Demonstration

Protestando al viento Por Arantxa Acosta

"I'm a knight on a special quest"El rey pescador (The fisher king, Terry Gilliam, 1991)

En 2012, el pueblo español, harto de la crisis, los recortes y las mentiras, fue convocado por los sindicatos a dos huelgas generales. La primera de ellas, del 29 de Marzo, es la gran protagonista de este inusual documental de denuncia social en el que cine dentro del cine, pero sobre todo la danza, se convierten en protagonistas. Y es que si comparar una manifestación con un ballet ya puede sorprendernos, que se haga precisamente con el Don Quijote (música de Ludwig  Minkus) obliga al espectador a plantearse, continuamente, la siguiente pregunta: quiénes son los ingenuos, ¿los que luchan? ¿Los que defienden la normativa establecida? ¿Los que miran?

Nosotros, espectadores (Sancho Panza)

El documental se inicia con la presentación de Pere Cuadrado, defensor, desde su niñez tal y como él mismo proclama, de los derechos del pueblo hasta las últimas consecuencias. Tras esa “confesión” le vemos en lo que seguramente es su día a día: acampado en la plaza Catalunya de Barcelona, a la espera que empiece su particular jornada de protesta.

Él deja ya paso a lo que será el formato principal del documental: a ritmo de Don Quijote, la cámara hace un barrido por la gente que ha salido a sus balcones, seguramente comprometida, pero refugiada en el calor de su hogar; por los turistas, que fotografían o filman a esos manifestantes que se dedican a quemar contenedores o lanzar por los aires una bicicleta a modo de protesta; por la prensa, que se arriesga a acercarse al máximo posible a los altercados, refugiándose en la objetividad y libertad de comunicación; por las puertas de la Bolsa, y cómo éstas están siendo “mancilladas” por los grafiteros… para pasar al detalle de los policías que controlan los altercados y al helicóptero que, cual gran hermano, permite que ocurran, pero informa de la necesidad de refuerzos. Estas imágenes se irán sucediendo, unidas siempre con un sentido, como el compás marcado por la música compuesta para un ballet que no permite, en la mayoría de momentos, escuchar los sonidos de la acción real que ocurre en la calle. Quizá porque, gracias a esa música, nos damos cuenta de que, en realidad, da igual si se grita “el pueblo, unido, jamás será vencido”, “demonios, asesinos, capitalismo asesino” o, simplemente, se baila. El resultado será el mismo, lamentablemente. Eso sí, y esto es lo más importante, la unidad, en armonía, puede alcanzar los objetivos deseados.

Cada sonido por separado nunca tendrá la misma fuerza que si se convierten en acordes.

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El problema es, que en una manifestación de estas características, la armonía es ficticia. Como observadores nos damos cuenta de que algunos manifestantes actúan más en beneficio propio que para apoyar a la masa que ha saltado a la calle (un gran momento del documental lo encontramos cuando la chica que lleva la máscara de V de Vendetta – James McTeigue, 2005 – a modo de representante de los indignados, se convierte en el centro de atención, rodeada de “mirones” que la ayudan a regodearse en sus quince minutos de gloria quemando basura. No es casual que oigamos el pasaje del tercer acto del ballet, ‘Amor’, durante su actuación, sólo interrumpida para nosotros al dejarnos oír el sonido de la calle: el de un “mirón” que responde a su teléfono, algo mucho más importante que lo que está observando en ese momento). 

Poco a poco, la tristeza nos embarga. Cuantas más imágenes de destrozos se suceden, primeros planos de inocente mobiliario urbano siendo consumido por las llamas a lo largo de todo el día que dura la manifestación, más nos preguntamos si ésta es la única forma de rebelarse. Y, atendiendo a las palabras que pronuncia el propio protagonista, “esto no sirve de nada”. No obstante, gracias al DocsBarcelona, encontraremos otras vías, mucho más pacíficas y efectivas, en Everyday Rebellion (Arash T. Riahi, Arman T. Riahi, 2013).

Pero también son “mirones” en Demonstration los treinta y tres realizadores de este documental, y alguno de ellos nos enseña, claramente, que lo que se filma y se nos presenta a los espectadores, aunque sea inconscientemente, acaba siendo subjetivo. 

