Heaven Knows What y Les nuits d’été

La identidad de los marginados Por Arantxa Acosta

Heaven Knows What. Directores: Ben Safdie, Joshua Safdie. EUA, 2014. Orizzonti

Les nuits d’été. Director: Mario Fanfani. Francia, 2014. Venice Days

Hace cincuenta años o en pleno 2014, ricos o pobres, jóvenes o ancianos, todos estábamos y estamos expuestos a la marginación. Por no seguir las reglas globalmente establecidas, por ser diferentes. Pero la forma de reaccionar a esta silenciosa extorsión sí depende de la época, el estatus social, y la edad.

Reconozco que lo único que sabía de Heaven Knows What era que el protagonista es Caleb Landry Jones, hecho que, personalmente, ya es suficientemente interesante, ya que en los últimos años ha sabido escoger films tan interesantes como Antiviral (Brandon Cronenberg, 2012), Byzantium (Neil Jordan, 2012) o Tom à la ferme (Xavier Dolan, 2013). Y lo encontrado, no decepciona.

Heaven Knows What

Heaven Knows What

Una música estridente y, superpuesto, el llanto de una chica son los sonidos que acompañan el primer plano de dos amantes, un chico y una chica, besándose. La imagen, por supuesto, nos desconcierta: una escena tan supuestamente tierna se ve absolutamente perturbada por las notas que la acompañan. Pronto sabremos por qué: el film está basado en una novela, Mad Love in New York City, escrita por la también protagonista del film, Arielle Holmes.

El amor loco al que hace referencia el título de la novela es el vivido entre Ilya y Harley, dos veinteañeros drogadictos, vagabundos en una inmensa New York que les ignora. Pero poco sabremos de este amor, porque se plantea simplemente como la excusa, el hilo conductor que nos permitirá conocer el entorno en el que están viviendo, los bajos fondos de una ciudad que bien podría ser la de cualquier parte del mundo. Situaciones cotidianas para ellos (intentos de suicidio, compra venta de droga, peleas o sexo en plena calle…) que al espectador se le escapan a su comprensión, tanto por lo sórdidas que le parecen como por lo lejanas que le son. Lejanas, eso sí, porque las ignoramos en nuestra propia ciudad. Como ya denunciaba Samuel Becket con su obra para teatro Días Felices (1961), en una de sus muchas interpretaciones.

La película es efectiva simplemente por recrear una realidad de la forma, valga la redundancia, más realista posible (la mayoría de los planos son cámara en mano, sin demasiados cortes), que debería avergonzarnos. Diálogos que parecen improvisados y que podrían haber sido filmados directamente en la calle, jóvenes que se pasean sonámbulos, viviendo en su propio mundo, sólo “despertados” cuando alguien les dirige la palabra, que suele ser en contadas ocasiones, y obviando la existencia de la “gente normal” a no ser que sea para revender material robado o pedir unas monedas… Y un final desesperanzador para el espectador pero feliz para ellos, o más bien creíble dada su condición. Nada mejora, nada empeora, como no podía ser menos.

Si algo destaca en Heaven Knows What es que, en poco menos de una hora y media, los directores consiguen que nosotros, espectadores, otorguemos identidad propia a unos chicos que de otra forma calificaríamos simplemente como “drogadictos” y cambiaríamos de acera al verles. Pero, lo más importante, es que nos damos cuenta de que a ellos les da absolutamente igual si les queremos tener en cuenta o no, tal es ya su nivel de desesperación y falta de motivación para salir adelante. Han asumido su rol en una sociedad que les ha apartado, pero, al menos, no han perdido su propia identidad. Aunque sólo sea en su reducido submundo.

Les nuits d'été

 Les nuits d’été

Así que de los orgullosos marginados del siglo XXI que (mal)viven su vida que nos disecciona Heaven Knows What, viajamos cincuenta años atrás en el tiempo para conocer la historia de otros marginados: los travestis de Les nuits d’été.

La propuesta, basada en las fotos de una casa de campo de New Jersey de la década de los cincuenta, nos presenta a un notario, felizmente casado, que alberga un secreto: le gusta vestirse, hablar, cantar como una mujer. Por su posición, por su carrera, y sobre todo por la opinión social acerca de “estos individuos”, no puede permitirse que salga a la luz. En cambio, no puede resistir viajar cada día a su casa en las afueras, donde un amigo le aguarda y le ayuda a escenificar su particular obra de teatro.

Con el trasfondo de la Guerra de la Independencia de Algeria, que nos sirve también como símbolo de la necesidad de cortar con el entorno actual en que está viviendo, Fantani centra el film tanto en el notario como en su esposa, una mujer tampoco usual en la época, que incluso se atreve a opinar de forma negativa sobre la intervención militar y sus terribles consecuencias. Frente al miedo del hombre a ser descubierto y perder todo lo que ha construido durante años, se nos presenta la valentía de su mujer, que no durará en aceptar la sensibilidad de su marido.

El film es un canto a la vida, a no tener miedo a las consecuencias de permitirse a uno mismo el aceptarse tal y como es, y de dar una oportunidad a los demás, que pueden apoyarnos incondicionalmente. Además, es crítico con los que no lo hacen, a través del personaje del soldado desertor cuyos remordimientos, finalmente, serán su perdición. Las escenas del grupo de hombres/mujeres cantando despreocupados en la casa son inspiradoras, y se aprecia el cuidado en el vestuario y sobre todo en la iluminación. Una pequeña delicia.

 

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Comentarios sobre este artículo

  1. […] protagonizadas por el mismo actor. Las sorpresas (y recomendaciones) son varias: The Smell of Us, Heaven Knows What, Red Insomnia, Hill of Freedom, Birdman, Realité… y Burying the Ex para los amantes del […]

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