Sitges 2012. Previo

Días contados Por Manu Argüelles

Sí, los que ya estamos contando para la nueva edición del Festival de Sitges y también los que le quedan al mundo, porque este año el apocalipsis será el órgano rector. De hecho, como ya dijimos a propósito de Take Shelter (2011), aunque en la edición anterior se tributaba atención a la inteligencia artificial, el fin del mundo se nos agolpaba en las retinas como tema recurrente. Y además, esta inspiración daba las mejores películas del certamen. Veremos si este año se cumple la misma tónica con las que se convoquen.

Mientras nos mantenemos expectantes con lo que nos ofrecerá José Luis Rebordinos y su equipo en el Zinemaldi, Ángel Sala ya ha desvelado buena parte de las líneas maestras de este año para el Sitges 2012.

Iba a repasar mis textos de pasadas ediciones para no repetirme, pero esta vez lo tengo más fácil. Porque hay novedades sustanciales, de las que hablaré más adelante, aunque, por supuesto, sigue fiel a las señas de identidad que le han erigido en el certamen exitoso que es en la actualidad. Ya comentamos que el año pasado se vendieron 5000 entradas más, mérito doble en la coyuntura en la que estamos. Seguirá siendo la cita ineludible para todo aquel aficionado que tenga predilección por el cine oriental. No faltará a la cita el prolífico Takashi Miike, quien volverá a hacer doblete como el año pasado (¡bravo!) con For Love’s Sake y Ace Atorney, algo que seguimos agradeciendo, no saben cuánto, porque es la única manera de seguirle la pista de forma regular.

Otros directores, en este caso desde Corea del Sur, que repetirán en Sitges serán Kim Jee-wong y Yim Pil-Sung que presentarán al alimón The Doomsday Book. Y por supuesto, no podemos dejarnos la mención al hongkonés Tsui Hark quien vendrá a Sitges con Flying Swords of Dragon Gate, ésta a la Sección Oficial.

Casa Asia mantiene su sección paralela en el festival y seguro que nos encontraremos con una película sensación como el año pasado fue The Raid, film que nos recordó qué es lo que hace único a Sitges, eso que provoca que yo lleve visitando el certamen desde que tenía 15 años y que hace que casi me sienta hijo putativo del festival. Porque aquí, servidor, que se puede poner muy intenso y abstracto o directamente pesado, nunca olvida que uno se ha formado en el terror. En la época del vhs o del Noche de lobos, que nos dio a conocer al primerizo David Cronenberg, que éramos capaces de vender a nuestra madre con tal de poder ver Videodrome, Sitges era poco menos que nuestra tierra prometida. Y Cronenberg vuelve por la puerta grande con Cosmopolis, film que recibió una acogida desigual en Cannes, pero, ¿saben? es Cronenberg, no podía recabar en otro lugar. Por cierto, el debut de su hijo, Antiviral, que también pudo verse en Cannes, de momento no ha sido anunciado, pero por las informaciones que nos llegaron de Cannes, tenía toda la pinta de que también aterrizaría aquí. Esperaremos. Y de hijos de realizadores ilustres pasamos a Jennifer Lynch, quien ya ganó la Maria en la edición del 2008 con Surveillance, volveremos a saber de ella con Chained. También otro pasado ganador de la Maria, el canadiense Guy Maddin volverá a fascinarnos con Keyhole, film que ya se convierte en obligatorio automáticamente. Como también lo es el film que rompe el malditismo del que fuera uno de los grandes enfants terribles del cine francés de los 80, Leos Carax, que tras espolvorear Cannes con Holy Motors viene a Sitges a provocar furibundos debates como los que parece que se vivieron allí, aunque también hay que remarcar, atendiendo al cuadro crítico de Micropsia, en el que puntuaban un buen número de críticos, se alzó como la favorita.

La inauguración, como el año pasado, correrá a cargo de un director catalán debutante, Oriol Paulo con El cuerpo, que ha recibido la distinción que tuvo Eva de Kike Maillo el año pasado. Y como alguien de esta web dice sarcásticamente, de quien preservaremos su anonimato, Belén Rueda, casi ya nuestra scream queen patria, vuelve a pasearse por la alfombra roja de Sitges con nueva película bajo el brazo. El cine catalán tendrá su lugar destacado, como ya es costumbre en el evento desde hace varios años, porque, ¿qué porcentaje de importancia tiene Sitges en la emergencia y florecimiento del fantástico español? Yo les digo que bastante. Sino que le pregunten a Jaume Balagueró. Así, en la Sección Oficial participarán a concurso Insensibles, de Juan Carlos Medina y El bosc, lo último de Oscar Aibar.

¿Novedades? Si Filmin’ lleva tiempo creando sinergias con festivales catalanes como el D’A o el In-Edit, este es el año en el que se alía con Sitges, donde se podrán ver en la plataforma de cine en streaming algunos de los filmes programados, días después. Es un detalle tonto, pero encontrarnos a Angel Sala en la inauguración del pasado Atlantida Film Fest, festival propio de Filmin’, ya hacía presagiar este tipo de colaboración.

Y, además, otra novedad, la televisión también aterriza a Sitges. Pero no nos amenazan con tv-movies como hace el nuevo equipo que lleva ahora Gijón, sino que se podrá explorar el género fantástico parido desde la BBC. Es otro matiz que el aficionado va a agradecer, dada la calidad de la factoría británica en este ámbito.

Este año, con la Retrospectiva no se han estrujado mucho los sesos y versará sobre las cult movies. En la nota de prensa, de momento, no se anuncian cuáles son pero será una oportunidad ideal para rescatar films que seguro forman parte de nuestra cosmogonía cinéfila.

Seguiremos ampliando informaciones y como decíamos al principio, Sitges 2012 ya tiene los días contados. Y aunque parezcamos sádicos, ya tenemos ganas de que corra la sangre con films como el remake de Maniac o con la nueva del director de Martyrs, The Tall Man.

 

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