Dhoom 3, BCN Knockout! y Lootera

India Por Manu Argüelles

Dhoom 3 (Dhoom 3: Back in Action). Director: Vijay Krishna Acharya. India, 2013.

BCN Knockout! (Iddarammayilatho aka With Two Girls). Director: Puri Jagannadh. India, 2013.

Lootera. Director: Vikramaditya Motwane. India, 2013.

El sábado aterrizábamos en la India, y de qué manera. Nos esperaban tres largometrajes que podrían catalogarse de forma rápida bajo la etiqueta de “bollywood”. Por supuesto, el experto añadirá todas las precisiones que sean convenientes, pero el profano y el espectador medio por mucho esfuerzo que éste quiera aplicar a su voluntad pedagógica, acabará quedándose en ese término. Porque, a diferencia de otras cinematografías, la India sigue siendo una producción inhóspita y desconocida, al menos en nuestro territorio. Dicho esto, ubiquemos correctamente. El término bollywood guarda relación con el cine popular para toda la familia originario de la industria afincada en Bombay y hablado en hindi, la lengua oficial del gobierno, aunque el país aglutina un crisol de dialectos. También se le denomina como cine mesala por su variedad de ingredientes (romance, comedia, acción, musical, etc.) y es el que más facilmente traspasa fronteras, especialmente por los focos de emigración residentes en otros países como Inglaterra o Estados Unidos. En ese sentido, Dhoom 3 sería un bollywood paradigmático. Una superproducción de acción con gran éxito en su país y que quiso rodarse en 3D, aunque finalmente fue acondicionado para salas Imax. En cambio, BCN Knockout! es cine proveniente de Tolywood, la otra gran idustria aficanda en el sureste y hablado en Tagulu, el dialecto más importante del país. También imita la fórmula de cine mesala, pero cuenta con un presupuesto mucho más reducido y es mucho más despreocupado en cuanto a factura o cohesión argumental. Mientras que uno se mira cara a cara con los grandes productos de Hollywood, el otro recuerda al desprejuicio de la serie B o el cine exploit. Por último, Lootera, aunque hablado en hindi, se aleja del cine comercial dominante y se asienta en el melodrama fotellinesco, donde los imprescindibles números musicales con coreografías esplendorosas son sustituidos por canciones melódicas que puntúan la acción pero que no son incorporadas dentro de la diegésis fílmica. Son secuencias que más que videoclips parecen canciones de karaoke con el típico acompañamiento visual almibarado y cursi. Cine con olor a naftalina y que denota con más énfasis su carácter autóctono, dado que Dhoom 3 como BCN Knockout! dejan traslucir de forma más envidente sus influencias occidentales en lo que respecta a su confección. Además, ambas se ubican fuera de la India, con lo que dejan más claro que están pensando más allá de sus fronteras, sin bien en el mercado local Dhoom 3 aplica la estrategia de ofrecer una película de Hollywood creada allí, dado que se filma mayoritariamente en Chicago, similar maniobra que aplica en nuestro país Juan Antonio Bayona o Alejandro Aménabar. En el caso de BCN Knockout! supone aportar un escenario exótico como aliciente, entendiendo que para ellos Europa (Barcelona como parte de, más que la ciudad en sí) funciona en su imaginario como para nosotros puede funcionar la India.

Yo les confieso que si bien había visto cine indio, antes de ese día sólo había accedido a cine comercial prototípico, justamente aquí en las Nits, en la edición anterior con Eega (S.S. Rajamouli, 2012), también cine tegulu como BCN Knockout!,  una auténtica fiesta, divertidísima y apoteósica. Pensábamos que sería imposible superarla, pero nos equivocábamos. El recambio para este año, Dhoom 3, un abultado largometraje que luce con todo lujo de medios y que ofreció unas dosis altísimas de entretenimiento. Presumíamos que enfrentarnos a una tercera parte de una franquicia sin haber visto las dos anteriores no supondría escollo alguno para el seguimiento del film. Y efectivamente, la película funciona de forma autónoma y hay que decir que no tiene nada que envidiar a grandes películas hollywoodienses de un Michael Bay, por ejemplo, porque la cinta luce con la misma magnificencia de los blockbusters norteamericanos.

