D’A 2012. Informe final.

Putas como nosotros, villanos como ellos y el yo en su intimidad Por Manu Argüelles

El pasado 06 de junio hizo un mes desde que finalizó la 2º edición del D’A 2012, el Festival del Cinema d’Autor. En algo somos únicos. Posiblemente hemos sido los que más hemos tardado en cerrar la cobertura. En su día prometimos que pondríamos toda la carne en el asador y creo que así lo hemos hecho, aunque en eso el lector es el que tiene la última palabra. Los cinco que escribimos en Cine Divergente nos hemos ocupado de 22 películas y hemos querido hacer algo que nunca habíamos podido hacer en experiencias pasadas en otros festivales. Para empezar, toda la web al completo se ha volcado de pleno en el evento. Y hemos optado por realizar comentarios extensos de todas las películas que hemos ido detallando. Por lo que no hemos querido sentir la espada de Damocles, o sea, la urgencia, el tiempo, el maldito tiempo, a la hora de escribir. También, dada la juventud de la web, el detalle pormenorizado del D’A 2012 a través de sus films nos servía para marcar una de las líneas maestras, sino la principal, hacia donde queremos encaminar este proyecto. Por eso cuando otros medios dicen que el D’A en realidad es más una muestra que un festival, como una especie de recopilatorio de lo mejor que ha pasado por otros festivales, lo que lleva implícito una consideración despreciativa, a nosotros eso nos trae sin cuidado. Poco importa que no cuente con un Jurado Internacional que premie unas películas. Vamos a ver, ¿nos va a importar que podamos ver por segunda vez largometrajes tan importantes como L’Apollonide o cualquier otra que previamente se haya podido ver en un festival español? Al fin y al cabo, eso al público no le ha importado lo más mínimo, a tenor del 30% de crecimiento de asistencia respecto al año anterior.

D'A 2012 Informe final

En este año,  Carlos R. Ríos y su equipo han mostrado buena prueba del riesgo que asumen con la programación ofrecida, en el que han dado cabida a propuestas claramente situadas en el cine experimental y ensayístico como Ensayo final para una utopía o Buenas noches, España. Pero además han dado visibilidad a un cine español joven que opta por formas de producción y creación que se alejan por completo de las vías tradicionales. Películas como El alma de las moscas o Amanecidos han sido realizadas con escasos medios y presupuestos (igual que las anteriores citadas), pero con gran capacidad inventiva y resolutiva. O casos como el de Diamond Flash que debe buscar su estreno para todo el público a través de una plataforma de cine on line, dada la escasa atención que la distribución convencional dedica a nuevas demandas que se están dando en el panorama actual desde hace unos años, precisamente desde que una industria plañidera achaca gran parte de sus problemas a internet y a la piratería.

D'A 2012 sangue do meu sangue

Por cierto, el público no es tonto. Es inevitable que hagamos una distinción de todo lo que se ha visto pero que Sangue do meu sangue, L’Apollonide y Weekend hayan sido las favoritas del público del D’A 2012 nos hace sentirnos más público que críticos.

Aquí también colocaríamos en el pódium Once upon a time in Anatolia. Yo personalmente cambiaba el orden, porque no encuentro un largometraje tan rebosante como L’Apollonide que sea capaz de aglutinar en él todo aquello que le pido al cine. Créanme, no es poco, ya que tengo un gusto bastante diversificado y ecléctico. A continuación colocaría Weekend por haberse erigido en la auténtica revelación de la jornada como el año anterior lo fue Post Mortem. Por cierto, respecto a la británica, a ver si dejamos la apreciación imberbe de señalar que es mucho más que una película de temática gay. Otro día si quieren les hablo de la homofobia “invisible” de los medios, de la misma manera que Weekend lo hacía aplicándola a la vida cotidiana.

D'A 2012 weekend

Si seguimos con asiduidad la actualidad, no resulta raro que nos sintamos un poco como las prostitutas enclaustradas en la penumbra de L’Apollonide. Parece que estamos asistiendo a la disolución de una era, donde no resulta descabellado hablar de una generación perdida, aquella a la que pertenezco, y a la que se lo prometieron todo. Heredamos un estado de bienestar que está siendo desarticulado salvajemente bajo la total sumisión del Estado ante el poder económico. Y encima nos hacen cargarnos con el insolente cargo de culpabilidad, diciéndonos que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, como si los poderes políticos no hubiesen sido los artífices de haber creado una burbuja que ha explotado ante tanto exceso, el nuestro, sí, pero también el de la madame Estado, fruto también de una pésima labor administrativa que no ha sabido gestionar sus gastos y sus deudas. Cierto, hemos bebido champán. Nos hemos enjoyado y vestido con trajes suntuosos, nos han hecho virar por un paraje brillante y suntuoso, pero que no dejaba de ser la maldita cueva de Platón. Como la madame hacía con sus prostitutas que las endeudaba de tal manera que nunca pudiesen salir de allí, aunque entraban pensando que el prostíbulo les permitiría escapar de la pobreza, los bancos han hecho con nosotros lo mismo. Nos han concedido hipotecas, nos han dado créditos generosamente y nos han hecho creer que eso de las clases sociales es algo demodé. Da igual que tengas marcado en la frente que eres de clase obrera, eso ya es pasado, te ayudaremos a borrar ese estigma. Bonello, con el poder hipnótico de L’Apollonide, nos ha hecho sentir prostitutas, dadas al goce pero repletas de un malestar con el que ahora ya no sabemos qué hacer con él. Y estamos acabando como el final del largometraje de Bonello, sin una arquitectura que nos proteja y haciendo la calle. Ya ven, entramos al cine y nos encontramos con nosotros mismos en la pantalla. Demoledor.

