Upstream Color

Intransigente belleza Por Arantxa Acosta

“Bajo un gobierno que encarcela injustamente a cualquiera, el hogar de un hombre honrado es la cárcel”Henry David Thoreau (del ensayo Desobediencia civil, 1848)

La vida como consecuencia de la muerte. Su ciclo y cómo conseguir romperlo para evolucionar.

Demostrar que no todo está escrito, el derecho al libre albedrío.

Amar la vida. La de los demás y la de uno mismo. Encontrar a tu alma gemela.

Superar la etiqueta, merecida o no, de “proscrito” que impone la sociedad actual.

Defenderse, en definitiva, de la presión del mundo civilizado. Seguir las reglas que marca la naturaleza. Derrocar un gobierno.

Desafiar a Dios.

Tras Primer (2004), una de las mejores películas sobre viajes en el tiempo que estoy convencida no se verá superada como mínimo en décadas, Shane Carruth vuelve después de presentarnos aquella delicia con un film cuya temática puede parecer a priori más fácil de comprender.

Nada más lejos de la realidad.

Upstream color cd

Upstream Color es un film complejo que no únicamente enlaza varias de las preguntas más antiguas que se plantea el ser humano desde que tiene uso de razón, sino que se atreve a hacer un paralelismo tan inteligente como revelador respecto a la forma en que los gobiernos “juegan” con nosotros, global e individualmente, con nuestro dinero y, por qué no, con nuestros sentimientos. Estamos, así, ante (como mínimo) una doble lectura de los sucesos que se presentan ante nosotros, y que por supuesto no tienen nada que ver tampoco con los fotogramas que nos muestra el director, guionista, jefe de fotografía, músico, montador y productor. Shane Carruth se consolida, con sólo dos films, como autor a seguir en nuevo siglo.

Divinidad, Naturaleza y política y sistemas judiciales se cruzan para que seamos cada uno de nosotros los que nos quedemos con el mejor planteamiento, si es que estamos dispuestos a escoger. La metáfora está presente absolutamente a lo largo de todo el metraje, calando poco a poco en nuestras mentes, traduciendo su significado. Es imposible quedarse con que se trata de una pareja que se enamora y rehace su vida tras haber sufrido los dos el ataque de un ladrón a través de obligarles a ingerir una droga que les somete a las órdenes de su raptor.

Aunque no voy a desvelar aquí ninguna teoría personal sobre la cinta de Carruth, ya que escribir más de lo necesario puede destrozar el darle un significado totalmente distinto a Upstream Color, argumentos y pistas varias para comprender la metáfora no nos faltan: tenemos el libro de Thoreau, Walden (1854); tenemos una droga que únicamente puede sintetizarse si se dispone de una especie de gusano concreto que se cría en una planta que da unas hermosas y exóticas flores azules; tenemos a varias personas que sabemos han sufrido algún tipo de trauma antes de verse abocadas a vivir en soledad (mucho ojo con el de la chica, Kris: cuando vuelve de su teórico secuestro, una vez ya ha despertado de la pesadilla y liberado del gusano que le recorría el cuerpo, entra corriendo a su habitación para coger el teléfono, y podemos ver en la mesilla de noche, durante no más de un segundo, una foto: ella sosteniendo a un bebé. Este fotograma es clave, en mi opinión,  para comprender frases y situaciones posteriores hasta el mismo final de la película); tenemos un extraño vínculo entre personas y cerdos, y a un misterioso hombre, criador y técnico de sonido, que la gente no puede ver durante gran parte del film hasta que Kris le mira, desafiante, tras descifrar y rebelarse en contra del “experimento”, por decirlo de alguna forma…

Upstream color 2

Si consideramos que este hombre es Dios, se nos abre un amplio abanico de posibilidades mucho más metafísicas (yo no puedo evitar pensar en Zeus en el Olimpo frente a los muñecos de barro que representan a los humanos en la mítica escena de Furia de TitanesClash of the Titans, Desmond Davis, 1981) que si le consideramos la representación del poder, política o judicial (y aquí, también, no nos es indiferente que Carruth incluso puede estar hablando del malsano poder de la burocracia en nuestros días, como si diera la razón a Terry Gilliam y su visionaria Brazil - 1985). Y, en cualquier caso, la película tendrá un sentido espectacular.