Pere Cuadrado se estira en pleno asfalto para incitar a los policías. ¿Hasta qué punto lo hubiese hecho si no le estuviesen filmando? Oímos la voz del cámara que le dice a su compañero: “Yo paso de grabar, le estamos provocando”. “¡Graba!”, es la respuesta. 

La exclusiva antes que una vida. Pero lo más impactante es, de nuevo en la sala de cine, escuchar a Pere diciendo que “La razón, es utopía”

Nosotros, manifestantes, y policías (Don Quijote de la Mancha)

Sancho Panza observa atónito la locura de su amo, y le intenta proteger, pero…

“Ladran, Sancho. Señal que cabalgamos”

A los veinte minutos el compás del documental es tan similar que empieza a mermar nuestro interés (del protagonista principal, sentado en una sala de cine viendo cómo ha quedado el montaje, a los manifestantes y alborotos, con la cámara situada a pie de calle, en edificios o farolas; estática o en movimiento, alrededor de personas, de objetos…), únicamente acrecentado en el momento en que las imágenes se sustituyen por un par de frases, blanco sobre negro de, El Quijote. Un cambio bienvenido e infrautilizado, pero que nos despierta del letargo. También revitaliza el corte que atiende a una autocrítica al documental, puesta en la boca de la manifestante de la huelga de noviembre de 2012, Ester Quintana, quien también está en la sala de cine con Pere, en un segundo plano. Ester evidenciará que las imágenes se corresponden exclusivamente a la huelga de marzo, así que no entiende cómo encaja su testimonio…

…y nosotros tampoco. Si el ejercicio para los alumnos es mostrar la evolución y diversas lecturas de un día significativo en la vida de los españoles, su presencia distorsiona el mensaje. Si se trata de una denuncia al abuso de poder de los organismos gubernamentales, tampoco queda claro, ya que la mayoría de imágenes que veremos se nos antojan más en contra de los manifestantes que de la policía. En caso contrario, ¿por qué se han limitado a montar las acciones de los violentos, dejando una mínima alusión a la cabeza de la manifestación, por ejemplo? Finalmente, podemos encontrar una explicación, rebuscada, en las imágenes de la fábrica de ojos de cristal… 

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Eso sí, el efecto flashforward con la cámara rápida girando alrededor de la estancia es interesante, llevándonos al momento en que Ester es acompañada al coche policial tras su incidente.

Demonstration es en global un buen ejercicio que nos permite ponernos en el lado de la acción, pero también reflexionar como sujetos pasivos a ella. Qué haríamos, qué cambiaríamos, qué denunciaríamos.

Porque ni todos los manifestantes tienen bondadosos objetivos para el pueblo que han salido a defender, ni todos los policías quieren descargar su rabia contra ellos. 

Don Quijote lucha contra gigantes que, en realidad, son molinos de viento. 

Y al final nos damos cuenta de que el verdadero protagonista para estos treinta y tres estudiantes ha sido mostrado varias veces, pero se ha camuflado perfectamente para un Don Quijote que, al compás del tercer acto final, el ‘Spanish Dance’,  esta vez no ha confundido al títere con un soldado enemigo: los basureros recogen, los limpiacristales se empeñan de dejar las puertas como los chorros del oro. Y los trabajadores de la bolsa entran a primera hora, sin mirar a su alrededor, para iniciar la jornada laboral.

 

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Comentarios sobre este artículo

  1. […] Demonstration (Victor Kossakovsk con estudiantes, 2013), a ritmo de ballet, nos deja el mal sabor de boca de asistir a una revuelta violenta, sin resultados tangibles y, lamentablemente, sin sentido. Allá nos dimos cuenta de que debe haber otras soluciones, otras ideas que permitan que, como ciudadanos, seamos escuchados sin necesidad de provocar confrontaciones directas. Porque cuanto más desesperados estemos, menos estrategia aplicaremos para llegar a nuestro objetivo. Y sin estrategia, la violencia parece la única vía. Y la violencia, a lo único que nos lleva, es al radicalismo, y, por ende, a la devastación de los ideales por parte del grupo al que nos enfrentamos, comúnmente mucho más poderoso organizativamente que nosotros. […]

  2. […] tras el visionado de Demonstration (Victor Kossakovsky y estudiantes, 2013) nos queda la sensación de que el documental apunta a la […]

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