Métamorphoses, One on One, The President

De sueños y realidad. Parte 1 Por Arantxa Acosta

Métamorphoses. Director: Christophe Honoré. Francia, 2014. Venice Days

One on One (Il-dae-il). Director: Kim Ki-duk. Corea del Sur, 2014. Venice Days

The President. Director: Mohsen Makhmalbaf. Georgia-Francia-Gran Bretaña, 2014. Orizzonti.

Los dioses son caprichosos. A veces generosos, la mayoría, crueles, pero siempre, siempre, acaban actuando en su propio beneficio. O al menos eso parece.

Los hombres, cómo no, pretenden imitar a sus dioses. Pretender ser, dioses. Mujeres/hombres, dinero, fama… ¿Cuál es el precio para conseguirlo, si es que existe uno? Si no es muy elevado, quizá, y sólo quizá, podremos bendar nuestros propios ojos, ignorar nuestros actos y repetir: “yo sólo seguía órdenes”. Hacer lo que se nos pide para ganarnos el beneplácito de nuestros dioses. De nuestros superiores. De nuestros progenitores. De nuestros gobiernos. Una escala de títeres que nunca conocerán al titiritero. Títeres sin cerebro, sin alma. Sin remordimientos.

De dioses, y de gobiernos, de sueños y cruda realidad hablan las aparentemente antagónicas One on One, el último trabajo de un Kim ki-Duk al que esperábamos ansiosos; Métamorphoses, la envidiable gesta de Christophe Honoré no únicamente por concentrar la esencia de la famosa Las Metamorfosis de Ovidio sino por versionarla, desmembrarla y traerla a nuestros días, y The President, una interesante visión de la evolución de nuestros actos, y pensamientos, en las horas posteriores a un golpe de estado.

Mètamorphoses

Métamorphoses

Si observamos a través de los ojos de la inocente Europa, tal y como nos plantea Honoré a lo largo de los tres capítulos en los que decide dividir este particular homenaje a Ovidio (Europa y Júpiter, Baco y Orfeo), veremos que el mundo se rige por la pasión, por el ansia de amor, de lujuria, de poder… Europa será aparentemente una mera seguidora de Júpiter, Baco y Orfeo, para acabar demostrando ser la más fuerte, la que entiende la debilidad de cada uno de ellos pero sobre todo la de los hombres, llegando al final de sus aventuras pensativa y mucho más madura, nadando contracorriente, dejándose llevar, pero sin hundirse.

Porque Europa aprende que no podemos quedarnos con lo superficial de las personas y sus actos, a través de la historia de Narciso – el joven que podría vivir feliz y durante años si no llegase a conocer la verdad que yace en su interior, que detrás de su belleza, no hay nada; que es necesario vivir una historia de amor verdadera, al menos una vez, tras el apasionado romance con Júpiter y, finalmente, que los cambios no pueden realizarse de una vez, ni por una única persona. Si dejamos que sólo uno sea el que predique la movilización y alzamiento, todos los demás, por miedo, o por pura avaricia, decidiremos acabar con él. Cortar su cabeza, metafórica o físicamente, como a Orfeo.

Europa, al fin y al cabo, acaba siendo la voz de nuestras conciencias.

Honoré decide, al igual que el poeta romano, combinar en Las metamorfosis mitología y realidad, siendo esta mezcla en el film, eso sí, mucho más confusa (al fin y al cabo Ovidio narra la “Historia” hasta los días de Julio César) ya que deja en manos del espectador el darse cuenta del paralelismo entre las historias de las que los dioses son los protagonistas y las enseñanzas que cada uno de nosotros debemos tomar y llevar a nuestro día a día. De esta forma, el director toma el personaje de Europa y centra todo su relato en él para que nos identifiquemos con la adolescente. La finalidad de Honoré es, sin duda, provocar (eso resulta evidente desde la primera escena), pero no por sus imágenes explícitas, sino por los mensajes que se esconden tras ellas. Mensajes que no dejan de ser los mismos que los de Ovidio, y que parece aún, tras siglos de supuesta evolución, no hemos sido capaces de descifrar. Así que el director sorprende convirtiendo a dioses en travestis; enlazando mito tras mito al ir alternando escenas tan dispares como la de un camionero magreando a una adolescente con la de un dios con cien ojos como protagonista; yendo hacia adelante y hacia atrás, mezclando la supuesta línea temporal de unos sucesos que no podrían estar pasando al mismo momento… El director busca la asimilación de la narración por parte del espectador convirtiendo por ejemplo a Baco en un macarra con chandal rodeado de sus mujeres, pero no renuncia a incluir puestas en escena que nos lleven a un plano onírico si así se plantea necesario (la resurrección de Argos es un buen ejemplo). De hecho, uno de los mayores logros de Honoré es conseguir que todos estos planos y secuencias pertenecientes a distintos relatos y temporalidad se integren y fusionen de forma que se nos acaben antojando entre realidad y ficción. Así que al final, lo que consigue el director es acercarnos a una parte de la obra de Ovidio sin dejarnos ni pestañear. Tal es el trance al que nos somete.

Métamorphoses

Métamorphoses

Dejamos a Europa, o en realidad no… para ponernos en la piel de otra adolescente, asfixiada hasta su muerte por parte de varios hombres.

