Tristana

Los celos (una mirada psicoanalítica) Por Manuel Quaranta

"Me parece que los celos son los que pueden darnos la comprensión más profunda de la vida psíquica, tanto de la normal como de la patológica"Sigmund Freud

No sé por dónde empezar cuando se trata de una obra maestra, porque si algo la define es su ambigüedad, su carácter múltiple, equívoco, la extraña posibilidad de ser interpretada simultáneamente según puntos de vista, incluso, contradictorios. Como no sé bien por dónde comenzar, entonces, lo hago por el principio: una obra de arte, entiendo, se define por su capacidad de provocar múltiples lecturas. En este sentido advierto que el film de Luis Buñuel puede generar discursos acerca de la hipocresía, del papel de la mujer, de una sociedad española en decadencia, puede por qué no hacernos pensar sobre religión, sexo y sueños perdidos; sin embargo mi interés, más humilde, gira en torno a tres o cuatro secuencias en las que el protagonista masculino de Tristana, Don Lope, sufre en carne propia un sentimiento, una sensación, clave para el psicoanálisis, y que voy a tratar, aunque no de modo exhaustivo, siguiendo el libro de Paul-Laurent Assoun, en este breve escrito: los celos.

Los celos son un “apego intenso y preocupado” por algo que realmente nos interesa. La palabra alemana para designarlos (la que usa Freud) es Eifersucht que significa “temor apasionado, excitado, de perder el amor de alguien o de tener que compartirlo”. Está más que claro, ninguno de nosotros quiere perder el objeto que lo hace feliz. Es así que ni siquiera podemos imaginar compartirlo: es nuestra posesión más preciada. Compartirlo significaría que un tercero, otro, se introdujera en el medio de la relación; nadie ve con buenos ojos partir con otro a su objeto amado. Por tanto, cualquier maniobra, según el celoso, es buena para lograr su propósito.

Un primer signo de tal actitud en Don Lope puede observarse en la manipulación que emplea en el trato con Tristana: tu eres libre pero siempre que tengas en cuenta mi decoro y el cariño que te tengo.

¿Cuál es el límite aquí? ¿Cómo debería comportarse la joven que recién está saliendo al mundo? ¿Con qué criterio definir aquello que puede perjudicar a su tutor?

Se cumple la reflexión de Assoun “el celoso es un propietario tanto más autoritario y dictatorial en la medida en que experimenta el carácter precario y revocable de su posesión”; síntoma que se evidencia en el conflicto personal que Don Lope tiene en relación a su edad, varias veces durante el desarrollo del film le hacen sentir o siente que es un viejo, situación ideal ésta para contemplar a su posesión, joven y hermosa, frágil y perecedera. Esto explicaría el motivo por el cual no consiente en dejarla ni a sol ni a sombra; el objeto de su pasión debe estar constantemente visible, a su servicio: no te prohíbo que salgas pero me molesta verte salir, la reconviene así una vez más erigiéndose en el centro que comanda cualquier situación: la molestia sólo se disipará si Tristana actúa como él exige.

Con la relación más afianzada (o debilitada según el punto de vista), y ante las primeras sospechas, el viejo Don Lope amenaza a Tristana directamente: si te sorprendo en un mal paso te mato. Prefiero una tragedia a ser ridículo en mi decadencia. Las preguntas sobre los criterios y los límites vuelven a plantearse: ¿qué es un mal paso?, ¿cuándo se cae en el ridículo? No quedan dudas de la vara con la que mide Don Lope, una frase suya, al comienzo del film, que forma parte del refranero español, paráfrasis de otra que figura en el Quijote, es la cifra de aquello y de lo que vendrá después (en más de un sentido): la mujer con la pierna quebrada y en la casa.

Otro rasgo central del celoso que explicita Assoun es el de ser un observador experto; debemos aquí hacer notar la identificación etimológica entre celosía (enrejado de listoncillos de madera o de hierro, que se pone en las ventanas de los edificios y otros huecos análogos, para que las personas que están en el interior vean sin ser vistas) y celos. En este sentido el lector puede acudir a la excelente y reveladora novela de Alain Robbe-Grillet, La jalousie 1, una muestra cabal del accionar del sujeto que padece este sentimiento. El celoso es alguien que nunca deja de mirar, no pierde de vista a su objeto más preciado, tal vez por eso Don Lope desesperado por el posible engaño afirme para mí no hay secretos. Sobre todo a él, con su experiencia, un hombre grande, gastado por la vida, es imposible engañarlo.

El empleo del tiempo del partenaire es otra preocupación constante del celoso. De dónde vienes tan tarde inquiere Don Lope a una Tristana ya curtida en este tipo de indagaciones aunque en esta secuencia se queda con las ganas de conocer la procedencia, le aclara de todas formas que más tarde arreglaran las cuentas, ya veremos eso de que salgas y vuelvas a la hora que te parece. Assoun explica esta manía controladora a través de una pregunta que el niño debe hacerse cuando su madre lo abandona: ¿qué hace ella cuando no se ocupa de mí? En palabras del psicoanalista francés: “todo comienza con esta preocupación relativa al empleo del tiempo materno. Incesantemente imagina aquello que la mujer amada puede hacer en las pausas, en los entretiempos: él le organiza su agenda. Conserva, pues, buena memoria de sus angustias infantiles.”

Así llegamos al último componente de los celos, que en realidad estaba presente en cada uno de los puntos tratados. La pasión por la verdad. Los celos son un impulso de saber (aunque no deben reducirse sólo a esto), el que lo padece deviene un detective dispuesto a todo con el fin de saber cómo sucedieron o cómo son las cosas. La investigación puede ser frontal o sutil, lo que importa es hacer confesar el delito. A modo de resumen es notable la secuencia en que un Don Lope enfurecido pretende que Tristana le confiese sus amoríos, ella no responde, calla y su tutor promete descubrirlos, como ya se había afirmado, para él nunca habrá secretos. En este sentido Assoun concluye: “el celoso se presenta como hoscamente –no engañado–; pretende romper con todo lo que amenaza con ser víctima de engaño (A mí nadie me pone los cuernos afirma Don Lope) de los demás, pero al hacerlo, con ese mismo gesto yerra…”.

En el final, luego de sucesos terribles, sobre todo para Tristana, el celoso parece triunfar y declara con una alegría difícil de describir: ahora ya no se me escapa, si entra en mi casa ya no volverá a salir de ella; infeliz, fracasada, triste, Tristana; Don Lope conseguirá lo que tanto había soñado: la mujer honrada, con la pierna amputada y en casa.

Resulta pertinente una aclaración antes de cerrar este escrito. El libro del psicoanalista francés hace hincapié en los celos delirantes, en los celos obsesivos, en aquellos que se padecen sin que la contraparte los merezca en absoluto. En el caso del film español las sospechas son totalmente válidas, Tristana lo engaña con otro hombre, sin embargo, si algo queda flotando en el aire luego de ver el film y de leer las Lecciones psicoanalíticas es que exista o no el tercero, Don Lope hubiera actuado de la misma manera: “en cuanto a la desdichada mujer del gran celoso, esta navega en ese espacio entre ‘la inmaculada’, papel que debe sostener a su pesar, y la mancha que él proyecta sobre ella, sea cual fuere su comportamiento”.

Assoun, Paul-Laurent, Lecciones psicoanalíticas sobre los celos, Nueva Visión, Bs. As. 2011.

Tristana, Luis Buñuel, Época Film S.A., 1970, drama, 94 min.

 

  1. El juego de palabras es más contundente en francés.
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