Dhoom 3

Dhoom 3

La trilogía de Dhoom, aunque cada película se compone con un argumento diferente, mantiene su nexo a través de la buddy movie, ya que la pareja de policías protagonistas repite en cada largometraje, haciendo frente a acciones delictivas de bandas de ladrones. Las complejas y artificiosas secuencias de acción se articulan en torno a persecuciones automovilísticas, donde las motos tienen su destacado lugar protagonista como medio de locomoción, para jugar sin pudor con los enfrentamientos como si posmodernos e irreales torneos medievales se tratase, sustituyendo los caballos y las lanzas por motos y tubos de cartón. La pareja de guardianes de la ley se compone del actioner, serio, adusto y perseverante, al que le acompaña el contrapunto cómico con un personaje payasete y más interesado por las chicas que por dar caza al criminal. En Dhoom 3 se desplazan a Chicago para tratar de atrapar a un ladrón que está desvalijando los principales bancos de la ciudad. Personaje que incorpora en su arsenal tecnológico un sinfín de artilugios y gadgets que harían la envidia de un James Bond encocado, trayendo al film las transformaciones automovólisticas de unos Transformers, con lo que se incorporan al film los cachivaches tecnológicos de las películas de espionaje, para aportar espectacularidad y jugar con el efecto sorpresa en el espectador que no se espera, por ejemplo, que la motocicleta se convierta en una lancha motora para júbilo del público enfebrecido ante tal exhibición. Porque si algo tiene Dhoom 3 frente a sus homólogos norteamericanos es que lleva al extremo el más allá todavía. Es todo tan pero tan desmesurado, incorporando en su mecanismo de la exageración un pronuciado gesto autoconsciente de la parodia, que sólo puede provocar el entusiasmo y el júbilo del espectador, que no deja de asombrarse ante las mil y una rupturas de las leyes de la gravedad. Las secuencias acaban pareciendo puras cinemáticas introductorias de videojuegos, con su inflada espectacularidad, el abuso a conciencia de la cámara ralentizada y su absoluto delirio. Aquí con la suspensión de la incredulidad de Coleridge nos quedaríamos escasos. Y no lo decimos con ánimo peyorativo, ya que el cine escapista en su sofisticación y virtuosismo ha llegado a unas cotas que sólo nos queda como único disfrute cuando se apuesta por agudizar la paradoja máxima del fotorrealismo digital: hacer verosímil lo imposible hasta tal punto que el cine narrativo como tal acaba asesinado en la hegemonía de la imagen de síntesis. Y si hay que matarlo que se haga sin contemplaciones. Lo que siempre se suele tildar como negativo del cine de atracciones en el bollywood es elevado a su máxima potencia y es en ese pico máximo donde el público vuelve a reaccionar. Porque aquí no estamos en la imaginación del desastre de Sontag, ese yugo que lleva siempre consigo el cine de superhéroes contemporáneo. La épica no es la de la destrucción sino la del júbilo, la del puro goce.

Dhoom 3 cd 2

Dhoom 3

Porque nuestro saqueador está arruinando a los auténticos villanos de nuestra sociedad, los banqueros, como venganza por haber sido los causantes de la muerte de su padre, al que le negaron la financiación de su circo indio, lugar que servirá para que la película exhiba su catálogo (excelente) de números musicales coreografiados como si fuesen números del Cirque du soleil. Escenario para que entre en acción la heroína, una estrella en su país, porque el star system tiene una importancia capital dentro del engranaje de Bollywood. Y dado que se trata de una no residente, se le permite escapar del rol tradicional al que suelen quedar confinadas las mujeres en las ficciones comerciales indias. Aunque si exhibe un deslumbrante talento para el baile y la acrobacia, no consigue zafarse de su rol como mujer florero, aparantemente autónoma e independiente pero que funciona como fuente de conflicto entre los protagonistas. Por lo que acaba ocupando el acostumbrado lugar secundario en las películas tradicionales de acción, ya que su función es la de ser la chica de la que se enamorará el protagonista. A partir de aquí se abandona la acción trepidante y adrenalítica para derivar hacia una parte más sentimental y romántica y donde la película se aletarga, justamente cuando busca una narrativa que había sido desintegrada.

Dhoom 3 cd

Dhoom 3

Metrajes hiperbólicos como santo y seña donde Dhoom 3 funciona de forma inversa a Lootera, la cual prefiere empezar con una plomiza parte acaramelada para luego derivar a un tramo de huída desesperada, recordando a aquel cine de gangsters de los años 30 y 40, donde la mujer ocupa uno de los roles clásicos dentro de la cinematografía india; dado que no es esposa ni madre sólo le queda ser mártir. Atención al lirismo con el que se carga el desenlace, de una cursilería sonrojante a través de la figura machacona de utilizar un árbol como metáfora.

