Hill of Freedom y A Pigeon Sat on a Branch Reflecting on Existence

Sobre la cotidiana estupidez del ser humano Por Arantxa Acosta

Hill of Freedom (Jayuui eondeok). Director: Hong Sang-soo. Corea del sur, 2014. Orizzonti.

A Pigeon Sat on a Branch Reflecting on Existence (En duva satt på en gren och funderade på tillvaron). Director: Roy Andersson. Suecia, 2014. Sección Oficial.

Un japonés vuelve a Corea con la esperanza de reencontrarse con el que fuera el amor de su vida. Al no encontrar a la chica, decide enviarle las diversas notas, a veces cartas para ella, a veces textos de un diario, de su día a día mientras está en el país, esperándola. Pero no lo veremos así: la historia empezará con la chica recogiendo el sobre y, tras un pequeño descuido, tendrá que ir leyendo los folios y, por tanto, la historia, de forma desordenada.

El tiempo, como concepto creado por la mente humana, es la excusa de Hong Sang-soo en Hill of Freedom para hablarnos sobre cómo las personas ordenamos nuestras vivencias, sobre cómo actuamos siempre siguiendo el mismo patrón auto impuesto.

Y nos alecciona, a través de simples y cotidianos diálogos, sobre cómo nos desesperamos por no conseguir lo que queremos, y sobre la forma en la que destrozamos nuestras ilusiones. Unas ilusiones que, simplemente, podemos recuperar a través de los sueños, si no somos capaces de luchar por conseguirlas. En poco más de una hora, disfrazado de una imposible historia de amor, de desencuentro, el director nos hace reflexionar sobre la importancia de la amistad, de no rendirse a los estereotipos y saber juzgar por uno mismo. Hill of Freedom es un film pequeño que consigue concentrar la forma de actuar y pensar del ser humano.

Hill of Freedom

Hill of Freedom

Y sobre el ser humano filma también Roy Anderson, como dice cerrando su trilogía, y demostrando que nosotros, la raza humana, somos de lo más estúpido. Con un particular estilo (todas las escenas son en plano fijo, a una misma distancia de los protagonistas, con profundidad de campo para no perder detalle de lo que está ocurriendo al fondo – y siempre pasa algo, no falla -, con una iluminación que consigue apagar cualquier color, vestuario retro… un pack completo, en definitiva, tan reconocible como una película de Wes Anderson), la película es una sucesión de sketches en los que se repiten personajes y diálogos, retomando bromas iniciales y convirtiéndolas en recurrentes, haciéndoles perder el sentido o, mejor dicho, reforzando el poco que tienen. Humor absurdo por excelencia, se inicia con la presentación de tres muertes surrealistas y los intereses reales de los que están alrededor del muerto. Tras descolocarnos a solo cinco minutos del inicio, el resto es ya cuestión de dejarse llevar y disfrutar de un humor que por supuesto puede compararse al de Monty Python’s Flying Circus.

Pero tras tanta broma incoherente se halla siempre un patrón, que en realidad se nos ha presentado al iniciar la película: en todos los fragmentos se potencia un aspecto de la condición humana. La avaricia, a través de la mujer que quiere llevarse el bolso a la tumba; el amor obsesivo y su correspondiente rechazo, con la maestra de danza y su alumno; sobre el sentimiento de miedo y culpa, con los dos vendedores; la añoranza con el anciano que sigue yendo al mismo bar sesenta años después; la piedad, al consolar a aquellos que están peor de nosotros, aunque incluso el que consuela lleve una pistola en la mano… Y así un largo etcétera de situaciones que se ven culminadas con la evidencia de que algo nos pasa a los homo sapiens, cuando somos capaces de torturar animales y, sobre todo, a otras personas simplemente por el hecho de obtener un placer individual.

A Pigeon Sat on a Branch Reflecting on Existence, un film en el que no puede faltar ni el mismísimo Carlos XII entrando a un bar, no sin antes haber hecho abandonar del local a las mujeres y a los ludópatas. Imprescindible también si gustó Reality.

A Pigeon Sat on a Branch Reflecting on Existence

 A Pigeon Sat on a Branch Reflecting on Existence

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Comentarios sobre este artículo

  1. […] de nuevo con la que fue la ganadora del León de Oro del Festival de Venecia, en este caso con A Pigeon Sat on a Branch Reflecting on Existence (Roy Andersson), la cual ya fue comentada en esta web por Arantxa Acosta. Junto a ella, y como […]

  2. […] ve recompensada con el León de Oro su idea de demostrarnos lo absurdo de nuestro comportamiento en A Pigeon Sat on a Branch Reflecting on Existence con un film igual de disparatado, y Končalovskij se lleva el León de Plata a mejor director por […]

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