Al filo del mañana

El tiempo del héroe Por Manu Argüelles

Tras haber asistido al pase del pre-estreno de Al filo del mañana dentro del Nocturna, enseguida se me plantearon tres posibles vías desde las que puede abordarse el largometraje y que además no son excluyentes entre sí sino que forman parte del mismo sistema interpretativo. Una perspectiva quedaría regida por considerarla como una película de autor. No pienso en Doug Liman, no. Pienso que la teoría del cine con firma y con sello personal puede ser extensible a un actor como Tom Cruise, quién tiene fama de ejercer un férreo control en los trabajos que participa, ya sea desde la misma producción o desde una distinguible marca reconocible en cada película que participa. Bajo ese marco no considero descabellado contemplar que Oblivion contenía dentro de su armazón temático un exorcismo en clave de ficción de su turbulento divorcio con Katie Holmes, el cual explotó justamente cuando él estaba inmerso en el rodaje. En ese sentido, si fuese el caso, que seguro que no lo es, creo que Al filo del mañana podría suponer un buen broche para finalizar su ciclo heroico, donde ha asentado su carrera en los últimos tiempos. Como el Ethan Hunt de Misión imposible: Protocolo Fantasma (Mission Impossible: Ghost Protocol, Brad Bird, 2011) su personaje empieza superado por una situación que se escapa a su control. A medida que avanzan los largometrajes poco a poco va adueñándose de las adversas circunstancias que le sobrepasan, las va remontando, pero su Cage tiene un recorrido muy diferente al de Ethan Hunt. Su espía, ya consolidado con cuatro entregas, se caracteriza por una habilidad y una inteligencia que le dotan como personaje heroico ya desde su génesis, algo que es compartido en los mismos términos con sus protagonistas de Jack Reacher (Christopher McQuarrie, 2012) y Oblivion, films en los que él -el primero desde el marco del individualista a la sombra del thriller de los años 70 y el segundo desde el marco distópico de la ciencia ficción- se encarga de desvelar lo que está oculto bajo las apariencias. En los cuatro casos siempre está forzado a actuar, como es preceptivo en la épica.

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Cage en cambio es un cobarde, no es alguien dotado sino que debe adquirir y agudizar su ingenio a base de la repetición, del ensayo y error. Acaba resultando un héroe, la lógica del blockbuster marca la dirección, pero su rol se nos presenta como el reverso paródico del prototipo que suele encarnar. Sus atributos son adquiridos, nos encontramos ante la antítesis del self-made man marca Tom Cruise, distante, hermético, solitario y alejado de los demás. Su Cage es lo opuesto de la imbatibilidad, el signo de sus encarnaciones más famosas, y que, además, algo inusual en sus películas, está tutelado por una mujer, Rita (Emily Blunt), quien por extensión ella sí que es la máquina de matar (con guiño a La chaqueta metálica a partir de su apodo). Cruise acepta participar en una película donde se produce una inversión de roles en la dupla masculino/femenino, donde además él es el débil. Aquí no cuenta con un/os personaje/s donante/s como en la saga de Mision Imposible o Jack Reacher, sino que, al contrario, es alguien dependiente que necesita en todo momento de ayuda. Por desgracia, esa dinámica no se mantiene hasta el final y el film se ve forzado a responder a las pleitesías del cine hollywoodiense de acción masculina, donde el save the world acaba siendo de su propiedad y su función como receptor acaba desapareciendo para que Rita ocupe el habitual rol dentro de este tipo de películas, ergo, el mito de la princesa que debe ser rescatada.

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Si es inédito que Tom Cruise como estrella en Al filo del mañana ceda su espacio como star para compartirlo con su partenaire femenina, en interrelación con lo comentado, también encontraremos la segunda lectura que permite descodificar el film como una ingeniosa variación dentro de las películas del mismo corte. No lo comento por el préstamo de la misma premisa de Código Fuente –Cage debe acudir una y otra vez a la misma contienda para lograr encontrar la manera de vencer a los alienígenas, lo cual supone que debe morir infinitas veces hasta que lo consiga ,-sino por su interno sentido del humor, que recuerda al que incorporó Joss Whedon en Los Vengadores (The Avengers, 2012) y que la acerca, dentro de los films de invasiones extraterrestres, al mismo lugar que ocupaba Hanckock (Peter Berg, 2008) como rara avis en lo referido a las películas de superhéroes. Como ya pasaba con Will Smith, un absoluto pendenciero e incorregible individuo, el personaje principal de Al filo del mañana es el más imprevisible de todos y el menos preparado para convertirse en el salvador de la humanidad. La comedia toca con la acción para que en su contigüidad se incorpore casi una deconstrucción cómica de los propios engranajes del film. No sólo Cruise se ríe de sí mismo, sino que el film también lo hace.

