Alessandro Pugno

Por Jose Cabello

El miércoles 20 de noviembre, con motivo del aniversario de la muerte de Franco, Cineteca Madrid proyectará dos obras que reflexionan sobre un símbolo de la victoria fascista en la Guerra Civil, más tarde convertido en estandarte de la dictadura: el Valle de los Caídos. Por una parte, el cortometraje Haciendo Memoria de Sandra Ruesga seguido del largometraje documental A la sombra de la cruz de Alessandro Pugno. Aprovechando la ocasión, concretamos una tertulia con Alessandro, un joven italiano que se atrevió a retratar con imágenes la cotidianidad de los monjes que habitan el Valle de los Caídos llegando incluso a formar parte de su seno, alojado en su interior durante el transcurso del rodaje. Alessandro nos atendió de manera afable y exquisita, regalándonos una muy interesante charla vespertina de la que bien pudimos disfrutar.

A la sombra de la cruz ganó la Biznaga de Plata al Mejor Documental en el Festival de Cine de Málaga, además de la Mención Especial en el Festival de Cine Atlántico de Alcances, participando en reconocidos festivales como Documenta Madrid, Punto de Vista o próximamente en el Festival de Mar de la Plata.

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Tras estudiar filosofía en Bolonia y más tarde comenzar tu profesión como fotógrafo e incluso llegar a exponer tu obra en Sevilla en el año 2005, ¿por qué decides crear una productora y dedicarte al cine? 

Conocí el cine por azar, y de manera autodidacta. Durante mi beca Erasmus en Sevilla fui involucrado en un cortometraje gracias a un director de fotografía, Leif Karpe, que también es el director de fotografía de A la sombra de la cruz. Este hecho, además del acercamiento al cine a través de un taller, me hizo pensar que podría ser una buena excusa para mezclar, de una manera más dinámica, poesía y fotografía, mis verdaderos orígenes. Más tarde, al regresar a España, trabajé en una productora de documentales para televisión. Cuando forzosamente aquello finalizó, pensé que era el momento de hacer algo mío. La historia de un pueblo de montaña donde parecía que el tiempo se había parado en 1950 me cautivó, y como nadie confiaba en mí monté una productora, Papavero Films, con las que hice mis tres primeras películas.

Tanto tu primer trabajo, La cuna del águila, como en el segundo, Las tres distancias y ahora en A la sombra de la cruz, se observa lo recurrente de establecer los tres films entre paisajes recónditos anclados en una especie de tiempo remoto ¿por qué esta fijación?

Diría que si en el primer caso, La cuna del águila, y sí también en el tercer caso, con la reciente A la sombra de la cruz, pero en el caso de Las tres distancias, aunque si existe una atmósfera intima que parece casi aislada por mostrar a un pintor realizando su obra, creando su propio mundo, no está marcada por este elemento de soledad, como en el caso de las otras dos. Independientemente, sí utilizo el paisaje como una forma de expresión.

Aunque en La cuna del águila y en Las tres distancias me interesaba más otra cuestión que el puro aislamiento porque, aunque todos están realmente desconectados del mundo, el elemento en común lo configura la gente poseedora de una actitud proactiva. Por ejemplo, el ambiente del pueblo de La cuna del águila me recordaba mucho una especie de batalla de Don Quijote, ancianos a los que les recomendaban abandonar esta zona pero que se negaban a hacerlo sabiendo que su mundo iba a desaparecer, que ya no podía seguir existiendo; por eso decidí hacer esta especie de canto de despedida.

Sin embargo, sí mantengo un tema común en cuanto a las franjas de edad en las que focalizo el interés de mis temas, tanto la infancia como la vejez. E incluso un elemento recurrente más en mi cine es el grado de compromiso que existe en el seno de estas congregaciones para ir de un movimiento interior hacia otro exterior; tanto en mi primer trabajo como en el segundo, sitúo la mirada en congregaciones que funcionan casi como una legión. En Las tres distancias, también hay una cuestión en donde el arte, en este caso la pintura,  funciona como un medio entre el exterior e interior, desde las emociones del pintor que transfigura el paisaje hasta ese mismo paisaje, y la forma con que el paisaje en sí influye sobre el pintor, estableciendo esta especie de juego.

