They Have Escaped, The Goob y Before I Disappear

De sueños y realidad. Parte 2 Por Arantxa Acosta

They Have Escaped (He ovat paenneet). Director: J.-P. Valkeapää. Finlandia – Países Bajos, 2014. Venice Days

The Goob.  Director: Guy Mihill. Reino Unido. Venice Days

Before I Disappear. Director: Shawn Christensen. EUA-Reino Unido, 2014. Venice Days

Nos guste o no, nuestro futuro está marcado por el momento y lugar en el que hemos nacido. El entorno social y familiar serán clave para determinar nuestro empuje a la hora de luchar contra un destino que, si bien no está escrito, limita mucho nuestro margen de maniobra. Así que conseguir escapar está en el sueño de todos, en mayor o medida… Se trate de individuos marginados socialmente o treintañeros con un mínimo de recursos.

En Venecia 2014 hemos podido ver tres películas sobre esta realidad, centrada en adolescentes (sí, incluimos al treintañero en la definición) y su necesidad de liberarse, o al menos de encontrarse a sí mismos: They Have Escaped nos permite bajar a los infiernos de dos marginados que sucumbirán a los terrores de una sociedad corrupta; The Goob nos mostrará el terrible hogar en el que crece un niño, un pueblo rural en el que su padrastro ejerce de líder feudal, con todo lo que eso conlleva; finalmente, Before I Disappear, película que sin duda es carne de público en masa por el desenfadado planteamiento de su propuesta.

They Have Escaped

 They Have Escaped

En They Have Escaped se nos atrapa en un inicio con una buena introducción: el recorrido por el hogar para adolescentes con problemas mentales en el que nuestro protagonista entra a trabajar como castigo por haber abandonado el servicio militar (aunque sólo sea por su reciente estreno, nos lleva rápidamente a pensar en Las vidas de Grace). Aunque nunca llegaremos a conocer el pasado del chico (una baza del film), una única imagen nos hará pensar que quizá pertenece al lugar tanto como la chica de la que se enamora perdidamente: la necesidad de pisar el charco de la carretera con la rueda del coche. Nos gusta cómo cambia la música en función de los sentimientos del protagonista, que además, siendo tartamudo y poco expresivo, será una buena forma de dejarnos entenderle.

Juntos escaparán pronto para que les acompañemos en su particular descubrimiento de la sexualidad, el amor, y, por encima de todo, la violencia que se ha instaurado en nuestra sociedad, ya sea por acoso, o por imposición de poder, un tema que también veremos por ejemplo en el film de Kim ki-Kuk, One on One. Y es aquí cuando el film se vuelve un tanto irregular: realidad y ficción se entremezclan, sobre todo para mostrar la relación que va consolidándose entre los dos chicos, para dirigirnos hacía una película de corte pseudo-experimental que sin embargo no llega a envolvernos como tal. De hecho, la falta de empatía con los personajes impide que nos interesemos por el desarrollo del argumento, cuyo pesimismo hacia la sociedad en la que vivimos no es tan impactante como pretende. Sí destacaremos un detalle: el uso del bosque como puesta en escena de la imaginación de los dos niños, en el que belleza y pesadilla, realidad e inventiva, se dan la mano. El bosque será también protagonista desde el inicio del film, testigo de la huída, pero también del amor adolescente y de la avaricia humana. Curiosamente, igual que en el film de Honoré, Méthamorphoses. Detalle, eso sí, no lo suficientemente atractivo para captar nuestra atención.

They Have Escaped 2

 They Have Escaped

De fantasías gráficamente llevadas a la pantalla nos vamos a las fantasías que sólo podemos adivinar cuando pasan veloces por la mente del que llaman goob, bobo.