Con esto, se adivina que Upstream Color no nos lo pone fácil en un primer visionado.

Muchos detalles que no aparecen por casualidad (otra advertencia: la imagen de tres niños en la pantalla de un televisor; o la frase ¿no a lugar? de Kris, nerviosa, explicándole brevemente a su novio que le han prohibido ver a sus sobrinos), y muchos otros que seguro no hemos podido ni detectar, forman el rompecabezas final que es la película. Así que olvidémonos de una interpretación sencilla de lo ocurrido, porque os aseguro que no existe. Y por favor, no es tan solo una oda al amor.

Pero no todo lo destacable en Upstream Color es su enigmática historia. El discurso narrativo de Carruth es único, destacando el manejo del sonido y la iluminación creada para cada una de las bellísimas imágenes que conforman el film, tan hipnóticas como las de El árbol de la vida (The tree of life, Terrence Malick, 2011) pero que no pueden condicionarnos a pensar que las dos películas se asemejan. Porque, y lo escribo sin que me tiemble la mano, el laberinto de la historia que presenta Carruth es mucho más confuso e interesante que el de Malick.

Los encuadres están perfectamente estudiados para que se graben en nuestro subconsciente algunos elementos que serán clave para el film, no por ello sintiendo la necesidad de hacer zoom sobre algo en concreto, o que se sitúe en el centro de la imagen (vuelvo al ejemplo de la foto de Kris sosteniendo a un bebé). Incluso Carruth como actor es más que aceptable. Se nota entonces que los nueve años que ha tardado en volver a ponerse tras la cámara tienen sentido: era necesario que el conjunto fuese perfecto, no podía dejar ningún cabo suelto. Porque, aunque no lo parezca, la historia de Kris y su acompañante se nos presenta totalmente cerrada y argumentada.

TRAILER:

Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Email to someone

Comentarios sobre este artículo

  1. […] tendremos la ocasión de ver en primicia algunos films que posteriormente llegarán a la cartelera (Upstream color, Ain’t them bodies saint, Colegas de copa…), o bien descubrir otros con recorrido […]

  2. Ruben dice:

    Buena crítica de esta gran película.

  3. Ana.Zoo dice:

    Enorme crítica, mis felicitaciones a la autora, y comparto que dá pena que haya gente que se quede en la superficie del film, cuando es una gran metáfora principalmente que nos habla del poder político, de la crisis, probablemente podamos seguir hilando, no había pensado en la posibilidad de Dios en el personaje del criador de cerdos, quizá porque me centré en una rebelión de una ciudadana como germen de la rebelión ciudadana, pero este punto ya no lo tengo tan claro después de leer esta crítica y disfruto de poder dudarlo porque ciertamente hay datos para poder pensarlo, sin duda esta película es una gran alegoría que merece ser leída como tal.

  4. […] películas que aquí describiremos, además de Ain’t Them Bodies Saints (David Lowery, 2013) y Upstream Color (Shane Carruth, 2013) que también pudimos disfrutar en el Festival Americana, tienen un […]

  5. […] reflejado tras su pase reciente en el Americana Film Fest: En algún lugar sin ley (clausura), Upstream Color (vista también en Sitges) y The Kings of Summer, y daremos el pistoletazo de salida con la […]

  6. […]  Peter Greenaway y Goltzius & The Pelican Company o Neil Jordan y Byzantium, sin olvidarnos de Upstream color, la nueva película del director de Primer (2004), Shane Carruth, tras un prolongado silencio y del […]

  7. […]  y este año yo misma no creo que baje del Top 3 personal ni Enemy (Denis Villeneuve, 2013) ni Upstream Color (Shane Carruth, 2013) o Sólo los amantes sobreviven (Only Lovers Left Alive, Jim Jarmusch, […]

  8. […] tal, vamos a abrigarnos con esa idea, en esos destellos que nos han deslumbrado como El congreso o Upstream Color; que nos han permitido grandes alegrías en el reencuentro con nuestros directores de cabecera, […]

  9. […] David Lowery, 2013), que tanto nos evocaba a un Terrence Malick de antaño, com la bizarra y genial Upstream Color (Shane Carruth, 2013) o la divertida The Kings of Summer (Jordan Vogt-Roberts, […]

Comenta este artículo

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>