmente de los dos máximos exponentes de sus tiempos, Stiller y Sjöström, blancos constantes de comparaciones por parte de los teóricos. Si el segundo se caracterizaba por un estilo sutil y profundo, el cine de Stiller escapaba de estos elementos para acercarse a una trama más compleja y nada predecible 6 . Un ejemplo de ello puede ser el film Vingarme (Stiller, 1916) donde el cineasta sueco introduce en la trama un elemento tan innovador como la homosexualidad, conviertiendo dicho film en la primera película de temática gay de la historia. La profundidad en el cine de Sjöström, por otra parte, quedó reflejada en la mayoría de sus films. Utilizando palabras del filosofo Ralph Waldo Emerson, los humanos, en este caso los personajes de Sjöström, son ante la naturaleza una parte o partícula de Dios 7. Y aunque esta definición nos suene a panteísta (un concepto que el cineasta rechaza), sus películas pueden hacernos recordar, en cierta medida, al idealismo aleman, una corriente filosófica donde la naturaleza es considerada divina. En esta triada Naturaleza-Hombre-Dios, un viejo refrán, encaja a la perfección con el cine de Sjöström: Dios dormita en la naturaleza, se despereza en el ser humano y se halla plenamente despierto en el individuo iluminado 8. De esta forma, elementos naturales como el mar, las montañas o el viento se encuentran presentes en films como Terje Vigen, Los proscritos o The Wind, acompañando en todo momento al protagonista, aunque la máxima presencia de la expresión de la naturaleza se intuye en el clímax de la trama, cuando el marinero no arroja al pequeño al mar, con la muerte en la nieve de los dos protagonistas o con la aceptación del viento por parte de la nueva pareja. De esta forma, y volviendo a recurrir al refrán expuesto por Visser cuando habla de la obra de Ken Wilber, la presencia de Dios, siempre omnipresente en la naturaleza, acompañará a los personajes de Sjöström en todo momento, pero su presencia, se hace patente cuando estos personajes se convierten en individuos iluminados.

El fin de una época

Algunos historiadores han otorgado a Gösta Berlings saga, film de Mauritz Stiller de 1923, la película que cerraría esta Época Dorada. Ya hemos visto algunos de los motivos que daría fin a este período: crisis económica, fuga hacia Hollywood de sus máximas figuras, fin de una guerra europea que omitió cualquier competencia al cine escandinavo… Pero durante más de un lustro, el cine sueco consiguió realizar importantes obras para la Historia del Cine. Obras que han servido de inspiración, no solo para aquellos directores como Bergman o Sjösberg, sino a otros cineastas tan lejanos a ellos (cronológica y físicamente) como el propio Kubrick, quien vio en La carreta fantasma, una inspiración para los famosos planos donde el personaje de El resplandor (The Shining, 1980), Jack Torrance (Jack Nicholson), intenta entrar al lavabo donde se esconde su esposa, a través de hachazos. Fue también una época que se anticipó a su tiempo, con películas como Vingarme o con la la propia La carreta fantasma, la cual, años antes de Ciudadano Kane (Citizen Kane, Orson Welles, 1941) o Rashomon (Akira Kurosawa, 1954), ya utilizaba diferentes niveles narrativos para contar la trama.

Con el paso de los años esta época ha quedado olvidada por muchos aficionados al cine y aunque su reivindicación es necesaria, la dificultad para acceder a muchos de sus films es considerable. Su revisión, no es solo es necesaria para volver a disfrutar, individualmente, de auténticas joyas del séptimo arte, sino para que no caiga en el olvido una de las épocas que ayudó al cine a convertirse en lo que es, Arte.

 FOTO 4 La carreta fantasma vs kubrick

 La carreta fantasma, fuente de inspiración para Kubrick y su El resplandor

  1.  Este temprano inicio de la Edad Dorada, 1913, es establecida por el historiador catalán Román Gubern, que le otorga al film Ingeborg holm (Sjöström, 1913) el film que dará inicio a esta época.
  2.  Kwiatkowski, A (1983). Swedish Film Classics. A pictorial survey of 25 films from 1913 to 1957. Svenska Filminstituet & Dover Publications: New York, Stockholm
  3.  Larsson, Mariah & Marklund, Anders (2010) Swedish Film: An Introduction and Reader. Nordic Academic Press: Lund.
  4.  Puigdomènech, Jordi (2007): Ingmar Bergman. El último existencialista. Ediciones JC: Madrid.
  5.  Forsås-Scott, H; Stenberg L y Thorup Thomsen B. (ed.) (2014). Re-Mapping Lagerlöf : Performance, intermediality and European transmissions. Ed. Nordic Academic Press
  6.  Sensesofcinema
  7. Emerson, Ralph Waldo. (2007): Naturaleza. Ed. El Barquero, Palma de Mallorca
  8.  Visser, Frank. (2004): Ken Wilber o la pasión del pensamiento. Ed. Kairos, Barcelona
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