Kim ki-Duk nos brinda una narración repetitiva en sus imágenes y cíclica en su argumento, que se corresponde con el trasfondo político y social que desea reivindicar (a partir de aquí, ¡spoilers!): un grupo de personas secuestra a un hombre para que confiese lo que pasó el día de la muerte de la joven. Pronto nos daremos cuenta de que el secuestrado es el verdugo, cerrando así el primer ciclo del film, la primera enseñanza: no existen ni víctimas ni asesinos, todos lo somos todo, en mayor o menor grado.

El hombre negará su participación, alegando siempre que cumplía órdenes, y será torturado. El director ofrece imágenes rodadas con un realismo extremo que hielan la sangre, pero que sin duda son necesarias: sólo así el espectador es capaz de sentir la razón por la que es, o no, necesaria esa tortura. La postura del director en este sentido será objetiva, debido principalmente a la enseñanza anteriormente desvelada.

Tras la confesión, el asesino es liberado. Allá él con su conciencia, y allá el espectador con su opinión.

Varios serán los secuestrados, siempre de menor a mayor rango dentro de su organización, que resultará ser militar. Aquí otra llamada al espectador, claro, que si ligamos con el saludo del grupo de secuestradores “¡muerte al comunismo!”, ya se puede hacer uno el mapa completo.

Pero el director continúa con sus alusiones: el grupo de torturadores estará formado por repudiados sociales: personas que no pueden pagar su casa y viven en vertederos, mujeres maltratadas por sus novios, jóvenes preparados incapaces de encontrar trabajo precisamente por su formación. Personas que han decidido que es hora de actuar, aunque sea convirtiéndose precisamente en lo que intentan erradicar. Entre tortura y tortura conoceremos más al líder, que es imposible no considerar como un Tyler Durden más hastiado si cabe de su propia existencia. Así, el director lanza otra puya contra el sistema social. Los personajes se enturbiarán a media que avancen sus hazañas, consiguiendo que el espectador, inicialmente perplejo, entre en el juego de la asimilación por repetición (quizá, eso sí, de forma demasiado pausada).

Ataques directos a la dictadura de Corea del Norte (que compara con el gobierno del sur, dando a entender que no hay que engañarse, que no son tan distintos) acaban de conformar un finalmente sencillo film que no busca tanto como la anterior el impacto como la aprobación de su mensaje, que acabará siendo más pesimista de lo esperado. A destacar dos escenas clave: la de la ayudante del líder en su casa, al encontrarse con su novio, y la conversación final entre los dos líderes, secuestrado y secuestrador. La primera por resumir los extraños sentimientos que nos invaden como personas, ya sea para con la pareja, o para con el país. La segunda, porque demuestra la poca diferencia existente entre los dos comandantes. Imposible posicionarse hacia uno u otro un bando, cuando la ceguera domina tanto a opresores como a oprimidos.

One on One

One on One

Finalmente, Venecia 2014 nos trae de la mano de Moshen Makhmalbaf The President, film que pese a un arranque que nos llevaba a pensar que iba a tratarse de una parodia sobre el dictador de un país sin nombre (al fin y al cabo, se nos vienen a la mente muchos que encajarían con la descripción), se acaba transformando en un drama en la línea del film de Kim ki-Duk. Eso sí, ahora dejándonos vivir en primera persona el sufrimiento de un país oprimido, conociéndolo al meternos en la piel del Presidente, el rey derrocado, protagonista absoluto y con el que se busca la empatía del espectador, sin llegar a sentimentalismos. De esta forma, seguiremos la huida por todo el país del dictador y su nieto tras la proclamación de la república, durante 48 horas en las que el ya anciano se topará con prisioneros de guerra, amigos y enemigos, pero, sobre todo, con la violencia y ansias de poder del ejército ahora al mando, que influye, ya sea por provocar admiración, o más probablemente, miedo, en los civiles. Como los detractores de Orfeo en Las Metaforfosis.

La inocencia del niño (quizá demasiado exagerada) y su idea de que todo es un juego y pronto volverá la normalidad de palacio, es el contrapunto perfecto a los pensamientos y lucha interna que intuimos mantiene el dictador pero que en ningún caso serán explotados dramáticamente, siendo esto de agradecer.

Lenta en su desarrollo, igual que One on One, The President reivindica la instauración de una democracia real y de la necesidad de levantarnos haciendo triunfar el sentido común pero, en este caso, la decisión quedará en manos del espectador, ya que Makhmalbaf, a diferencia de Ki-Duk, no mostrará el destino final del dirigente. ¿Qué haríamos nosotros en el lugar de los civiles si tuviésemos la oportunidad de vengarnos?

The President

The President

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Comentarios sobre este artículo

  1. […] o por imposición de poder, un tema que también veremos por ejemplo en el film de Kim ki-Kuk, One on One. Y es aquí cuando el film se vuelve un tanto irregular: realidad y ficción se entremezclan, sobre […]

  2. Bárbara dice:

    ¡Que alegría leer tus críticas desde Venecia!
    Este año la cobertura de vuestra web en festivales es impresionante. Se agradece tanto esfuerzo por parte de todo el equipo de redactores. Así es fácil estar al tanto de películas imprescindibles que a veces se le escapan a una.
    De momento anoto las de “One on one” y “Birdman”.

    Disfruta mucho del Festival!!

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