Wolf y Un toque de violencia

Solo somos ruido, nadie nos escucha… Por Laura del Moral

“La violence se donne toujours pour une contre-violence,

c’est-à-dire pour une riposte à la violence de l’autre”Jean-Paul Sartre, Critique de la raison dialectique (1960).

Wolf (Países Bajos, 2013).Director: Jim Taihuttu. Nuev@s Director@s.

Un toque de violencia (A touch of  Sin aka Tian zhu ding, China, 2013).Director: Jia Zhang Ke. Perlas.

wolf

Solo somos ruido, nadie nos escucha; solo somos sombras, nadie nos ve; solo somos carne, nadie se toma tiempo para sentirnos, con este horizonte tan real como devastador como no ser una especie de lobo primitivo y solitario como Majid (Marwan Kenzari) en Wolf que no se comunica, golpea; ama a una chica pero no sabe hacer que se quede a su lado, quiere a su familia pero nunca se lo ha demostrado. Parece imposible no sentirse prisionero en esas especie de cárceles construidas en los suburbios de las ciudades, tristes paneles grises ante los que no se respira ningún futuro, atrapado en ese lugar en el que vive cuando a cualquier parte que mire hay siempre la misma perspectiva: ninguna.

¿Y ante eso que queda?, la violencia como defensa, la violencia como ataque, la violencia como único medio. Es muy fácil preguntarse el por qué pero también es muy sencillo responderse: Cuando nadie te ha enseñado más recursos solo queda intentar sobrevivir.

wolf-2013

Una supervivencia acentuada por una excepcional potencia visual, física, turbadora y desgarradora, filmada en un refinado blanco y negro a través del cual acompañamos a Majid en su deseo de ser algo más que sus padres, de no condenarse a un horrible trabajo de 12 horas, sus oportunidades son escasas lo que le llevará a adoptar difíciles decisiones consiguiendo así un relato fascinante de lo que es una vida en los suburbios, mostrándonos conflictos generacionales, étnicos y culturales al mismo tiempo que nos sumerge en un absorbente thriller que llega a un fin tan abrupto como demoledor. Después de ver la película escuché diversos comentarios sobre ella que decían que acababa mostrando los mismos lugares comunes de siempre. Exacto, tienen razón, la historia de siempre, la única historia posible para los que no tienen otra.

¿Y si no hay otra historia? ¿Y si no hay nada?

¿Qué podría llegar a unirnos? ¿Cómo dejar de ser solo ruido?

Un toque de violencia

Un toque de violencia es pura literatura visual.

No solo por su aproximación a la estructura de muchas de las obras literarias chinas divididas en múltiples capítulos con diferentes historias sino por su trazado de esa China contemporánea que se asocia a un crecimiento económico y social en donde sin embargo se olvidan las enormes desigualdades que ello está generando.

Quizá no haya otra historia, quizá otra vez la historia de siempre.

A través de una narrativa que no cruza cada episodio sino que los enlaza de una forma lineal formando una  especie de tapiz panorámico donde se explora en los efectos de las malas condiciones laborales, la corrupción, la avaricia, el poder. Sin otorgar ninguna concesión a la forma de mostrar las escenas, se visualiza la muerte y la desolación. Personajes humillados, sin esperanza, sin motivación por la vida, sin salida.

Tal vez no haya nada más.

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Jia Zhangke realiza un juego complejo y al mismo tiempo sencillo cargado de simbolismos para mostrarnos su país, cuatro personas unidas por el desaliento, la monotonía, la injusticia y la falta de oportunidades, desbordadas por las circunstancias recurren a la violencia como forma de retomar esa integridad perdida, adoptando unas decisiones que de la forma que son presentadas parecen las únicas posibles, esa contra-violencia que es la réplica que les queda a los oprimidos. Nos muestra a los protagonistas y su contexto de una manera sobria, la complejidad viene en cómo se van revelando los acontecimientos, con un tratamiento maestro de los lugares y de los personajes se construye un relato de poesía decadente donde se remarca esa importante contradicción entre la soledad de las personas en un país con una enorme densidad de población. Posiblemente lo único que nos une es la adversidad.

Seguimos siendo solo ruido, ruido que dispara o ruido que cae, pero que nadie escucha.
Paneles grises sin futuro.

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Comentarios sobre este artículo

  1. […] en detrimento de la expansión exponencial de las metrópolis globales. Esto nos acercaría a Un toque de violencia (Tian zhu ding, 2013), el anterior trabajo del autor. En este caso, la reflexión sobre la China […]

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