Sitges 2014. Cierre y Top

Por Arantxa Acosta - Manu Argüelles

Retomamos las palabras con la que abríamos la crónica para valorar la 47ª edición del Festival de Sitges:

1. Arantxa ve recompensado su hype… porque el ambiente sigue siendo irreproducible

Iniciaba la previa de este festival hablando del hype que me supone el encuentro tanto de buen cine como de compañeros y amigos. Fanática del cine fantástico, la oportunidad que brinda Sitges es casi única e, irremediablemente, irrepetible edición tras edición. Y el Festival, volcado como lo está con el público, genera ese ambiente que se nos contagia también incluso a los que estamos casi los diez días al completo, sino dentro del cine, en la cola. Este año, además, he superado mi propio récord: siete films al día, sin contar maratones, durante tres días seguidos… Pasión por el cine, sí.

Reconozco que la valoración es positiva, pero agridulce. Positiva porque, sí, el augurio se cumple: reencuentros con amigos que sólo ves en época de festivales, y algún film joyita (aunque no abundan, más bien todo lo contrario) por el que vale la pena seguir acudiendo a Sitges. En cuanto a la organización, este año no hay crítica negativa. Y es que, aunque no nos gusten los criterios aplicados para la clasificación y acceso a prensa, al menos este 2014 sí se han definido desde el inicio, por lo que los que íbamos ya sabíamos las condiciones. Repito: nos gusten o no, pero el Festival está en su derecho de definir quién quiere cuidar (obviamente, nosotros también estamos en el nuestro de querer acatar las restricciones sin rechistar, que no debería ser, o rechistando más o menos para que, aunque sea por insistencia, se den cuenta de los errores). Sitges no está orientado a la crítica cinematográfica, está claro. En ese sentido sí le daremos la razón: “Cannes nunca será Sitges”, tal y como rezaba el desde mi punto de vista insultante, por ataque gratuito, anuncio de este año. Todavía no he cubierto Cannes, pero tras la experiencia de Venecia 2014, la diferencia entre tipos de festival es más que evidente… por lo que las comparaciones son, lo menos, imposibles.

Es más, este Sitges 2014 romperemos una lanza a favor de prensa, que nos ha puesto todas las facilidades que estaban en su mano si queríamos asistir a un pase en concreto.

Si tenían ticket, te lo cedían sin preguntar ni tipo de medio, ni nada. Otra cosa es que ellos ya no tuvieran tickets y la sala estuviese vacía. Eso de quedarse sin entrada para un Seven Chances, y que en twitter leas que la sala está vacía, da mucha pena. Señores del Festival, por si leen esto: la crítica de películas programadas en el Festival siempre ayudará, no únicamente a potenciar el film, sino a ensalzar el Festival que la ha programado, aunque sea meses después de la proyección. Por tanto: si hay sitio, déjennos entrar, que debería ser en beneficio de todos…. Así que, lo dicho: me quedo con que la prensa ha sido algo mejor acogida, y el encuentro de gente “tipo B”… tan profesional como el “A”. Y es que hay blogs y blogs, revistas y revistas… Esperemos algún año se den cuenta de ello. Pero decía que es agridulce porque, personalmente, la programación me ha fallado. Algunas buenas propuestas quedan, sí, y quizá mi balance en cuanto a films fuese un poco mejor si no hubiese visto bastantes en Venecia 2014 (Réalité, Goodnight Mommy, Burying the Ex…). Pero, tal y como anunciaba al inicio de este texto, soy de fantástico. Y el género ha brillado por su ausencia. El poco que ha habido estaba “contaminado”, entre comillas porque no debería ser algo malo, con otros géneros que hicieron estuviese a punto de levantarme del cine (ejemplo de película para el olvido: Space Station 76 – Jack Plotnick, 2014). Terror bueno, tampoco (aunque aquí, por supuesto, encontraremos divergencias). Y thriller, demasiado para un Festival que se define como “de cine fantástico y de terror”… Es posible veamos que este nombre cambie en breve, visto lo visto. De esto seguro habla mucho más Manu… Y, aun así, en mi Top 1 se cuela un thriller. Allá va mi personal Top 5 (que no incluye films vistos en Venecia). Algunas han sido comentadas en la web, para el resto añado un pequeño comentario. ¡Que lo disfrutéis!

