Fuerza mayor (Force Majeure)

Mundos que se desmoronan. Parte II Por Manu Argüelles

Cuando vemos en el arranque de Fuerza mayor (Force Majeure) cómo la familia está posando en la nieve nos hace presagiar que esa instantánea de familia-feliz-de-vacaciones será completamente puesta en tela de juicio en los minutos que sigan. Efectivamente. Un incidente en un desayuno destapa la caja de los truenos. Una avalancha controlada se desborda más de la cuenta con el peligro de arrollar a los huéspedes del hotel que desayunan en la terraza. Allí se encuentra nuestra familia. Ruben Östlund podría haber jugado con la ambigüedad. Mediante la confusión y el pánico podría habernos ocultado qué sucede en ese susto. Pero no lo hace. Vemos claramente como Johannes huye corriendo mientras su mujer trata de proteger a sus hijos. No hay posibilidad de interpretaciones, por lo que la ruta del director al construir la ficción no será la fácil, no jugará con nosotros en ese sentido, haciéndonos bascular de un bando a otro. Östlund prescinde de las típicas estrategias de omisión de la información. No nos irá dosificando el conocimiento llevándonos de una postura a otra a medida que tengamos más datos. No nos va a marear, algo que agradecemos. Eso sería lo previsible, ese sería el juego con el espectador.

Turist

Pero no. Fuerza mayor (Force Majeure) no va por aquí. Tenemos todos los datos. Esa lectura inequívoca del hecho puede cercar la película en una única dirección, ya que el director nos está motivando a que nos alineemos con la indignación de la mujer. Puede ser tramposo, porque nos hace cautivos. Lo virtuoso de Östlund es ver cómo nos libera y evita condicionarnos aunque ya nos ha dejado en un lugar incómodo. En primera instancia está comprometiendo el lugar del espectador en cuanto lo está induciendo a que emita juicios ante la situación, nos hace testigos de primera fila para después a continuación cuestionar que nos pronunciemos al respecto. ¿Hasta qué punto es legítimo que nos posicionemos a favor de ella? ¿Con qué derecho lo hacemos? Östlund va a recordar al Haneke de Funny Games (1997) sin ser tan agresivo, porque va a conseguir que la película se nos revuelva contra nosotros mismos en nuestra condición de espectadores y, por tanto, voyeurs involuntarios de un drama familiar. Involuntarios, ¿hasta qué punto? Porque el director sabe cómo atraparnos y permanecemos intrigados por saber cómo se va a desarrollar el trance. Hemos caído en la trampa del morbo fácil y casi sin apenas darnos cuenta. Östlund ha demostrado su maestría en el arte de la manipulación y además lo ha hecho sin las cartas marcadas. Cuando Johannes se niega a reconocer que saliese huyendo, la mujer, Ebba, se salta la parcela de lo íntimo y privado y hace partícipe a otras parejas del hecho en cuestión. De aquí a los reality shows hay un pequeño paso. Y algo obvio, en ese salto de lo privado a lo público estamos nosotros pringados, porque resulta difícil mantenerse al margen de lo que sucede en Fuerza mayor (Force Majeure).

Todos acabamos manchados en Fuerza Mayor (Force Majeure), nadie se salva en este brillante film.

A un acto reprobable, el de Johannes, le sigue otro, el de Ebba, cuando lo humilla en público. Y procedemos a la enésima desarticulación del matrimonio como institución, a la que le añadimos las gotas de clase social, en cuanto es una pareja acomodada que pasan sus vacaciones en un hotel de lujo. A lo que ya hemos comentado, varios ingredientes entran en juego y todo se mezcla de forma perversa y maquiavélica. El orgullo, los roles, el género, la incomunicación en la pareja, la lucha de sexos y especialmente la ridiculización de lo viril, quizás en lo que parece un acto de autocrítica del propio director. Porque todo gravita en torno a Johannes, su función como padre, como hombre y como líder de la familia. Ebba, en su determinación en apariencia maníaca, va a funcionar como reveladora de la incertidumbre del hombre, víctima del instinto y de la egolatría, incapaz de asumir sus flaquezas. En ese sentido, funciona como imagen-revelación aquella secuencia en la que Johannes va a parar en medio de una especie de fiesta de la espuma masculina, en la que un grupo de hombres alcoholizados sin camiseta en una discoteca gritan al unísono como si fuese un acto tribal, como si fuese una recuperación del impulso animal. Ese es un desesperado acto de reafirmación, básico y primario, porque todos los cimientos desde donde se edifica lo viril se tambalean; el hombre resulta ineficaz a la hora de cumplir las exigencias que implican el modelo tradicional y conservador.

Así pues, derrumbado el tiempo del héroe, desarmada la fortaleza de lo masculino y desvelada la farsa del matrimonio, Fuerza mayor (Force Majeure) nos lleva por un camino sinuoso, un viaje por las superficies, ese registro de lo trivial de unas vacaciones, hasta llegar a la complejidad de las fisuras y alcanzar la esencia de nuestras relaciones humanas. Sin enfásis, mediante el encuadre preciso y con la ironía que circula como corriente alterna.

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 TRAILER:

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Comentarios sobre este artículo

  1. […] como título explicativo para dos de las películas -Amour Fou (Jessica Hausner, 2014)  y  Fuerza Mayor  (Turist, Ruben Östlund, 2014)-  dentro de la Sección Oficial del Festival de Cine Europeo de […]

  2. Zooastur dice:

    En efecto uno se siente invadiendo cual GH, la intimidad en una situación cotidiana. He disfrutado con la fotografía y la dirección, quizá dudo del mensaje, porque después de tanta vuelta con el suceso que marca el drama, nos encontramos después con la situación del autobús y las diferentes actitudes de todas las parejas, que quizá daría para reflexión. En definitiva, me pareció un film interesante de ver por diversos aspectos, con una propuesta de partida tan típica como pudiera ser unas vacaciones en familia, y que nos recuerda las siempre recurridas por los telediarios estadísticas sobre que en vacaciones aumentan los problemas de pareja y consiguiente separación.

  3. […] que Ebba siente miedo por su vida y hace que todos abandonen el autobús en la acerada y brillante Fuerza mayor (Turist, Ruben Östlund, 2014), otra película de zombies machistas, ricos y totalitarios que no […]

  4. […] Manu Argüelles en Cine Divergente […]

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