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Tras tu periodo de documentación para A la sombra de la cruz habrás advertido que la Guerra Civil española, tristemente, a día de hoy, no configura un tema totalmente superado para este país ¿cómo nace en tu cabeza la idea de retratar algo tan controvertido como es el Valle de los Caídos? 

La Guerra Civil española a mi me resulta una de las máximas tragedias de Europa en el siglo XX junto con Yugoslavia, casi más que la Segunda Guerra Mundial, y me explico, en ningún país te daban una escopeta dividiendo al pueblo en dos bandos obligándote a tomar partido e incluso teniendo que matar a tu vecino. Esto es una tragedia. Vivo en España desde  2005, casi diez años ya, mantengo una relación muy estrecha con este país, el aspecto de la dictadura y la Guerra Civil siempre me ha llamado la atención, por varias razones, leí mucho sobre esto intentando ser un poco objetivo.

Viviendo en Madrid, un día de visita al Escorial, desde la carretera vi una cruz enorme y un letrero: “Valle de los Caídos, ruta imperial”. Entré y, una vez pasado un puente, la Guardia Civil me sometió a un control. Me pregunté, “¿cómo es posible esto aquí?”, y rápidamente pensé que había un trabajo sobre esta historia, además me pareció el lugar perfecto para ambientar una película. Luego entré, vi una iglesia y, como italiano acostumbrado a iglesias góticas, paleocristianas, románicas, donde la luz es un elemento importante, me sorprendió que no hubiera ventanas. Después vi un mausoleo enorme, la tumba de Franco con flores, unos monjes que daban misa en latín, niños cantando. Cuando comencé a investigar descubrí que nadie había hecho un trabajo sobre esto y que en realidad estaba ante un material único.

¿Cómo consigues entrar en el Valle de los Caídos? 

Simplemente me presento a los monjes y les digo que quiero hacer una película. Sólo me ponen tres condiciones. Primera, que no se hable de la memoria histórica, condición con la que estuve de acuerdo porque yo quería hablar de los vivos, no de los muertos; segunda, no sacar a ningún individuo por separado sino contarlo todo en comunidad, este hecho me resultó muy difícil ya que como cualquier película necesitaba de individuos concretos; y tercera condición, que les enseñara el montaje antes de que saliera a la luz.

¿Y qué les pareció el montaje?

Les pareció maravilloso en algunas secuencias. En otras, como en la recreación sobre el paisaje o en las escenas con los niños, no estaban de acuerdo por transmitir una sensación que, desde fuera, podía ser juzgada como adoctrinamiento

¿Alguna institución religiosa se ha puesto en contacto contigo para mostrarte su malestar o su agradecimiento?

En España cero, en Italia sí. Al periódico del Vaticano le llamó mucho la atención la película y me dedicaron una entrevista. La película es una fotografía de la Iglesia que quería Ratzinger: una Iglesia fiel, muy pura, de carácter duro y con este toque militaresco. El nuevo Papa ha hecho un cambio radical y ésta fue la lupa con la que se vio y gracias a la que se pudo proyectar en varios festivales de cine católico en Italia.

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A la sombra de la cruz está caracterizada por una sutilidad exquisita al actuar como un espejo que solo proyecta lo que allí ocurre sin un juicio tangible ¿por qué decides abordar el documental desde esta perspectiva y no otra?

Para mí la ambigüedad de la película es una virtud, para mucha gente ha sido un obstáculo ya que tanto en España como en Italia, después de un régimen dictatorial, se crea un cine ideológico de tal calado que a día de hoy se te puede acusar de hablar de una manera y no de otra frente a estos totalitarismos.

¿Cuando se podrá disfrutar A la sombra de la cruz en salas?

A día de hoy está muy difícil, ya que los productores son muy tímidos y la película comenzó con un recorrido leve hasta llegar a Punto de Vista donde ya tuvo una mayor repercusión, estrenándose en festivales como Sao Paulo, Málaga, su adquisición por parte de Canal Plus y ahora su presencia en Mar de la Plata. Pero en salas comerciales, actualmente no se contempla.