Top Sitges 2014 de Arantxa Acosta

1. The World of Kanako (Tetsuya Nakashima. Japón, 2014. Oficial Fantàstic Competició)

Confessions (2010) se coló en el Top 1 de Sitges 2011, cuando nos topamos con un film en el que la presentación de los distintos puntos de vista de los protagonistas ayudaban al espectador a conocer la verdadera historia de lo sucedido en una escuela, haciéndonos ser conscientes de que siempre es necesario conocer todas las versiones antes de juzgar a nadie, invitándonos a evitar ser parciales: nadie posee la verdad (ni bondad) absoluta, todos escondemos intereses propios que acaban por destruirnos. En The World of Kanako no será la misma historia explicada por distintas personas, pero el director sí volverá a jugar a que sea el propio espectador quien monte el rompecabezas, ahora temporal, con el que se le está siendo presentada la historia de Kanako, la adolescente desaparecida que buscará desesperadamente su padre ex- detective de la policía. Combinando la estética del cómic, del que además de incluir varios pasajes animados se apropiará del diseño de personajes muy extremos (encontramos al histriónico policía, chupa-chups en mano, por ejemplo), con el thriller policíaco más extremo (la violencia es realista, las situaciones, lamentablemente ya comunes en sociedades tan avanzadas como corruptas: gángsters, policía comprada, sexo con adolescentes…), la película basa su éxito en un montaje preciso, apoyado constantemente en la consecución de planos muy cortos que aúnan distintos tiempos y ubicaciones (los tres primeros cortes ya nos atrapan, con este “te quiero”, “te mataré”, rematados con el a esas alturas enigmático paisaje nevado) y que poco a poco iremos ordenando para conocer el verdadero devenir de Kanako. Los recuerdos de la escuela estarán bañados con una luz que los hacen irreales, con una música infantil que desentonará con la estética oscura, roja, de las imágenes del presente. E, igual que en Confessions, nadie será ni tan bueno ni tan malo como puede parecer al inicio, y mucho menos el “recto” padre y la “inocente” hija. En definitiva, The World of Kanako está llena de información sobrecogedora, tanto visual como argumental, que es bombardeada hacia un hipnotizado espectador, atrapado tanto por la historia como por su formato. Un film excelente y necesario, imprescindible para amantes del género y de films que ni buscan la sobreexplicación ni muchos menos ser agradables, sino más bien lo contrario: obligarnos a ser conscientes pro nosotrs mismos de en lo que nos estamos convirtiendo. Sin más que añadir.

Sitges 2014 Cierre

2. Under the Skin (Jonathan Glazer. Reino Unido, 2013. Oficial Fantàstic Especials)

“El negro como eternidad, el negro como oquedad, el negro como absorbente del conocimiento, y el caos… que la película se inicie en el espacio para acabar formando esa figura negra no es casual. El color, y lo que representa, es en realidad la esencia del film: hacer lo que sea para dejar de sentirnos vacíos, para dar un sentido a nuestra existencia.” (Extracto de la crítica)

Under the skin Sitges 2014

3. Child of God (James Franco. EUA, 2013. Noves Visions Ficció)

Child of God peca de irregular, no lo vamos a negar. Pero es el resultado de aquél que intenta captar la esencia de un texto, y debe saber encontrar el mejor formato.” (Extracto de la crítica)

Child of God Sitges 2014

4. The Double (Richard Ayoade. EUA, 2014. Oficial Fantàstic Competició)

The Double, adaptación libre de la novela homónima de Dostoievski, se presenta como la mezcla perfecta entre Brazil (Terry Gilliam, 1985) y Enemy (Denis Villeneuve, 2013). De la primera se apodera, algo que también aparece en la novela, de su idea de que la burocracia acaba engulléndonos, haciendo incluso que no nos demos cuenta de lo que pasa a nuestro alrededor, de que dejemos de lado las relaciones humanas, de tan obcecados que estamos con nuestro “deber” (auto)impuesto por los que nos gobiernan. También se apropia, y moderniza, su característica estética. De la segunda, poco podemos aclarar sin entrar a destripar ninguno de los dos films, pero básicamente, tal y como indica el título, encontramos la presencia de lo que podría ser un mismo yo con distinta personalidad. En cualquier caso, The Double avanza segura y evita giros inesperados respecto a la explicación de la naturaleza de los dos protagonistas, introvertido y extrovertido, llegando a un desenlace coherente con el a priori imposible planteamiento.