D'A 2012 Casa de tolerancia

También, a propósito de L’Apollonide, hablábamos de la crisis de los grandes relatos, evidencia que sigue reafirmada con su narración descoyuntada, con la inserción libre y fluida de anacronismos que dinamitan el tiempo histórico, con su forma más musical que narrativa que juguetea con el vector temporal metamorfoseado en las maneras caprichosas del recuerdo. En cambio, como glosaba con todo lujo de detalles Fernando Solla, Terence Davies se adueña de otro gesto contrario con The Deep blue sea. El director británico se esfuerza en restituirlo en toda su inmensidad, trayendo al presente la solemnidad imponente del melodrama de los años 50, a través de una mujer enérgica y llena de emotividad torrencial, la cual desafía las convenciones morales y sociales, al dejarse sucumbir por las redes del deseo erótico, abandonando una privilegiada posición social tras su matrimonio con un juez. La adúltera que erosiona las barreras culturales y sociales entra de lleno en la personal visión poética del cineasta británico, mediante la configuración de una atmósfera densa y barroca, regida por la rigurosidad del plano y el encuadre pictórico. No obstante, como Bonello,  también opta por una visión compleja de la percepción del tiempo, confrontando el tiempo sentido, el que pertenece al espacio de la memoria, y el lineal de la narración, que se despoja de toda progresión convencional. Rompe con una narración direccional, prefiriendo una estructura circular que otorga a la condición temporal cierta fisionomía de estar en un espacio-bucle. Es por ello un film abstraído, enquistado en el peso denso de la tragedia. El mismo con el que se construye Sangue do meu sangue desde las coordenadas de un verista realismo social, sofocante e igual de claustrofóbico que el prostíbulo de L’Apollonide. Cómo no, vinieron los iluminados a decirnos que Sangue do meu sangue es un culebrón, confundiendo la raíz con la degeneración de ésta, como si no fuese posible el trasvase serio y riguroso de esta forma dramática aplicada a nuestro presente más inmediato. João Canijo otorga un abanico de soluciones visuales y sonoras absolutamente geniales para hacernos sentir el hacinamiento en el que está atrapado ese matriarcado y volvemos a sentir una vez más ese angst que nos corroe, el fatalismo de nuestros tiempos, como si no pudiésemos hacer nada por salir de esa senda oscura que nos lleva al abismo. La misma catatonia del protagonista de Snowtown, donde también está ausente el patriarca, parálisis que nos conduce a hipnotizarnos con un papá Estado que viene a resolver nuestra  insoslayable orfandad para resultar ser un peligroso psicópata con piel de cordero y con maneras populistas altamente nocivas, en cuanto se asientan en el discurso del odio, la homofobia legitimada, pero, a diferencia de Weekend, aquí obsesiva y muy agresiva. En semejante panorama puede campar a sus anchas ese profeta de la violencia de Hors Satan y Dumont nos ofrece una experiencia extrema y polémica, porque en el D’A la ficción opaca y oscura, a través de ejemplos como los citados de Dumont y Snowtown, recuperan la figura del cineasta-médium que nos muestra el mundo imaginado como facultad iluminadora. Idéntica función atesora L, siguiendo los postulados de Yorgo Lanthimos de Canino y Alps, nos presenta una ficción marciana bajo unos preceptos surrealistas y cargados de mucho humor negro, para que, por encima de esa comicidad del absurdo, Arantxa Acosta nos revele la fábula atroz del capitalismo que anida en este cuento imposible y enajenado.

