The Rocket, The Bullet Vanishes, Eega

Crónica del fin de semana Por Christian G. Carlos

The Rocket. Director: Kim Mordaunt. Australia-Laos-Tailandia, 2012.

The Bullet Vanishes. Director: Law Chi-Leung. Hong Kong, 2012.

Eega. Director: S.S. Rajamouli. India, 2012.

Rape Zombie: Lust of the Dead 2. Director: Naoyuki Tomomatsu. Japón, 2012.

Lethal Hostage. Director: Chung Er. China, 2012.

When a wolf falls in love with a sheep. Director: Hou Chi-jan. Taiwán, 2012

The Last Tycoon. Director: Wong Jing. China, 2012

A nadie se le escapa que el fin de semana es el momento más importante para un Festival, especialmente si incluye la clausura del mismo. En general para cualquier acontecimiento, y en particular para los culturales, estos días en que el publico no trabaja y disfruta de más tiempo de ocio para dedicarlo a sus intereses, es la prueba de fuego para comprobar si el cine está entre sus prioridades. A falta de saber cifras exactas y oficiales, en Vic pareció funcionar bien el fin de semana, para el que se habían guardado algunas de las películas más esperadas. Hay varias, y no quisiera dejarme ninguna de las que competían, así que haremos en esta última crónica un repaso compacto con los diferentes títulos.

En primer lugar, The Rocket (íd., 2013, Kim Mordaunt). Para los más festivaleros, este era el plato fuerte de toda la semana. Tras su paso por el Festival de Berlín, con premio a la mejor ópera prima incluído, llegaba a Vic generando unas expectativas que cumplió holgadamente. De hecho, terminó en tercera posición a pesar de no ser una comedia, género reinante en les Nits.

The Rocket es una pequeña fábula, con sus problemas y sus soluciones, con la evolución de unos niños pequeños, convertidos en protagonistas y en eje principal de la trama.

Un primer sabor amargo irá endulzándose con el paso del metraje. Un crecimiento positivo, optimista, a pesar de las dificultades iniciales. Una oda a la vida, al continuar viviendo y a la magia, en el sentido menos esotérico de la palabra. No soy capaz de imaginar a quién no pueda gustarle la pelicula, a pesar de ese inicio oscuro y reflexivo. Todo funciona a la perfección y deja marca propia. Mucho ojo con Kim Mordaunt.

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The Rocket

Tras esta primera sesión, tocaba The Bullet Vanishes (íd., 2012, Lo Chi-Leung). Nos preparábamos para un cambio de género. Juego de detectives, thriller que no era psicológico, pero que sí buscaba el alma. La camaradería, las traiciones, el buen y el mal hacer. Todo debe despejarse, acertarse según su verdad. La búsqueda de la verdad se acaba convirtiendo en lo primordial, llegando a condicionar las vidas y las relaciones de los protagonistas. Es en esa idea en la que el film gana intensidad, por esa fidelidad y compromiso con una vida sin muertos debajo de la alfombra. A todo eso, añadirle unos interesantes giros en la trama que consiguen mantenerte dentro de la trama. También con su pequeño toque místico, en esa constante lucha entre lo cierto y lo falso. Las explicaciones, las justificaciones de los hechos deben basarse en algo real. Los fantasmas no existen.

A pesar de la lluvia, pudimos ver Eega (íd., 2012, S. S. Rajamouli). Las condiciones no le favorecían: al aire libre, con tiempo inestable y unas sillas que no son las mejores para estar sentado en ellas durante las dos horas y media que iba a durar. Parecía que se iba a hacer larga y, al final, todo lo contrario. Una loca comedia que nunca nadie habrá visto ni hecho antes. El mérito de original nadie puede quitárselo. Tampoco el de comedia divertidísima. En su loca propuesta, las características del cine de esa zona de la India le favorecen: el juego de miradas muy gesticuladas con el primer plano, los gestos caricaturescos, las canciones que de vez en cuando te sorprenden… todo el pack, junto a la original idea de una pareja de chica y mosca luchando contra un obsesivo y ambicioso broker dan como resultado otra de las películas inolvidables de estas Nits. Así también lo vivió el público, que la colocó como la segunda mejor película del festival.