The Double Sitges 2014

5. The Duke of Burgundy (Peter Strickland. Reino Unido, 2014. Noves Visions Ficció)

Jugar, hacer realidad las fantasías más oscuras. Ocultarse de los demás, para disfrutar plenamente, para olvidar el rechazo de los que no lo entienden. Sacrificarse por la otra persona, amando incondicionalmente. Resignarse y quedarse con lo que uno tiene, no con lo que uno desea. El gradual avance hacia la decadencia de la relación de dos personas a través de diálogos repetitivos, que no la forma de interpretarlos (tanto por las actrices com por el propio espectador); el estilo atemporal con el que se dota toda la puesta en escena, básico para profundizar en la relación sin vernos limitados por ningún otro tipo de condición; la perfección buscada en todas las imágenes, que se nos antojan tan extremadamente cuidadas como acartonadas, igual que las dos protagonistas; la inclusión de pequeños elementos que refuerzan, inconscientemente para el que lo está visionando, el mensaje del film: esos maniquíes que asisten atentos a la interesante conferencia sobre mariposas… Y, por supuesto, el sonido penetrante, igual de calculado que los encuadres para que agonicemos junto a las mujeres, para que nos sea imposible introducir un pensamiento ajeno a la historia que estamos viviendo. The Duke of Burgundy es una experiencia sensorial hacia la melancolía de sentirse atrapado, sin que el espectador pueda darse cuenta, disfrazada de film de lesbianas con tendencias masoquistas.

The Duke of Burgundy

2. Manu se aferra al cine de terror como tabla de salvación

¿Cómo un Festival se labra una identidad propia? ¿Cómo la pierde? Interrogantes pertinentes con un evento que ya intentó en el pasado cambiar de piel con resultados desastrosos. Recularon a tiempo y la entrada de Ángel Sala en la dirección en un ya lejano 2001 le otorgó aquello que pedía el aficionado. Ampliaron programación, se hizo mucho más ambicioso y consolidó un modelo de festival que a día de hoy funciona a trancas y barrancas, fruto de unos problemas enquistados y que no parecen tener vías de solución, dada la persistente recurrencia edición tras edición. El caos organizativo, los retrasos y las incidencias técnicas parecen formar parte co-sustancial de un evento aquejado de una elefantiasis enfermiza y que provoca más insastifacciones que alegrías. Sitges se desborda por los cuatros costados, sigue siendo intratable y queda patente año tras año que el diseño de festival que se desea es incompatible con la pobre infraestructura que el certamen tiene.

Este año no ha habido novedad. Y los presagios no aventuran nada bueno cuando se sueña con Toronto y se aplica el clasismo de Cannes en su trato con la prensa, procediendo a una segmentación y restricción del acceso para rentabilizar más las salas de cara al público. Pero no seamos ingenuos, esa jerarquización lleva implícita un desprecio a todo aquel fandom y medios webs que escriben sobre Sitges y que quizás ahora no se quiera ver, pero bien que ayudaron a que fuese un fenómeno y una cita obligada para todo aficionado al cine de género. Y digo bien cine de género, porque el que sea como yo, que le guste el cine de terror, debe quedarse con píldoras que están diseminadas y dispersas, amén de los maratones de madrugada, en una programación cada vez más amorfa, donde parece que todo vale y que parece regirse por unos criterios que entran en cortocicuito, comprometiendo el espíritu de Sitges, si es que éste es algo más que una pura entelequia, o una herramienta de marketing para los anuncios promocionales.

Una sección como Órbita ha acabado por emborronar todavía más una imagen ya de por sí bastante difusa. Darle categoría propia a los thrillers, algo siempre presente en el festival, ha supuesto que este año se cope Sitges con ellos y se marginen géneros madre como la ciencia ficción y el terror. Decisión respetable, sin duda, pero en lo que a mí respecta me distancia todavía más. Y no porque no me gusten los thrillers, al contrario, sino porque obstruyen todavía más el acceso a películas habitualmente maltratadas, que se sigue pensando en ellas como si fuesen sólo para un guetto. Sitges como plataforma debería ayudar a romper los dogmas, no fomentarlos involuntariamente.