D'A 2012 The_deep_blue_sea

El patriarcado, el sustento protector y orientador, está totalmente desintegrado, aniquilado, ausente, borrado. Y con él, ¿dónde queda la masculinidad? Puede cuestionarse eficazmente desde la homosexualidad como hace Weekend respecto a la dominante, la heterosexual, pero también, como bien nos describía Déborah García, ¿qué se espera del hombre de hoy? ¿Cómo tiene que comportarse? ¿Cómo esconde sus traumas y se enfrenta a lo que se espera de él cuando no puede responder desde el mismo atributo físico que le otorga el principal rol de género? Eso está plasmado bajo el ropaje del thriller de ambientación mafiosa en Bullhead, patrón genérico llevado a otra latitud pero compartiendo similar abrigo en  Life without principle, película en la que Johnnie To, sin mediaciones y sin subterfugios metafóricos como los de L, nos pone cara a cara con los villanos de hoy, los bancos y sus prácticas despiadadas. En ella, To recurría a la disgregación narrativa típica de los años 90, tejiendo una maraña de historias cruzadas como si fuesen espaguetis. Porque no olvidemos que el arte oral de contar historias, la persuasión de Sherezade, sigue estando vigente en el cine desde que Griffith consolidó el lenguaje cinematográfico. Y ese placer es el que sustenta a Romance Joe, como nos ilustraba Christian G. Carlos, siguiendo los pasos del maestro Hong Sang-Soo.

D'A 2012 Atmen_Breathing

Y claro, ¿dónde queda el sujeto? Escorado en su subjetividad más íntima, la de Un amour de jeunesse, pero también la introspectiva de Walk Away Rénee o la de Ensayo final para una utopía. Siempre nos seguiremos interrogando, inventariando nuestros dolores, nuestra familia, nuestros amores. Cómo nos construimos desde la orfandad de Breathing, atrapados en un reformatorio que actúa como placenta transitoria, como parapeto para demorar la fase adulta. Quizás antes sea necesario hacer acto de conciencia de nuestros actos, sufrir el desgarro que nos han dejado nuestros progenitores, la madre de Breathing pero también la Renée de Jonathan Caoutte,  autor que se sirve del documental biográfico como lo hace Andrés Duque pero para darle una entidad diferente y novedosa a eso tan trillado de cine personal. Duque se enfrenta con la muerte del padre desde el carácter mutante e inestable de la imagen, la digital, la que me habla de mí mismo con veracidad, directamente resignificada a través del montaje y de la instrumentación reflexiva del found footage. Esperamos, pues, el año que viene poder seguir contándoos cómo nos explora el cine más urgente, extremo, arriesgado y necesario sobre nosotros mismos y sobre nuestro entorno. Porque seguro que el D’A seguirá dándonos pistas y estimulantes resultados. Y ¿cómo? ¿No habéis leído ningún texto individual de las 22 películas comentadas? Aquí ordenadas por secciones.

INAUGURACIÓN

Un amour de jeunesse.Mia Hansen-Løve, Francia. Comentada por Manu Argüelles

DIRECCIONS

L’Apollonide. Betrand Bonello, Francia. Comentada por Manu Argüelles

Bestiarie. Denis Côté, Canadá. Comentada por Christian G. Carlos

Les bien-aimés. Christophe Honoré, Francia. Comentada por Fernando Solla

The Deep Blue Sea. Terence Davies, Reino Unido. Comentada por Fernando Solla.

Hors Satan. Bruno Dumont, Francia. Comentada por Déborah García

Into the Abyss. Werner Herzog, EUA. Comentada por Fernando Solla

Life without Principle. Johnnie To, Hong Kong. Comentada por Christian G. Carlos

Once Upon a Time in Anatolia. Nuri Bilge Ceylan, Turquía. Comentada por Déborah García

Sangue do meu sangue. João Canijo, Portugal. Comentada por Christian G. Carlos.

Walk Away Rénee. Jonathan Caouette, EUA. Comentada por Manu Argüelles

TALENTS

Bullhead. Michael R. Roskam, Bélgica. Comentada por Déborah García.

L. Babis Makridis, Grecia. Comentada por Arantxa Acosta

Loverboy. Catalin Mitulescu, Rumanía. Comentada por Fernando Solla

Romance Joe. Lee Kwang-kuk, Corea del Sur. Comentada por Christian G. Carlos

Snowtown. Justin Kurzel, Australia. Comentada por Manu Argüelles

Weekend. Andrew Haigh, Reino Unido. Comentada por Manu Argüelles

AUTORIA CATALANA

Orson West. Fran Ruvira, España. Comentada por Manu Argüelles

Puzzled Love. VV.AA. España. Comentada por Manu Argüelles

ABSOLUT RISC

El alma de las moscas. Jonathan Cenzual Burley, España. Comentada por Manu Argüelles

Amanecidos. Yonai Boix y Pol Aregall, España. Comentada por Manu Argüelles

Buenas noches, España. Raya Martin, España. Comentada por Déborah García

TEXTOS PREVIOS DEL D’A

Panorámica del D’A.

Presentación de Direccions del D’A

Previo del D’A 2012.

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Comentarios sobre este artículo

  1. [...] Si Filmin’ lleva tiempo creando sinergias con festivales catalanes como el D’A o el In-Edit, este es el año en que se alía con Sitges, donde se podrán ver en la plataforma de [...]

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