Al filo del mañana parte de la senda de films de ciencia ficción que esconden en sus postulados fantásticos una alegoría sobre los conflictos bélicos, aquí la Segunda Guerra Mundial. De hecho, estamos tan mediatizados por el cine que la secuencia de la playa a la que debe acudir recuerda más a Salvar al soldado Ryan (Saving Private Ryan, Steven Spielberg, 1998) que a su origen real, el desembarco de Normandía. Aunque, no obstante, pienso que la estructura y desarrollo mimetiza a Aliens: El Regreso (Aliens, James Cameron, 1986), una nada disimulada película bélica con ambientación de sci-fi como ésta lo es.

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Lo cual nos lleva a un tercer ámbito que guarda relación con la supresión de la pureza. Hemos hablado de proximidades, de tonos opuestos que no entran en conlicto sino que le confieren al film una relación interna de espejo invertido. También podemos pensar en términos de sintaxis. Desde la hegemonía de la infografía y la liquidez de los mundos de ficción que se hacen permeables, el cine sigue buscando la forma de hibridarse con otros espacios de ocio próximos. Al final todo es una táctica de combinatoria y de mestizaje. No sólo con manifestaciones cinematográficas precedentes sino con la metamorfosis de la materia fílmica como contenedora y aglutinadora de circuitos ajenos a ella. Al filo del mañana dentro de su espectacularidad se plantea en su núcleo como una macro partida de ajedrez donde el oponente se avanza al movimiento del contrario. Y la experiencia interna de su personaje busca la identificación del público como jugador de videojuegos, que debe repetir una y otra vez la misma fase para poder avanzar hasta el bicho final. La película nos alude como personas que adquieren la capacitación a partir del error y la reiteración. La perserverancia de Tom Cruise es la misma de nosotros cuando quedamos atrapados en un juego.

El progreso en Al filo del mañana es una suma de fracasos y aquí el héroe rompe su coraza como ente ideal.

A partir de flexibilizar e incluso atomizar la línea direccional del tiempo narrativo, el largometraje de Doug Liman se asienta en las mismas bases de superación, esfuerzo y victoria siempre implícitos en este tipo de historias. Pero lo adictivo del film, por más que ya se haya utilizado con anterioridad, es que los encuentra a partir de la némesis de lo heroico, positiviza el error y amplía el modelo del súper hombre haciéndole permeable a aquello que en teoría no podría tener cabida. Cambia el clásico patrón narrativo, deconstruye al héore y forja el arquetipo a partir de un continuo relato fragmentado y contaminado regido por la derrota, donde además incluso el propio estatuto de estrella de Tom Cruise se reformula. En definitiva, todo un soplo de aire fresco dentro de las superproducciones de Hollywood, aunque es una lástima que en el tramo final se deba restaurar el orden.

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Comentarios sobre este artículo

  1. […] junto a Tom Cruise en dos films recientes: En la mira (Jack Reacher, Christopher McQuarrie, 2012) y Al filo del mañana (Edge of Tomorrow, Doug Liman, 2014). El guiño y pulgar arriba de Cruise, eran más que […]

  2. Sara dice:

    Tomar una escena y repetirla varias veces e ir cambiando un poco cada ves hasta un punto en el que ya no sabes si se esta volviendo a repetir, es el mayor logro de esta película me gustó, creo que Edge of tomorrow será algo estresante para los amantes de los videojuegos ya que no podrán hacer nada cuando el juego se repita.

  3. […] nos plantea un purgatorio para aquellos que han cometido crímenes. Como le pasaba al Tom Cruise de Al filo del mañana, los integrantes de esa sala, la cual parece una reunión de alcohólicos anónimos, están […]

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