Strings, Harbor Tale y The Making of Longbird

Los personajes y un poco de Andy Glynne Por Christian G. Carlos

Strings: Director: Tal Arbiv y Lior Golan. Israel, 2012. Cortometraje.

Harbor Tale. Director:Yuichi Ito. Japón, 2011. Cortometraje

The making of Longbird. Director: Will Anderson. Reino Unido, 2011. Cortometraje

No es exclusivo de la animación, pero sí parece un elemento destacado. Por lo menos para su industria. Nos referimos a los personajes, que permiten derivar en interminables secuelas y mantener su explotación económica. Especialmente característico de la Disney-Pixar, no tanto de la otra gran productora, el Studio Ghibli. Lejos de estas intenciones económicas de la industria, siempre vistas como perversidad y desagradables de comentar, lo cierto es que el personaje que se convierte en modelo, que consigue poner la historia a su alrededor, tiene algo de mágico y encantador. Se crea una especie de star-system animado, y el personaje se convierte en el motivo principal por el que estás viendo esa obra. La historia importa por cómo afecta al personaje, el escenario y el resto de personajes por cómo se relacionan con él. Pequeños mitos.

Strings

Strings

En el Animac también hemos encontrado personajes capaces de alcanzar este estatus. A través de los cortos, y con personalidades muy distintas entre sí, queremos destacar los tres personajes más atractivos, los únicos tres que, hasta la fecha, han conseguido convertirse en esos pequeños mitos. En primer lugar está el títere de Strings (Tal Arbiv y Lior Golan, 2012). El cortometraje tiene una lectura para adultos. La búsqueda del éxito juvenil que choca contra el inmovilismo de los más veteranos, cansados y fatigados. ¿Cine dentro del cine? Vamos a dejar ese debate ahí. Lo que nos importa es cómo el pequeño títere, aún sin tener nombre propio, se convierte en el centro de la historia y maneja todo lo que sucede en ella. La pequeña paradoja es que sea él quien lo maneje, estando atado por los hilos de títere.

Harbor Tale

Harbor Tale

Ya con nombre propio y clara voluntad de convertirse en base de la obra está Red Brick. Encantador personaje de Harbor Tale (Yuichi Ito, 2011) con aires chaplinescos. Movimientos cómicos, soledad soñadora y film mudo hasta que la historia debe tener un giro. Entonces, nuestro encantador Red Brick da muestra de su gran corazón sacrificándose para un viejo amigo. Curiosamente, guarda cierta relación su comportamiente con el de Strings. Quién no está para complacer, sino para todo lo contrario es Longbird, en la obra The making of Longbird (Will Anderson, 2011). Ahora sí, en un claro ejercicio de cine dentro del cine, nos muestra la relación creativa que Anderson mantiene con su personaje al que trata de poner de moda nuevamente tras haber sido un éxito durante la época soviética. Longbird, un personaje gamberro que fácilmente gustará a todo el mundo y a jóvenes en particular, no deja de complicarle la vida a Anderson con un comportamiento altivo, despreocupado y cínico.

The making of Longbird

Todo lo contrario que Andy Glynne, director que visitó el Animac en esta segunda jornada para hablarnos de las posibilidades documentales de la animación. Una figura comprometida socialmente, que se definía a sí mismo como “una persona a la que le gustaba la psicología, el arte y el cine”. Su carrera se ha basado en abrir caminos para congeniar estas tres grandes pasiones. Conocer lo más a fondo posible a las personas, para poder mostrarlas luego. Pudimos ver cuarto cortometrajes animados, con la voz en off de cuatro pacientes con patologías diagnosticadas, que contaban su experiencia. Las voces, acompañadas por el dibujo de Glynne, permitían lo que según su autor sólo puede hacer la animación: poner imagen a los sentimientos.

Distinta temática pero mismas intenciones guardaba el británico para los otros cuatro cortos que mostraría al público, de su serie dedicada a niños inmigrantes. Con el mismo formato de voz en off acompañada con imágenes, explicaban el drama familiar de niños llegados al Reino Unido desde Oriente Medio y África. Finalmente, en esta misma línea, aprovechó para presentar su próximo trabajo, basado en el libro Nothing to envy, que trata sobre el silencio que está sufriendo la sociedad norcoreana. El formato pretende ser el mismo, con las voces de los testimonios grabadas en primera persona.

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