Ekpyrosis, My name is Salt y Nepal Forever

Por Jose Cabello

Ekpyrosis. Director: Nikolas Klement. Argentina, 2013.

My Name is Salt. Director: Farida Pacha. Suiza, 2013.

Nepal Forever (Nepal foreva). Director: Alena Polunina. Rusia, 2013.

La introspección a una miscelánea de comunidades constituye otra de las constantes recogidas por la Sección Oficial de Documenta Madrid 2014. La Pampa argentina, la India y Nepal, ubicaciones retratadas en Ekpyrosis, My name is Salt y Nepal Forever, respectivamente, componen una especie de terna reflexiva sobre las diversas congregaciones asentadas en lugares abandonados. Espacios donde el ser humano decidió levantar campamento a pesar de lo inhóspito de la zona, ignorando la escasez de recursos naturales y adaptándose a las extremas condiciones climatológicas.

El nacimiento de los menonitas se enmarca bajo las turbulentas Reformas acaecidas en Alemania durante el siglo XVI. La Reforma originó la desmembración de la Iglesia Católica engendrando a su vez otras congregaciones religiosas. Los menonitas fueron una rama escindida del antiguo árbol inmutable de la Iglesia Católica. El paso del tiempo, las revueltas y los continuos enfrentamientos en Alemania, obligaron a los menonitas a enrolarse en los continuos flujos migratorios con destino Europa del Este, concretamente afincándose en Ucrania. De nuevo, tras un periodo de disfrute de privilegios, las persecuciones regresaron y obligaron a viajar hasta el continente americano a muchos de ellos, estableciendo nuevas colonias. La desventura menonita, comenzada en Alemania, termina en América del Sur. Ekpyrosis obvia toda la contextualización histórica del pueblo para hacer acopio únicamente del desarrollo de la vida cotidiana de una aldea menonita situada en la Pampa argentina.

 Ekpyrosis

Ekpyrosis

La Diáspora podría entenderse como elemento fundador de un paralelismo entre el drama del pueblo judío y el menonita. La huída forzosa, no es el único nexo común. Ekpyrosis registra una civilización aislada, practicante de un estilo de vida rural y humilde, pero sin quedar ligada a ningún rastro de pobreza, pues los menonitas poseen una rica industria del metal que abastece a todos los municipios de los alrededores. Al igual que los primeros judíos, los menonitas quedan dibujados como los otros usureros repudiados, endogámicos y nada ostentosos. Abandonando las impresiones compartidas con otros clanes, y centrando el interés en Ekpyrosis, su exiguo metraje, apenas sesenta y siete minutos, basta para contener un diario fílmico de los quehaceres menonitas. El documental relega las actividades lúdicas para evidenciar como su jornada laboral supone el único objeto de su existencia, engullendo así cualquier tentativa de dedicar tiempo a la creación personal.

La simbiosis concebida a través del montaje, el sonido y la pigmentación ligeramente azulada de muchas tomas, propone un viaje sensorial similar a los creados por la truca de Val del Omar. Nikolas Klement consigue proyectar en la butaca el mismo hastío y abatimiento de los personajes de la pantalla, la traslación del aburrimiento vital simula vivir siempre el mismo día para recrear el hartazgo propio de repetir hasta la saciedad las mismas tareas. La palabra Ekpirosis era utilizada por el estoicismo para definir el periodo donde tuvo lugar la destrucción del universo causada por la propagación de un gran incendio. La reinterpretación del lenguaje con el paso del tiempo propone otra acepción a la palabra “estoico” más cercana al sinónimo de impasible o sereno, alejada de su raíz filosófica. Quizás sea éste el motivo por el que el director decidió bautizar así al proyecto y poner nombre a la actitud compartida en la aldea.

Ekpyrosis 2

Ekpyrosis

Casi al otro lado del globo, en India, My Name is Salt, ganadora del Primer Premio del Jurado, cambia de latitud pero mantiene el discurso anclado a otro páramo desolado y habitado por el Hombre. Concretando aún más, el emplazamiento no llega a ser ocupado durante todo el año, solo ocho meses, explotándose como campo de cultivo de sal. My Name is Salt deslumbra por sus vastas panorámicas donde el desierto queda sin delinear en el infinito, no existe un límite capaz de ser registrado por la cámara aplastando así, en la inmensidad, a las familias desplazadas desde distintos puntos del país con el fin de hacer negocio con la sal.

Tres generaciones de una misma familia labran la tierra para extraer la sal en el interior del desierto. El proceso de extracción va contrarreloj con el fin de evitar las lluvias del monzón que destruirán la cosecha. Lo metódico del proceso contrapone lo sistemático del padre de familia con el objetivo final de domesticar lo salvaje de la extensión arenosa. A lo largo de todo el metraje documental, coexisten los símbolos de persistencia por amaestrar a la naturaleza. Con la llegada a las tierras, se desempolva las herramientas de trabajo del año pasado enterradas bajo la arena, utilizando el desierto como almacén. La dedicación exclusiva al trabajo, como ocurría en Ekpyrosis, constituye la insignia familiar. Sin embargo, el ansia de la directora por mostrar la realidad despojada de cualquier capa de artificio, sume a los personajes de My Name Is Salt en una incómoda escenificación ante una cámara notablemente presente, capaz de saludar al espectador y, al mismo tiempo, convertir en inquilinos a los anfitriones del desierto.

 My name is Salt

 My Name Is Salt

El tercer lienzo de la reclusión lo pone Nepal Forever. Esta vez, sin embargo, el aislamiento no viene provocado por connotaciones derivadas de los parajes exóticos o despoblados donde residen los protagonistas de las historias, como en Ekpyrosis o My Name is Salt. La distancia a explicar en Nepal Forever es la existente entre dos políticos comunistas residentes en San Petersburgo y el pueblo nepalí que visitan con el fin de extender su influencia más allá de Rusia. La falta de contacto con la realidad propicia el aislamiento, fundado a la vez tras el despegue de la clase política con el pueblo, algo muy en boga, configurando así el pretexto para seguir la pista a ambos especímenes políticos. La ineficacia de los dos líderes alude a la inglesa In the Loop (Armando Iannucci, 2009), previo cambio del humor anglosajón por otro de estándares menos habituales para Occidente, elaborando un producto encapsulado en sí mismo. Pero no todas las bromas resultan inaccesibles; a ratos, funciona como una variante del humor de un Kusturica más tosco. Lo hilarante de Nepal Forever se materializa cuando lo real bordea lo ficticio estableciendo situaciones casi increíbles en la trama y haciendo surgir, entonces, lo cómico.

Nepal Forever

Nepal Forever

En el documental, los métodos de divulgación de propaganda política comunista hacen apología de la idiosincrasia de Stalin o Putin, anegando continuamente los propósitos de los dirigentes políticos en Nepal. También desatienden los problemas reales de un país extremadamente pobre, sólo se limitan a evangelizar con el enaltecimiento del comunismo a sus ciudadanos. Los actos estúpidos de estos concejales rusos autoconvencidos de poseer talante y carisma, quedan cerca a los de otros líderes políticos más conocidos como Sara Palin, cuando totalmente convencida afirmó que desde su casa del Estado de Alaska podía ver Rusia; Berlusconi al afirmar que los campos de concentración eran una invención de los alemanes; o Ana Botella y su intento de explicar la teoría de Darwin homosexualizada haciendo malabares de palabras con unas famosas manzanas.

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