Near Death Experience, Mita Tova y Tsili

Necesidad de morir, necesidad de (sobre) vivir Por Arantxa Acosta

Near Death Experience. Directores: Benoît Delépine, Gustave Kervern. Francia, 2014. Orizzonti

Mita Tova (The Farewell Party). Directores: Tal Granit, Sharon Maymon. Israel-Alemania, 2014. Venice Days

Tsili. Director: Amos Gitai. Israel-Rusia-Italia-Francia, 2014. Fuera de competición.

Llegar más o menos al segundo tercio de tu vida, pongamos a los cuarenta y tantos. Hacer balance, siendo sincero, al menos, contigo mismo. Reconocer que hace tiempo que no ves sentido a lo que haces, a lo que vives. Que si has llegado hasta aquí es por tus hijos, pero que ahora son mayores, así que… Reírse de un trabajo que odias (ser teleoperador, a tu edad). Y no arrepentirse de haber llevado una vida plana, porque lo que siempre has buscado ha sido la comodidad, evitar sobresaltos. Comportarse como si ya estuvieses muerto, porque no acabas de decidirte a terminar con tu vida, de una vez por todas.

Un guión filosófico, divertidísimo en su mayoría de sentencias, y profundamente dramático en otras, es la principal baza de Near Death Experience.

Bueno, también lo es Michel Houellebecq, que parece autoparodiarse a sí mismo al reflexionar sobre aspectos tan metafísicos en la película y que es el actor perfecto para que podamos fácilmente empatizar con las penurias de un protagonista que podríamos llegar a ser cualquiera de nosotros. Regalazos como “mejor un padre muerto que un padre sin vida”, que nos impacta en un primer momento para darnos cuenta de la gran verdad que esconde una simple frase, o que ‘el ángel’ que despierte al teleoperador en un momento clave de la película se llame Endorfina, son sólo pequeños ejemplos de la disparidad y originalidad concentrados en el guión a la hora de afrontarse a una temática tan delicada: el por qué de la existencia del ser humano, y el libre albedrío a la hora de decidir su destino.

Y qué mejor forma de exaltar este guión, de no permitir que el espectador pueda desconcentrarse de las sabias palabras recitadas, que simplificando al máximo la puesta en escena. Tras iniciarse con Paul en la barra de un bar (nos encanta la decisión de que, al menos durante toda la primera parte del film, la cámara se sitúe de forma que únicamente podamos ver la cara del protagonista. El resto de personas con las que éste interactúa no son relevantes, por no serlo para él mismo), pasaremos rápidamente al desarrollo de todo el concepto argumental, y por tanto centrando todas las imágenes, en un monte. Vemos a Paul caminando pensativo por la montaña mientras su voz, en off, nos desvela sus pensamientos. Le seguiremos hasta asomarse al borde de un precipicio, a ver si encuentra el valor para tirarse, o seguir errando por los caminos. Se cruzará con excursionistas, de los que se alejará por miedo. Poco más. La imagen no es siempre nítida, pero sin duda es obra de Benoît Delépine y Gustave Kervern. Al fin y al cabo, el protagonista está tan confuso como el enfoque de los fotogramas que le presentan. Simple y efectiva, es una de las propuestas más interesantes del festival, pero de consumo exclusivo de cinéfilos empedernidos.

Near Death Experience

Near Death Experience

Sobre la propia decisión de morir también encontramos en el festival Mita Tova (The Farewell Party), que en clave de humor negro pero simplón (aunque reconocemos no es fácil este género para el tema al que se enfrenta, y que poco a poco va virando hacia un pseudo-drama que no deja indiferente), esconde una fuerte reivindicación en favor de la legalización de la eutanasia. La historia capta mejor nuestra atención dada la condición de sus protagonistas: unos jubilados que fabrican una máquina que permita automatizar la medicación del producto, siendo activada por el propio moribundo y de esta forma, exculpándoles a ellos de cualquier intervención. El film pasará inicialmente por la duda por parte de sus protagonistas a la hora de llevar a cabo el acto de misericordia, para luego hacer hincapié en que se trata de un acto de humanidad que no debería ser ni mucho menos considerado un negocio, y finalmente llevarnos a hacernos pensar dónde está el límite a la hora de cometer, o ayudar a cometer, el acto de suicidio. ¿Se debería restringir a personas de avanzada edad que ya no pueden calmar su dolor con medicación, o puede/debe abrirse la puerta a personas, con Alzheimer, por ejemplo? Es un planteamiento difícil de obviar, y responder, pero que el director encamina para darnos su propia visión sin ningún tipo de tapujos, con la que podemos estar o no de acuerdo. La película funciona bien si eliminamos prejuicios, tanto en cuanto a la eutanasia como en cuanto a su simplista guión, por su enfoque “buenrollista” dirigido a una gran masa de público. Pero no aporta gran cosa.