Porque la intermisssion que se mantiene en todas las cintas indias, sesga la estructura de los dos largometrajes. La primera parte de Dhoom 3  es como la secuencia de acción inicial de Matrix Reloaded (Andy Wachowski, Lana Wachowski, 2003), con Trinity en moto, elevada a su enésima potencia. Y a eso multipliquen por 1000 las virguerías de Tom Cruise a bordo de su ciclomotor en Misión imposible 2 (Mission: Impossible 2, John Woo, 2000) y ya se pueden hacer una idea, una primera mitad de acción non-stop para que después se desarrollen los conflictos emocionales de los personajes y entre en juego la parte más melodramática. Momento para que, atención spoiler, aunque poco importa en una película de estas características, el actor principal exhiba sus capacidades actorales. Porque el ladrón en realidad no es uno sino dos. Como el tramposo Nolan de El truco final (The Prestige, Christopher Nolan, 2006), (ellos en su espectáculo también juegan con la magia) pero con mucha más gracia. Porque con este juego del doble y de los gemelos entenderemos mejor por qué conseguía escaparse de todas las persecuciones. No hacía falta,  aunque resulta reseñable comprobar cómo se saquea sin ningún tipo de complejo a una película como Inseparables (Dead Ringers, David Cronenberg, 1988), mientras uno de los hermanos, el fuerte, es el que aparece públicamente y el débil (una mezcla de Forrest Gump y Jerry Lewis), permanece oculto…hasta que se enamora.

Si tenemos en cuenta el férreo comité de censura de la India, primo hermano del de China, también es un recurso muy efectivo para preservar el tono de enseñanza moral que siempre debe anidar en el cine comercial indio. Porque el ladrón convertido en una especie de Robin Hood atenta contra las leyes del orden, las corrompe y encima eso se positiviza. Al desdoblarlo, al hermano fuerte se le describe como un ser patológico obsesionado con la venganza, atrapado en los ciclos del deseo y de la codicia como símbolo de los peligros de la ciudad, mientras el débil, figura fantasma y que no pertenece a la urbe, se queda con la inocencia y, por tanto, el idóneo para enamorarse de la estrella femenina y así conmover más a la audiencia. De esta manera se preserva el imperativo que debe regir en el cine para todos los públicos y se le saca rendimiento narrativo para dar algo más de cuerpo al relato.

 Dhoom 3 cd 3

 Dhoom 3

BCN Knockout!, en cambio, las convenciones y los asuntos narrativos del cine comercial  se la traen al pairo. Y si ya habíamos llegado a altas cotas de alucinación nos esperaba el absoluto desparrame, la psicotronía y la carcajada ruidosa con una película absolutamente inenarrable y alocada, escrita por un mono borracho y además celebrada con entusiasmo y algabaría. Si les explico que en una secuencia en un hospital de Barcelona aparecen de la nada unos ninjas que atacan al protagonista, pues comprenderán que de poco sirva que les haga mención a su argumento. El no dar crédito es quedarse cortos. Y si a eso le suman unos diálogos picantes dignos del mejor Ozores (la censura no permite explicitud sexual pero sí la insinuación y aquí no se cortan ni un pelo), la diversión está garantizada. Una Barcelona de postal con ¡¡¡ bosques de bambús !!!! y escenarios sacados de vete a saber dónde, hacen que la prefiramos a Vicky Cristina Barcelona (Woody Allen, 2008), como película propagandística de la ciudad, también de Hospitalet de Llobregat que aparecen sus calles como si fuese Barcelona. Y encima hay un ¿homenaje? a Vertigo (Alfred Hitchcock, 1958), toma ya, claro que sí. Por cierto, resultaba muy entrañable ver en las secuencias a los típicos abueletes que miran obras, en este caso super entretenidos viendo como estos indios despendolados filmaban sus secuencias de acción en plena calle de Barcelona, ojo, bien trabajadas al igual que sus números musicales, otra cosa es cómo se distribuyesen o bajo qué pretexto (ninguno).  Yo que echaba de menos estos momentos de jolgorio en Sitges, festival que ha perdido esa capacidad de antaño, ya no tenemos que preocuparnos. Podemos tenerlos con las Nits. Qué fiesta, qué diversión. Porque como decía mi amigo en twitter:

bcnknock

 BCN Knockout!

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