After the Fall (Things People Do)

La genética no lo es todo Por Arantxa Acosta

"Es genial comprobar que todavía tienes la capacidad de sorprenderte a ti mismo"American Beauty (Sam Mendes, 1999)

El argumento puede parecer más que sobado: un hombre pierde su trabajo y es incapaz de decírselo a su familia. Cuando las deudas están a punto de hacerle tomar una desesperada decisión, accidentalmente encuentra la forma de seguir adelante: robando a punta de pistola en gasolineras y grandes almacenes. Consciente de su error, el protagonista intentará enmendar sus actos… ¿lo conseguirá?

Pero muchas veces, ya sabemos, el cómo se muestra puede superar con creces el qué se nos dice. Y este es el caso de After the Fall (Things People Do), impactante ópera prima de Saar Klein.

Things People Do cd

 

Un magnífico Wes Bentley que demuestra no es sólo capaz de hacer de villano en superproducciones tan cuestionables como Los juegos del hambre (The hunger games, Gary Ross, 2012), elabora a un complejo Bill lleno de matices extraordinariamente definidos. Veremos al preocupado padre de familia, al bondadoso y empático hombre más preocupado por los demás que por sí mismo, al torpe personaje al que nunca le sale nada bien. Pero también al Bill que no sabe sobrellevar la carga de ser hijo de un policía corrupto. Al Bill que achaca a los genes su comportamiento, y que no quiere verlo reflejado en sus propios hijos. Al Bill que sentirá unos terribles remordimientos por los malvados actos que está realizando por primera vez en toda su vida.

Al Bill que siente vergüenza de lo que está haciendo, igual que nosotros al verle. ¿Podemos juzgarle?

After the Fall (Things People Do) nos presenta un guión inteligente que equilibra perfectamente drama, thriller e incluso humor (a veces absurdo, a veces negro), pero sobre todo un montaje espectacular (ya se nos anuncia que se trata del montador habitual de Terrence Malick) ayuda a que conectemos con el protagonista.

Además, el título escogido no deja tampoco de lado que nos cuestionemos si nosotros mismos seríamos capaces de actuar como él en sus mismas circunstancias. Y, seguramente la respuesta es sí.

Things People Do 2

Las imágenes se nos quedarán en el subconsciente para ser reflotadas más adelante al encontrarles un significado distinto al inicial. Ahí tenemos el perro que vagabundea en busca de comida mientras Bill preparara el desayuno antes de salir a su inexistente trabajo. Este mismo perro lo veremos después, en una situación que llegará para desestabilizar al espectador, recordándole que la película es algo más que seguir las aventuras del desdichado Bill: hay que vivirlas con él, sentir como él para entenderle. Igual que el perro… La culpa, sin ser en ese caso real, invade a Bill. Y a nosotros, nos trae a la mente un film , y un protagonista, como el de Paranoid Park (Gus Van Sant, 2007).

Imágenes del desierto, de la piscina sin sentido que tiene que mantener en su casa, y que es otra de las grandes protagonistas (es un claro símbolo del querer y no poder)… De los niños, que juegan felices ajenos a los problemas adultos. Todas ellas, conectadas, nos ayudan a comprender a Bill. Primerísimos planos de los protagonistas, situaciones de alegría o desesperación filmadas cámara en mano… Destellos de la maestría a la hora de rodar de Malick, sobre todo de sus dos últimos films estrenados (El árbol de la vidaThe tree of life, 2011 – y To the wonder – 2012), están muy presentes en la dirección de Klein, y sin embargo el resultado final no nos lo recuerda, quizá simplemente porque las escenas son mucho más que alegorías de una verdad absoluta: son la vida real del americano medio (o de cualquier nacionalidad, claro) que lucha por sobrevivir en el siglo XXI.

Por si fuera poco, el personaje de Bill se complementa con el de Frank, un policía separado, tan amargado con su nueva condición que ha dejado de preocuparse por su futuro. Frank se verá proyectado en Bill, al que conoce realizando un acto de bondad, como no podía ser menos, y se verá atraído por su candidez.

De este modo, el personaje del policía otorga al argumento el contrapunto de la imaginada balanza, la que estaremos sopesando durante las casi dos horas de metraje: si el bueno se convierte en malo, ¿el malo se puede convertir en bueno? O, más bien… ¿el que es bueno lo será siempre, y el que es malo acabará por mostrarlo, por poco que le guste o intente ocultárselo incluso a sí mismo? En definitiva, Klein utiliza a los dos personajes para hablarnos sobre el destino, y si estamos o no a su merced. La escena final, el segundo final, es una gran muestra de ello, del querer y no poder que se nos anuncia con la piscina de la casa de Bill… Porque la genética no lo es todo. ¿O sí?

Si la cinematografía y la selección de imágenes de la película nos podía recordar a Malick, la historia y evolución de Bill se nos antojará conocida, también. Y no es para menos: el policía que inicialmente no sabe está investigando a su nuevo (y único) mejor amigo; la mujer que incita le incita a no entregarse a la policía; el “volverse malo”, y excitarse con sus nuevas hazañas… mucho Breaking Bad en una historia que, de nuevo, no tiene por qué admitir comparaciones: sólo pensar en lo que llega a transmitirnos el encuadre, tan bello como melancólico, el de una furgoneta que acarrea la vida profesional de Bill (planta incluida), estacionada solitaria en un perdido aparcamiento, nos hace olvidar que la historia ya la hemos visto. Incluso algunos, vivido. Porque es tan real que se convierte en nuestra lucha personal.

Pero la historia de Bill dará un giro, que no por ser esperado le quitará mérito a la película. Y, no obstante, como ya avanzábamos, no se nos antoja, por varias razones, un final que pueda llegar a ser feliz en algún momento. El director dejará caer sobre nuestra conciencia el verdadero desenlace de la vida de Bill. Será, entonces, trabajo del espectador decidirlo, igual que el de nuestras propias vidas. En un mundo dominado por la injusticia, la avaricia y la desesperación de muchos que ven cómo no el sueño americano, sino una vida medianamente notable les es inalcanzable… ¿cómo queremos terminar?

TRAILER:

 

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