Mita Tova

Mita Tova (The Farewell Party)

Finalmente, y siguiendo con la temática muerte, nos adentrarnos en el último trabajo de Amos Gitai (nota al pie: Amos Gitai está también presente en Venecia 2014 en Words with Gods, con uno de los cortos que componen la película, “The Book of Amos”, espectacular plano secuencia que lo convierte, en nuestra opinión, en el mejor de la película, con permiso de la visión sobre el catolicismo de Álex de la Iglesia. Junto a ellos dos, el trabajo de Emir Kusturica y Guillermo Arriaga hacen que el visionado del extraño film dedicado a las distintas religiones existentes en el mundo, y sus tradiciones, sea, como mínimo, curioso).

Si tanto Near Death Experience como Mita Tova (The Farewell Party) se centran en el deseo del hombre de quitarse la vida, Tsili muy al contrario se centrará en el deseo por sobrevivir, cueste lo que cueste. Así, Gitai teje un íntimo homenaje a las víctimas judías de la Segunda Guerra Mundial, tan confuso como desgarrador, desde el punto de vista de una chica judía que se esconde en el bosque para huir de la guerra.

Durante la mitad del metraje la acompañaremos, a ella y a Marek, otro refugiado (además de un personaje adicional cuya identidad debe adivinar el espectador), en su día a día escondidos entre la maleza del bosque. Los frecuentes planos cenitales ayudan a comprender la soledad que sienten los protagonistas. El sonido de fondo, una extraña mezcla entre el habitual y pacífico ruido de los animales o de las hojas agitadas por el viento, y el tiroteo y lanzamiento de misiles ente los bandos que luchan, nos mantiene alerta de que la guerra está al acecho, pero no sabemos ni dónde ni cuándo estamos exactamente, lo que ensalza aún más la visión de Gitai: toda esta introspección inicial se traduce ante nuestros ojos, al ser incapaces aún de ubicar temporalmente la acción (si bien es cierto que por las pocas palabras que se intercambian los protagonistas – y sobretodo por el idioma, si se visualiza en versión original, claro – nos puede ser sencillo de adivinar), en la impotencia del hombre frente a sus terribles actos, en lo absurdo de luchar contra nosotros mismos, destrozando la vida de millones de personas.

La segunda parte del film, más corta pero que intensifica exponencialmente su sentido dramático, sobre todo gracias a una larga secuencia en plano fijo, se desarrolla fuera del bosque. Será cuando conozcamos algo más de la identidad de Tsili, de su personalidad y sus ansias de supervivencia, y de los terribles acontecimientos vividos tras abandonar la montaña. Un primer plano de la chica llorando, una voz en off que nos relata sus desventuras… un puñal de emoción directo a la retina y oídos.

Un film imprescindible sobre el Holocausto, cuyo final, que obviamente no desvelaremos, nos deja un nudo en la garganta: el remate perfecto para que el espectador sienta el verdadero terror de la guerra. Tsili es desde ya imprescindible en la filmoteca para la memoria histórica de la Segunda Guerra Mundial, y sin duda se merecerá un análisis en profundidad en Cine Divergente.

Tsili

Tsili

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Comentarios sobre este artículo

  1. […] director de larga trayectoria como Amos Gitai, del que podrá verse Rabin, the Last Day, mientras Tsili, su anterior film, sigue siendo invisible en nuestro país.Y ya que hablamos de aquí, en lo que se […]

  2. […] Gitai vuelve a Venecia tras presentar hace justo un año Tsili (2014), su íntimo homenaje a las víctimas judías de la Segunda Guerra Mundial. Y lo hace, de […]

  3. […] film, que recibió buenas críticas desde Venecia (como la que le dedicaron nuestros compañeros de Cine Divergente), estrena al fin su trailer oficial después de pasar por […]

  4. […] Near Death Experience (Benoît Delépine, Gustave Kervern, 2014. Francia) […]

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