El domador de peces y Joanna

Que nos recuerden Por Arantxa Acosta

"Remember, fear is our best weapon"
Rebelión a bordo (Mutiny in The Bounty,Lewis Milestone, 1962)

El domador de peces. Directores: Roger Gómez, Dani Resines. España, 2013

Joanna. Directora: Aneta Kopacz. Polonia, 2013

Quién no quiere pensar que su vida ha servido para alguna cosa, que pasar por el mundo debe tener un significado. Algunos lo pensamos por egocentrismo puro, porque es importante dejar huella. Otros, porque sienten que no pueden irse sin dejar cabos sueltos. Pero, al final, el ser recordados, a nosotros mismos no nos traerá ningún tipo de beneficio. Lo que sí podemos hacer es, por supuesto, ayudar a que nuestra ausencia sea un poco más llevadera para los que dejamos atrás.

El programa doble El domador de peces y Joanna trata precisamente de eso, del último gesto altruista para con nuestros amigos y familiares.

El domador de peces es un curioso corto documental que ficciona imágenes del pasado para explicar la historia de Franciscu, el marinero que consiguió domar una carpa.

El guión se centra en la lectura de la carta que éste le deja enviada a su mejor amigo, compañero de batallas, justo antes de morir. Sus palabras, voz en off del que las lee, sobrevuelan las imágenes como una presencia que se niega a pasar al olvido, como si supiese, además, que su amigo se siente, o sentirá pronto, como él: solo.

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El domador de peces

El color y la textura del film, con el intercalado del material real filmado por el fallecido con una cámara doméstica e incluso imágenes del NO-DO con las rodadas específicamente para el documental, nos trasladan a los años dorados de la vida de estos dos marineros. El equilibrio entre pasado y presente conforma una ventana a la añoranza, arrastrando a un espectador que se emociona por momentos. Y es que al corto no le falta comicidad ni le sobra ternura, por lo que que Juanita hubiese aprendido a beber de un porrón (cosa no desdeñable, por supuesto) es sólo la excusa para conocer la amargura de un hombre que tuvo que rellenar como fuese el dolor que le dejó el no poder volver al mar por culpa de una enfermedad. Así que las curiosas imágenes de la carpa conectan con un sentimiento de soledad tan grande como comprensible, y ayudan a pensar el por qué el buen marinero decidió, al menos, explotar su popularidad. Sentirse querido cuando ya no se puede continuar siendo un solitario lobo de mar.

En el polo radicalmente opuesto encontramos Joanna, centrado en los últimos meses de vida de la protagonista.

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Joanna

El enfoque de Joanna es acertado: alejándose del frívolo sentimentalismo en el que fácilmente podría haberse caído, la directora respeta completamente la intimidad de la protagonista y su familia, incluso alejando la cámara, filmando desde el exterior de la casa, de la cabaña… evitando al máximo la influencia del rodaje en las palabras y acciones de sus protagonistas.

De hecho, la propia directora comentó durante el coloquio que el acuerdo era que si Joanna se cansaba, no se finalizaba la película, sin más problema. El material que se tiene, partes de él muy potentes en cuanto a contenido, es entonces de sumo valor (y más cuando, simplemente, no hay un guión establecido y no se sabe qué vas a obtener durante el día de rodaje). El avance de la historia, como la vida, es completamente improvisada.

Como no podía ser de otra forma, el peso del documental lo lleva la enferma, pero hay que destacar que lo mejor que ha sabido potenciar la realizadora es la relación madre-hijo, sobre todo porque el niño rezuma una madurez poco usual a estas edades. En los momentos que comparten ellos dos solos, aquí sí con la cámara tan cerca como es posible para captar el potente vínculo que les une, se aprecia el esfuerzo de la madre en apartar la enfermedad entre ellos, y que acaba por abocar siempre con su marido. A colación, destacar la decisión de centrar el documental en el núcleo duro familiar, seguramente porque la propia enferma no ha querido involucrar a más personas. No es que se nos parezca erróneo ni mucho menos, pero sí es verdad que este aislamiento perjudica a la historia, restando valor a la realidad que quiere transmitir, al parecernos se nos guía demasiado en un aspecto concreto de la enfermedad de Joanna (¿regodeándose involuntariamente en demasía?). Esto, sumado a que el montaje de las escenas va claramente adelante y atrás en el tiempo, acaba haciendo restar nuestro interés.

TRAILER: El domador de peces

 

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Comentarios sobre este artículo

  1. […] se le abre por delante, tan diferente a la anterior. Y, al contrario de lo que ya comentábamos en Joanna (Aneta Kopacz, 2013), la interacción con familiares, amigos y desconocidos es básica en la […]

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