La ductilidad, la flexibilidad y la falta de prejuicios de la que siempre se hace gala acaban por desfigurar una voluntad de certamen especializado, si es que a día se hoy se sigue pensando realmente en ello. Cuando se habla de Toronto creo que se está pensando en otra cosa (cierto, lo de los premios es una pantomima), en ser una gran superficie, un supermercado del cine popular.

Se busca una respetabilidad y un gancho con el cinéfilo a través del cine de autor, se relega el cine desenfadado y extremo a las sesiones de madrugada y se abulta el certamen con un volumen desmesurado de películas que parecen acumuladas sin orden ni concierto. Sigo sin saber a estar alturas qué diferencia hay entre la Sección Oficial y Panorama. No sé para qué tantas categorías si al final las películas seleccionadas parecen intercambiables. Me sigue costando entender que se prefiera proyectar 200 películas con un único pase y no 100 con 3 o 4 pases cada una, que garanticen un acceso real al visionado.

Desde hace 21 años que llevo pisando este festival. A estas alturas me lo tomo como algo personal. No me da la sensación de ir a un festival sino de volver a casa. Por eso no puedo reprimir la dureza, por la importancia que ocupa en mi vida cinéfila y no cinéfila. Y seguiré asistiendo, y seguiré protestando si lo creo oportuno.

¿Las películas? Me las tomo tan en serio como trato de reflejar en mis textos. Selecciono 5 porque, honestamente, este año no hubiese podido seleccionar 10. Y, paradójicamente, una de ellas completamente desubicada como es 71. Creo que este año se ha engrosado la calidad media (se ha rebajado la mediocridad), algo que ya de por sí es una buena noticia, pero han escaseado películas relevantes, al menos desde mi perspectiva y desde lo que he visto.

En una esfera personal, claro que este año he notado ausencias, pero sería injusto no reconocer la excelente compañía con la que he compartido/vivido esta edición, que no creo que quede como de las más recordadas, pero al menos salva los muebles de la desastrosa edición anterior. Ellos siempre salvan Sitges, siempre.

Top Sitges 2014 de Manu Argüelles

1. It Follows. (David Robert Mitchell, EUA, 2014. Oficial Fantàstic Competició)

Es un mito (…) ser un adolescente. Te hacen dejar la niñez con la promesa de todas esas aventuras. Pero una vez que entiendes lo que perdiste ya es demasiado tarde. No puedes recuperarla.

Estas palabras pertenecen a un personaje de El mito de la adolescencia (The Myth of the American Sleepover, 2010), flamante debut de David Robert Mitchell y que es una de mis películas favoritas contemporáneas sobre la adolescencia. E It Follows continúa explorando la edad del pavo desde otro género, en este caso uno estrechamente ligado a lo teen, el terror. Si su primera película empezaba en una piscina, It Follows tendrá su desenlace en otra, ésta con resonancias edípicas. Y vuelve a resultar igual de prodigioso, porque consigue devolvernos la experiencia vicaria del terror. A partir de ese lamento en boca de uno de sus personajes con el que abro el párrafo, Robert Mitchell está decidido a que nos sintamos como cuando éramos unos críos cinéfagos y disfrutábamos de lo lindo con maratones de cine de terror. Antes era fácil, éramos mucho más impresionables y esa vivencia de pasar miedo era para nosotros uno de nuestros goces primarios. El otro, ya saben, era el sexo. Y sobre ambos instintos, a partir de una planificación visual orquestada con maestría 1, David Robert Mitchell homenajea las películas de terror para adolescentes y efectúa un slasher sin sangre, elevando al cubo la abstracción del Halloween de John Carpenter (1978), con un Michael Myers que se pasa como una enfermedad de transmisión sexual.

