Roxanne

Consecuencias Por Arantxa Acosta

¿Cuánto tiempo debe pasar para que se mire atrás sin rencor? ¿Años? ¿Décadas?

¿Qué debe hacer un pueblo para sobrevivir a sus propios recuerdos… enterrarlos o enfrentarse a ellos?

Al igual que en una guerra, el miedo, o mejor dicho, las consecuencias de vivir reprimidos, no desaparecen de raíz una vez se acaba derrocando al dictador. Descubrir que estabas fichado por el servicio secreto, que se anotaban todos tus movimientos, que personas de su entorno íntimo informaban de tus actividades… cuando a lo mejor tú lo único que querías en aquella época, con veintipocos, era salir, ir a conciertos y divertirte a costa de cualquier cosa.

Si algo destaca en Roxanne es que muestra cómo se enfrentan ahora a un avergonzaste pasado esas generaciones que vivieron en plena adolescencia y juventud los últimos años del régimen comunista: con naturalidad.

De esta forma, el film introduce actividades que con toda seguridad a otros nos parecen ciencia ficción, entremezclándolas con el día a día de sus protagonistas y demostrándonos lo interiorizada que se tiene la época comunista. Y que para esas generaciones se ha convertido en algo tan común como pedir prestado un libro en la biblioteca el solicitar información de los archivos confidenciales del régimen: bajo la simple petición a través de un formulario, y, eso sí, esperando a que el mecanismo burocrático extralimite la paciencia de cualquiera, se puede buscar dentro del archivo personal de la época quién informó sobre nuestras actividades. Roxanne no rezuma resentimiento, sino aceptación. No es cuestión de seguirse revelando, sino de no renunciar al pasado.

| makma.net

Será así, interesándose por lo que sabían de él mismo, como Tavi, el protagonista de Roxanne, se enterará de que posiblemente es padre del hijo mayor de una de sus mejores amigas de juventud. La famosa Roxana. A partir de aquí, el nuevo padre, que con su actual pareja aún no ha conseguido serlo, se obsesionará con el niño, tensando la relación entre el propio adolescente y sus padres.

Quizá sea esto lo que ha gustado del film, que el régimen se presente como contexto, como una verdad que no debe ocultarse de la realidad actual de Rumania. Aún hablando del tema, el director no ha querido concentrarse en descubrirnos, al menos de primera mano, el dolor de los que vivieron de lleno el comunismo y la terrible – ¿y necesaria? – forma con el que el régimen tuvo que ser abandonado. De esta forma, la búsqueda de información en el fichero, el descubrir el pasado de unos y otros, se integra perfectamente con la historia que quiere desarrollarse, mucho menos interesante: para plantear la tragedia de un padre, de una familia, al tener que lidiar con los errores del pasado. Un pasado sentimental que ha querido enterrarse igual que el pasado político del país. Se hace hincapié también en la naturaleza humana (el innato sentimiento de protección), en la necesidad de madurar, incluso en el uso de las redes sociales… aspectos que hacen entretenido el relato, sin más, avanzando de forma más que previsible y queriendo sorprender a un espectador que ha adivinado desde el inicio qué va a ocurrir. Una historia floja cuyo valor recae más en su excusa.

TRAILER:

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