Laura Astorga, directora de Princesas Rojas

Por Jose Cabello

La sección de Territorio Latinoamericano en el Festival de Málaga nos dejó una pequeña joya, Princesas Rojas, proveniente de un exótico país como Costa Rica. El componente exótico no lo pone su clima, que también, sino lo difícil que es acceder a cine de nacionalidad costarricense. Además de vincularnos con la región de Centroamérica, la cuál no goza de mucha atención en el terreno cinematográfico, Princesas Rojas nos revela parte de su pasado encaminándonos a vislumbrar su Historia reciente. Todo esto de una manera muy sutil, a través de la mirada de dos hermanas que ensimismadas en sus juegos de niñas, no entienden qué está pasando a su alrededor.

Laura Astorga, la directora de Princesas Rojas, charló con nosotros durante el desarrollo del Festival de Málaga para contarnos más en detalle cómo vivió el proceso de su película, a la vez que nos dio su visión del panorama actual de cine en Costa Rica.

He leído sobre Princesas Rojas y mencionas que está basada en hechos que, de cierta manera, marcaron tu infancia, ¿qué hay de autobiográfico en la película?

Mis padres tenían un trabajo político al igual que los padres de las protagonistas de Princesas Rojas, y yo me identifico con una de las niñas de la historia, en concreto con Claudia, la hermana mayor. Mi infancia se desarrolló de manera parecida, no idéntica pero, como Claudia, también di clases en el conservatorio, hice canto, etc.

Gracias al Festival de Málaga hemos podido acercarnos al cine costarricense, nacionalidad de la que es casi imposible encontrar películas, al menos en este país, ¿qué dificulta hacer cine en Costa Rica?

Principalmente no existe una Ley de fomento. No tenemos, por ejemplo, lo que aquí sería un instituto como el ICAA, tampoco hay una Comisión de Cine. Con esta película, estamos dentro de un instituto de ayuda, pero nada más. Esto hace, por tanto, que sea imposible llevar a cabo algún tipo de promoción interna del film, ya que no existen órganos para eso en el país.

Te pongo un ejemplo anecdótico de lo caótico de Costa Rica en relación al cine: cuando yo misma he reconocido paisajes de playas de mi país en películas estadounidenses y he tratado de informarme, nadie sabe nada en el Instituto de Turismo, nadie tuvo constancia del rodaje. Eso significa que nadie pagó nada por rodar en esas localizaciones, incluso en películas con más de doscientas personas en el set de rodaje.

Laura Astorga, directora de Princesas Rojas 2

En Princesas Rojas hablas de un conflicto que provocó una guerra civil. En España a pesar de lo lejos que queda ya nuestra Guerra Civil, y la posterior Dictadura, aún sigue siendo un tabú en muchos ámbitos. ¿Ocurre también en Costa Rica? ¿Cómo recibieron los costarricenses la película?

Sí, digamos que en Costa Rica no se habla de eso, se tiene la sensación que no nos pasó a nosotros sino que ocurrió en Nicaragua, Honduras, Guatemala y El Salvador, pero en realidad, desde mi experiencia personal, confirmo que efectivamente también nos afectó a nosotros.

Por otra parte, Princesas Rojas se ha exhibido en Costa Rica, pero no funcionó por la misma razón que te comenté antes: no hay ninguna Ley que regule el cine y el sistema de distribución dificulta la promoción de films autóctonos, llegando a embolsarse los exhibidores casi más del 70% de la taquilla. Muchas veces acabas debiéndoles. La película aguantó en cartel un mes, hizo 5.000 espectadores y no quedé endeudada, creo que eso ya es un éxito en mi país.

El motor principal de Princesas Rojas son las niñas, ¿cómo trabajaste con ellas?

Antes de hacer esta película, trabajé durante más de diez años como directora de casting tanto para publicidad como para películas extranjeras. Además, siempre he estado muy ligada al teatro, como el conservatorio donde me formé, que además de música trataba otras artes, de ahí que tenga una naturaleza que me permite vincularme con los actores y sobre todo, con los no actores, es decir, gente que tiene cualidad natural para la interpretación.

Una de las claves para el casting, que resultó muy largo, fue no tratar a nadie como actor. Eso significaba que yo hacía con ellos un entrenamiento, les explicaba aspectos técnicos como cámaras, encuadres, etc. El trabajo previo al rodaje puro fue de tres meses, entre ensayos y ejercicios. Les advertí a todo el elenco que estos tres meses de trabajo debían ser intensos porque probablemente en el set no iba a tener esa atención para ellos. Y funcionó. El rodaje solo duró siete semanas.

La conexión que logras mantener durante todo el film entre espectador y el personaje de la hermana mayor, Claudia, hace que cabalguemos de la mano hasta el final, sin saber qué está ocurriendo realmente, ¿por qué eliges ese prisma?

Es la perspectiva que siempre he tenido sobre el cine, mi interés por el cine viene de mucho antes que la elaboración de Princesas Rojas. Siempre pensaba que tenía una historia muy particular en mi pasado y que algún día la contaría, y me tentaba la idea de hacer un documental. Entonces, comencé a recopilar entrevistas, me reuní con gente formada en Inteligencia para hablar del tema y encontré un mutismo grandísimo, en parte por dolor, en parte por vergüenza. El resultado fue un extenso material, muy aburrido, donde hablaban horas y horas sobre la Historia Política de Centroamérica, pero nada más. Estudiando el material comprendí que la historia que yo quería contar no funcionaría en esos términos, porque estaba alejada de sus perspectivas, así que me decidí por adentrarme en lo que yo sabía hacer: ficción.

Laura Astorga, directora de Princesas Rojas 3 cd

Sin destapar nada del final de Princesas Rojas, ¿qué te hizo decantarte por un remate de la película tan tajante?

Fue una decisión de guión que me planteó mi co-guionista. En todo momento, tuvimos problemas reales de presupuesto, y a la hora de abordar un rodaje recreando otra ciudad nos encontramos con un verdadero problema. Y sin esto, no teníamos final. Entonces pensé: ¿y si acabamos antes? Así, se solucionaban muchos aspectos a nivel dramático y a nivel de producción. Fue una opción derivada de la producción, pero se convirtió en la típica decisión acertada de última hora y que acaba reforzando tu falta de recursos. Un refuerzo positivo a la idiosincrasia de la película.

Después del Festival de Málaga, ¿cuál es el futuro para Princesas Rojas?

Ya hemos recorrido bastantes festivales. Estuvimos por ejemplo en Berlín, en 2013. En el Festival de Cine Latino, obtuvimos Mejor Ópera Prima, uno de los premios que yo considero más importantes, no tanto por la trascendencia del Festival en sí sino por lo extraño de que Princesas Rojas consiga un premio en la ciudad de Los Ángeles, ya que no es una película caracterizada por un corte comercial.

Después del Festival de Málaga  ya tenemos cerrados el Festival de Guadalajara, otro en Panamá y más tarde estaremos en Chicago.

Una vez que termine esta vorágine de festivales ¿Qué proyectos tienes en mente realizar o en cuáles estás inmersa?

Hemos ganado un proyecto llamado “Cine Fundación”, una beca dentro del Festival de Cannes. La obra trata de una chica indígena de Costa Rica, encarcelada por haber cometido un asesinato. El juicio se desarrolló en castellano, y por no hablar esta lengua, es decir, por no entender su propio juicio, fue indultada. Pero ella se ha acomodado en la prisión y no quiere ser liberada. Esta historia también está basada en hechos reales.

Laura Astorga, directora de Princesas Rojas 4 cd

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