It Follows es un film-ensayo puro, una conceptualización absorbente y magnética sobre el cine de horror por y para adolescentes. Recupera el horror impasible e imperturbable, el que popularizaron las J-Horror como The Ring (Hideo Nakata, 1998) o La maldición (Ju-on: The Grudge, Takashi Shimizu, 2002) e insiste en la naturaleza del mito, el de la adolescencia. De ahí su tratamiento sincrético de lo temporal, donde condensa varios tiempos cronológicos en uno solo, el del pavor.

It Follows 2014

2. Alleluia. (Fabrice Du Welz, Bélgica, 2014. Oficial Fantàstic Competició)

Sin escatimar en lo macabro e incluso en el humor negro, Alleluia es una película de imágenes de choque, una arrolladora película que busca la inmersión experiencial, que penetra en la pasión como gran energía de arrastre, cincelando una atmósfera del malestar desde la enajenación y la entrega irracional.

Alleluia se adhiere a un torbellino, a una fuerza sobrenatural como la que da Lola Dueñas al componer su personaje de Gloria, por el que se merece todos los premios del mundo (junto a la Cotillard de los Dardenne) de este año. Extracto de la crítica

Sitges Alleluia

3. Oculus: El espejo del mal. (Mike Flanagan, EUA, 2013.Oficial Fantàstic Competició)

Sería un error grave considerar Oculus como una película exploit, que aprovecha el tirón del terror sobrenatural popularizado por James Wan. Evidentemente, Bloomhouse Productions trata de seguir exprimiendo el filón abierto a partir de su éxito de Insidious (2010), pero de todas las películas que han nacido a la sombra, Oculus mira de tú a tú a James Wan. Y como yo no podría decirlo mejor, les dejo con las palabras de mi compañero Marco Antonio Núñez y les sugiero que lean su artículo.

Oculus: el espejo del mal, a nuestro parecer, una de las películas de terror del año, y una nueva entrega salida de la esplendida factoría de Jason Blum, propone un brillante acercamiento a la complejidad de estos objetos mágicos de muy largo alcance.

Oculus, se ejecuta desde un guión magnífico, de hechuras precisas, firmado por el propio Flanagan y Jeff Howard, que manifiesta ya en su medida estructura especular, la naturaleza del protagonista absoluto de esta historia.

(Extracto de la crítica de Marco Antonio Núñez)

Oculus 2014

4. ‘71. (Yann Demange. Reino Unido, 2014.Oficial Fantàstic Òrbita)

Gary Hook, el soldado que recibe órdenes, no es más que un peón, un trozo de carne sin valor alguno, tal como se afirma en el film. Hay algo muy destacable en este personaje y muy bien transmitido por el actor Jack O’Connell: el miedo incrustado, la perenne sensación de fragilidad e indefensión, ya que siempre necesitará de ayuda para salir airoso del trance. Así pues, el vibrante survival muy bien llevado se desarrolla en un paraje desolado y diezmado donde la perspectiva central que se adopta es la del intruso, perdido en un polvorín amenazante y sofocante, lugar donde se inicia una desesperada cacería. (Extracto de la crítica)

71 Sitges 2014

5. The Babadook. Australia, 2014. Oficial Fantàstic Competició)

The Babadook se articula mediante el retorno a las raíces, se condensa en una madre y un hijo, fundamentalmente ubicados en el hogar y se dibuja la explotación del elemento sobrenatural como fuerza invasora que desestabiliza lo familiar. En consecuencia, a medida que los conflictos de la madre van cobrando mayor dimensión, especialmente a raíz de su problemático hijo, el monstruo va adquiriendo mayor forma.

The Babadook, ante la aparición de un misterioso libro e indestructible dentro de la casa que profetiza los acontecimientos dramáticos sirve como metáfora y vehículo para delinear los contornos del trauma o lo que es lo mismo, el tiempo paralizado, que no es otro que el mismo terror como sensación y sentimiento (expresión de la fractura psicológica). Extracto de la crítica

 Sitges The Babadook

  1. Ese magnífico y moroso travelling circular en el instituto que nos permite una visión de ruleta a la vez que nos provoca un desasosiego insoportable
Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Email to someone

Comentarios sobre este artículo

  1. […] del terror…). Y aunque se coló The World of Kanako (Tetsuya Nakashima, 2014) en mi personal Top 1 del Festival en su 47a edición (filme en el que el thriller es el principal género), todo tenía una razón: […]

Comenta este artículo

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>