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Eega

Y aunque nos daban ya las tantas de la madrugada, aguantamos parte de la Nit Golfa para poder ver cómo de locos estaban los japoneses responsables de Rape Zombie: Lust of the Dead 2 (íd., 2013, Naoyuki Tomomatsu). Sólo pudimos ver la segunda, la tercera no la aguantamos. Y no porque no fuera interesante, sino porque antes de esta doble sesión nos atormentaron con una insufrible Alien Violator que espero poder olvidar lo más pronto posible. Risas levantó, pero risas de tortura. Qué demonios estamos viendo, qué diantres hacemos aquí. Incredulidad y demás sensaciones del porno gore sin sentido. De Rape Zombie, la sensación parecida, pero sin jugar con nuestros nervios. Como decía, sólo puedo reseñar la dos, de la tres puedo decir que los comentarios fueron mejores, que la tercera entrega era la mejor. Una pena, pero satisfechos con lo que vimos. No pudimos entender la manía que les tenían a los llamados otaku -denominación muy específica a unos nerds, que personalmente desconozco- pero sí entendimos el resto y lo disfrutamos. Locura generalizada, cromas terriblemente utilizados y porno gratuito. Sabíamos a lo que íbamos y nos lo daba. Bien por estos japoneses que se habrán divertido haciéndolo y habrán encontrado su público, además de llamar la atención a otros. Un hit para ver con tus amigos, sólo por curiosidad.

Lethal Hostage (íd., 2012, Cheng Er), fue la primera que vimos el domingo. Difícil para los que llevábamos ya toda la semana en el festival, por su propuesta pausada y reflexiva, que no dudo que en otras condiciones se podrá disfrutar más. Se le notaban las buenas intenciones, el mimo y el buen tacto por todos los lados. En este sentido, y si tenemos que acudir a nacionalidades para definir las películas, la más europea de todas las vistas. Dividida en cuatro capítulos, la estética del primero lleva directamente al recuerdo de un film reciente belga, Bullhead (Rundskop, 2011, Michael R. Roskam). La oscuridad del primero va evolucionando, del mismo modo que una historia que va dejando pistas y que con el uso de flashbacks crea un laberinto del que cuesta salir.

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Lethal Hostage

When a wolf falls in love with a sheep (íd., 2012, Hou Chi-Jan) devolvía al Festival ese toque romántico que había quedado olvidado desde el martes. La película coge las mejores influencias de este género y crea una historia que no sorprende, pero encanta. Una de las consecuencias entre los jóvenes de la llegada de las nuevas tecnologías a un continente como el asiático, ha sido la incomunicación que paradójicamente ha creado. Otras películas como Castaway on the moon (Kim-ssi-pyo-ryoo-gi, 2009, Lee Hae-Joon) también se acercaban a esta idea a través de una historia de amor. Hou Chi-Jan se mueve en parámetros parecidos, con no tanta inventiva a la hora de crear escenarios, pero sí a la hora de crear situaciones. El seguido de casualidades tan habitual de este género funciona de manera irresistible: aunque no quieras creer, lo harás. Es lo que le da la diferencia y le salva de la cualidad de vídeoclip en la que suelen caer las comedias románticas entre jóvenes.

La clausura la protagonizó un esperado y aplaudido Chow Yun-Fat que interpretaba a Cheng Daqi en The Last Tycoon (íd., 2012, Wong Jing). En primer lugar, queda fuera de toda duda que de entre las más de 30 películas propuestas por los programadores del Festival, esta debía ser la que lo cerrara: una gran producción, con algunos de los actores más destacados y una trama que lucha por dejar huella tanto en el cine como en la historia. El recurso de los gangsters para tratar temas elevados, para hacer un repaso al pasado del país que puede recordarnos a obras como Érase una vez en América (Once upon a time in America, 1984, Sergio Leone): el ascenso, los amores, la tragedia. Todo ello desarrollado con claras diferencias, puesto que no les separan sólo kilómetros, sino también 30 años. Pero para hacerse una idea, puede ser un buen referente. El problema para Wong Jing parece ser el de la presión de una gran producción. Consigue dejarnos algunas escenas memorables: un teatro que hace más pequeña la sala de cine de Tarantino en su cuento de la segunda guerra mundial o las coreografiadas escenas de batallas que, en combinación con un slowmotion que utiliza a menudo, dan cierta singularidad al film. Pero salvo eso, el film se mantiene en su corrección y no consigue darnos mucho más. Quizás el final, emocionante y apasionado, pero eso ya deberán verlo ustedes…

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The Last Tycoon

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Comentarios sobre este artículo

  1. […] de ese día sólo había visto cine comercial prototípico, justamente también aquí en las Nits, Eega (S.S. Rajamouli, 2012), también cine tegulu como BCN Knockout!,  una auténtica fiesta, […]

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