The Goob se inicia con la llegada del chico a su pueblo natal en el autocar del instituto, tras su último día. Rodeado de amigos y querido por ellos, baja feliz. Pero la cara de Goob cambia desde el momento que llega a su pueblo. Las risas se convierten en continuo temor siempre que su padrastro (interpretado por un convincente pero exagerado Sean Harris) está a su lado, haciéndole pasar a segundo plano y ejecutando, como si de un esclavo se tratase, cualquier orden asignada. Goob sabe muy bien qué debe y no debe hacer para no enfadarle, pero también conoce que existe una forma distinta de enfrentarse a la vida (cualquier escena con el amigo de la capital que va a visitarle ayuda al espectador también a comprenderle, sintiéndose tan herido como él cuando éste se despide con un “aún no te echo de menos”). La llegada de una joven que trabajará en sus tierras le hará descubrir también el amor, y, poco a poco, Goob reunirá la fuerza suficiente para transformar esas fantasías que sólo intuimos y enfrentarse a su realidad.

Myhill consigue retratar desde buen inicio la vida rural tanto a través de sus personajes como por la puesta en escena que representan las rutinarias tareas de los habitantes del pueblo, y sus previsibles acciones para introducir algún pequeño sobresalto que les haga sentir vivos. Se hace evidente la nostalgia de la madre por tiempos mejores, así como un amor algo más allá que el puramente maternal, y la envidia del padrastro hacia el niño, seguramente porque lejos le queda ya esa edad, y ha visto cómo ha desaprovechado su vida. Pero a partir de aquí el film evoluciona sin sobresaltos y se convierte en demasiado previsible, con un final que acaba desilusionando por no atreverse a ser menos convencional y que nos trae a la mente la excelente Neds (no educados y delincuentes) (Peter Mulan, 2010), premiada en San Sebastián en 2010, que con la misma temática fue capaz de seducirnos, comparativamente, de forma exponencial.

 The Goob

The Goob

Y llegamos a Before I Disappear, sin duda la más comercial de las tres pero que, también, nos hablará de las dudas existenciales que atraviesa su protagonista, curiosamente el que tiene mayor edad, y el que se retrata como más pesimista en cuanto a la evaluación, y evolución, de su vida. Tanto que, como ya spoilea el título, se inicia con la planificación de su suicidio, con un tono de comedia que nos recuerda a la divertida Wylbur se quiere suicidar (Wilbur begår selvmord, Lone Scherfig, 2002) y una evolución que, haciendo paralelismos fáciles, nos lleva a la obra de Horby y su adaptación en Un Niño grande (About a Boy, Paul Weitz, Chris Weitz, 2002).

Así que la historia del deprimido y en crisis que verá en el apoyo de los demás las razones de seguir adelante ya la hemos visto, y en repetidas ocasiones, pero hay que reconocer que Christensen sabe transformar la historia (no en vano proviene y es aquí también el guionista), deslizándose sin miedo entre la comedia, el drama y el thriller, para devolvernos de nuevo a la comedia. Con unos giros que nos llevan desde los gags más previsibles hasta el descubrimiento de las mafias que gobiernan los pubs, en entornos tan sórdidos como los que veíamos en Enter the Void (Gaspar Noé, 2009), el director mantiene nuestra atención al no ser repetitivo en sus recursos (nos gusta cómo diferencia, básicamente con la iluminación, las escenas imaginadas de las reales, y la posición de la cámara en algunas escenas clave) y saber avanzar con ritmo el metraje. Destacable la escena con la muerte, y cualquiera compartida con Ron Perlman. Una buena fotografía, un buen casting y una música muy bien seleccionada (que suene Five Years de David Bowie es un plus) redondean este film que, sin ser novedoso como decíamos, sí se convierte en disfrutable.

Before I Disappear

Before I Disappear

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Comentarios sobre este artículo

  1. […] Before I Dissapear (Shawn Christensen, 2014. Estados Unidos) […]

  2. Evaristo dice:

    Gracias por la critica. En realidad, muchas veces se hace difícil poder llegar a una idea clara, que no resulte emergente de una confrontación de ideas y miradas.
    Ahora bien, si esta clase de cine termina por resultar interesante por el ensayo de ideas e innovaciones, resulta “canibal” de otro tipo de creaciones para mayor llegada. Un “intríngulis” difícil de dilucidar.
    Gracias.

  3. […] sección Americana TOPS se abre con Before I Disappear (Shawn Christensen, 2014), la apuesta del festival para abrir esta edición. Un film que pudimos […]

  4. […] Before I Disappear (Shawn Christensen, 2014) […]

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