Eres un director muy joven pero la impronta de tu cine rápidamente asoma su idiosincrasia, ¿qué influencias o qué tipo de cine ha marcado tu experiencia? 

Una masterclass que me cambió la manera de pensar sobre el cine fue la de Wernerz Herzog. El cine que yo hago contiene un poco del espíritu de Herzog aunque claramente distinto, él es único, es más la idea de aventura, de indagar dentro de una comunidad en la que podemos confluir; además de la atención a los paisajes, la similitud en la actitud de sus personajes, es una referencia que tengo. Otra referencia clave para mí es Dersu Uzala de Akira Kurosawa, ya que el cine de ficción me ha forjado mucho más que el documental.

Documentalistas que han podido influir en mi cine son Flaherty, Vittorio de Seta; el trabajo que hacía este último me parecía un cine totalmente expresionista, como los documentales que yo hago. Sus documentales duraban diez minutos, se proyectaban entre película y película. En su primera obra Lu Tempu di li pisci spata habla sobre el pez espada, y es el primero que en Italia no pone una voz en off sino que  aparta todo el sonido y hace una especie de columna sonora entre el canto del pez espada, las voces de los pescadores, el ruido del mar y de las cuerdas, montándolo con imágenes de esta casa.

Otra influencia sería Route One / USA de Robert Kramer. Kramer se marchó durante mucho tiempo de Estados Unidos y con este film imagina volver y llevar consigo a un tipo que se denomina “doctor”. Juntos, cámara en mano, interactúan con las realidades que encuentran, queriendo redescubrir las raíces de América.

También me interesa el cine de Angelopoulos. Me encanta cuando el cine puede llegar a la poesía y lo hace a través de las imágenes. Por ejemplo, se dice que A la sombra de la cruz es una película observacional pero eso es absolutamente falso; se trata de una película totalmente expresionista, existe una puesta en escena detrás, decidida entre los monjes y yo, respetando siempre la veracidad, el cómo sucedía todo normalmente. Además, yo no intervenía en los contenidos, no al menos con sus palabras, pero sí con las atmósferas, con los planos detalle, los juegos de luces y sombras, el montaje. Todo esto que es más propio del cine expresionista.

Actualmente, la problemática del documental radica en la necesidad de ver o no físicamente al director en pantalla para decidir si es de un tipo de documental u otro, pero yo no necesito ponerme en escena para decir donde estoy en realidad.

Actualmente trabajas como profesor de comunicación audiovisual y también tienes en marcha un proyecto sobre la Biblioteca Electrónica Mundial del amianto ¿en qué momento entras en contacto con las víctimas del amianto? ¿qué objetivo tiene la biblioteca?

He nacido en un pueblo, Casale Monferrato, donde ya han muerto muchísimas personas por culpa del amianto: el amianto es un problema mundial y una de las mayores catástrofes industriales de la historia. Mantengo contacto con la asociación de víctimas de España del amianto y he visitado las fábricas que tienen aquí. En España sucedió muy tarde y, de hecho, ahora están empezando a aparecer muertos por este motivo. El Estado aún no se ha dado cuenta de la gravedad del problema.

El juicio de Turín, un juicio histórico en esta materia, fue donde por primera vez la jurisprudencia italiana dice que no solo los ejecutivos de una fábrica local sino, además, los dueños de la multinacional, son los responsables últimos de la seguridad y la salud de los trabajadores. Fueron condenados a veinte años de cárcel. Con esta idea, se intenta agrupar acciones contra los crímenes industriales y, como respuesta a esto, nace la Biblioteca, un instrumento para dar a todas las comunidades los documentos que sirvan de prueba para que esta gente termine en la cárcel en cualquier país y tragedias como éstas no se vuelvan a repetir.

TRAILER  A LA SOMBRA DE LA CRUZ

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Comentarios sobre este artículo

  1. […] el paradigma de las relaciones sentimentales de este siglo. En el apartado de documentales destacó A la sombra de la cruz, capaz de hablar de la situación de adoctrinamiento sita a los pies del Valle de los Caídos. En […]

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